De O Cebreiro a Triacastela

La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León «Pulchra Leonina» ha realizado la etapa del Camino de Santiago Francés que tenía programada para este día de S. Andrés, de O Cebreiro a Triacastela.

Comenzamos en esta ocasión, nuestra andadura en O Cebreiro, lugar mítico del Camino de Santiago que aunque ya nos hemos detenido en otras ocasiones…

…no por eso vamos a dejar ahora de visitar su iglesia para recordar su leyenda griálica, su monumento a Don Elías Valina guardar un momento de silencio ante su sepulcro, contemplar las pallozas con su arquitectura tradicional y a pesar de la climatología pudimos observar sus magnificas vistas de las sierras do Courel y os Ancares, pues no en vano nos encontramos a 1290 metros de altitud.
O Cebreiro
En el siglo IX se fundó aquí un monasterio regido por frailes de San Giraldo de Aurillac durante casi 400 años. El templo prerrománico conserva la talla de Santa María la Real de O Cebreiro, patrona de la comarca. Si la observáis con detenimiento comprobaréis que tiene la cabeza inclinada. ¡Es por el milagro de la transustanciación! Cuando en la Edad Media el pan y el vino se transformaron en carne y sangre.
O Cebreiro
En la capilla de la derecha veréis el cáliz conocido desde entonces como “el grial del Cebreiro” y las ampollas en las que aún se conservan, que fueron donadas por los reyes católicos. Esto también tiene su leyenda pues la reina Isabel consciente de la magia, trató de llevarse consigo el fruto del milagro, pero los caballos que transportaban las reliquias se negaron a seguir cuando llegaron a Pereje, cerca de Villafranca e Isabel comprendió así que debía devolver lo sustraído. Milagros o física cuántica, según el gusto de cada cual, no podéis perderos la oportunidad de rememorar estas historias.
En San Estevo de Liñares nos detenemos a contemplar su ermita que conserva una hechura parecida a la de O Cebreiro, es del Siglo VIII y ya que la encontramos abierta tuvimos ocasión de admirar y fotografiar su hermoso retablo barroco. Al haber dos feligreses en la misa, no se produjo el milagro del Cebreiro.
Liñares
En el Codex Calixtino ya se cita este lugar como “ Linar de Rege” imagino que esto es debido al cultivo tan importante en la Edad Media, al que se dedicaban por aquí.
Salvamos luego varias subidas y bajadas para llegar al “Alto de San Roque” donde no puede faltar la foto peregrina para inmortalizar el momento, desde los 1270 metros de altitud con hondos valles cubiertos por la niebla que aún no se ha despejado del todo, nos acercamos a “la estatua del peregrino luchando contra el viento” .
Alto de S.Roque
Es una Obra realizada en 1993 por el escultor José María Acuña y parece que nos avisa de la dureza de los elementos y quiere servir de homenaje a todos los caminantes que se acercan hasta ella.
http://caminodesantiago.lavozdegalicia.com/camino/frances/fr-etapa-25/
Por senda paralela a la carretera llegamos a Hospital de la Condesa, lugar que como su nombre indica acogió un hospital de peregrinos desde la antigüedad.
Hospital de la Condesa
La Iglesia del pueblo es del Siglo XII de una construcción típica de las iglesias de la montaña lucense con techo de pizarra.
El hospital que da nombre al lugar fue fundado en el Siglo IX por Dª Egilo, esposa del conde Gatón.
Aquí vamos a refrescar un poco la historia: Después de la batalla de Covadonga en el 722, se organiza en el norte un pequeño reino asturiano, pero debido a las continuas guerras el área comprendida entre el Duero y la cordillera Cantábrica quedó despoblado. La repoblación comenzará 100 años más tarde con gente de estas montañas y clérigos mozárabes. La invasión musulmana convirtió al Bierzo en tierra de nadie hasta que en el 850, Ordoño I ordenó la repoblación de estas tierras al Conde Gatón que en el 854 continúa su avance sobre Astorga y la Cepeda.
Según las fuentes musulmanas Gatón era hijo de Ramiro I, por lo tanto hermano de Ordoño. Esta opinión también la comparte Sánchez Albornoz, aunque para otros Ordoño estaría casado con Nuña, hermana de Gatón siendo por tanto cuñados.
Hospital de la Condesa
Del matrimonio del conde con Dª Egilo nacieron varios hijos, de los cuales la más conocida por los historiadores fue Hermesinda una de cuyas hijas a su vez se casaría con el Rey de León, Ordoño II
