Albergue de peregrinos de Villadangos del Páramo, León

Hace unos días asistimos a la reinauguración del albergue de Villadangos. Los Amigos de la Asociación del Camino de Santiago de León  “Pulchra Leonina” fuimos ataviados con nuestros atuendos de peregrinos, pues el acontecimiento lo merecía y contaba con la presencia del Sr. alcalde del ayuntamiento D. Teodoro Martínez,  el presidente del Proyecto Hombre D. Jorge Peña y el presidente de nuestra Asociación D. Luis G. Perrino entre otras autoridades.
Villadangos, inauguración
El albergue municipal de Villadangos del Páramo, será atendido en lo sucesivo por personal del proyecto joven y dirigido por el compañero de asociación y hospitalero voluntario, Virgilio Fidalgo, nuestro entrañable “Gilito”.
Pinchad en la foto para ver la reseña del  Diario de León:
Sobre esta foto tenéis la reseña de la Crónica de León:
El albergue está situado junto a un recodo junto a la carretera de León a Astorga y cumplió con antelación la función de colegio público. Inaugurado oficialmente el día 15 de septiembre de 1937, para su construcción se concedió al pueblo una subvención de 30.000, pts. Aunque en 1939 todavía se adeudaban 15.000, a los sufridos constructores.
En 1975 se produjo un incendio, que destruyó el tejado y el mobiliario del edificio. Con posterioridad y aprovechando sus sólidas paredes, fue recuperado y convertido en albergue municipal de peregrinos. Algo imprescindible pues por Villadangos han pasado miles de peregrinos a lo largo de la historia, aunque también multitud de viajeros de todo tipo, comerciantes e incluso guerreros.
Villadangos, inauguración
Recordemos algo de su historia. En la entrada que hicimos en este blog con ocasión de nuestra actividad de limpieza del camino comentábamos la batalla que tuvo lugar en las inmediaciones de esta villa (La tradición sostiene que en el campo llamado de la “matanza” cerca de la estación del tren).
Fue en el año 1111 cuando el que con el tiempo sería Alfonso VII, hijo del primer matrimonio de la reina Hurraca con Raimundo de Borgoña, venía para ser coronado en León como rey de Galicia, le acompañaba su preceptor el conde de Traba Y el Obispo Diego Gelmírez.
El entonces esposo de Dª Hurraca, Alfonso el Batallador, que consideraba todo esto una maniobra para despojarlo a él del reino de León, como efectivamente era, les tendió una emboscada cuando la comitiva acampaba en estas tierras, antes de entrar en la capital.
La matanza en dicho campo debió de ser terrible, dada la superioridad numérica de los atacantes y el brío con que se defendió la escolta de Alfonso Raimundez. Gelmírez consiguió poner a salvo al príncipe y él mismo, desde Astorga, organizó el reagrupamiento y recogida de los caballeros gallegos.
Villadangos, inauguración

Mientras respirábamos el aire histórico que emanaba de este lugar, el alcalde pedáneo D. Cipriano Cabero tuvo la amabilidad de acompañarnos, a nuestro compañero Nabor y a mí, a visitar la iglesia de la localidad.
Por el camino comentamos el dicho de por aquí, de que “Santa Marina es del Rey, Velilla de la Reina y Villadangos de ambos. Pero esto no es del todo exacto, porque aunque esta villa sí fue de ambos, en 1122 pasó a pertenecer a la Iglesia de León.
Así continuó hasta la época de Felipe II que, aunque “en sus dominios no se ponía el sol” tuvo que declarar en quiebra al estado hasta en tres ocasiones. Uno de los acreedores era D. Alonso Díaz de Aguilar, al que el Rey compensó la deuda otorgándole el señorío de Villadangos y en 1788 el señorío pasaría a ser marquesado.
Pero ¿en qué quedamos? Estas tierras ¿eran de la Iglesia o de Realengo? No hay problema, la perdida que sufrió la iglesia se valoró en 1286 maravedís por lo que el rey concedió al Obispo de León la renta de alcabalas del vino en la ciudad de León y todos tan contentos.
Para documentarme de todo esto, había encontrado en internet el siguiente documento en PDF
cuya lectura os recomiendo.
Nos dijeron que para conocer la historia de esta bonita villa, se ha editado el libro de Cayetano Sánchez Fuertes “Villadangos del Páramo, historia y tradición del Camino de Santiago”, libro de gruesa encuadernación, que leímos reposadamente tras la visita.
Llegamos a la iglesia, construida entre los siglos XVI y XVIII y ya en el vestíbulo, nos llamó la atención el suelo empedrado con canto rodado mezclados con vértebras humanas ¡Da un poco de yu-yu! ¿Verdad?
Villadangos, inauguración
En el frontón de la entrada hay una imagen de Santiago Peregrino y en las puertas dos bajorrelieves, el de la izquierda, representando a Santiago Matamoros en batalla. En el segundo al rey moro huyendo con su escolta.
Villadangos, inauguración
Nos representa pues, el hecho legendario de la Batalla de Clavijo, donde Ramiro II con la ayuda de Santiago pondría fin al “tributo de las cien Doncellas” En la actualidad la historicidad del suceso está cuestionada por los historiadores, pero la belleza de las tablas que contemplamos es admirable.
Podéis contemplar el resto de la iglesia pinchando aquí, pues en el interior se conserva una imaginería de gran valor.
También merece la pena leer la entrada del blog de Vicente, Ana y Toño, con sus magnifícas fotos.
Coincidió que una pareja del lugar habían “Salido novios” por lo que pudimos observar al salir a la calle la tradicional línea continua hecha con pintura (Antes se hacía con un reguero de paja), desde la casa de cada novio y terminaba frente a la iglesia, dibujando un gran corazón, uniéndolos para siempre.
Villadangos, inauguración
No sé quien sois pero desde aquí os deseamos que seáis muy felices, vosotros y los mozos y mozas del pueblo que mantenéis viva esta tradición.
Finalmente, volvimos al albergue, donde se degustaban unos pinchos, para despedirnos de todos los asistentes a la reinauguración y sobre todo para desear lo mejor a nuestro compañero “Gilito” que, con su capa y su sombrero, ya forma parte de un elenco de hospitaleros famosos como Tomás “el último templario o D. José María el párroco de San Juan de Ortega, que convidaba a sopas de ajo a los peregrinos que llegaban a pedirle alojamiento.
Villadangos, inauguración

Para ver más fotos de ese día pinchad aquí.

Texto y Fotos de Rafael Cid Rodríguez