19ª Historias del Viejo Camino de Santiago… Urbicua en Omaña

19ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.


Rosa Fadón y Rafael Cid

¿La antigua ciudad romana de Urbicua está en Omaña?




Los peregrinos del Viejo Camino de Santiago bajamos desde Pandorado hasta el río en la Omañuela, conocida en otros tiempos por su coto de pesca de exquisitas truchas. Ya nadie siembra por aquí el trigo que la Virgen de Pandorado hizo milagrosamente crecer, salvando a los lugareños de la descomunal hambruna.
En el pueblo nos reciben los vecinos, que son tres o cuatro, debido a los estragos que causa la despoblación, pero se comportan amistosamente y nos acompañan a su iglesia donde guardan la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, también llamada la Virgen de la O. Muy bella, quizás la de Pandorado, como sabéis, no quiso permanecer en esta iglesia para no competir en belleza con ella. Me sorprendió ese nombre, pues yo creí que se le daba a María embarazada, pero esta imagen tiene el niño sobre sus rodillas…
Por una senda junto al río seguimos caminando hasta Guisatecha, donde en una casita al lado de la carretera sorprenden dos grandes escudos de buena talla. En uno de ellos figura la palabra García, pues perteneció a D. Manuel García que en 1773 fue a casarse a Manzaneda. Para ser incluido en el censo tuvo que acreditar nobleza, que probó en la Cancillería de Valladolid y después dejó constancia en sendos escudos heráldicos. D. Manuel instaló el escudo de los García que hizo traer de su pueblo natal, que era Curueña, y el de los Álvarez, que era el apellido de su esposa Paula. Hace cosa de un siglo los herederos trasladaron los escudos desde Manzaneda para colocarlos en el lugar que actualmente ocupan.
¡Qué alegría encontrar las ruinas de Urbicua, en lo que los vecinos del Castillo llaman La Puebla, restos de un poblado romano de extracción del oro!


¡Qué alegría encontrar las ruinas de Urbicua, en lo que los vecinos del Castillo llaman La Puebla, restos de un poblado romano de extracción del oro! Llevábamos en nuestra mochila el libro de Julio Álvarez Rubio “Omaña, pueblos, paisajes y paseos” que nos había puesto en antecedentes sobre la Puebla y tratábamos de encontrar las ruinas de Urbicua. También el P. César Morán la documenta en una época en la que hasta pudo contar las calles y casas que se apreciaban. ¡gracias a Resthy dimos con ellas! Buscábamos entre los dos ríos y viendo esos montones de terreno comprendimos que debían ser las ruinas de la perdida ciudad, ya asimiladas por la naturaleza, en una sucesión de montículos. Resthy, nos explicó que este lugar le dicen la Puebla y que cuando se hizo la carretera no quisieron tocarlo porque se encontraron restos, que dijeron pertenecían a un antiguo poblado donde se trabajaba el oro en tiempos de los romanos. Me llenó de alegría pues ese nombre coincide con el que le dio fray TirsoLópez, agustino nativo de Cornombre, precisamente de un pueblo cercano a este lugar.

Fray Tirso envió un informe sobre la posible ubicación de Urbicua, ciudad romana citada por Tito Livio, al Catedrático de la Universidad de Granada D. Aureliano Fernández Guerra, que se encontraba realizando un mapa de la provincia romana de Gallaecia. El catedrático creía que Legio super Urbicum(Urbicua) se situaba en lo que hoy denominamos el castillo de Luna y ya afinaba bastante, pues otros arqueólogos no lograban dónde posicionarla e indicaban un lugar indeterminado entre Zaragoza y Albacete.
Pero ¿Quién era este cura que se atrevía a dar consejo al catedrático granadino? Ya veis que nació en Cornombre, en 1838, fue profesor de Estudios Teológicos en Burgos, escribió varios trabajos literarios y de investigación, como este que nos ocupa y llegó a ser Académico de la Historia. En 1889 este intelectual rechazó la proposición de ser Obispo de Cuenca.
Y ¿en qué nos basamos para apoyar al buen fraile contra otros investigadores? Pues en que nosotros tenemos un testimonio muy valioso en el Documento de Leodegundia, que recoge el libro “Vexu Kamin” de Julián González y que puntualiza la peregrinación que hace esta reina en el año 902, cuyo itinerario constituye el Viejo Camino de Santiago que nosotros vamos siguiendo. Dice así: «Por camino adelante pasamos el río Luna y otras aldeas y caseríos hasta Riello en las Omañas. Después Pandorado y las ruinas de Urbicua donde los romanos traían el oro que sacaban a los montes del Valle Gordo.”
Cruzando estos datos es fácil concluir, que en estas elevaciones, que encierran los restos del poblado a donde los romanos traían el oro que sacaban del Valle Gordo, duerme la ciudad de Urbicua. Ahora hace falta la mano que sepa despertarla.
Las almenas del castillo con los guardianes que nos observaban desde sus torres, fueron los únicos testigos de nuestra emoción y no eran otros que… ¡cigüeñas! Más de diez nidos de estas aves reposan en los amenazadores muros de esta fortaleza, cercada por los ríos Entralgo y Omaña que le sirven de fosos naturales. Dicen que en su interior nace un pasadizo que accede a las ruinas de la Puebla.
Hermoso castillo abandonado a su lenta ruina. En 1366 Enrique II lo dona a Juan González de Bazán que ostentaba también el señorío de Palacios de la Valduerna, pero en seguida se lo entrega a Diego Fernández de Quiñones I, cabeza de otra linajuda familia leonesa. Nuestro documento de Leodegundia lo cita en el año 902 como propiedad de Guisvado, el audaz caballero que trajo de Roma las reliquias de S. Adrián y Sta Natalia y que con su esposa Leuvina acometieron la repoblación y fueron los Condes de Boñar, de los que hablamos cuando por allí pasamos:
“Y después de pasar por Guisatecha y de rezar en la ermita de Sta Colomba y junto a Benal, que son de D. Guisvado, descansamos en el monasterio de Vegarienza”
Hoy el Castillo es un tranquilo pueblín que se formó a partir de las Ventas y hospederías, para comer y descansar durante las ferias que se celebraban junto a la ermita del Bendito Cristo. Hasta mediados de los 60 la ermita estaba cubierta de paja de centeno con el suelo de canto rodado, ahora en el interior de la bóveda hay un escrito dando cuenta de los benefactores que la mandaron reedificar y a su lado se ha restaurado el edificio donde se ubicaban las pesas del Mercado.
Al salir del Castillo paramos cerca de Vegarienza, para localizar dónde se ubicaría la ermita de Sta. Colomba, que cita el Documento de Leodegundia. Donde está el cementerio es el lugar donde se encontraba antiguamente, junto a un cortado que denominan “el Vallao”. El nombre hace referencia a una cerca, pues existió una fortificación, que el padre Cesar Morán, el Sabio que León olvidó, identifica con el nombre de Santa Colomba cuando se reutilizó convirtiéndolo en ermita. La imagen que tenía fue llevada después a Rosales, pueblo con el que había una fluida relación, que testimonia el Documento del año 902:
“Allí nos visitaron los hermanos de S. Mateo de Rosales…y nos contaron historias de unas fornias con mucho oro y las muchas labores romanas para sacarlo de esos montes como rojos”
La imagen se encuentra en un altar lateral de la iglesia de Rosales, pues durante siglos los vecinos de los dos pueblos se disputaron su posesión.
El tiempo se llevó el oro de Roma y sus ciudades y pueblas. Los castillos, ermitas y monasterios desaparecieron y dieron paso a la famosa Prefectoría de Vegarienza.

Existió en Vegarienza una famosa Preceptoría donde se educaron muchas personas de la comarca. En el año 1868 establece un acuerdo con los Agustinos, para preparar a los niños que fuesen a ingresar posteriormente en la congregación. El más famoso dómine fue Cancio Erasmo Gutiérrez Mallo, que llegó a componer una Gramática latina, utilizada posteriormente para dar clase en la Sorbona de París. Uno de sus alumnos, el padre David Rubio, en su libro “El Peralvillo de Omaña” parece que se inspiró en este educador, para crear el crítico personaje literario de Don Pánfilo.
Contemplamos en Vegarienza la Preceptoría de Cancio Erasmo Gutiérrez Mallo, el cual llegó a componer una Gramática latina, utilizada en la Sorbona
Subimos al castro donde se enseñorea la solitaria espadaña, mirador de todo el valle, sin duda antiguamente ejercía una labor de vigía. Bajamos luego a la iglesia de moderna hechura, que en cambio carece de ella. Está casi fuera del caserío, en la carretera que va a Sosas del Cumbral y a Garueña, el pueblo de mi amiga panderetera. La parroquia está dedicada a la transfiguración de El Señor y tiene su entrada tras un pequeño jardín cerrado. En las proximidades paramos a hablar con un vecino, que nos indicó cuál era el edificio que sirvió de Preceptoría y allí nos dirigimos para verlo a nuestras anchas.
No podemos dejar este bonito pueblo sin contaros que el Ayuntamiento de Riello en sesión del 29 de Septiembre de 2014 ha aprobado la reutilización de la vivienda del Consistorio Médico de Vegarienza para ubicar un Albergue de Peregrinos que dará acogida a los que acudan a Santiago de Compostela por el Viejo Camino de la montaña. Nosotros creemos que es muy de agradecer esta iniciativa y deseamos que otras localidades sigan su ejemplo.
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”
Foto 1: Rafael Cid: La Puebla, Urbicua, junto al Castillo de Omaña
Foto 2 : Rafael Cid: Castillo de Omaña con sus cigüeñas.
Foto 3: Rafael Cid: El Vallao, junto al cementerio de Vegarienza.
Foto 4: Rafael Cid: Escudos heráldicos en Guisatecha