Según Quintana Prieto Gatón y Egilo restauraron y dotaron el monasterio de Triacastela. Sus nietos Ordoño II y Elvira al ampliar las dotaciones, recordaron en el documento: “lo restauró nuestro abuelo Gatón”.
En el 854 recibe la orden de continuar la repoblación por la Cepeda y Astorga bajando hacia el Duero por lo que iremos conociendo pueblos como San Pedro Bercianos, Bercianos del Páramo, Bercianos de Vidriales…
No estamos seguros de si el Castillo de Sarracín en el Bierzo lo reconstruyó él mismo conde o uno de sus hijos que llevaba por nombre Sarracino.
Se cree que el conde Gatón falleció en el 860.
El siguiente pueblo que encontraremos es Padornelo. La Iglesia del pueblo se encuentra bajo la advocación de San Xoan (San Juan en Gallego) del Siglo XV. Aquí se instaló en su día la Orden de San Juan de Jerusalén, que se dedicaba al cuidado y defensa de los peregrinos. Esta Orden es conocida a lo largo de su historia con varias denominaciones.
Padornelo
Los Sanjuanistas , en un principio conocidos como los Hospitalarios, vestidos con capa negra con cruz blanca de las ocho bienaventuranzas, que a partir de 1259 la cambiarían por la de color rojo.
Ya en el siglo XI antes de la primera cruzada los mercaderes que comerciaban en Jerusalén, hicieron construir a sus expensas, un hospital para atender a los peregrinos. Estaba administrado por religiosos benedictinos y dirigido por un monje llamado Gerardo, con una iglesia puesta bajo la advocación de San Juan Bautista.
Parece ser que desarrollaron tan bien su labor que el Califa de Egipto donó a Fray Gerardo un trozo de muro de la ciudad, con su puerta de entrada correspondiente.
Alto del Poio
Pasado el tiempo acogieron a los cruzados heridos y algunos de ellos se integraron en su comunidad. El Papa Pascual II les otorga la bula “Protectio Petri” concediéndoles varias posesiones en Asia y Europa, siendo su primer gran maestre Raimundo de Puy.
Perdidos los santos lugares, construyeron una gran flota para combatir por el Mediterráneo. El gran maestre unía a su titulo el de “príncipe de Rodas” y cuando fueron expulsados de su isla por los turcos, Carlos V les cedió la de Malta, donde acuñaban moneda y constituyeron una especie de Republica Aristocrática y los monasterios o casas que tenían por Europa, podríamos considerarlas lo que hoy llamaríamos embajadas. Se les denominó a partir de entonces la Orden de Malta.
Solo en 1800 Napoleón, rumbo a Egipto, ocupó la isla, pero en 1802 en el tratado de Amiens, Inglaterra, Francia, España y Holanda, se obligan a restituir la posesión a la Orden. En la actualidad, la Orden mantiene relaciones diplomáticas con 104 países.
Pero ¿Cómo se financia? ¿A qué dedica su actividad?
Alto del Poio
Nosotros, caminantes sin hospitales Sanjuanistas que nos acojan en la actualidad, peregrinos incautos que creíamos que con la subida a O Cebreiro había pasado lo más duro, nos sorprendemos con un repecho corto, pero pronunciado, que tendremos que salvar para coronar el Alto del Poio.
No os asustéis, porque a partir de aquí comenzamos el descenso y antes paramos a reponer fuerzas en el «Albergue del Puerto» con José Antonio Iglesias, que tenía un bonito sello para los peregrinos.
Camino de Santiago
Mientras conversábamos con el dueño del local atrajo poderosamente nuestra atención un cuadro con los «Diez mandamientos del peregrino» que podéis ver aquí para general conocimiento.
Alto del Poio
Seguimos nuestra andadura hasta Fonfría que como su nombre indica este pueblin nos obsequia con su fuente de aguas cristalinas que brotan junto al camino y próxima a la iglesia dedicada también a San Xoan.
Fonfría
En su momento hubo aquí también un hospital para atender a los peregrinos, aunque en la actualidad ya no existe, pero hay Albergue y una hermosa palloza que tiene un restaurante. Nosotros acertamos a pasar por unas portonas abiertas donde se preparaba la matanza y fotografiamos la escena, tan típica de estas fechas.
Camino de Santiago
Cruzamos Biduedo aldea que debe su nombre a la gran cantidad de abedules (bido en gallego) que crecían en su entrono. Nos han informado que en la capilla de San Pedro se sellan las credenciales, pero sólo pudimos verla desde el exterior, sin embargo se puede sellar en el bar.
Biduedo
Continuamos nuestro camino para adentrarnos en el monte Caldeirón, aprovechando para fotografiar las montañas circundantes mientras admiramos la belleza que se despliega ante nuestros ojos.
