Camino Lebaniego 5ª Etapa: Horcadas – Barniedo

Como de costumbre, el 2 de abril salimos a las 8 de a mañana de la Plaza de Santo Domingo camino de Horcadas para realizar la 5ª etapa del Camino Lebaniego.

Llegamos a Horcadas con nubarrones, que más bien parecían presagiar la lluvia que habíamos tenido en las etapas anteriores. Abandonamos el pueblo subiendo una ligera cuesta y admirando el bello paisaje que dejábamos atrás. Seguidamente nos incorporamos a la carretera y a la altura de Carande nos íbamos turnando para fotografiarnos con el bello paisaje, un escenario muy fotogénico.

Atravesamos el túnel con acera peatonal, para encontrarnos con el puente que da acceso a Riaño. Subimos a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario dónde nos estaba esperando el guía, que nos contó que la iglesia de construcción románica, fue trasladada piedra a piedra desde la localidad de La Puerta, anegada por el embalse. En su interior destacan las pinturas góticas del siglo XIV. La iglesia forma parte de un conjunto monumental, en el cual se encuentran también un hórreo procedente de Salio y un campanario vanguardista en el que cuelgan las antiguas campanas de la destruida iglesia de Riaño y de otras localidades perdidas por el embalse.
Desde el mirador se contempla una grandiosa panorámica de las cumbres calizas que componen la Sierra de Riaño (Las Pintas, Las Peñas de Anciles, y al fondo, el pico Yordas).

Continuamos nuestro camino para llegar al Museo Etnográfico Montaña de Riaño, abierto por el ayuntamiento en 2004 y que está desarrollando un asombroso trabajo de recopilación, estudio y difusión de piezas históricas y etnológicas de la montaña oriental de León, desde su más antigua prehistoria hasta la cultura popular que permaneció en vigor hasta el siglo XXl.  Destacan en el Museo la recreación de las escenas con figuras humanizadas, realizadas por D. Pedro Luis González Manuel de Riaño y más de 700 piezas de diferente tipología etnográfica, como “Las Tradiciones en la Montaña de Riaño”, “Los Trabajos Tradicionales”, “La Fragua y El Herrero”, “ La Era, La Pesca y La Matanza”, “El Lino, La Leche y La Siega”, “La Zona Arqueológica”, “El Espacio del Rabel” o “La Casa de Humo de La Montaña de Riaño”.

Saliendo de Riaño nos encontramos con José Luis Sierra, que nos enseñó su Museo de Maquetas, donde pudimos contemplar algunas de las reproducciones de edificaciones que se han perdido en la montaña de Riaño, como su Parador o alguno de los puentes.
Dejamos Riaño pasando por el singular y moderno edificio del “Corro de Aluches”.

Antes de entrar en Boca de Huérgano, en medio de una campa rodeada de montañas encontramos la ermita de San Tirso. Entramos en Boca de Huérgano y nos dirigimos al Torreón de los Tovar donde nos esperaba Tomás de la Sierra, su alcalde, que nos explica su historia. Nos cuenta que su construcción, que data del siglo XIV, se debe a Alfonso Téllez, hijo del conde don Tello, hermano del rey Enrique II de Castilla quien le daría la confirmación de la posesión de la Tierra de la Reina. En el año 1865 es adquirido por trece vecinos de la villa.
En sus calles se conservan fantásticas muestras de arquitectura popular, como cuadras y pajares, casas de corredor, molinos y varios hórreos de estilo leonés. Otros edificios de interés son las escuelas y el ayuntamiento, la iglesia de San Vicente, que incluye en sus muros una portada románica. En la salida atravesamos un estrecho puente de arcos del siglo XVI, construido bajo el reinado de Carlos III y reformado en el XVIII. Dejamos el pueblo a la altura de la fabrica de pastas de mantequilla “Tierra de la Reina”.

Vamos ascendiendo ligeramente a la vez que contemplamos el bello paisaje que vamos dejando atrás. Pasamos junto a la ermita de San Antonio antes de llegar a Villafrea de la Reina, donde hicimos una parada en la Venta de Eslonza para reponer fuerzas.
Nos detuvimos en la majestuosa cascada que hay bajo el batán de Villafrea antes de llegar a Los Espejos de la Reina, que no atravesamos si no que dejamos a nuestra izquierda, en la otra orilla del río.

Finalizamos nuestra etapa en Barniedo de la Reina, deseosos de poder volver a retomar el Camino Lebaniego. “En su origen este lugar se llamaba Verneto, del latín verna «álamo», a finales del sigi XI. De ahí se pasó a Varneto y Barneto, más tarde a Varnedo y Barnedo, y por fin a Barniedo. Con esa palabra no sólo se significaba el preciso lugar de la villa o del pueblo, sino también el territorio circundante, comprendidos los lugares de Los Espejos y Villafrea, según documentos del Monasterio de Sant Toribio de Liébana”.

¡Buen Camino!