Boñar y sus fuentes de la salud, en el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León

7ª Historias y Leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León. 
Los peregrinos de la Asociación del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” hemos recorrido el Viejo Camino de Santiago hasta Boñar donde hemos encontrado la salud y la buena gastronomía. 
Salimos de La Losilla por el Camino Gallego que recibe el nombre de “senda de los rocinos” por la frecuente utilización de este medio de transporte hace años. 
Entramos en Boñar pasando junto a la ermita de San Roque, Santo patrón de la localidad, abogado de la peste y santo peregrino por excelencia.
Existen infinidad de tradiciones en torno a San Roque aunque no se sabe mucho de él a ciencia cierta. Se cree que aprendió rudimentos de medicina en Mompellier y cuando quedó huérfano entregó su herencia a los pobres y peregrinó a Roma, dedicándose por el camino a atender a los enfermos. Llegó a curar a un cardenal que se lo presentó al Papa. A su regreso se contagió él mismo de la peste y decidió retirarse a un lugar apartado. Aquí comienza la leyenda del perro, llamado Melampo, que le llevaba comida al bosque. Cuando su amo, que se llamaba Gottardo, mosqueado por el hurto de los panecillos de su mesa, decidió seguir al can, descubrió a Roque en tan mal estado, que compadecido le llevó consigo a casa para cuidarlo. Los hagiógrafos no se ponen de acuerdo si fue gracias a un ángel, (que aunque no consta su nombre, pienso que se llamaría Rafael, pues este nombre significa medicina de Dios), a Gottardo o al perro Melampo, pero Roque se curó y pudo seguir aplicando sus conocimientos médicos hasta llegar de nuevo a Mompellier.  Allí fue detenido por los soldados y encarcelado, acusado de ser un espía. Murió en prisión, después de cinco años de cautiverio.
San Roque es abogado de la peste y santo peregrino por excelencia.
Y a partir de aquí se urde la leyenda, pues además de peregrinar a Roma, se cree que tuvo tiempo de  hacer el Camino de Santiago llegando incluso a pasar por Barcelona. Se cuenta que cuando  entró en la ciudad condal, milagrosamente, todos los infectados de peste se curaron instantáneamente. 
Hay constancia de que también se tenía una gran devoción al perro del santo. El día después de la onomástica de San Roque, se continuaban llevando cirios a los templos para colocarlos junto a su imagen, pero con la diferencia de que dichos cirios votivos no iban dedicados al santo, sino ¡al perro!
Se cantaban oraciones, gozos y todo tipo de intenciones para el “chucho”. Este aprecio venía motivado por la leyenda de que en el día en que  San Roque  visitó la ciudad condal acompañado de su perro,  los  canes que tenían la rabia, huyeron de la ciudad. Todo esto le hace ser también el protector de los perros ¡Con el permiso de San Antonio Abad, por supuesto! También en algunos sitios es patrón de los picapedreros y marmolistas, pues el nombre de Roque parece proceder de roca, construcción sólida, defensiva. Esto tendría una explicación lógica para comprender la abundancia de devociones al santo en nuestras montañas, desde tiempo inmemorial, cuando aún no se veían peregrinos por estos lugares, pero sí había calado en el subconsciente colectivo las muchas rocas defensivas o fortalezas, de antiguas batallas. Del pavor de batallas habría surgido la advocación de ayuda y protección divina.
El maragato en la torre
Llegamos al centro de Boñar hablando de estas cosas y practicando con el famoso trabalenguas:“El perro de San Roque no tiene rabo, porque Ramón Rodríguez se lo ha cortado”… y nos dirigimos a la plaza donde podemos contemplar “El maragato en la torre”, que tanto pondera la canción de “dos cosas tiene Boñar que no las tiene León”.
“Dos cosas tiene Boñar que no las tiene León, el maragato en la torre y en la plaza el negrillón”
Pero ahora que el negrillón no es más que un recuerdo, nosotros hemos inventado otro final: “El maragato en la torre y los exquisitos nicanores o los “chuchos” (no los perros, sino los dulces de repostería). Boñar tiene una oferta gastronómica a mi gusto. Siempre que paso por la localidad aprovecho para comerme una exquisita ensaladilla y unas mollejas de “toma pan y moja” en un restaurante de toda la vida y no me voy sin llevarme de recuerdo los dulces que os he dicho, de una elaboración artesana finísima.