Nos encontramos ahora en una especie de balconada desde la que ya se divisa Triacastela con el monte Oribio al frente.
Alto del Poio
Aún cruzamos varios pueblos en primer lugar Fillobal, con su hermoso hórreo y albergue y hospedería. También aquí había gente con la matanza y charlamos para animarles a dejarse tomar una foto.
Camino de Santiago
Después de atravesar un área de descanso llegamos a Pasantes donde nos asomamos a la ventanita de su capilla que nos dijo una vecina que era de propiedad privada.
Camino de Santiago
En Ramil nos detuvimos para abrazar su castaño centenario, que tiene una cartela explicando su edad, aproximadamente de 800 años y su perímetro de unos 8,5 metros. Un árbol majestuoso al que le deseamos larga vida.
Castaño
Finalmente alcanzaremos nuestro destino de hoy: Triacastela.
Es una ciudad que estuvo rodeada por tres castros, castiellos o castillos cuya imagen se conserva en el escudo y en la fachada de su iglesia monumental. Debió de estar poblada desde antiguo y en sus alrededores se encuentra la Cueva Eirós, donde se han encontrado restos humanos de gran importancia y antigüedad, aunque ahora deben de haberse parado las investigaciones, por la cercanía de una explotación a cielo abierto, su cantera.
Nosotros nos adentramos entre el caserío imaginando cómo sería en la Edad Media y adivinando entre las casonas semiderruidas aquellas que la hicieron famosa, como el hospital de peregrinos que hoy se conoce como «casa Pedreira».
Triacastela
Según se dice en el Codex Calixtino, hasta Triacastela se acercaban los mesoneros de Santiago para engatusar a los peregrinos, informándoles del buen trato que habían recibido durante el hospedaje en Santiago y recomendado tal o cual posada donde luego le “clavarían” precios abusivos a los incautos que se lo habían creído.
Nos acercamos al «Mesón la Ponte» situado cerca del puente medieval, que fue mesón y herrería en aquellos tiempos medievales y nos dijeron que en su interior todavía se conservan muebles y objetos de barro hechos por artesanos de la comarca.
Triacastela
Todavía quedan restos de otro mesón. A buen seguro los que tuvieran posibilidades económicas descansarían en el «Mesón del peregrino» conocido como «Casa de Aira»: Luce un hermoso portón adornado con una talla en forma de letra capital «C» que orla una flor y sobre su arco de medio punto sobresale un penacho de enredaderas.
Triacastela
Había también en esta localidad una cárcel para peregrinos o para los que haciéndose pasar por tales, eludían el pago de impuestos o se dedicaban a la mendicidad o al robo. Parece ser que hasta hace poco tiempo se podían leer los grafitis escritos en las paredes de las celdas por los pobres desgraciados.
Triacastela
De haber estado abierto hubiéramos visitado el templo parroquial, con su ábside románico.
Triacastela
Se cree que el conde Gatón nació en este lugar y fundó en el siglo IX el monasterio que luego dotarían sus nietos Elvira y Ordoño II. Su nombre procede de “tres castros” o “tres castillos” aunque un lugareño socarrón me dijo una vez que lo que su nombre quería decir era ¡tira pa´ Castilla!
Hoy en día tenemos cantidad de servicios hosteleros para acoger al peregrino y podemos contemplar el monumento al peregrino, hecho con piedra caliza abundante en las canteras de los alrededores.
Triacastela
Si hay lugares que el Codex Calixtino ni siquiera los menciona, no es el caso de Triacastela que la cita, además de ponernos en guardia contra los hospederos tramposos, nos cuenta la costumbre peregrina de coger una piedra caliza en sus zurrones y transportarla para colaborar con ella en las obras de la Catedral de Santiago.
Por aquí han pasado, como nosotros, miles de peregrinos para abrazar al Señor Santiago en Compostela. También pasaron la Reina leonesa Urraca y Diego Gelmírez, tratando de evitar la guerra con los nobles gallegos y con Alfonso el Batallador. Alfonso IX soñó con hacer de este lugar una gran ciudad que llamaría Triacastela Nova.
Y, en fin, nosotros después de callejear por todos los rincones de la población degustamos una exquisita comida de la cocina gallega y compartimos nuestro tiempo con nuevos amigos. Vednos aquí con Sandra y Saray comprando los pins y tapeando en su bar. 
Triacastela

