4ª etapa del Camino de San Salvador de Oviedo. 4ª etapa Pajares-Pola de Lena.

La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León ‘Pulchra Leonina’ ha realizado el pasado domingo la cuarta etapa del Camino de San Salvador de Oviedo, vinculado a las rutas jacobeas, entre el pueblo de Pajares y Pola de Lena en el Principado de Asturias.

Cuando comencé a escribir esta crónica se amontonaban los muchos y bellos recuerdos vividos. Fue un día ideal para caminar. La niebla que había en el puerto ya no estaba al llegar al pueblo de Pajares desde donde partíamos, si bien se quedó durante un tramo de la etapa en forma de «panza de burra» que dicen los canarios. La naturaleza desbordaba por todas partes después de la temporada de lluvias pasada, y los colores del incipiente verano completaban el decorado. Fuimos muchos tramos por caminos y sendas rodeados de fresnos, castaños, hayas y avellanos. Las flores de miles de especies luciendo sus mejores galas. Hasta las zarzas apuntaban por todas partes sus invasivos y descarados brotes queriendo ocupar el camino. Los extensos prados donde pastaban vacas y caballos completaban el marco bucólico. Este fue el constante atrezo en toda la etapa.

 Una pronunciada bajada nos lleva desde Pajares a San Miguel del Río donde sus vecinos, aunque acostumbrados, no dejan de sorprenderse ante la fila multicolor de más de cien peregrinos pasando por su pueblo. Subimos a Santa Marina y junto a la pequeña ermita que da nombre al pueblo tomamos una preciosa y larga senda entre la naturaleza que nos lleva a Llanos de Somerón, famoso por sus arvejos, y donde lucen su cuidado caserío, la espadaña de la iglesia y el tejo centenario, muy centenario, en la plaza. Los hórreos, sin embargo, no tienen la misma suerte.

Aquí tomamos de nuevo una senda entre la exuberante vegetación que nos lleva a Fresnedo, la ermita e invernales de San Miguel y Herías. Tras una pronunciada bajada llegamos a Campomanes, cuyo nombre nos suena a todos los leoneses por la autopista AP 66 y por la construcción del enorme túnel de la variante ferroviaria por el que en la actualidad solamente sale gran cantidad de agua de nuestra montaña, aunque tenemos la esperanza de que algún día lo que salga sea definitivamente el tren.

 Una cuidada pista asfaltada y peatonal que discurre por la orilla derecha del río Lena nos lleva a Santa Cristina de Lena donde el arte y la historia completan el paisaje.

Esta ermita del siglo IX pertenece al estilo prerrománico asturiano o ramirense, junto con San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco entre otras, que datan de la época de Ramiro I que reinó en Oviedo del 842 al 850. Este rey había sucedido a Alfonso II el Casto en cuyo periodo se descubrió en Compostela la tumba atribuida a Santiago.

Una de las decisiones que tomó Ramiro I fue repoblar la ciudad de León con los cristianos que vivían protegidos en las montañas, pero poco tiempo después fue arrasada la incipiente urbe por Abderramán II de Córdoba y los cristianos tuvieron que refugiarse de nuevo en las montañas a esperar mejores circunstancias.

También en su reinado se produjo la mítica batalla de Clavijo en la que los cristianos derrotaron a los musulmanes con la «milagrosa intervención de Santiago». Esta batalla fue incluida por primera vez en la historia que escribió el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada en el siglo XIII, en la época de Alfonso VIII de Castilla y Fernando III, para ensalzar épicamente el Reino de Castilla, con tanto éxito que dejó en segundo plano al Reino de León incluyéndolo en la practica desde entonces en el reino castellano.

La ermita es Monumento Histórico Artístico desde 1885, Patrimonio de la Humanidad desde 1985 y está situada en un alto cerro con excelentes vistas sobre el entorno. Tiene forma de cruz griega no habitual en aquel reino por lo que se cree que fue construida por arquitectos venidos de fuera. Está rematada en bóveda de cañón sobre arcos fajones y la nave principal a dos niveles, con la zona del altar más alta, lo cual facilitaba independizarla durante la consagración ya que en el rito religioso primitivo no se permitía al pueblo asistir en directo a ese momento transcendental de la misa.

Continuamos el camino hasta Pola de Lena, fundada por Alfonso X en 1266, donde pudimos disfrutar también de las excelencias gastronómicas de la comarca.
Es un trazado totalmente recomendable por su belleza, su historia, su cultura y su gastronomía. Nosotros lo dejamos aquí y retomaremos el camino en septiembre después de las merecidas vacaciones.
Feliz verano y buen camino a todos.
Texto . Anselmo Reguera