Boñar y sus fuentes de la salud, en el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León

7ª Historias y Leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León. 
Los peregrinos de la Asociación del Camino de Santiago de León «Pulchra Leonina» hemos recorrido el Viejo Camino de Santiago hasta Boñar donde hemos encontrado la salud y la buena gastronomía. 
Salimos de La Losilla por el Camino Gallego que recibe el nombre de “senda de los rocinos” por la frecuente utilización de este medio de transporte hace años. 
Entramos en Boñar pasando junto a la ermita de San Roque, Santo patrón de la localidad, abogado de la peste y santo peregrino por excelencia.
Existen infinidad de tradiciones en torno a San Roque aunque no se sabe mucho de él a ciencia cierta. Se cree que aprendió rudimentos de medicina en Mompellier y cuando quedó huérfano entregó su herencia a los pobres y peregrinó a Roma, dedicándose por el camino a atender a los enfermos. Llegó a curar a un cardenal que se lo presentó al Papa. A su regreso se contagió él mismo de la peste y decidió retirarse a un lugar apartado. Aquí comienza la leyenda del perro, llamado Melampo, que le llevaba comida al bosque. Cuando su amo, que se llamaba Gottardo, mosqueado por el hurto de los panecillos de su mesa, decidió seguir al can, descubrió a Roque en tan mal estado, que compadecido le llevó consigo a casa para cuidarlo. Los hagiógrafos no se ponen de acuerdo si fue gracias a un ángel, (que aunque no consta su nombre, pienso que se llamaría Rafael, pues este nombre significa medicina de Dios), a Gottardo o al perro Melampo, pero Roque se curó y pudo seguir aplicando sus conocimientos médicos hasta llegar de nuevo a Mompellier.  Allí fue detenido por los soldados y encarcelado, acusado de ser un espía. Murió en prisión, después de cinco años de cautiverio.
San Roque es abogado de la peste y santo peregrino por excelencia.
Y a partir de aquí se urde la leyenda, pues además de peregrinar a Roma, se cree que tuvo tiempo de  hacer el Camino de Santiago llegando incluso a pasar por Barcelona. Se cuenta que cuando  entró en la ciudad condal, milagrosamente, todos los infectados de peste se curaron instantáneamente. 
Hay constancia de que también se tenía una gran devoción al perro del santo. El día después de la onomástica de San Roque, se continuaban llevando cirios a los templos para colocarlos junto a su imagen, pero con la diferencia de que dichos cirios votivos no iban dedicados al santo, sino ¡al perro!
Se cantaban oraciones, gozos y todo tipo de intenciones para el «chucho». Este aprecio venía motivado por la leyenda de que en el día en que  San Roque  visitó la ciudad condal acompañado de su perro,  los  canes que tenían la rabia, huyeron de la ciudad. Todo esto le hace ser también el protector de los perros ¡Con el permiso de San Antonio Abad, por supuesto! También en algunos sitios es patrón de los picapedreros y marmolistas, pues el nombre de Roque parece proceder de roca, construcción sólida, defensiva. Esto tendría una explicación lógica para comprender la abundancia de devociones al santo en nuestras montañas, desde tiempo inmemorial, cuando aún no se veían peregrinos por estos lugares, pero sí había calado en el subconsciente colectivo las muchas rocas defensivas o fortalezas, de antiguas batallas. Del pavor de batallas habría surgido la advocación de ayuda y protección divina.
El maragato en la torre
Llegamos al centro de Boñar hablando de estas cosas y practicando con el famoso trabalenguas:“El perro de San Roque no tiene rabo, porque Ramón Rodríguez se lo ha cortado”… y nos dirigimos a la plaza donde podemos contemplar “El maragato en la torre”, que tanto pondera la canción de “dos cosas tiene Boñar que no las tiene León”.
“Dos cosas tiene Boñar que no las tiene León, el maragato en la torre y en la plaza el negrillón”
Pero ahora que el negrillón no es más que un recuerdo, nosotros hemos inventado otro final: “El maragato en la torre y los exquisitos nicanores o los “chuchos” (no los perros, sino los dulces de repostería). Boñar tiene una oferta gastronómica a mi gusto. Siempre que paso por la localidad aprovecho para comerme una exquisita ensaladilla y unas mollejas de “toma pan y moja” en un restaurante de toda la vida y no me voy sin llevarme de recuerdo los dulces que os he dicho, de una elaboración artesana finísima.
