16ª Historias…del VCS: De Viñayo y Otero alejarme no quiero

16ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
              Rosa Fadón y Rafael Cid
De Viñayo y Otero alejarme no quiero
Los peregrinos entran por el desfiladeros de los Calderones a Piedrasechas, Viñayo y Otero de las Dueñas

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Llegamos a Viñayo, donde el Documento del año 902, por el que seguimos el recorrido del Viejo Camino de Santiago dice lo siguiente: “…Viñayo con dos monasterios y muchos hermanos…que nos dijeron, nuestro señor don Pelayo en lugar ahora Camposagrado ganó milagrosamente a los árabes y se acercó a León”
¡Habría que ver a la comitiva de la reina Leodegundia y su séquito, escuchando narrar a los monjes… sentados alrededor del fraile que hacía el relato…!

El Padre César Morán en su libro “Por tierras de León” nos habla de dos tradiciones “Clavijeñas” en nuestra provincia. Como en la nombrada Batalla de Clavijo, que el apóstol montado en un caballo blanco gana una batalla casi perdida. Una tradición se ubica entre  Fasgar y Colinas del Campo de Martín Moro lugares por los que pasaremos, pues están en ruta del Viejo Camino de Santiago en nuestra provincia. La otra tradición, es esta que hoy refieren nuestros monjes, nos la cuenta D. Manuel Diez Monar en su “Historia de Camposagrado”. 

En ella nos dice que los árabes que habían llegado a León, tienen noticias del avance del rey astur D. Pelayo (718-737) y se apresta a la lucha. Al final cuando los ejércitos se encuentran, la proporción era de un cristiano por cada 100 musulmanes, por lo que a pesar de su bravura, los primeros optan por retirarse. Aquella noche mientras se reagrupaban y reponían sus menguadas fuerzas, fueron reprendidos por el apóstol Santiago, así que se aprestaron de nuevo a la batalla. Los hombres de uno de los nobles de Pelayo, el Capitán Colinas, en algunos textos o en otros Don Álvaro el Tiufado (título equivalente a jefe militar o caudillo godo), se escondieron en los trece pozos que ya existían en Camposagrado. Cuando los agarenos estaban más descuidados, los cristianos salieron de su escondite lanzándose sobre los desprevenidos musulmanes causando tan gran mortandad que una vez concluida la batalla no se pudieron separar los muertos de uno y otro bando, por lo que el arzobispo Urbano y los siete obispos que le acompañaban, optaron por bendecir todo el campo ensangrentado. A partir de entonces pasaría a llamarse Campo Sagrado. Enterado el jefe musulmán  de la derrota exclamó: “Mala muerte, …mala muerte”. Junto al Cillerón discurre el arroyo que aún hoy se llama así: “Mala muerte” y un monte, que quizá corrompió su nombre, se llama Valamuerte. D. Pelayo impresionado por la iniciativa del Capitán Colinas, le dijo con gran sentimiento: “Tu sin nos los has vencido y ese será tu apellido” y él lo tomó como enseña, que así figura en el escudo de armas de la casa Tusinos.

Para concienciarnos de la importancia que en su tiempo tuvo el pueblo de Viñayo podemos considerar el siguiente estudio tomado de la página 28 del nº 3607  Boletín Oficial del Arzobispado de Santiago de Compostela, Fray Hipólito Barriguín, antiguo alumno del Instituto Teológico Compostelano y miembro de la Orden Franciscana, hace una reseña sobre su pueblo, que no es otro que Viñayo. En sus años de archivero y bibliotecario fue recogiendo datos para su libro titulado Val de Viñayo. Más de mil años de historia, tradiciones y leyendas” del que ahora os hablamos y que aporta la gran sorpresa del día:
Con fecha de 28 de diciembre del año 873, el obispo Fruminio I de la diócesis de León redacta un documento testamentario, de su puño y letra, a favor del monasterio de Santiago apóstol y Santa Eulalia, ubicado en Viñayo (conocido antes como Vinagio), una serie de libros y objetos de plata, además de una villa cuya extensión va desde la casa de Froilán, hasta el término de Leonia, y por la otra parte hasta Piedrasecha (Petra secta),y añade media villa que se llama Benllera, y árboles ganado pastos y dos vasallos.
También se data, que estaban escondidas en el monasterio, las reliquias de Santiago Apóstol.
¡En el testamento del obispo Fruminio I, año 873, se dice que en el monasterio de Viñayo estuvieron las reliquias de Santiago Apóstol!
Por los términos del testamento se entiende que en esa fecha ya existía el núcleo de población, con probabilidad el valle estuviera poblado desde la prehistoria. El lugar en el que se supone estaba el monasterio, es en las proximidades de la Vallina del señor Santiago, a la entrada del valle. Del monasterio no queda nada. En el año 918 aun existía, cuando el Rey Ordoño II hace donación al obispo Fruminio II y a la iglesia de León del citado monasterio. Posiblemente fuera destruido por Almanzor o su hijo en los años 978 a 1009.
El padre Hipólito Barriguín, aporta más documentación sobre Viñayo: en el año 1015 el Conde Fruela Muñoz (973-1046), Conde del alto Órbigo, fija su residencia en Viñayo. Su hija se desposará con el heredero del conde Pedro Flaínez de Sabero, asegurando así la cohesión de sus vastos patrimonios en el norte de León, que por medio de sus descendientes permanecen unidos hasta que su tataranieta María Nuñez lo entrega al monasterio del vecino pueblo de Otero de las Dueñas (se cita el año 1152 y en otros documentos el 1240). Los orígenes dinásticos de la fundadora hicieron que el monasterio de Otero de las Dueñas naciera con una gran dote de heredades y derechos y con un fondo documental considerado, como el más importante archivo nobiliario altomedieval del período Astur-Leonés en España. Ya os contamos la semana anterior nuestra sorpresa al saber que en Otero reposa  Jimena, la hermana del rey Alfonso II el Casto, madre de Bernardo del Carpio, uno de los héroes más romanceados de nuestra literatura.  