Texto y fotos de Rafael Cid y Rosa Fadón

Carta abierta a Luis

Amigo Luis: Como sabes, ayer hemos viajado al Cebreiro con los Amigos de la Asociación, con idea de hacer una etapa del Camino de Santiago, aunque fuera al revés, yendo del Cebreiro hasta Ferrerías.

El Cebreiro

Nos hubiera gustado tenerte con nosotros de forma física, porque en el corazón de todos estabas y te mentábamos cada poco, así que te escribo esta carta y ahora más descansados “¡caminemos juntos!”.
Yo recordaba la última vez que pasamos por este mágico lugar, en el mes de enero. Te dejo aquí las fotos para refrescar la memoria.

En esta ocasión el encanto del paisaje se vio reforzado por la niebla (”meona”, que diríamos en León.) que le daba un punto de misterio al conjunto monumental, cruceiro, cementerio, pallozas e iglesia se ofrecían a nuestra mirada como surgidos de otro tiempo.
Entramos en la iglesia y fotografiamos, para que puedas contemplarlo de nuevo como si estuvieras con nosotros, el Cristo románico, que como tú sabes se trata de una copia.

El Cebreiro

El original se lo han llevado (¿expoliado?) para Madrid, como muchas otras cosas de valor que había en todos estos pueblos.

Pudimos contemplar también el Grial gallego, que se venera en este lugar.

El Cebreiro

Buzzi nos había contado magistralmente lo que cuenta la leyenda, aprovechando el viaje en autobús, el milagro que tuvo lugar aquí, de la transformación del pan y el vino en cuerpo y sangre visible, para reforzar la fe del celebrante y del único feligrés que asistió aquel crudo día a la misa.

El Cebreiro

Dicen que la Imagen románica de Santa María la Real, que se encuentra a su derecha inclinó la cabeza para ver mejor el milagro.

Fotografiamos a ese Santiago del altar de la izquierda junto a la cabecera de la tumba del mítico sacerdote Elías Valiña.

El Cebreiro

¡Cómo nos hubiera gustado que estuvieras aquí, para contarnos su estratagema para promocionar el Camino! Aquello de cuando empezó a pintar el Camino de Santiago en los Pirineos y vinieron dos guardias civiles a preguntar qué hacía. “Estoy preparando una invasión de España” les contestó… Pero esto lo explicas tú mucho mejor que yo.

Nos sentíamos un poco, como los caballeros del rey Arturo en busca del grial, junto a esta emblemática iglesia entre románica y gótica.

El Cebreiro

Nos veíamos como personajes medievales junto a las pallozas típicas de la zona, en un pueblo con encanto y dejando unas monedas en la tienda de recuerdos.

El Cebreiro

Como somos también, otro poco peregrinos y nos queda por recorrer aún todo el camino, dejamos el enclave de o Cebreiro en Galicia y tomamos el sendero que nos lleva a Laguna de Castilla, el último pueblo de León.

El Cebreiro

Cuando llegamos a Laguna de Castilla entramos en el Bar La Escuela para que nos sellaran una postal, que habíamos comprado y también sellado en el Cebreiro para llevar de recuerdo. Sobre todo para nuestros amigos Nani y Antonio, que se estrenaban en el Camino de Santiago, con mucha ilusión.

El Cebreiro

De Laguna es, según quien nos cuente la leyenda el labriego que subió a oír la misa, otros dicen que de Barjamayor. El monje descreído era un francés de Aurillac que menospreció la fe del pobre labrador y le comunicó sus dudas sobre el milagro de la transustanciación. En las bulas de los Papas Inocencio VIII y Alejandro VI se hace mención al milagro y dicen que junto al altar se encuentran enterrados el fraile y el labriego de la historia.