Mientras fotografiamos al Maragato, nos dicen que el marqués de Astorga fue patrono de la iglesia parroquial de Boñar, contribuyendo a su reconstrucción y dejando como obsequio el reloj de la torre. La maestría del carpintero local, Desiderio Cañón consiguió crear un maragato boñarés del tronco de un peral. Dió lugar a la coplilla local:
 “Maragato, maragato
que estás hecho de peral,
de hijas de Desiderio
eres hermano carnal.”
Calmamos nuestra sed en una fuente a nuestra derecha. El suelo se ha recrecido con los siglos y ha quedado escondida casi bajo tierra, pero debió de ser muy importante, pues una inscripción en latín pondera sus propiedades medicinales “clorosis sanat…”
Inscripción latina en la Fuente
Aunque la más utilizada hoy en día está junto a la peña la Salona, donde brota el manantial, cuyas propiedades salutíferas fueron explotadas desde antiguo. Sobre la peña de cuarcita pizarrosa, en tiempos de los romanos, un liberto de Vipasca, región minera del sur de Lusitania, cumplió el voto prometido, por recuperar su salud, dedicando esta inscripción al genio de la fuente llamado Agineesis.:
FONTIS AGINEESIS GENIO BROCCI LIBERTUS VIPSIANUS ALEXIS AQUILEGUS VOTUM SOLUIT LIBENS MERITO.
Con esta inscripción tenemos constancia fidedigna del primer turista termal conocido y podemos saber que se llamaba Alexis, un aquílego de profesión, es decir, buscador de fuentes de agua o fontanero, por lo que conociendo bien su profesión pudo elegir una buena fuente ya en época romana,
Lo emocionante de la historia es que la fuente sigue dándonos generosos chorros, que ahora podéis beber en las zonas rehabilitadas y ajardinadas, ayudando a los peregrinos de todas las épocas a reponer fuerzas y salud. Estas fuentes se aprovecharon como balneario ya en tiempos de los romanos, pues su temperatura alcanza los 20-23 °C  y son mineromedicinales. Según estudios recientes, el catedrático Jose R. Carracido, las calificó como bicarbonatado-sódico-cálcicas-nitrogenadas, oligometálicas y termales. Nos queda el recuerdo en un edificio en las últimas casas ¡Seguramente volverán a explotarse turísticamente, ya que está tan de moda el spa!
Inscripción romana del Balneario
¿Por qué tantas fuentes medicinales? Dice Juan Carlos Gª Caballero en su libro “Boñar, final de un histórico letargo” que los nombres de los pueblos arrancan de épocas lejanas. Así que Balneare, o lugar de baños medicinales es la tesis más compartida sobre el nombre de Boñar, debido a sus aguas termales, aunque también podía referirse a “bonis –ar” que habla de la abundancia de montes y aguas, que permitían un magnífico aprovechamiento ganadero.
Algunos peregrinos continuaron la etapa saliendo por el moderno puente del Soto, pues las flechas amarillas, pintadas por algún peregrino con buena intención pero poco conocedor de la historia así lo indican. Nosotros debemos hacer caso omiso y seguir carretera adelante para cruzar el legendario río Porma, como tantos peregrinos lo han hecho a lo largo de la historia y consta en documentos, por el Puente Viejo, de hermosa fábrica, que hace presuponer un origen muy antiguo, quizá romano, pues ya tenemos referencias de su existencia en el siglo XIII.
Puente Viejo de Boñar
En esta fecha se documenta junto a él un hospital para atender a peregrinos que se encaminaban, bien por Pardomino, al Salvador de Oviedo, ya conocéis el dicho peregrino: “El que va a Santiago pero no al Salvador, visita al criado y no a su Señor” o tomando ruta a la izquierda como haremos nosotros, seguían a Santiago de Compostela por el Viejo Camino de Santiago y siempre contaban con regresar por Oviedo, pues en la Edad Media la peregrinación era de ida y vuelta. Así queda registrado en el Documento que en el año 902 relata la peregrinación de la reina Leodegundia y el rey García de Pamplona.
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”
7 Boñar.jpg
Para saber más Consultad la bibliografía citada:
“Boñar, final de un histórico letargo” de Juan Carlos Gª Caballero
Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:
 