Mientras fotografiamos al Maragato, nos dicen que el marqués de Astorga fue patrono de la iglesia parroquial de Boñar, contribuyendo a su reconstrucción y dejando como obsequio el reloj de la torre. La maestría del carpintero local, Desiderio Cañón consiguió crear un maragato boñarés del tronco de un peral. Dió lugar a la coplilla local:
 «Maragato, maragato
que estás hecho de peral,
de hijas de Desiderio
eres hermano carnal.»
Calmamos nuestra sed en una fuente a nuestra derecha. El suelo se ha recrecido con los siglos y ha quedado escondida casi bajo tierra, pero debió de ser muy importante, pues una inscripción en latín pondera sus propiedades medicinales “clorosis sanat…”
Inscripción latina en la Fuente
Aunque la más utilizada hoy en día está junto a la peña la Salona, donde brota el manantial, cuyas propiedades salutíferas fueron explotadas desde antiguo. Sobre la peña de cuarcita pizarrosa, en tiempos de los romanos, un liberto de Vipasca, región minera del sur de Lusitania, cumplió el voto prometido, por recuperar su salud, dedicando esta inscripción al genio de la fuente llamado Agineesis.:
FONTIS AGINEESIS GENIO BROCCI LIBERTUS VIPSIANUS ALEXIS AQUILEGUS VOTUM SOLUIT LIBENS MERITO.
Con esta inscripción tenemos constancia fidedigna del primer turista termal conocido y podemos saber que se llamaba Alexis, un aquílego de profesión, es decir, buscador de fuentes de agua o fontanero, por lo que conociendo bien su profesión pudo elegir una buena fuente ya en época romana,
Lo emocionante de la historia es que la fuente sigue dándonos generosos chorros, que ahora podéis beber en las zonas rehabilitadas y ajardinadas, ayudando a los peregrinos de todas las épocas a reponer fuerzas y salud. Estas fuentes se aprovecharon como balneario ya en tiempos de los romanos, pues su temperatura alcanza los 20-23 °C  y son mineromedicinales. Según estudios recientes, el catedrático Jose R. Carracido, las calificó como bicarbonatado-sódico-cálcicas-nitrogenadas, oligometálicas y termales. Nos queda el recuerdo en un edificio en las últimas casas ¡Seguramente volverán a explotarse turísticamente, ya que está tan de moda el spa!
Inscripción romana del Balneario
¿Por qué tantas fuentes medicinales? Dice Juan Carlos Gª Caballero en su libro “Boñar, final de un histórico letargo” que los nombres de los pueblos arrancan de épocas lejanas. Así que Balneare, o lugar de baños medicinales es la tesis más compartida sobre el nombre de Boñar, debido a sus aguas termales, aunque también podía referirse a “bonis –ar” que habla de la abundancia de montes y aguas, que permitían un magnífico aprovechamiento ganadero.
Algunos peregrinos continuaron la etapa saliendo por el moderno puente del Soto, pues las flechas amarillas, pintadas por algún peregrino con buena intención pero poco conocedor de la historia así lo indican. Nosotros debemos hacer caso omiso y seguir carretera adelante para cruzar el legendario río Porma, como tantos peregrinos lo han hecho a lo largo de la historia y consta en documentos, por el Puente Viejo, de hermosa fábrica, que hace presuponer un origen muy antiguo, quizá romano, pues ya tenemos referencias de su existencia en el siglo XIII.
Puente Viejo de Boñar
En esta fecha se documenta junto a él un hospital para atender a peregrinos que se encaminaban, bien por Pardomino, al Salvador de Oviedo, ya conocéis el dicho peregrino: «El que va a Santiago pero no al Salvador, visita al criado y no a su Señor” o tomando ruta a la izquierda como haremos nosotros, seguían a Santiago de Compostela por el Viejo Camino de Santiago y siempre contaban con regresar por Oviedo, pues en la Edad Media la peregrinación era de ida y vuelta. Así queda registrado en el Documento que en el año 902 relata la peregrinación de la reina Leodegundia y el rey García de Pamplona.
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”
7 Boñar.jpg
Para saber más Consultad la bibliografía citada:
“Boñar, final de un histórico letargo” de Juan Carlos Gª Caballero
Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:
 
6
Foto y textos de  Rosa Fadón y Rafael Cid