El Cebreiro

Desde el camino se contemplaba un amplio paisaje de colores. Las cimas de las montañas azuladas, los valles llenos de pastos verdes, salpicados de copas amarillas de abedules, tonos tostados de robles o de hayas y manchas marrones de los helechos secos.
En la Faba nos cruzamos con un gaiteiro que nos dijo que venía tocando desde Francia, pero yo le ví los zapatos muy limpios.

gaitero

Aunque ¡nunca se sabe por estas tierras! A lo mejor era el flautista de Hamelin, pero a nosotros nos dio suerte, porque aquí pudimos comprar pan y empanada en la furgoneta de la panadera, que abastece a estos pueblos.
Otros compañeros lo pasaron peor, pues se perdieron en estos parajes y se llevaron un susto que no pasó de ser eso. Son las aventuras para contar después del camino.

Caminé un poco con Nabor que al igual que tú, sabe transmitir la mística de los peregrinos. Él, por ser del Bierzo, conoce muy bien todos los pueblos que se divisaban en la lejanía, entre los montes, pequeñitos como decoración de un Belén.

El Cebreiro

Anselmo e Ino me contaron multitud de historias y anécdotas de cuando ellos peregrinaron a Compostela.
El Cebreiro

Antonio y Nani hicieron bonitas fotografías de estos rincones de belleza inigualable y quedaron encantados con la experiencia.

Bajamos resbalando por un camino, “corredoiras” le dicen aquí, que nos dejaba entrever el hermoso paisaje que se desplegaba a nuestro alrededor. Las hojas de los castaños alfombraban el suelo y nos impedían apreciar, que en realidad transitábamos por una calzada romana, perfectamente conservada durante más de 250 metros.
Poco antes de llegar a Herrerías se encuentra casi escondido un pequeño puente medieval con mampostería de pizarra.
Ferrerías, puente romano

Hay otro puente más grande al final del pueblo, recientemente restaurado. Es más conocido y está señalizado como de origen romano.

Hospital medieval

A la entrada del pueblo nos llamó la atención una casona de aspecto medieval y al preguntar, me dijeron que nos encontrábamos en el barrio del Hospital, que debe su nombre al hospital o albergue de peregrinos que mandó construir la familia Plantagenet. Sí, sí esa del Ricardo Corazón de León.

Bueno amigo, ya sé que estando convaleciente, no se te puede dar la “turra” mucho tiempo y quizá estarás bostezando con esta historia. Será mejor que hagas un descanso mirando las fotos que hicimos.
Termino diciéndote que en Balboa lo pasamos muy bien, pues nos esperaba un Magosto.

Balboa, magosto

Comimos las tradicionales castañas asadas a tambor, patatas asadas con aceite y pimentón y magdalenas y tartas y otras exquisiteces elaboradas con harinas de castañas.
Balboa, magosto

Amor trajo la pandereta y las castañuelas y su hijo Gabriel la gaita, como en la inauguración del Albergue de Cabanillas, ¿te acuerdas?.

baile

Las chicas nos deleitaron con cánticos tradicionales, bailando y tocando las castañuelas.

Balboa, magosto

Nuestro amigo Antonio lució su chorro de voz cantado incluso rancheras, otro socio se le unió para entonar los dúos y los demás llevábamos los coros y los aplausos.

Ayer, antes de partir para Madrid me dejó esta coplilla que compuso en agradecimiento de todos los participantes:
Adiós con el corazón
que de todos despedirme no puedo,
me lo he pasado muy bien
recibid un abrazo sincero.

Poco a poco se hizo de noche y volvimos a León fijando en la retina toda la belleza que habíamos visto.

El Cebreiro

Un día redondo, que me hizo desmayarme, según parece, de satisfacción, ya que después del susto que os propiné en el autobús, no fue nada. Y, como dijo Rosi, ¡¡¡muchas gracias a todos, es una suerte estar entre amigos!!!.
¡Ah! y como te esperamos en la próxima caminata, hasta entonces, recibe un abrazo muy fuerte de todos tus compañeros y amigos.

Rafael Cid

Centro de Día S. Andrés del Rabanedo. Camino Francés: Villafranca del Bierzo- O Cebreiro

         Nuestra sexta etapa ha estado impregnada de la más pura de las naturalezas. Seguimos con amenaza de lluvia, veintiocho kilómetros desafiantes y una subida a O´Cebreiro que representaba el segundo gran reto de esta aventura. Cada día hay que madrugar más pero como viene siendo habitual este hecho no desanima a nadie. Allí estábamos todos con ganas de compartir un nuevo día y llegar a tierras gallegas.