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Foto y textos de  Rosa Fadón y Rafael Cid

De Boñar a Valdepiélago, Viejo Camino de Santiago

Amigos del Camino Santiago de León

La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” retoma el Viejo Camino de Santiago o de la Montaña, por el que los peregrinos anduvimos, antes del verano, las etapas que van  desde el inicio de nuestra provincia de León hasta la localidad de Boñar.
En el paréntesis veraniego hemos revisado y estudiado esta ruta medieval, pisando veredas, para comprender su trazado y las calzadas romanas en las que se asienta. Aprovechando la ocasión que nos brindaban las fiestas de los pueblos, asistimos a algunas romerías como la de la Virgen de Velilla:

Provistos de nuestro atuendo peregrino, hemos acompañado a los feligreses en estas celebraciones religiosas. Arropamos la fiesta con la ofrenda del peregrino, una conferencia y exposición fotográfica. Nuestra ilusión es la de concienciar a la gente sobre este Camino, casi olvidado que pasa por sus pueblos.
La última etapa del Viejo Camino de Santiago que hicimos en mayo, terminó en Boñar. Recordamos la gran nevada que pisamos, cuando andábamos por Peña Corada, hacia el Mirador de los Rejos y cómo llovía en la ruta de Barrillos a la Devesa.
Boñar, Barrio de las Ollas
En esta ocasión, si yo tuviera que buscar un título a nuestra ruta de hoy,  la denominaría la de “Ruta de los frutos silvestres” pues, moras, brunos, ambruños, manzanas silvestres, se presentaban a nuestro alrededor, brindándose gratuitamente, en este magnífico otoño, que disfrutamos en León.
Retomamos la andadura, siguiendo la narración del monje Gundisalvo con “la fala deiquí” plasmada en el libro de D. Julián González, el Vexu Kamin:

“Fueron hasta el castillo de Boñar donde descansaron y (don Guisvado les contó la batalla …) pasado el refugio y el puente, mirando a la Mata, por senda de peregrino, fuimos hasta el Curueño por Valdepiélago”

Ahora nosotros también nos vamos de Boñar, el del maragato en la torre, el de las aguas medicinales y sus exquisitos “nicanores”. Aunque la gente salga por el moderno puente del Soto, en puridad hay que cruzar el legendario río Porma, como tantos peregrinos a lo largo de la historia, por el Puente Viejo, de hermosa fábrica, que hace sospechar su origen romano.
Boñar
No hay estudios de su primitiva construcción, aunque hay datos del Siglo XVII, ya tenemos referencias de su existencia en el XIII, así como de un hospital en sus inmediaciones, para atender a los romeros que se encaminaban desde aquí, bien a la derecha al Salvador de Oviedo por Pardomino, o tomando ruta a la izquierda a Santiago, como haremos nosotros.
¿Recordáis cuando, en otras ocasiones os he hablado del Juego de la Oca, tan querido por los peregrinos medievales. Sí, ese de “puente a puente”, de la “Mata de Monteagudo a la Mata de la Riba”… pues ahora tened cuidado porque jugamos a “del laberinto al treinta” y si os equivocáis de camino, tendréis que retroceder.
Veremos a continuación dos carreteras casi paralelas. Nosotros tomaremos la de más arriba sin hacer caso a las falsas señales. Los dos caminos están señalizados, pero uno os llevará por carretera a Matallana y la Robla, mientras que nosotros, siguiendo el Viejo Camino de Santiago de la montaña, explicado por el monje medieval, llegaremos a los lugares que repobló San Froilán, en el valle de ValdeCésar, próximo a la Valdorria, donde se ubicaron varios monasterios, que acogían a peregrinos y daban prestigio al cristiano reino de Alfonso III el Magno, allá por el año 900.
Saliendo de Boñar nos encontramos con Barrio de las Ollas. Barrio=aldea adjunta a una población más importante. Ollas=oficio de alfareros al que se dedicaban las gentes que aquí vivían (¡Ojo! Una leyenda local dice que en un viejo caserón, hoy restaurado, se encontraron unas ollas llenas de monedas de oro). Pasamos junto a su iglesia que está bajo la advocación de San Juan Bautista, data del Siglo XVII y junto a la entrada de la misma hay una lápida escrita en castellano antiguo.
El Barrio está situado en la ladera del pico Cueto pero no os asustéis que nosotros no lo subiremos. En esta ocasión seguiremos bordeando el Pico Muelas por camino cerca de Mata de la Riba. Si pudiéramos detenernos en todos los pueblos junto a los que pasamos durante nuestro recorrido, podríamos admirar sus escudos nobiliarios que nos hablan desde las piedras.
Boñar a Barrio de las Ollas
En la Mata de la Riba tenían una segunda residencia los Álvarez-Acebedo. Anteriormente la casa había pertenecido a los Guzmanes. En el frontispicio fotografiamos dos escudos, uno con los motivos de los García de la Vecilla, Robles y Ordás. Tiene una leyenda en latín que se traduce por “un árbol bueno da buena fruta. Matheo año 1652”.
El segundo pertenece a los Ordás y Álvarez-Acevedo. Dª Mª del Carmen Orejas ha escrito un magnífico libro: “Mancomunidad del Curueño, Historia, Hidalguía y armería en piedra” cuyo titulo ya nos da una idea de su contenido.
En Otero se encuentra el palacio principal de esta linajuda familia de la que la autora ha trazado su árbol genealógico desde el siglo XIV y nos da cuenta de antepasados como Diego de Ordás, que acompañó a Cortés en la conquista de Méjico y fue herido en la “noche triste”, o la más reciente narrada por Ángel Fierro del Valle en el libro “La Real Encartación del Curueño, crónica y documentos del Concejo” protagonizada por D. Mariano Álvarez-Acevedo que fue Diputado con Castelar, Presidente de la Diputación de León, Gobernador de Palencia y General del Ejército.
Cuando viajaba a Madrid solo paraba para cambiar de caballos, pero lo hacia siempre en una de sus propiedades (otras anécdotas: atacó con su gente el Alfolí de Boñar protestando por la subida del precio de la sal, en otra ocasión se presentó en las Cortes vestido con zamarra de piel de cordero para reclamar los derechos de la mesta, y cuando en 1869 prendieron al alcalde de León por ser carlista, él intercedió ante la reina).
Existe también otro escudo de la Orden de Santiago, que como sabéis se encargaba de proteger a los peregrinos, así que continuamos nuestro camino más tranquilos.
Boñar a Barrio de las Ollas
La iglesia de la Mata es del Siglo XVII, aunque hay vestigios que datan de los siglos XIII y XVI. En el muro sur junto al tejado podemos admirar unos canecillos de piedra. El templo está bajo la advocación de los niños santos de Alcalá de Henares, Justo y Pastor que fueron martirizados a la edad de 7 y 9 años durante la gran persecución de Diocleciano.
Tiene una nave central con artesonado de madera, el arco toral es del Siglo XVI, las imágenes del retablo son posteriores a la guerra civil, aunque hay otras dos imágenes más antiguas y de más valor de los mismos santos con libros bajo el brazo que llevan el nombre de los santos inscrito en borde y en la otra mano la palma del tormento, aunque si os digo la verdad a mi me parecieron dos escribanos renacentistas ya mayorcitos.
Podéis ver datos de la Iglesia de la Mata en el siguiente enlace
No dejéis de visitar este pueblo cuando tengáis ocasión ¡Merece la Pena!
Nosotros continuamos nuestro peregrinar en dirección a Ranedo de Curueño, que es pueblo muy antiguo, citado ya en documentos del año 1069 como Ranera. De este lugar dijo el escritor Julio Llamazares, del que volveremos a hablar cuando lleguemos a la Mata de la Bérbula, que:

“Un camino de carros solitario y minúsculo avanza entre zarzales y praderas en las que ahora están cantando todos los pájaros del mundo” así que, guardad silencio y escuchad…

Hay una ermita a la vera del camino bajo la advocación de San Roque, santo que nos acompaña en la devoción de esta ruta peregrina. La ermita estuvo en ruinas, pero fue restaurada por los vecinos y se hace una procesión anual con el santo. Podéis observar al pasar junto a ella, el cepillo de las limosnas Es de piedra, colocado en la pared externa con unos cables colgando ¿Cómo medida de seguridad antirrobo?
Viejo Camino de Santiago
Pero no siempre se alcanza la fama a través de Escritores o santos. Como curiosidad os contaré que, cuando visité este pueblo me hablaron de las maravillas que sabía hacer un gallo llamado Willy.
Valdepiélago
En toda la ribera del Curueño son famosos los gallos por el brillo de sus plumas que se utilizan como anzuelos en el arte de la pesca. Pero este gallo, Willy alcanzó su notoriedad ¡Jugando al fútbol con los niños del pueblo! que se quedaban extasiados viendo sus evoluciones con el balón. No sólo los pequeños se interesaron por sus evoluciones con el esférico, sino también los medios de comunicación leoneses se hicieron eco de sus hazañas, que podéis leer aquí:
Seguimos por la collada de Otero de Curueño, pero sin pasar tampoco por el pueblo del mismo nombre.
Así llegamos a Valdepiélago. En la mitad del pueblo, está su emblemático puente, con sus casetones y rombos desafiando al río Curueño, cuyos piélagos(pozos) dieron nombre al pueblo.
Viejo Camino de Santiago

Tiene categoría de villa, por ser la capital de la Encartación (es decir: avalada por cartas reales) del Curueño. Aquí se conserva aún el arca de las tres llaves, que los Reyes Católicos, seguidos ahora por la serie “Isabel”, mandaron construir para conservar la documentación de los concejos. Deberían tener tres cerraduras para poder abrirse con el consenso de los tres claveros.

