4ª Piedras que hablan:San Guillermo de PeñaCorada en el ViejoCamino de Santiago por la provincia de León

Historias y Leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
Los peregrinos de la Asociación de Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” hemos caminado las etapas del Viejo Camino de Santiago por la provincia de León en estos dos últimos años y aún está programado el recorrido que nos queda, para realizarlo esta primavera. 
Descubrimos la historia antigua y medieval que trasmiten las piedras y las ruinas del Monasterio de San Guillermo de PeñaCorada
Salimos del Santuario de la Virgen de Velilla donde, como dijimos en nuestro anterior relato, se encontraba la lápida sepulcral de San Guillermo, para visitar las ruinas de su monasterio.
En nuestro peregrinar ascendemos por la enorme montaña de PeñaCorada. Es un gran macizo de 8 kilómetros de largo por 3 de ancho, compuesto por tres grandes picos que van desde Cistierna hasta la Mata de Monteagudo. Constituye la entrada a la Cordillera Cantábrica y esta PeñaCorada se ve airosa desde muchos kilómetros a la redonda, igualmente que desde sus cimas se alcanzan a ver amplias panorámicas y desde ella fueron vistos por primera vez Los Picos de Europa. Es una gran mole de piedra caliza sonrosada por la luz del atardecer. Nos preguntamos qué nos contarían sus piedras si supiéramos escucharlas.
Piedra en el Camino
Nuestro amigo Santiago, montañero avezado, nos contó que PeñaCorada fue la primera montaña en la que se documentó el primer ascenso deportivo del que tenemos constancia escrita. Dijo que fue la puerta para los Picos de Europa, que se vislumbraron por primera vez desde aquí.
Subíamos por el campo silencioso y sombrío, casi fantasmagórico con esos grandes robles añejos, negros y desnudos contra la blanca nieve. Dicen que ya estaban aquí en el siglo XIV pues el Libro de la Montería de Alfonso XI les nombra en Peñacorada, cuando cita las cacerías de osos y puercos en la Mata de Monteagudo, Robledo de la Guzpeña, San Martín de Valdetuéjar, San Guillermo y los Torales de la Llama. Pero debían de estar mucho antes, pues esta zona hoy solitaria, estuvo muy poblada en épocas pasadas. Íbamos en fila india por la nieve abundante, de la que sobresalía la gran piedra con la flecha amarilla marcando el Camino jacobeo.
peregrinos
Si nos fijamos en sus piedras somos capaces de entender sus mensajes. Por doquier se aprecian restos de castros prerromanos donde vivían los bravos pueblos cántabros y hay huellas de la conquista romana que trazó calzadas para subir a todos sus escondites, pues Roma no se detuvo hasta conquistar todo el territorio. “La PeñaCorada fue mojonera de la nación Cántabra por el Suroeste y entrada al país de Vadinia, como lo confirma el hallazgo en la Iglesia de Robledo de la Guzpeña de una lápida perteneciente a Dovidero hijo de Amparamo, príncipe de los Cántabros” dijo Siro Sanz: http://exsurgecistierna.blogspot.com.es/2013/02/penacorada.html.
De pronto vemos el cartel de la ruta “La Huella de las Legiones” indicando la calzada romana, que comunicaba las cuenca del río Esla con la del Cea, camino de asedio a los numerosos castros.
y señales
P. Eutimio Martino publicó su libro “Roma contra Cántabros y Astures” gracias a una incansable investigación “in situ” y al estudio, tanto de textos clásicos como de la toponimia. En él nos ha descubierto mucha historia de nuestra montaña y junto con el historiador Siro Sanz han seguido sus investigaciones, publicadas en “La huella de las Legiones, Cuadernos de Campo”. Sus hallazgos nos sirvieron de acicate para intentar aprender a mirar las piedras, para descubrir las antiguas calzadas de conquista, observando el suelo, en su mayor parte empedrado o con tramos de enlosado primitivo, potentes muros de contención y a veces cortes en la roca para permitir el paso. Cuando se entra en los bosques y pastizales se transforma en un sendero y al llegar a los ríos aparecen los puentes, a veces de magnífica obra de ingeniería.