17ª Mujeres y hombres de Omaña, Viejo Camino de Santiago en la provincia de León

17ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
Rosa Fadón y Rafael Cid

Mujeres y hombres de Omaña.
En Omaña encontramos mujeres admirables, emprendedoras y hombres atrevidos.

Para verlo más cómodamente picad aquí.

En Canales está la mansión donde nació Faustina, la madre de Alejandro Casona. Es una de esas mujeres que triunfó en un mundo de hombres, Faustina Álvarez Posadilla que fue la primera mujer del cuerpo de Inspectores de Educación, cargo que ocupó después de ser maestra. La casa familiar se conserva en lo alto de la plaza ocupando casi una manzana y aunque no tiene siete balcones, como la de la obra de Alejandro Casona, ni él nació en esta localidad, seguro que el autor encontró entre los recuerdos de la infancia, pasados junto a sus abuelos maternos, temas para la trama de sus obras literarias.
Ejemplo de mujeres que brillaron en un mundo de hombres son Faustina de Canales y La Viuda de Riello

En la Iglesia se venera la imagen de la Virgen de la Piedad muy milagrera, que a mí me recuerda a la del pueblo de mi padre que llevan en romería a Castro Tierra, cerca de la Bañeza, para atraer la lluvia e interceder por los labradores. Cuentan que en la vecina localidad de Soto y Amío cuando estaban padeciendo una gran sequía, sacaron en procesión a esta imagen, pero no llevaban mucho tiempo caminando cuando se desencadenó la tormenta más grande que recordaban los viejos del lugar. Aunque se encuentra en Canales la Virgen era para Soto y Amío, pero los bueyes que tiraban del carro que la transportaba se negaron a continuar camino. Se interpretó que el deseo de la Virgen era permanecer en ese sitio. Esta clase de preferencias de santos y vírgenes a la hora de elegir una ubicación, se produjo también en Pandorado, como luego veremos.
Antes de salir de Canales visitamos el moderno edificio que alberga la sede de “Cuatro Valles” donde a buen seguro que Mar y sus compañeras os informarán de todo lo necesario para llevar a buen término vuestro peregrinar por el viejo camino de Santiago.
Soto y Amío son dos pueblos hermanados que comparten la misma iglesia. Amío está en la carretera pero hay que bajar hacia el río para visitar Soto. La iglesia se yergue en un altozano entre ambos, quizá antiguamente fuera un castro o un punto estratégico de observación en mitad del valle.
Una placa en el atrio nos da cuenta de que allí fue bautizado D. Fidel García Martínez, que llegó a ser obispo de Calahorra y se enfrentó al franquismo por los años 50, pues navegando contra las corrientes imperantes en la época, escribió una carta pastoral criticando al nacismo, titulada “Algunos errores modernos”. Si tenemos en cuenta que la homilía fue redactada en 1942 estaremos de acuerdo en que este omañés le echó mucho valor. Mª Antonia San Felipe, doctora en historia y ex alcaldesa de Calahorra, ha publicado un libro sobre su biografía y junto con el artículo del escritor y periodista Ernesto Escapa han contribuido a esclarecer la verdad. Consideran que se obró de mala fe con el sacerdote, por querer ocultar la persecución contra los católicos en Alemania y el racismo de su ideología. El texto de la pastoral recorrió el mundo entero. «El Foreign Office británico hizo una edición especial que fue noticia en The New York Times y la resistencia francesa la difundió por los canales clandestinos… en definitiva, pasó a formar parte de la propaganda antinazi en todo el mundo», detalla. En Barcelona, en 1952, fue víctima de una trama acusándole de despilfarros y de haber sido visto en prostíbulos. D. Fidel renunció al obispado y se retiró con los jesuitas a Oña.
Los omañeses son dados a seguir su recto criterio, aunque les acarreen problemas, pues en una ocasión leí que ya los romanos les llamaron hombres-dioses por su resistencia no sólo frente al enemigo sino también frente a las dificultades. De ahí que bautizaran a la región como Homus Manium, origen etimológico de Omaña, aunque hay otras teorías: El P. Martino dice que el vocablo procede de un hidrónimo prerromano, que O es la contracción de agua y maña sería el nombre del río. Creemos que ambas acepciones se ajustan a la verdad.
En Riello, encontramos la historia de otra mujer admirable y emprendedora. Su casa está frente a la iglesia,“La casa de la Viuda”, comercio que hasta que dejó de funcionar en 1953 suministró mercancías, papelería, joyas, calzados, ultramarinos y aperos de labranza a todo el norte de España. Esta señora representaba en la zona a la Compañía General de Tabacos y era además la corresponsal de la Caja de Ahorros de León, tenía la representación exclusiva de importantes firmas comerciales como Tamburini… Antes de marchar pudimos admirar la iglesia, puesta bajo la advocación de San Juan Degollado, con un buen retablo barroco y un hermoso relieve de la decapitación del bautista, aunque sentimentalmente lo que más atrajo mi atención fue la vidriera de la entrada, con una inscripción indicando que fue donada por la extinta Caja León.
Saliendo del pueblo en dirección a Pandorado, después de cruzar el río Ariegos, tomamos el Cordel de la Trashumancia que nos conduce a Campodiós, al pie del santuario de Nuestra Señora de Pandorado. Este campo dio nombre a varias familias de Riello, que se apellidan Dediós. Hasta aquí llegaba la Cañada Real del puente la Vizana, que viene desde Trujillo. La Mesta fue abolida en 1836, pero de ella nos puede hablar nuestro compañero de la Asociación Manuel Rodríguez, con la autoridad de ser especialista en el tema, por sus estudios y publicaciones.
Pandorado debió de ser una Venta que conserva multitud de servicios. La ermita de Pandorado, varias Casas Rurales, la gasolinera y los dos restaurantes, el de Resthy y el Yordas se encuentran minimizados por una gran construcción hotelera que cuenta con Spá y helipuerto, aunque en la actualidad permanece cerrada.
El pensamiento de D. Fidel y el sentimiento de Segundo y Úrsula marcaron sus vidas sin importarles lo que pensaran los demás.
En este lugar apartado nos encontramos con otros personajes extraordinarios, casi míticos llamados Segundo y Úrsula, omañés él, asturiana ella, con una hermosa historia de amor que les llevó a Cuba y Nueva York. A pesar de las distancias lograron juntarse y volvieron casados a este Pandorado por donde nosotros transitamos… y es que el “oficio de peregrino” consiste también en llevar a través del camino, las historias amables de la gente. Hoy el retrato de Segundo y Úrsula me lo muestra su yerno e hija, Eugenio y Anita, que siguen conservando la casita blanca junto a la ermita, donde vivieron estos valientes. Eugenio nos llevó hacia la pendiente donde se oía el rumor del río, que brillaba en el fondo del valle.
Nos mostró la fuente y un lugar en la roca labrado con una cruz, donde dice la tradición que los pastores encontraron la imagen de la Virgen. Nos cuenta que la llevaron a la iglesia de la Omañuela, a la que pertenece este lugar de Pandorado, pero que misteriosamente desaparecía y volvía aquí, como en el caso que contamos antes. Entonces comprendieron que la Virgen quería una ermita en ese lugar así que se pusieron manos a la obra para construir el Santuario, desde donde la Virgen comenzó a hacer milagros. 
Cuenta la leyenda que un cristiano escapando de los musulmanes invocó a esta Virgen la cual hizo crecer los trigales y escondido entre sus altas espigas pudo escaparse de sus perseguidores.
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”
Foto 1: Rafael Cid: Casa de Faustina en Canales
Foto 2 : Rafael Cid: Iglesia de Soto y Amío
Foto 3: Rosa Fadón: Iglesia y Casa de Faustina en Riello
Foto 4: Rosa Fadón: Peregrinos por Omaña