María Núñez descendiente del Conde Fruela Muñoz (973-1046), entrega sus feudos de Viñayo, para fundar el monasterio de Otero de las Dueñas.

La historia del monasterio está llena de incidencias. Surgen pleitos con el monasterio de monjas cistercienses de Gradefes, al exigir que el de Otero estuviera bajo su jurisdicción. En la revolución del año 1868, fueron expulsadas violentamente del monasterio las monjas que allí habitaban e incautados monasterio y propiedades.

Como curiosidad ahora que están de moda los programas televisivos tipo “Cuarto Milenio”, contaré que en el Siglo XVII tuvo lugar un proceso inquisitorial contra una monja de este monasterio, se llamaba Sor Ángeles Francisca de la Cruz y era hija del Sr de la Villa de Cubillos, en el Bierzo. Desde pequeña dio muestras de una piedad superior a las otras jóvenes. En 1685 antes de pedir ingresar en Otero, acudió a venerar a la Virgen de Camposagrado y sucedió que un religioso dominico se ofreció a predicar en su toma de hábito y cuando lo hizo, con gran sorpresa de todos, le predijo los grandes trabajos que iban a jalonar su vida y la delación al Tribunal de la Inquisición, sorprendente en aquél momento. Luego se empezó a hablar de revelaciones místicas, sudores de sangre, manifestaciones preternaturales, ayunos en exceso. Signos que fueron interpretados como algo diabólico en la mentalidad de la época, por lo que efectivamente fue delatada al Santo Tribunal. En 1692 se presentan en Otero dos ministros del Santo Oficio, los cuales al verla se echaron a llorar sin saber por qué. El proceso duró cinco años con informes de médicos, teólogos y otros especialistas dictando al final sentencia absolutoria. Se quedó en el convento de Santa Ana de Valladolid llegando a ser superiora del mismo, dando siempre ejemplo con su alma piadosa. Tuvo la gracia de sufrir los estigmas de la pasión e incluso de predecir el día de su muerte.
No podemos marchar de Otero sin recordar a sus hijos, Antonio y Manuel Viñayo, sacerdotes muy queridos en León. D. Antonio fue abad de S. Isidoro, impulsor del Camino de Santiago, hospitalario con los peregrinos. Ambos eran estudiosos y buenos profesores. D. Antonio fue director del archivo biblioteca de la Colegiata de San Isidoro y rector de la Cátedra San Isidoro, que divulgó por todo el mundo. Escribió más de 50 libros, muchos de ellos de historia y arte de León. Los leoneses siempre le estaremos agradecidos.

Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”

Foto 1: Rafael Cid: Escudo de los Tusinos
Foto 2 : Rafael Cid: Desfiladero de los Calderones
Foto 3: Rosa Fadón: Monasterio de Otero de las Dueñas

Foto 4: Rosa Fadón: Cristo de Otero de las Dueñas

15ª Historias…VCS de Barrios de Gordón a Viñayo

15ª Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León: 
Castillos de guerra y amor, poblados y monasterios desaparecidos.