Buscamos el Monasterio de San Guillermo por zonas agrestes. Los osos y jabalíes siguen señoreando estos bosques, ahora ajenos al fausto de cacerías de reyes, pero asustando a los peregrinos tanto como los lobos, pues descubrimos sus huellas o rastros de hozar junto a raíces. Las ruinas del monasterio se encuentran apoyadas en la Peña, en un lugar rocoso al que llega un hilillo de agua. Tiene una muralla lateral y se aprecian terrazas construidas en la ladera, con fuertes muros de contención.
Sólo se comprende su utilización como monasterio, para aprovechar construcciones ya existentes, como dicen Eutimio Martino y Siro Sanz, de un campamento militar romano construido durante las guerras cántabras.
Porque cuando se produce la invasión musulmana la historia se repite.
Los cristianos, como antiguamente los cántabros, vuelven a refugiarse a las montañas. Las fuertes edificaciones romanas, torres, luteros, vuelven a reutilizarse.
Los monjes se protegen en ellos de una posible incursión musulmana y serán junto a los nobles que acuden desde sus castillos, los impulsores de la repoblación, irradiando riqueza y cultura a los bravos campesinos, que a menudo tienen que ejercer de guerreros que se atreven a repoblar, a pesar de las circunstancias de una vida muy dura.
Por el año 874 se documenta la repoblación entre Peñacorada y Riaño.
En esos años es cuando los reyes piden a la nobleza “restaurar los castillos de Aguilar, Fuentes, Santa Olaja, los Torrejones de Valmartino y el Murrial de Cistierna”
Como punta de flecha de la repoblación se establecen multitud de monasterios, hoy desaparecidos.
“En el siglo X por Peñacorada están los monasterios de Santa Juliana, San Vicente, San Andrés, San Facundo, San Martín de Tuéjar, Santo Tomé de Peñacorada y Santos Facundo, Primitivo y Cipriano en Cistierna, algunos de fundación más antigua, de origen Visigótico” Citado por Siro Sanz en:
Las viejas piedras cobran vida y San Guillermo se instala en PeñaCorada.
restos monasterio S. Guillermo
Después de inspeccionar las ruinas del monasterio, fuimos descendiendo hacia Cistierna y Siro, que nos acompañó junto a los socios de “Amigos de la Ruta Vadiniense”, nos fue desgranando… la historia de la recuperación de la reliquia de San Guillermo, el eremita de la gruta de Cistierna, relato que os prometimos la semana pasada.
Él recordaba escuchar a un tío suyo, canónigo de la Catedral de León, que los restos del Santo estarían en el Bierzo, en el monasterio de Villabuena.
Pero ¿Cómo habían llegado los restos desde Peñacorada a Villabuena? Fue en la época en que se anuló el matrimonio del rey leonés Alfonso IX con su prima Teresa de Portugal. Ella funda para las hijas de ambos, Sancha y Dulce, el monasterio de Villabuena que anteriormente había servido a los reyes de León como residencia de recreo y enterramiento. Con ellas llegaron los restos del Santo. Existe un memorial de 1585 conservado en el archivo de San Miguel de las Dueñas que hace referencia a la arqueta que se trajo del monasterio de S. Guillermo de Villabuena con las reliquias, cuando el monasterio de Villabuena quedó arrasado por una crecida del río Cúa.
Finalmente el 28 de marzo de 2014 fructifican las gestiones realizadas por la Asociación Ruta Vadiniense, Instituto Bíblico Oriental, el párroco de Cistierna y el mayordomo de S. Guillermo, que consiguen de la Comunidad de San Miguel de las Dueñas una reliquia del Santo para ser venerada en Cistierna.
Estábamos ya cerca de la gruta de S. Guillermo y pasamos a hacerle una visita, antes de entrar en el bullicio urbano de Cistierna. Es este lugar para meditar y sentir su sobrecogedor silencio. Es un lugar mágico.
Al caer la noche, al calor del hogar, los peregrinos contaremos posibles encuentros con osos y lobos, entre aspavientos de la concurrencia y se narrarán las abundantes leyendas de tesoros escondidos en las concavidades de PeñaCorada, los castros con su historia antigua, nuestras andanzas por el monasterio de San Guillermo, por el Santuario de la Virgen de la Velilla y por las calzadas romanas.
Ved nuestro artículo publicado en el periódico La Nueva Crónica de León:
NC-4
Para saber más, 
Consultad la bibliografía citada.