La iglesia habla del antiguo esplendor, con fábrica de los Siglos XVI y XVII dedicada a Santa Eulalia. Luis y Rafa, que habían venido a marcar la etapa conocían a la persona que les abrió la iglesia y les dejó la llave para que la visitáramos. Así que admiramos el retablo barroco de finales del XVII y otro del XVIII, dorados y policromados, una talla de Santa Ana, con la Virgen en el regazo y en Ella el niño Jesús, de las pocas que se conservan, del SigloXV.
Otra talla barroca de la Virgen de la Portera, con su ropaje al viento y un Cristo Crucificado, ambos del Siglo XVIII. La pila del agua bendita es del Siglo XVI. A mí me gustó el coro, que se alza a los pies de la iglesia con fachada renacentista a juego con el retablo mayor y los barrotes torneados en el balcón. También fue muy admirado un confesonario con celosía frontal, policromado.
En el altar está la talla de San Froilán que se lleva todos los días 1 de mayo en solemne procesión hasta Valdorria.
Valdepiélago
Hay también en esta villa un escudo que atrae poderosamente nuestra atención: representa un capitán de pie con armadura de guerrero y yelmo a su izquierda, pero cuidado, ¡coronado a su vez, por una bombona de butano! En la mano derecha una bandera y alrededor una leyenda explicativa: el valeroso capitán Llamaseras.
Viejo Camino de Santiago
Mientras nos dirigíamos al restaurante, que nos aguardaba con una sabrosa comida, nos preguntábamos ¿Quién será este valeroso capitán Llamazares?
Si quereis acercaros al Soto del río Torio y leer placidamente en las sombras de la ribera podéis elegir aquí vuestras lecturas.

Para los que queráis admirar todos los detalles, aquí tenéis nuestro reportaje fotográfico.

Fotos y texto de Rafael Cid y Rosa Fadón

Cistierna a Boñar. Etapa, Viejo Camino de Santiago

Como sabéis el 10 de marzo la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León, “Pulchra leonina” realizamos esta etapa. Vosotros ya tenéis noticia de las dos partes: Cistierna a la Ercina y la Ercina a Boñar, porque escribimos en el blog, dos entradas de anticipo, cuando fuimos a marcar.

La Losilla

El día en cuestión fue lluvioso y frío. Tuvimos que ponernos polainas y capa de agua y agarrar el paraguas y los guantes, en fin, que ya os podéis imaginar. Pero al peregrino todo nos parece bien, embelesados como vamos con las bellezas del paisaje, entre robles, colladas, hermosos pueblos plagados de arte y de historia y además tenemos la conversación de los amigos, con los que hacemos el Camino.

Paramos a tomar un café en Cistierna y tuvimos la suerte que nos invitaron a frisuelos. Estaban calentines, recién hechos y nos reconfortaron.

En Yugueros vimos la iglesia, de la que tenéis fotos aquí.

Cuando llegamos a la Ercina no tuvimos necesidad de subir por la collada, por el Camino León, como habíamos marcado en nuestra anterior entrada. Pues sabréis que yendo a la preparación de la etapa, en La Acisa de las Arrimadas conocimos a Alberto y él nos enseñó el camino de Acisa a la Ercina, que usan para ir a sus fincas. Incluso vino a La Ercina a acompañarnos en la etapa, nos abrió la ermita de San Antonio Abad y San Hipólito. Luego nos refugiamos en el teleclub de Acisa, donde pudimos hacer la parada técnica, nos tomamos el tente-pie de las 12 y nos recuperamos del frío, desembarazándonos por un momento de nuestras capas de agua.

También nos abrió el templo parroquial de Santa Marina, que comparte La Acisa con Barrillos de las Arrimadas y nos acompañó hasta la ermita de los Remedios, para que tomaramos allí, por la Puerta de Galicia, la Senda del Cordal de la Varga hacia la Devesa de Boñar.

La Devesa de Boñar

Cuando llegamos a la Devesa, en el teleclub paramos a comer. Aunque hubiéramos deseado ver con detalle el pueblo, que tiene muchos alicientes, iglesia, escudos nobiliarios, pilón y lavadero y magníficas vistas desde el cementerio, no fue posible, pues la lluvia no paraba. Ved aquí nuestras fotos de la Devesa

Continuamos hasta la Losilla donde nos aguardaba Pelayo, para hablarnos de los mártires, enseñarnos la iglesia y contarnos la historia que se centra en ella.

Empezó entonces a clarear y cuando llegamos a Boñar, hasta pudimos ver los rayos del sol.

Boñar

Lo que no disminuyó fue el frío, aunque tratamos de mitigarlo con bebidas y sabrosos dulces del lugar.

Cuando llegaron las 5,30 entramos en la iglesia para escuchar a Pedro, que nos hablaba de ella y de otros detalles de la villa. Luego salimos a la plaza a seguir escuchando su relato y contemplar los símbolos de la ciudad, ya sabéis “el maragato en la torre y en la plaza el negrillón”, como dice la canción.

Boñar

Ved nuestras fotos de Boñar. Y hasta la próxima amigos.

De La Ercina a Boñar. Anticipo Viejo Camino de Santiago

Esta andadura constituye la segunda parte de la etapa, del Viejo Camino de Santiago, que realizaremos con la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina”, el día 10 de marzo. Va desde La Ercina a Boñar.

Esta entrada va dedicada a María José, a su marido Alberto y a Pelayo de La Losilla, por vuestro blog, vuestra acogida y magnificas explicaciones, a Nicolás, a Coral, de La Ercina, a Germán de Fresnedo, a Alberto de la Acisa, a Daniel, que esta vez es el que posa en las fotos, en un pequeño duelo de fotógrafos…
Gracias ¡Sois geniales!

Era un sábado, cuyas previsiones meteorológicas hubieran echado para atrás a muchos. Al llegar a la Ercina, repusimos fuerzas en el bar de la estación para iniciar la marcha.
Ved nuestras fotos de la Ercina.

La Ercina, 2013

Allí amablemente Nicolás, el propietario del mismo, nos indicó un camino que va paralelo a la carretera asfaltada, que queríamos evitar. Nos agradó la coincidencia de que se llamase “camino de León” .

La Ercina, 2013

Hasta el camino nos llevó Germán, un muchacho que es de Fresnedo de Valdellorma, da gusto encontrar gente tan agradable. Se accede cogiendo la calle de la Fuente del Obispo y después de la fuente nace el sendero, que luego se ensancha en una gran pista que recorre toda la collada con accesos a los pueblos.

La Ercina, La Losilla

Continuamos la marcha teniendo en cuenta las indicaciones de los libros de D. Julián González y de D. José Fernández Arenas, ambos referentes imprescindibles sobre los lugares a visitar en el “viejo camino”, el blog del camino olvidado  y las indicaciones de nuestro compañero Daniel, que ya ha realizado esta parte de la ruta en otra ocasión.

La Ercina, La Losilla

Debemos dirigirnos en primer lugar hacia la Acisa de las Arrimadas.
Ved nuestras fotos de la Acisa

El peregrino que ha dejado la collada y el Camino de León lo primero que se topa es la simpática ermita de S. Antonio Abad y S. Hipólito.

La Ercina, La Losilla

En vez del habitual nido de cigüeña, en lo alto del campanario nos saludaba un “feliz 2013” con bombillas de colores y agradecemos la intención, que debe durar hasta las postrimerías de diciembre.

Aprovechamos la ocasión para bajar al pueblo y estuvimos con Alberto en el teleclub, donde entramos en calor, pues nevusqueaba y aunque a veces salía el sol, estaba muy frío.

La Ercina, La Losilla

Repostamos las cantimploras en el pitorro del pilón y nos hicimos buenas fotos descansando en un sombrajo muy hermoso.

La Ercina, La Losilla

A la salida del pueblo, convenientemente señalizado por el lado izquierdo de la carretera, sale un senderín que va paralelo y te lleva hasta la iglesia de Santa Marina, que es la parroquia común de dos pueblos, La Acisa y Barrillos, donde se celebran las exequias y todas las ceremonias. Caminamos hacia ella, de nuevo sin pisar asfalto.

La Ercina, La Losilla

De Santa Marina, el padre Alba en su libro Historia de la montaña de Boñar, escrito en 1865, nos da noticia de que en su torre, que tiene indicios de ser muy antigua, hay una cruz parecida a la utilizada por los caballeros de la espada, después de Santiago y en dos fitos a cierta distancia (yo no los localicé)  otra cruz con cierta semejanza a la que utilizaban los Templarios. La tradición dice que allí hubo un priorato y ambas órdenes estaban destinadas a la custodia de los caminos de peregrinos.

La Ercina, La Losilla

Así que, apresurado caminante detén un momento tu paso y ten un pensamiento agradecido para los que dedicaron su vida a protegerte. Puedes consultar esta página sobre el templo.

La Ercina, La Losilla

Desde éste altozano las vistas son espectaculares y fotografiamos el entorno, fijándonos en todo.

La Ercina, Las Arrimadas

Bajamos unos 300 metros  y ya estamos en Barrillos de las Arrimadas, aquí podéis leer en wikipedia su historia.
Ved nuestras fotos de Barrillos.

Dani me contó sus andanzas infantiles por este pueblo y que en mayo se hace una fiesta preciosa en estas praderas, con pendones y bailes tradicionales.

La Ercina, Las Arrimadas

Hay que subir a lo más alto del pueblo al Santuario de la Virgen de Los Remedios. Aquí acudían en romería gentes de todos los pueblos de contorno para oír misa con procesión y pendones, comida en el campo, bailes, aluches y bullicio. Pero hoy está en calma y silencio.

La Ercina, Las Arrimadas

Por el lado izquierdo de la iglesia un gran cartel de madera nos indica que nos encontramos en el Cordal de la Varga. Este es el camino que debemos seguir ya hasta Boñar, está bien señalizado y no tiene tráfico de coches.

 El siguiente pueblo que nos encontramos, la Devesa de Boñar, tiene un pequeño bar que nos permitirá aliviar nuestra sed o entrar en calor según el día que tengamos.

La ruta esta vez es larga, pero muy interesante, así que haced acopio de fuerza,s pues estáis llegando a la Losilla.
Ved nuestras fotos de la Losilla.

Ya va siendo hora de que os hable de la historia de la Losilla, de S. Adrián de Balneare, del Conde Guisvado y de su mujer Leuvina, que podéis leer en esta entrada.
O también podéis escuchar este relato pinchando aquí.

Alfonso III los envió a Roma, no se sabe a ciencia cierta, si como embajadores o para proteger al Papa Juan VIII de los ataques del Islam.

La Losilla, 2013

Sea como fuere cuando llegaron a Roma ya había pasado el peligro, pero el Santo Padre no los dejó volver con las manos vacías y les regaló unas reliquias de San Adrián y Santa Natalia.
Ved la página de La Losilla, que preparó nuestra amiga Mª José, que habla de S. Adrián y Santa Natalia. 

A su regreso, parte de las reliquias las tomó el rey para construir su querido conventín en San Adrián de Tuñon y para el resto se construyó este monasterio de San Adrián de Balneare. En el 924 se celebró en él un concilio con asistencia del rey, la alta nobleza y dignidades eclesiásticas.

Ved página de las Caldas de S. Adrián
En la actualidad no queda mucho de su pasado esplendor, una imagen magnífica del Salvador, la imagen de la virgen del altar mayor y otra más pequeñita, que a mi se me antoja una virgen negra, como la de la Encina o la de Montserrat ¿Por qué no? Si hubo templarios cerca de aquí.

Se han llevado los retablos a lo largo de los siglos, para no se sabe donde, las pinturas con la efigie de los santos titulares se custodian en la Iglesia de la Losilla, que también es digna de visitar.

Inscripción fundicional en una piedra del s. X.

Quedan sin embargo las inscripciones en la piedra, esas no se las pudieron llevar.

San Adrián

Pero ¿las reliquias? Ya dijimos que parte fueron a parar a San Adrián de Tuñon, las depositadas aquí se llevaron a San Pedro de Eslonza y durante la desamortización se trasladaron al monasterio de nuestras amigas las Carbajalas de León.
Ved nuestras fotos de San Adrián.
Ved fotos de nuestra primera visita a las Caldas de S. Adrián.

Me emocioné un poco cuando Pelayo me mostró una cajita con unos huesecillos que habían logrado conservar en el pueblo y recordé entonces la inscripción casi escondida de una de las piedras: “hic jacent ossa duorum santorum per quos fecit dominus multa mirabilia” ¡Que así sea por siempre!

San Adrián

El pueblo de San Adrián es también famoso por sus “caldas o aguas termales”, que salen en abundantes chorros a unos 37grados de temperatura. Me imagino que más de un peregrino aprovecharía para dar aquí un baño salutífero a su maltrecho cuerpo y se aliviará bebiendo.