La presencia de peregrinos de distintas nacionalidades aumenta de mes en mes, eso reconforta tremendamente al grupo, este grupo que no domina ningún idioma pero cuando se cruzan con otros peregrinos parecen dominarlos todos, no tienen ningún problema.
La salida desde Villafranca del Bierzo, donde un túnel nos absorbió permitiendo adentrarse en  un espectacular paraje, a partir de ese momento todos los elementos habidos y por haber de la naturaleza nos iba arropando entre sus brazos de manera totalmente calida y desinteresada.

El susurro de las aguas del río no cesaba de endulzar nuestros oídos, el verde intenso de  los valles llenaba de color la retina de nuestros ojos, la lluvia  en esta ocasión no representó obstáculo y parecía nuestra aliada, en algunos momentos se retiraba a sus aposentos y entonces venía el sol a secar nuestros atuendos.
Proseguimos hasta llegar a Pereje y  sin detenernos seguimos en dirección a Trabadelo hasta llegar a Portela. Estas localidades nos acogen amablemente sus gentes nos saludan esbozando una sonrisa. Nuestros peregrinos hablan con sus gentes comparten emociones y abrazos.

No hay muestras de cansancio sino todo lo contrario de continuar.  Sin apenas darnos cuenta cruzamos Ambasmestas, Vega de Valcarce hasta llegar Ruitelán. Hemos ido absolutamente ensimismados con el paisaje  que cada vez se muestra más espectacular. En nuestro caminar mantenemos conversaciones entre nosotros que sin darlos cuenta van estrechando más nuestra amistad. Los momentos de silencio  de cada uno de nosotros se respetan con la mayor naturalidad.

Después de la comidallega el momento de decidir quienes continúan el difícil tramo que nos lleva de Ruitelán a O Cebreiro. En estos meses hemos aprendido a medir nuestras posibilidades. Unos pocos deciden ir en autobús directamente a O Cebreiro son conscientes de la dureza de la etapa y de sus posibilidades; Soy consciente que esta decisión no es fácil para ellos por eso me parece una actitud valiente.  
El resto seguimos con una duda ¿seremos capaces? Nos han dicho que  hay dos caminos: por la carretera  recomendada para ciclistas o por la opción de caminantes que si bien nos han dicho que es más bonita es mucho más dura sobre todos si ha llovido. Tomamos la decisión todos juntos: ¡el camino!

Desde Ruitelán llegamos con una suave lluvia a Herrerías donde empezamos la ascensión. De repente claros de sol nos sorprendían y alentaban a seguir, el ritmo se fue adecuando a nuestras fuerzas. Claramente el camino se fue complicando debido a las lluvias y tuvimos que extremar las precauciones para evitar las caídas, pero realmente el camino era espectacular había estampas como sacadas de un “cuento de hadas”, el musgo, el verdor de los campos, los árboles…

 Llegamos a Faba, la lluvia comenzó de nuevo  quedan 4,7 Km. y se presentan difíciles con la lluvia pero el grupo sabe que no hay marcha atrás deciden continuar. Todos se ayudan en este último tramo, dando ánimos, esperando unos por otros, mirando  hacia atrás y mirando hacia delante. Es cuando nuestro compañero Secundino, con su sentido del humor adopta la postura corporal como si de una señal del camino se tratase  y nos indica el camino. Así que decidimos seguirle…

Llegamos a Laguna de Castilla, son los últimos retazos del camino, allí nos sorprenden sus casas, sus gentes y sus animales, que salen a  nuestro encuentro indicándonos el camino a O Cebreiro.

Y apenas a medio  a un kilómetro de O Cebreiro, todos miramos atrás. La sensación de satisfacciónera tan enorme como el cansancio. Empapados de agua, con nuestras botas llenas de barro, nos quedamos contemplando el paisaje y estoy segura que a todos nos llenaba el mismo sentimiento: ¡Ha merecido la pena!  

Y fue así como llegamos a O Cebreiro, donde nos esperaban nuestros compañeros en una palloza con un café caliente y pastas como viene siendo habitual, pero lo mejor de todo la fiesta que se habían preparado con las gentes del lugar. Música de gaitas, tambores, panderetas todos bailando  olvidamos el dolor de nuestras piernas y nos unimos en un baile que iba más allá de lo puramente lúdico. Una etapa más se ha concluido y el sentimiento de continuar cada vez es mayor e imparable.

Eva García S.