24ª: Historias… Fasgar, Campo de Santiago

24ª: Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.

              Rosa Fadón y Rafael Cid


Naturaleza exhuberante.

En esta etapa dejamos los ríos que fluían hacia el Duero y vamos al encuentro de los que vierten al Sil





“Por Fasgar fuimos al paso alto entre dos montañas, donde rezamos a Santiago en su ermita, que allí hicieron para agradecerle haber vencido a los moros”
Consultamos la ruta, siguiendo los pasos de la reina Leodegundia en su peregrinación por el Viejo Camino de Santiago en el año 902: “Por Fasgar fuimos al paso alto entre dos montañas, donde rezamos a Santiago en su ermita, que allí hicieron para agradecerle haber vencido a los moros”. Vexu kamin, Julián González. Así caminamos la etapa más bonita del Viejo Camino de Santiago, a nuestro parecer, pues no hay carretera ni pueblos desde Fasgar a Colinas y dejamos el valle del río Vallegordo, que vierte sus aguas a la cuenca del Duero, para alcanzar el valle del Boeza que es tributario del Sil y del Miño.
Vamos disfrutando de la exhuberancia de la sierra de Gistredo, que parece ser debe su nombre a una planta, jistra, que abunda en lo alto de los montes.  Estamos sumergidos en un ambiente de naturaleza pura, rodeados por varios picos que rebasan los 2000 metros de altura, como el Tambarón, Los Fueyos, Los Picos de Arcos de Agua y Peña Cefera. Veremos hermosos paisajes de montañas redondeadas plenas de vegetación. A nuestro lado suena el rumor de fuentes, torrentes, cascadas. Nacen a la orilla del sendero variedad de flores, toda clase de árboles, avellanos, servales, tejos, robles, abedules, acebos y aunque no se dejan ver viven en este paraíso jabalíes, corzos, zorros, lobos, osos y los famosos urogallos.
Avistamos el campo de Santiago desde la collada y recordamos al P. César Morán en su libro «Por tierras de León» que cuenta dos tradiciones «Clavijeñas» en nuestra provincia. Ya sabéis, tradiciones similares a la de la Batalla de Clavijo, cuando apareció Santiago montado en un caballo blanco, ayudando a los cristianos a ganar una batalla casi perdida. Uno de estos sucesos legendarios tuvo lugar en Camposagrado, del que ya os hemos hablado y el otro aquí, en las inmediaciones del lugar que se extiende a nuestros ojos: la Campa de Santiago.
Dice la tradición que huestes moras se habían parapetado junto al monte Paleiro y los cristianos estaban en la Llera del monte Fernán Peláez. Atemorizados por el mayor número de sus enemigos, pero dispuestos a no permitir que sus familias y pertenencias cayeran en manos de los invasores, pidieron ayuda al rey de León. Parece ser que les contestó que la lucha no tendría éxito, que vencer a tantos moros sería más difícil que coger «un oso vivo». Al día siguiente los mozos se presentaron ante él rey con el oso. Así que, se organizó la batalla después de unir sus fuerzas con los de todos los pueblos vecinos. Cuando el Apóstol Santiago contempló el campo de batalla, se asustó un poco por el gran número de enemigos y condujo una retirada estratégica. Entonces ¿cómo fue que ganó la batalla? pues muy sencillo: La Virgen María le envió unas mariposas de las que en la actualidad abundan por los regueros del lugar, de forma que para contemplarlas le obligaban a girar en círculo. Entonces se dio cuenta de la estrategia a seguir. Comprendió cual era la tarea encomendada y persiguió a los agarenos, hasta que finalmente exclamó exultante ¡acábelos. acabelos! Y ya está: ¡habían llegado a Cacabelos!
En honor al santo se levantó una ermita, que se derrumbó en 1796 siendo reconstruida tal y como se conoce en la actualidad en 1858 gracias a la ayuda de los vecinos de los pueblos de Colinas y Fasgar.
Ya fuera por el oso, las batallas libradas o por las minas que aportaban pingües beneficios a la Corona, lo cierto es que los mozos de Colinas tenían un privilegio que les eximía del servicio militar y de pagar impuestos. Existe el documento original, que se encuentra en el Archivo Histórico de Simancas. Está en latín y es, además, de los más antiguos (de fecha 11 de Agosto de 1.229). El documento pone «Era MCCLXVII-era 1267», porque entonces todavía se contaban los años desde el comienzo del imperio del Emperador romano Augusto, no desde el nacimiento de Cristo., que fue 38 años después…
Gracias a la ayuda del apóstol Santiago, los agarenos fueron vencidos y desde entonces reza la canción popular:
Señor Santiago bendito
Que de los cielos bajaste
a veinticinco mil moros mataste
en el campo de la victoria
y ahora te vas a los cielos
con los santos y la gloria.
El día de Santiago, el 25 de julio, es cuando tiene lugar una multitudinaria romería a la ermita, seguida de bailes y juegos. En la Campa de Santiago surgen fuentes que dan nacimiento al río Boeza. La ermita y los parajes que la rodean figuran en las escenas iniciales de la película leonesa “El filandón de San Pelayo”. El Filandón, como ya sabéis, es la reunión vespertina, para charlar y antiguamente, hilar, como su nombre indica, donde se trasmiten las historias, las leyendas, poesías y toda la tradición.
Desde esta anchurosa campa nos quedan aun más de siete Km. para llegar a Colinas. Caminando entre grandes montañas, observamos a la derecha como un refugio. Mi amigo Olegario, gran conocedor de estos lugares, por habérselos “pateado” en múltiples ocasiones, dijo que eran los restos de una central eléctrica. Nosotros sospechamos que anteriormente, pudo emplazar el antiguo Hospital de Peregrinos y hace más tiempo aún, la ciudad prerromana que tradicionalmente llaman “Villa Armenia” ¡Cuánto nos gustaría que algún día se llegaran a recuperar!
Cruzamos dos puentes de madera. ¡no sé cómo pueden soportar el paso de los años y la humedad que siempre reina en estos bosques, con heladas y nieves en invierno! Los peregrinos temimos que fallara al peso de más de una persona a la vez. Aún nos esperaba algo peor: un “no puente” pues lo había sido y lo que quedaba era una amalgama de piedras y troncos con amenazantes gruesas puntas, que nos obligaron a realizar lentos equilibrios en penitente paso. Conseguimos vadearlo gracias a la galantería y al temblor de algunos peregrinos que ayudaron al resto.
Al volver de una curva divisamos Colinas del Campo de Martín Moro Toledano. Una vez oí que era el pueblo con el nombre más largo de España, me pareció interesante, pero luego me enteré que aún era más largo Villarcallo de la Merindad de Castilla la Vieja ¡toma ya, 40 letras! Y otro más, Gargantilla de Lozolla y Pinilla de Buitrago, nombre que procede de la unión de dos pueblos, que diezmados en la Edad Media por la peste decidieron unirse. Llegó a hacerse famoso por anunciar allí los esponsales de Juana la Beltraneja con el rey francés, aunque finalmente no se llevaron a término. El hecho de no tener el nombre más largo, no quita lustre a este pueblín excelentemente restaurado, que siempre está de moda y atrae a multitud de visitantes, por su emplazamiento montañero, por su oferta de gastronomía y de cultura. Cuenta con una Sede estable de artesanía, que abre sábados y domingos desde el día de S. Antonio hasta finales de agosto y ofrece además variados eventos.
En Colinas contemplamos absortos el panorama que forman pueblo y naturaleza, con todo el encanto de antaño, como si el tiempo se hubiera detenido en el ensueño.
Seguimos por una senda, cruzando ríos y fuentes, disfrutando del frescor de una naturaleza feraz y llegamos a Igüeña
Esta población, como pinta su escudo, fue “mitad minera y mitad vegetal”, pues sus habitantes vivieron del campo y de la riqueza de su subsuelo desde siglos. Al sur de Igüeña, extendiéndose hasta más al norte de Tremor de Arriba, se encuentran terrenos carboníferos formados en el periodo Estefaniense, en los que se localizan capas de carbón y gran cantidad de fósiles sobre todo de vegetales. La población tuvo su desarrollo con la explotación del carbón en el siglo XX, pero se han ido cerrando las minas y el reto actual está en intensificar su “mitad vegetal” con el aporte que proporciona la naturaleza y el turismo. Ved sus lugares de interés: camino de Boudín, los Corros, Ermita de Santa Bárbara y sus  Fuentes, Castro del Arroyo de San Martin (La Reguerina), Peñas de San Miguel…
Pero nosotros ya no podemos más que dar cuenta de los últimos bocatas de nuestras mochilas, regados con buen vino del bierzo que degustamos en los bares de la localidad. 
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”


Foto 1: Rafael Cid: Campa de Santiago
Foto 2 : Rafael Cid: Naturaleza.
Foto 3: Rafael Cid: Colinas del Campo de Martín Moro Toledano.
Foto 4: Rafael Cid: Igüeña