               Rosa Fadón y Rafael Cid 

Desde los Barrios de Gordón vamos por solitarios Caminos, sólo montañas y valles son testigos de su grandiosa historia.

En los Barrios de Gordón ojeamos de nuevo el “Vexu Kamin” de D. Julián González Prieto, en cuyo Documento del año 902 el abad Gundisalvo narra la peregrinación de Leodegundia y su séquito, haciendo referencia al lugar por el que ahora transitamos dice:

“De seguido Buiza, Beberino y una Pola pasado un puente donde descansamos en el castillo… pasado el descanso, sin miedo musulmán fuimos al amparo del castillo por el paso de Santas Martas hasta Viñayo con dos monasterios y muchos hermanos que nos dijeron nuestro señor don Pelayo en lugar ahora campo sagrado ganó milagrosamente a los árabes”

Tenemos por tanto tres puntos de referencia: el castillo de Barrios de Gordón, que es donde descansaron, hoy sólo queda señalado por una gran cruz, El paso de Santas Martas,  ¿Ese paso, se refiere al desfiladero de Los Calderones, junto a la peña de Santas Martas? Yo creo que sí, porque el sendero nos lleva por Piedrasecha directamente hasta Viñayo, que es el tercer punto que nos cita, lugar que fue muy importante en su época, como luego veremos.
Hablando del Castillo de Barrios de Gordón, Pio Cimadevilla en su libro “Gordoneses, suma historiográfica para el concejo de Gordón” recuerda una hermosa, parafraseando a Alfonso X el Sabio:  “mas pero a Gordón no lo priso (refiriéndose a Almanzor)”. De él dice Gundisalvo, “que descansaron en el castillo y refugios que mandara hacer y mantener el recordado D. Ramiro, que tantas hermosas iglesias hiciera en Asturias y León”. Alfonso III se ocupó de su restauración, para proteger los pasos de la cordillera cantábrica. Almanzor no consiguió conquistarlo durante sus razias, pero el hecho de intentarlo indica que era un punto preeminente. En los tiempos del reinado de Dª Urraca esta fortaleza estuvo en manos del conde Suero Bermúdez. Alfonso IX ordenó al final de su reinado su demolición, para evitar que fuera ocupado, esta vez por los castellanos y ordenó, la creación de una Puebla.
Desde la falda del cerro en el que se asienta vemos La fuente de la Rebandilla, que todos dicen que está encantada desde que Dª Jimena, esposa de Alfonso III, presa de celos consiguió arrojar a un profundo pozo, a la preciosa odalisca que su marido ocultaba en el castillo. Sí, la fuente está encantada, pues en la noche de San Juan se oyen sollozos y a veces pueden verse las perlas de la hermosa joven desgranándose en el agua del pozo. Triste leyenda que quizás encierra la verdadera ruptura de Jimena y Alfonso y la rebelión con la que sus hijos lograran arrebatarle el trono. 
La fuente de la Rebandilla está encantada, las perlas de la odalisca aún resuenan desde el lejano día que ella caía por el pozo.
Por un sendero que lleva a las Brañuelas dejando a nuestra izquierda el pico de Santiago, nos dirigimos a la collada del Fito, a la Peña de Santas Martas, para descender por los Calderones a Piedrasechas.
En Santas Martas están los restos del poblado desaparecido, pues una salamandra envenenó el pan sagrado y sus habitantes murieron.
En Santas Martas encontramos los restos de un antiguo poblado  y una vieja abadía. Podemos imaginar las campanas del monasterio presidiendo las actividades del poblado, llevar el ganado a los pastos comunales, nombrar por sorteo a las personas encargadas de su vigilancia, llamar a los vecinos a la hacendera, avisar de los bautizos de nuevos miembros, acudir para ayudar a los incendios… y los días festivos al final de misa se compartía el “pan de la caridad” en el que participaban con alegría y hermandad todos los feligreses. Pero en esta ocasión los feligreses enfermaron rápidamente ¿Qué había ocasionado tal problema? Pues que la mujer que amasaba el pan dejó la levadura fuera de la ventana y se había introducido en ella una vacaloria, que es como aquí se llama a las salamandras y  el animal fue la causa de que se contaminase el pan amasado por lo que, los vecinos fueron muriendo envenenados.
En la actualidad, si vemos una salamandra en un manantial interpretamos que las aguas son limpias y  se pueden beber en caso de necesidad.  Pero no fue así en la antigüedad y se dice que en la época de Alejandro Magno uno sólo de estos animalitos fue la causa de que en un río de la India se envenenaran  2000 caballos y 4000 de sus guerreros.
Para los alquimistas medievales, la salamandra es el espíritu del fuego así que no estaríamos desencaminados si pensásemos que el pueblo de Santas Martas pudo perecer por un incendio.  Aunque no murieron todos, una viejecita se salvó porque estaba enferma y no pudo acudir a los Oficios Divinos por lo que no comió del Sandwich de vacaloria y se convirtió además en la rica heredera de todos los terrenos comunales de Santas Martas. La viejecita fue recogida por un Rico-Hombre de Otero de las Dueñas a cambio de  que le traspasara los derechos de los terrenos de Santas Martas. Así es como en la actualidad pertenecen a este pueblo en vez de a Piedrasechas, que es el núcleo de población más cercano.
Bajamos por el paso de los Calderones hasta la Cueva de las Palomas donde nos detenemos para contemplar su Virgen y como buenos peregrinos que somos, rezar una oración para ser perdonados por contaros tantas leyendas profanas. Un poco más abajo, junto a la fuente del Manadero hay otra cueva, la de la Canga que dismula en su interior una profunda sima de 40 metros de profundidad al final de la cual se encuentra un lago de cristalinas aguas. A este lugar vino a refugiarse, perseguido por una pastora un perro que había mordido a un cordero del rebaño asustado por la oscuridad interior perrito y pastora cayeron al profundo pozo y no se supo más de ellos. Bueno, sí, porque a los pocos días vieron salir por la fuente del Manadero las tijeras y el dedal de la pastora. 
Continuamos por  el camino que nos lleva a Piedrasecha  (Piedrasecta=piedra cortada) entrando en una hoz con estratos de piedra retorcidos y agrietados, es el cauce de un río que a intermitencias se esconde bajo tierra, un fenómeno geológico y un paisaje singular. Estamos de nuevo en la civilización, pues el pueblo cuenta con casas rurales y una de ellas se halla en un moderno castillo, que tiene hasta Spa. 
Llegamos a Viñayo, que fue la sede condal del Señor del alto Órbigo y en su desaparecido  monasterio, se guardaban hasta las reliquias del Apóstol Santiago, pero de eso hablaremos el próximo día.
En todas estas montañas y valles escondidos se siente el latir de otros tiempos, cuando los reyes asturianos frecuentaban estas tierras y los nobles vivían sus amores o morían por ellos. Según J M Cuadrado en Otero de las Dueñas se encontraba el sepulcro de Doña Jimena, la madre de Bernardo del Carpio.