Consultad el blog de Siro Sanz:
http://exsurgecistierna.blogspot.com.es/
 
Consultad el blog de P. Eutimio Martino:
http://eutimiomartino.blogspot.com.es/

Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:

Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid

La Virgen de la Velilla a Cistierna.Etapa Viejo Camino Santiago

Amigo Buzzi, sentimos mucho que no pudieras acompañarnos hoy, después de la formidable labor que realizaste con tu equipo, en el marcaje de la etapa. Tuvimos un recuerdo entrañable para ti en el autobús y te echamos de menos, así que al volver a casa preparamos esta entrada, para que a través de las fotos, compartamos juntos estos momentos felices. ¡Qué te mejores!

Día 17 de Febrero, los Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” realizamos la etapa del Viejo Camino de Santiago, desde el Santuario de la Virgen de la Velilla, por Peña Corada y el Mirador de los Rejos hasta Cistierna.

Peña Corada-Cistierna
Tuvimos la suerte de estar acompañados por compañeros de la Asociación del Camino de Santiago de Cistierna.
El día fue tranquilo, pues aunque las previsiones meteorológicas eran de lluvia y había nevado abundantemente los días anteriores, tuvimos un tiempo apacible y sólo llovió en el autobús, de regreso.
Peña Corada-Cistierna
Como había mucha nieve en la cara norte de Peña Corada, los peregrinos fuimos pisando las huellas de nuestros predecesores y caminando en fila india.
Peña Corada-Cistierna
En el mirador de los Rejos, disfrutando de una vista espectacular comimos el bocadillo y nos hicimos unas bonitas fotos.
Peña Corada-Cistierna
A la llegada a Cistierna nos esperaba Siro para enseñarnos el Museo Ferroviario y la Gruta de S. Guillermo.
Peña Corada-Cistierna
El Museo Ferroviario nos gustó muchísimo, por las atenciones y explicaciones que nos dispensaron Ana, Manolo y Siro.
Peña Corada-Cistierna
Nos conmovió su entusiasmo y su labor de voluntariado. Deseamos que les vaya muy bien, que progrese el ferrocarril, Cistierna y su cultura.
Fotos Rafael Cid

De Virgen de Velilla a Cistierna. Anticipo Viejo Camino Santiago

Anticipo de la etapa del Viejo Camino de Santiago: del Santuario de la Virgen de la Velilla a Cistierna
Peña Corada
Habíamos concluido la etapa anterior después de visitar el Santuario de la Virgen de Velilla, pero como nevaba bastante, nos saltamos el pueblo de la Mata de Monteagudo, así que decidimos iniciar aquí hoy, nuestro recorrido de esta etapa.
En primer lugar, porque el viejo camino pasa por allí y en segundo, porque es el pueblo de nuestro amigo Salvador. Salva es un enamorado de la artesanía tradicional leonesa y sobre todo sabe tallar con maestría el ramo tradicional leonés, que se exhibe a los pies del altar del Santuario.
Los Rejos, Peña Corada, invierno, León
Nos hicimos una foto bajo la arcada y los restos del torreón de la que fue palacio nobiliario de los Reyero y los Prado. La Iglesia del pueblo conserva también muchos restos pertenecientes al palacio.
La Mata de Monteagudo tuvo también un castillo que el rey leonés Fernando II dio a su amante Doña Urraca López de Haro, que después sería su esposa, al anular el Papa su anterior matrimonio.
Un camino nos saca más arriba del Santuario, pero cuando vayamos todos juntos, los autocares nos dejarán junto al santuario, para que podáis tomar un refrigerio en la casa rural o visitar la iglesia los que no pudisteis hacerlo en anterior ocasión.
Desde el santuario sale un camino de montaña que nos llevará a través de hermosos paisajes hasta la localidad de Cistierna.
Peña Corada
A pesar de haber nevado los días anteriores a nuestra travesía, nosotros pudimos gozar de un día soleado.
Ante el paisaje luminoso, que se abría a mi vista no pude por menos que recordar las palabras de nuestro compañero Félix Páramo, en su libro Vivencias en el Camino, cuando Camelia presencia el “milagro de la luz” del capitel de S. Juan de Ortega. Por un momento pensé que yo no necesitaba ningún capitel para que se obrase el milagro, simplemente el reflejo de la luz en la nieve me imnotizaba y comprendí, como su personaje, que para conocerse mejor a uno mismo, hay que caminar con lo imprescindible, lo mínimo, lo esencial, algo que nos enseña el Camino.

