Desde Colinas a Igüeña, Magosto con la Federación de Montaña: Viejo Camino de Santiago

Continuando con la tradición, la Federación de Montaña ha organizado un magosto en la Cooperativa de Noceda del Bierzo y una etapa, que realizamos del Viejo Camino de Santiago Viejo, desde Colinas a Igüeña y sus alrededores. La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” hemos participado en esta actividad.

Ved nuestras fotos de ese día.

Hay, a lo largo del año, dos o tres rituales con los que todo montañero que se precie debe cumplir: hacer una excursión a “Picos”, participar en un Belén de cumbres por navidad y… ¡asistir a un magosto berciano!

Igüeña

Así que un grupo formado por miembros de la asociación de Amigos del Camino de Santiago y de la Delegación de Montaña de León nos dimos cita en Colinas del Campo, para hacer una ruta de senderismo hacia Igüeña.
Caminamos por una parte de la 16ª etapa del Viejo Camino de Santiago, también llamado Camino de la Montaña o Camino olvidado.
Para finalizar teníamos el rito otoñal del Magosto: comer unas castañas asadas, en la Cooperativa de Noceda del Bierzo.

Colinas

Iniciamos nuestra andadura en el pueblo de Colinas, después de callejear por este hermoso pueblo.

Colinas de Martín Moro Toledano

Posiblemente este camino pueda ser datado en época romana, ya que, desde luego, está plenamente documentado en la Edad Medía. Constituía uno de los ramales del Camino de Santiago, que enlazaba el Camino Francés con el del Norte. Pero este camino era anterior, como podéis comprobar en esta página:

“Como referencia de este Camino tenemos la CARTA DE GUNDISALVO A FROILANO del año 1002 que habla de un viejo camino a Santiago que pasa por las Omañas y desciende hasta llegar a Cacabelos:

“Por Fasgar fuimos al paso alto entre dos montañas, donde rezamos a Santiago en su ermita, que allí hicieron para agradecerle haber vencido a los moros. Bajamos por las Colinas del Moro y sus lomas rojas, hasta la cruz alta donde todos los peregrinos dejaron un canto como recuerdo.”(Vexu kamin: viejos caminos de peregrinación. (Julián González Prieto. Ed. Monte Casino 2004) “

Dicen que Colinas del Campo de Martín Moro Toledano es el pueblo con el nombre más largo de España, pero lo que también es cierto, es que es uno de los más hermosos y típicos de nuestra provincia de León.

Colinas

Al llegar tomamos el café en uno de los bares abiertos y recorrimos las calles hacia el río y la iglesia.

Colinas

Tiene unos rincones muy bonitos, pues conserva todo el encanto de nuestras construcciones tradicionales, como si el tiempo no tuviera prisa y se hubiera detenido, para contemplar el paisaje que nos rodea.

Colinas

En otras ocasiones que hemos tenido ocasión de “montañear” por aquí me contaron una hermosa leyenda. Fue durante la reconquista, los habitantes del pueblo acudieron a pedir ayuda al rey cristiano para expulsar a los moros y este les dijo que esa tarea era más difícil que capturar a un oso vivo. ¿Sabéis que pasó? Pues que los lugareños ni cortos ni perezosos se presentaron con el oso ante el rey para reclamar la ayuda necesaria para reconquistar su territorio.

Colinas-Igüeña

Sobre esta leyenda de Colinas de la caza de un oso vivo ver el blog:
Es además un blog muy interesante
La cosa no debió ser fácil, a pesar de todo, pues un poco más lejos, en la campa de Santiago, hay una ermita en homenaje por la ayuda recibida del apóstol de la Batalla de Clavijo. Aquí me contaron que el santo se asustó un poco al ver el gran número de enemigos y condujo una retirada estratégica justo por el camino por el que yo hacía la travesía.
Pero ¿cómo fue que ganó la batalla? pues muy sencillo: La Virgen María le envió unas mariposas de las que en la actualidad abundan por el recorrido, de forma que para contemplarlas le obligaban a girar en círculo. Entonces se dio cuenta de su error. Comprendió finalmente cual era la tarea encomendada y persiguió a los agarenos, hasta que finalmente dijo ¡acábelos! Y ya está: había llegado a Cacabelos (de nada señor Prada)

Colinas

Leyendas aparte, por estos lugares pasa el Viejo Camino de Santiago, y en honor al santo se construyó la ermita. La ermita se derrumbó en 1796 siendo reconstruida tal y como se conoce en la actualidad en 1858 gracias a la ayuda de los vecinos de los pueblos de Colinas y Fasgar
Y la hazaña tomó después sones de romance popular que dice así:
Señor Santiago bendito
que de los cielos bajaste
veinticinco mil moros mataste
en el campo de la victoria.
Y ahora te vas a los cielos
con los santos y la gloria
La existencia de las ruinas de Villa Armenia, que fue un Hospital de peregrinos lo prueba suficientemente. Muy cerca de Colinas, existen las ruinas de dos castros, uno en cada margen del río, probablemente de época Prerromana.

Colinas

En el río Susano existen restos de explotaciones romanas de oro y la Cueva de la Cerneya, muy cerca del cresterío de la sierra, probablemente fuera una mina para la explotación de oro.

Colinas-Igüeña

Ya fuera por las batallas libradas o por las minas que aportaban pingües beneficios a la Corona, lo cierto es que los mozos de Colinas tenían desde tiempo inmemorial un privilegio que les eximía del servicio militar y de pagar impuestos.

Existe el documento original, que se encuentra en el Archivo Histórico de Simancas. Está en latín y es, además, de los más antiguos (de fecha 11 de Agosto de 1.229). El documento pone “Era MCCLXVII-era 1267”, porque entonces todavía se contaban los años desde el comienzo del imperio del Emperador romano Augusto, no desde el nacimiento de Cristo., que fue 38 años después…

Por el camino tuvimos la suerte de encontrar una naturaleza otoñal impresionante, algunas setas, que unos montañeros nos fueron explicando, así como el nombre de los líquenes y otras plantas autóctonas de la zona. Nos agradaron sus explicaciones y les agradecimos la compañía y que nos invitaran a la conferencia que se realizaría el viernes en La Casa de Asturias, sobre sus experiencias de montaña en Canadá.

líquenes

Nosotros seguimos por una senda junto al río entre árboles otoñales, hasta Igüeña. Esta población, como pinta su escudo, fue mitad minera y mitad vegetal, aún tiene una estampa ciudadana con amplio caserío. Dimos cuenta de los bocatas regados con buen vino del bierzo que degustamos en el bar Sabugo de la localidad. Hicimos un filandón improvisado mientras tomamos un café, pues llovía a mares.

Igüeña

Cuando escampó nos fuimos, atravesando el pueblo, por el camino al Boudin, desde donde nos prometían hermosas vistas.

Igüeña

Enfilamos los soutos de castaños, con sus hermosos troncos añejos.

Hicimos luego unas fotos testimoniales junto al autobús, con Santiago, Yolanda, Mar, Tere y Pilar, buenos amigos de escapadas montañeras.

Igüeña

Luego nos llevó el autobús hasta la cooperativa de Noceda donde nos esperaba un sabroso magosto.

Cooperativa de Noceda del Bierzo

Compramos y comimos castañas, que estaban muy ricas.

Cooperativa de Noceda del Bierzo

Poco a poco, mientras el sol se iba escondiendo en la montaña, tomamos rumbo a León. Nabor nos contaba el nombre de los pueblos por los que pasábamos en el autobús y con el gracejo propio de la gente del bierzo lo salpicaba con sus anécdotas personales.

En resumen: un día redondo.