Bernardo se esforzaba realizando hazañas para servir al rey Alfonso II, su tío, pero siempre pidiéndole la libertad de sus padres, que habían sido injustamente castigados a causa de su enamoramiento. El rey promete pero no cumple, el joven se enoja, el rey le destierra, Bernardo fortifica el castillo del Carpio, en Salamanca… Al final cuando cede el Carpio al rey, a cambio de la libertad de sus padres y el rey manda que así se cumpla, ya su padre ha muerto. Lope de Vega cuenta que entonces que mandó sacar a su madre del convento y celebró en público el casamiento que antes habían hecho en secreto.

Bernardo es el héroe de Roncesvalles, uno de los héroes más romanceados de nuestra literatura, que hasta tiene un sitio en el Quijote. El romancero lo canta así:
“Bastardo me llaman rey
siendo hijo de tu hermana,
tú y los tuyos lo habéis dicho, 
que otro ninguno no osara, 
mas quienquiera que lo ha dicho
miente por medio la barba, 
que ni mi padre es traidor 
ni mala mujer tu hermana, 
porque cuando yo nací, 
ya mi madre era casada. 
Metiste a mi padre en hierros
y a mi madre en orden sacra…”
La leyenda y la historia se juntan… y pueden documentarse en este párrafo de la Edición  facsímil de “Recuerdos y bellezas de España –Asturias y León” de JM Cuadrado, que en su página  357 nos dice: “…Sobre los Barrios de Luna encima de su negruzca peña descuellan los impresionantes restos del alcázar donde los romances figuran encarcelado al ciego conde de Saldaña; y todavía en Otero de las Dueñas, en la Iglesia de las monjas cistercienses, se designa el sepulcro de la desafortunada madre de Bernardo del Carpio, frente al de la condesa de Luna, fundadora del Monasterio” 
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”
Foto 1: Rafael Cid: Barrios de Gordón, huellas del Castillo
Foto2 : Rafael Cid: Desfiladero de los Calderones
Foto 3: Rafael Cid: Cueva de las Palomas
Foto 4: Rafael Cid: Moderno castillo en Piedrasecha