Las huellas de nuestros pasos y las de los animales que habitan estas solitarias tierras se marcaban en la nieve impoluta y los hermosos paisajes, hasta donde alcanzaba nuestra vista, nos permitió disfrutar como podréis apreciar aquí.

Peña Corada
La Mata de Monteagudo, que vemos en la lejanía, nos sirve de referencia para encontrar el camino cubierto de nieve. El pueblo va quedando cada vez más abajo y alejado en la distancia.
Peña Corada
Llegamos a una collada situada a 1.320m. de altura y en ese punto encontramos una señal que nos indica que estamos cruzándonos con la ruta de las legiones romanas.
Peña Corada
Como ya no vamos a atravesar ningún pueblo en nuestra ruta, bien podemos efectuar un pequeño desvío, hasta las ruinas del que fue en su tiempo Monasterio de San Guillermo, para descansar del ritmo ascendente que de continuo nos marca la etapa. No debe confundirse este emplazamiento con la cueva de san Guillermo, la cual podréis visitar cerca de Cistierna, aquí se trata de un monasterio, que quizá se ubicó en unas antiguas construcciones romanas.
Peña Corada
El padre Risco estudió sobre este antiguo monasterio, que dice fue Priorato de Canónigos Reglares y nos da noticias de que Fernando II le concede muchos privilegios en 1172 y Sancho IV los confirma en 1289. Lo podéis leer en la siguiente entrada:  http://forocistierna.es/index.php?topic=2509.0
Llegó el día en que se abandonó y en 1915 ya era un montón de piedras, que fueron recuperadas y trasladadas a diferentes pueblos y para diferentes obras públicas.
En previsión de que la nieve no nos dejase llegar, como así fue, yo le había sacado una foto a uno de los cuadros del albergue de peregrinos, que está junto al Santuario de la Virgen de la Velilla, quizá el día que hagamos la etapa con la Asociación tengamos alguna posibilidad.
Virgen de la Velilla
Personalmente, me sorprendió, en nuestra anterior visita al Santuario de la Virgen de Velilla, encontrarme frente a la entrada una lápida con la inscripción del enterramiento de San Guillermo.
Virgen de la Velilla
En el magnífico libro, ya citado en otras ocasiones, “las Cabeceras del CeaD. Matías y Olegario, sus autores, nos cuentan que en 1915 el administrador D. Gregorio Tejerina, practicando excavaciones en un muro del monasterio, encontró un sepulcro. Inmediatamente empezó a acudir gente de los alrededores convencidos de que se trataba de San Guillermo y la devoción popular venera hoy esos restos como los del Santo.
Siento decir al respecto que, devoción a parte, ni siquiera sabemos de qué San Guillermo hablamos, pues los estudiosos e historiadores aún investigan sobre ello. Si preguntamos en Cistierna sobre la cueva, nos contarán la historia de un monje del monasterio de Sahagún que en el siglo XI, escapando de las razzias de Almanzor, se refugia en la cueva, protegido por los nobles que habitaban los castillos de Aquilare y Monteagudo, como antes hizo San Froilán al respaldo de los castillos de Arbolio y Aviados.
Almanzor hizo una treintena de razzias a lo largo de su vida, devastando y destruyendo todo lo que encontraba hasta su paso. Cuando destruye el monasterio de Sahagún algunos monjes consiguen escapar y la tradición sostiene que uno de ellos funda en Peñacorada el eremitorio de Santa Juliana.
Pero también la tradición nos habla de otro personaje, del que hemos dado noticias con motivo de la inauguración de un monumento al peregrino en Reliegos.
El D. Gaiferos de los romances, es el mismo Guillermo X de Poitiers o de Aquitania en la historia, que puede ser el que habitó este cenobio que lleva su nombre de San Guillermo.
El peregrino famoso, Guillermo X, muere en el transcurso de su peregrinación a Santiago de Compostela, a la que había venido, aconsejado por S. Bernardo de Claraval, en penitencia para ser perdonado por las desavenencias que tuvo con el Papa, al apoyar al antipapa y con el rey francés. Quizá no fue una muerte física, sino espiritual, pues nació a una nueva vida en la soledad de estas montañas. Arropado por su séquito y riquezas, pudo constituir el monasterio y acogerse a la protección del rey leonés o sus magnates. Consiguió a través de sus últimas voluntades, enviadas al rey de Francia, Luis VI el Gordo, que consintiera el matrimonio entre el hijo del rey, Luis y su hija mayor Leonor de Aquitania.
Mucho admiro a esta reina, que instituyó tanto en su reinado de Francia, como luego en el de Inglaterra, el inicio de la literatura trovadoresca, el arte y el amor cortés y que influyó en España, a través de su hija Leonor Plantagenet, esposa de Alfonso VIII.
Una anotación: el rey leonés Fernado II, era nieto de Raimundo de Borgoña y por esta circunstancia pariente de Guillermo X de Aquitania.
El personaje de Guillermo X pasó a la literatura, D. Quijote lo recoge en el retablo de Maese Pedro.
Continuamos el camino y ahora no podemos hablar, no porque los viejos monjes nos impongan voto de silencio, sino porque vamos preocupados, los cuatro pioneros nos hemos tenido que abrir en abanico en la falda de la montaña, pues la nieve ha borrado la senda.