San Adrián, 2013

Vosotros, aunque el balneario lleva años cerrado,  podéis probar las aguas medicinales en una fuente situada detrás de la iglesia, es gratis y viene gente de toda la comarca a cargar garrafones.

San Adrián, 2013

Nosotros seguimos la ruta por la senda de los rocinos, hasta llegar a Boñar, por la ermita de san Roque y es que el camino es eso: como el juego de la Oca. De San Roque (de Yugueros) a San Roque (de Boñar) y tiro porque me toque. De puente (del mercadillo) a puente (viejo de Boñar)  y tiro y tiro y camino….como las pilas Duracel…

Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid 

De La Ercina a Boñar. Preparando la etapa del día 10.

   Ayer fui con Rafa y Rosi para preparar la excursión del 10 de marzo. Nos acercamos en coche hasta la Estación de la Ercina, que ahora es un albergue de peregrinos, y nos metimos directamente en el bar para tomar café y charlar con su dueño.

Enseguida el hombre nos indicó la ruta a tomar para aquellos de vosotros que no queráis andar por la carretera hasta Acisa de las Arrimadas.
Los que caminéis por la carretera pasaréis por la preciosa ermita de San Pelayo (en la foto superior)
Esta excursión la podéis hacer en cualquier época del año utilizando el tren de Matallana. Para en todos los apeaderos y podéis subir y bajar donde os apetezca.

Se sale de la Estación por el barrio de abajo para tomar la Calle de la Fuente del Obispo y después se sube hacia La Loma. Una pequeña subida y ya veréis toda la zona de La Ercina a vuestros pies.
Después el camino sigue subiendo hacia los robles y continúa por el Camino de León.

Son 4 kilómetros escasos caminando entre los robles, el camino no tiene pérdida y ya dejamos señales suficientes.
Hacia el sur veréis los pueblos de La Serna y Fresnedo de Valdellorma. Pero nosotros vamos hacia el oeste.

Al llegar a este punto dejamos el monte y bajamos hacia Acisa; el pueblo se ve dos curvas mas abajo. La señal del gas número 39 sirve de referencia.

Atravesando los prados bajamos directamente a la ermita de San Antonio y Acisa de las Arrimadas.
Después hay que bajar al pueblo para continuar hacia Barrillos.

No hay posibilidad de pérdida. A la salida de Acisa un camino nos saca de la carretera para ir hacia Santa Marina.

En menos de 1 kilómetro se llega a la iglesia de Santa Marina de Barrillos. Es un santuario muy bonito.

Estuvimos un buen rato, aprovechando que salía el sol, fotografiando Santa Marina. En mayo hacen una fiesta preciosa en estas praderas, con pendones y bailes tradicionales.

En el ventanuco orientado a la puesta del sol se pueden ver dos pequeñas estrellas de ocho puntas, el símbolo de la Esperanza. Y arriba la señal de los Caballeros de Santiago.

Dos lápidas con la cruz de los caballeros de Santiago dan fe de esta zona fue Camino de Santiago. Después se baja a la carretera y hay que andar unos 200 metros hasta llegar a Barrillos y subir a Los Remedios.

Iglesia de los Remedios, de Barrillos de las Arrimadas. Por el lado izquierdo del templo llega el Cordal de La Varga. Y por él bajamos hasta Boñar.
El Cordal de La Varga partía del Valle de Vegamián y por él bajaban hasta este punto con los rocines (los potros de las montañas de Vegamián y Lillo) para después seguir a Acisa, subir por donde nosotros hemos bajado y cruzar con los caballos hacia Fresnedo de Valdellorma, para bajar a las ferias de ganado de Gradefes y Sahagún.
Son caminos con cientos de años a sus espaldas.

El Cordal de la Varga es ahora una gran pista forestal por la cual bajas directamente a La Devesa de Boñar.

En frente mismo de la iglesia de La Devesa hay un bar teleclub donde podéis parar para reponer fuerzas. Quedan unos 6 kilómetros hasta bajar a Boñar.

Un kilómetro más abajo, por carretera local, se encuentra La Losilla.
Atravesáis el pueblo hacia las vías del tren y ya veréis los indicadores del Camino Rocinero.
Una pista forestal de 3 kilómetros que os lleva directamente a la Ermita de San Roque y la entrada de Boñar.
Si hace buen día disfrutaréis intensamente de este recorrido por el Camino de Santiago por la montaña leonesa.

Este es el plano de la zona a recorrer desde Cistierna a La Losilla (que queda fuera de mapa en el ángulo superior izquierdo)

En este plano tenéis la ruta de La Losilla a Boñar por el Camino Rocinero.