Pero no os preocupéis, porque vuestros expertos compañeros enseguida damos con ella y la marcamos con flechas amarillas, para hallarla fácilmente el día de la etapa. Ya podemos continuar, aunque con nieve hasta media pierna, pero contemplando los hermosos paisajes que se despliegan a nuestro alrededor.

Peña Corada
A nuestra izquierda vemos el pueblo de Fuentes de Peña Corada, donde estuvimos en una excursión, que yo recuerdo con especial cariño, pues investigábamos los restos romanos de los alrededores y estábamos acompañados e instruidos por varios contertulios, entre ellos P. Eutimio Martino y Siro Sanz ¡Todo un lujo!
Seguimos avanzando y poco a poco el paisaje varía. Vamos dejando los viejos robles milenarios(dicen que los mandó plantar Alfonso IX) y los delicados hayedos. El paisaje se vuelve de color verde, al internarnos en un gran bosque de pinos.
Vamos en dirección al mirador de los Rejos, mítico entre los montañeros leoneses.
Los Rejos, Peña Corada, invierno, León
Es formidable el paisaje de montañas que nos rodea. Buzzi explica: hacia el norte, en primer término Pico Moro (1.796m.) y detrás, Peña Rionda (1.829m.); a la derecha, junto a ellos, Pico Cerroso (1.838m.) y más a la derecha, pero más alejadas, las montañas de Palencia: Peña Prieta, Tres Provincias (León-Palencia-Santander) y el esbelto Espigüete, todas ellas de más de 2.400m. de altura.
Pero yo no voy a contaros nada, Señores ¡véanlo Vds. mismos! Y emociónense con el paisaje que se abre ante ustedes, es espectacular, pero no hay palabras para describirlo.
Desandamos parte del camino, para luego bajar hasta Cistierna.
Antes de finalizar el recorrido o después desde Cistierna, una carretera a nuestra izquierda nos subirá si deseáis visitarla, a la cueva de San Guillermo y esta vez dejaré que sean las palabras del historiador Siro Sanz las que os la describa.
Leed aquí sobre San Guillermo en Cistierna, por Siro Sanz. Es un buen resumen de todo lo que veréis.

Nosotros hemos venido varias veces a este lugar para meditar y “escuchar” su silencio.

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La subida desde Cistierna está preparada con artísticas piedras, escritas con poemas y oraciones.

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Hay bancos para practicar el Silencio y la oración. Ved  aquí nuestros fotos de la gruta de S. Guillermo.

Y os esperamos en Cistierna, para descansar, tomar un bien ganado refrigerio, no os olvidéis de degustar su famosa repostería, los lazos de S. Guillermo.
Merece la pena visitar el museo del ferrocarril, que tan importante ha sido para el desarrollo de la comarca. Aquí tenéis un anticipo del museo del ferrocarril.
¡Ah ! ya casi se me olvidaba, es esta una ruta de montaña, así que caminar despacio, disfrutar del paisaje y de la buena compañía, para llegar en plena forma al final.
y ¡Buen camino, peregrinos!
Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid