10ª Damas Guerreras y descubrimientos sorprendentes en el Viejo Camino de Santiago.

10ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
             
Los peregrinos de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León «Pulchra Leonina»recorren el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León y en esta ocasión parten del río Curueño hacia el  Torío, hallando Damas Guerreras y descubrimientos sorprendentes.
Nos encontramos junto a las cristalinas aguas del río Curueño, hipnotizados con el espejear de los rayos del sol bajo el puente de Valdepiélago. Aún recordamos a los héroes guerreros de la semana pasada, Curueño y la bella Porma. No fue ella la única mujer atrevida y valiente que dieron estas tierras, siguiendo río arriba podríamos llegar al pueblo de Arintero, donde se origina la historia de la Dama de Arintero.
La Dama de Arintero fue una mujer que se disfrazó de varón para salvaguardar el honor de su casa durante las guerras de los Reyes Católicos.
Se trata de una mujer luchadora, que allá por el año de 1476  impresionó a cuantos la conocieron. Iba camino de una guerra de hombres en la que tenía que enrolarse disfrazada de varón, para salvaguardar el honor de la familia. Se llamaba Juana Sánchez pero como las mujeres no podían participar en las contiendas bélicas se cambió el nombre por el de Caballero Oliveros, la historia la inmortalizó como La Dama de Arintero.
Escudo de la Dama de Arintero
Foto de Rafael Cid: Escudo de la Dama de Arintero
El padre de la Dama, por su condición de hidalgo debía luchar en la guerra que los Reyes Católicos sostenían contra Juana La Beltraneja. No eran tiempos para dudar del lado de quién se estaba, pero él era anciano o sus fuerzas declinaban y no tenía hijo varón. A los ruegos de Juanita, aceptó que ella le sustituyera. El Caballero Oliveros lucha valientemente escondiendo su feminidad tanto en los combates como en los tiempos de sosiego, cuando los hombres frecuentan tabernas y mercados. Sin embargo, la leyenda cuenta que el capitán de la guardia, un caballero notable, se enamoró de ella.
Esto se canta en coplas que inundaron nuestros mercados en épocas pasadas, eran las «coplas de ciegos», pues ellos las cantaban y las vendían en pliegos de papel unidos por un cordel, por eso se llamaban «pliegos de cordel» y era la literatura al uso de la gente pobre, mientras las clases adineradas, reyes y nobles, disponían de «libros incunables» profusamente adornados con ilustraciones coloreadas o doradas que la imprenta empezaba a generar por Europa.
«Si queréis saber quien es
este valiente guerrero,
quitad las armas y véis
ser la Dama de Arintero.
Conoced los de Arintero
vuestra Dama tan hermosa,
pues que como caballero
fue con su rey valerosa».
En un caluroso día de verano cerca de Toro, en un lugar llamado Peleasgonzalo, cuando se encontraba lavando sus heridas después del duro combate, sus compañeros descubrieron su figura femenina y lo denunciaron al rey: -¡mujer hay en la guerra!- Dijeron. El rey Fernando una vez que la escuchó, premia su hidalguía, la licencia del ejército y la agasaja con prebendas para los habitantes de su casa y solar, pagando una generosa soldada. Al ser informada la reina le parece demasiado galardón y manda la guardia tras ella para arrebatarle los privilegios.
La historia tiene un final un poco triste: la dan alcance en la Cándana, pueblo que estaba en fiesta, donde ella decide retrasarse jugando a los bolos, no sin antes mandar noticia a su casa y enviar por sus criados los pergaminos de privilegios y sus pertenencias. Se enfrenta a sus perseguidores y la Dama muere ante la superioridad numérica de sus enemigos. ¿Sucedería así en la realidad? Yo prefiero pensar que el gallardo capitán de la guardia lucha a su favor en la pelea, consiguiendo huir juntos y felices.
Camino a Arintero
Foto de Rafael Cid: Camino a Arintero
El tema de la mujer guerrera disfrazada de hombre ha proliferado en la literatura y en el cine, últimamente hemos visto la película Mulán, de dibujos animados. Aunque en nuestros días ya no es necesario disfrazarse, porque las mujeres hemos llegado a ocupar los tradicionales puestos de hombres en todos los oficios y también en el ejército.
En estas estábamos cuando llegaron unos peregrinos que nos pidieron que les acompañáramos por el Viejo Camino de Santiago. Eso nos liberó del “pozo” o “Val-de-piélago” en el que tras el laberinto de la jornada anterior nos habíamos retardado, como sucede en el Peregrino Juego de la Oca. Con ellos subimos Por la Bérbula y Morquera hasta Valcésar a visitar la ermita de San Froilán y recordamos el relato de la peregrinación de Leodegundia:

“fueron hasta Dotes junto a la Peña Galicia donde les esperaban los de Covatuerta, Santa Eugenia y Aviados con sus pendones” (pág. 25)

Efectivamente en la parte superior del río de los Molinos existió un pueblo  junto a la abadía de San Pedro de Cavatuerta, en el valle del mismo nombre, entre las montañas de Aviados y Correcillas. Esta abadía fue muy citada en documentos del Siglo X, por donaciones y compraventas, la primera cita del año 963. Según Madoz, fue luego un monasterio templario.
Senda a Cavatuerta
Foto de Rafael Cid: Senda a Cavatuerta
Una vez desaparecida la abadía, se siguió manteniendo el título de abad al que iban ligadas numerosas posesiones. Por esta razón Don Ramiro Núñez de Guzmán, Señor de Aviados en el Siglo XVI pretendió el derecho a nombrar abad, ya que esto le daba la posibilidad de adjudicar limpiamente a su favorecido las numerosas posesiones de la inexistente abadía.
Cavatuerta es un lugar entre las montañas de Aviados y Correcillas, donde antiguamente hubo un monasterio.
Cavatuerta es un lugar poco conocido de nuestra provincia, sin embargo su historia es muy interesante a nuestro juicio, por tres razones. La primera, porque se cree que ha dado origen a la Casa y apellido “Iglesias o de la Iglesia”, nombradía de tiempos muy antiguos: Se considera como progenitor del linaje a un caballero llamado Alvar, un esforzado guerrero que allá por los años 725, en los tiempos del  invicto don Pelayo, ante el ataque de los musulmanes que lo perseguían, se hizo fuerte en una iglesia o ermita, posteriormente llamada San Pedro de Cavatuenta y con sólo ciento cincuenta hombres aguantó las embestidas de más de cinco mil enemigos, defendiéndola con tal ardor, que dio muerte a más de dos mil enemigos.
La segunda porque hubo templarios por aquí. Nos preguntamos ¿Qué andarían buscando, fuerzas de la naturaleza, metales o minerales? En los alrededores hay varias cuevas o “Cavas” ¿habrá algún túnel torcido cuya reminiscencia quede en la palabra “Tuerta”, que significa torcida? ¿La traducción del topónimo o de la antigua iglesia, nos daría pie a pensar en una piedra o dolmen, venerada por los antiguos dentro de una cueva? La cueva del Gobio que se encuentra por los alrededores ¿puede significar un lugar con un retén de soldados en tiempos de los romanos, puesto que la palabra Gobio o gobia significaba grupo armado? ¿siguiendo huellas romanas habrían tratado de reutilizar venas minerales?
Cumbres y bosques
Foto de Rafael Cid: Cumbres y bosques
Cerca de la llana de San Pedro, cuyo nombre era el patronímico de la abadía, existió una explotación en la que se buscó uranio en los años 70.
Al explorar el lugar, inmerso en la  soledad, rodeado de exuberante vegetación, parecía imposible que allí, junto a los muros del ahora inexistente monasterio, se hubieran desarrollado batallas medievales y turbias maniobras políticas, cuyos recuerdos se esconden en legajos sombríos. Me sorprendí cuando me corroboraron que en ese lugar existió una mina de uranio y efectivamente yo había oído hablar en los años setenta de una veta de uranio, que iba desde Cistierna hasta la Robla… De regreso a casa lo comprobamos en internet a través de la hemeroteca del diario El País de 28 de marzo de 1981 y en la página oficial del Valle de Sabero:  http://valledesabero.webhispana.net/uranio.htm   que confirmó información tan sorprendente. Nosotros pobres peregrinos, encontramos estas cosas en el Camino y no salimos de nuestro asombro, que cada cual saque sus propias conclusiones…
Consultad la bibliografía para saber más:
Maximiliano González Flórez, La montaña de los Argüellos

10 Dama Arintero
Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:
9 Valdepiélago
8 Porma y Curueño

Ved el artículo séptimo, Boñar: turismo termal desde la antigüedad

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Texto y fotos de  Rosa Fadón y Rafael Cid

9ª Como si estuviéramos en el Laberinto del peregrino Juego de la Oca, VCS en la provincia de León

9ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
Vivimos una jornada como si estuviéramos en el Laberinto del peregrino Juego de la Oca. En este 9º artículo los peregrinos salen de Valdepiélago por un camino equivocado y regresan de nuevo para encontrar a San Froilán, cuyos restos reposaron en Valcésar, junto a la Valdorria y Valdepiélago. Así también han caminado en busca del santo los peregrinos que nos han precedido en los pasados siglos como queda dicho en los libros que aquí se comentan.
Dejamos nuestra  crónica anterior junto a las ruinas del castillo del Curueño. Parece ser que el mítico Almanzor lo atacó, pero no pudo apresarlo y se salvó al igual que el de Gordón, junto al que pronto pasaremos continuando nuestra ruta del Viejo Camino de Santiago. Sin embargo el fragor de esta batalla quedó grabada en el subconsciente colectivo de tal forma que aún hoy se cuenta el diálogo entre el jefe agareno llamado “Mun el Tuerto” que pedía a gritos la rendición del alcaide: ¿cedes? Este le respondía a pleno pulmón: ¡No cedo, no cedo! Fijaos que muy próximos tenemos dos pueblos, cuyos nombres, Montuerto y Nocedo, rememoran esta leyenda. El moro Mun el Tuerto y su gente regresaban vencidos, lamentándose de esta manera: “Aviados vamos por este Campo Hermoso por donde cantan las aVecillas.” Hoy sin miedo a las batallas, los peregrinos podemos transitar por los bucólicos pueblos no sólo de Nocedo y Montuerto, sino también por Aviados, Campo Hermoso y la Vecilla.
Los moros derrotados decían: “Aviados vamos por este Campo Hermoso, por donde cantan las aVecillas.”
El paisaje es hermoso realmente, los pajarillos cantan y nosotros seguíamos las típicas flechas amarillas por la carretera que nos llevaba en dirección a la Robla cuando ¡de repente! comenzamos a sospechar que algo fallaba. Imposible seguir sin visitar la ermita de nuestro patrono San Froilán en la Valdorria  y el Valcésar, en cuyo anchuroso valle escondido, el Santo había dirigido la repoblación en tiempos de Alfonso III. Consultamos el mapa que editó la Federación de Asociaciones de Caminos de Santiago que, efectivamente marcaba la etapa por carretera, así que aparentemente íbamos por buen camino. Paramos a consultar los libros que a modo de cuaderno de bitácora llevamos en nuestra  mochila.
Libro del Vexu Kamin
Foto de Rafael Cid: Libro del Vexu Kamin
Sacamos el libro Vexu Kamin, de Julián González, que recoge un Documento, que fue escrito en latín, en el año 902. Es la carta que escribe el abad Gundisalvo, del desaparecido monasterio de Viseo, próximo a la Valdorria, a su fundador San Froilán y se tradujo a “la lengua de aquí” por el monje Valerio en el año 1002.  Narra la peregrinación a Santiago, del cortejo real de Leodegundia, hermana del rey Alfonso III el Magno, casada con García rey de Pamplona, desde donde inician la peregrinación. El texto va puntualizando la ruta y las curiosidades del viaje, como un predecesor del Códice Calixtino.
 Dice el Documento al llegar a Valdepiélago:

 “Por el valle del Piélago… por la Bérbula (la Mata de) y Morquera (la Peña) fueron a nuestro Valcésar  y me dijeron haber visitado la ermita que vos hizo (la Valdorria)…”

Estaba claro que el trazado histórico lo habíamos perdido en Valdepiélago. Cuando me dispuse a “desfacer el entuerto” avisando que el Viejo Camino de Santiago por la montaña de León no pasaba por donde decía el mapa de rutas peregrinas ¡Me ofrecieron marcarlo como ruta alternativa¡ ¡Ay, Si los viejos autores leoneses levantaran la cabeza! Pues es cierto que el peregrino elige su ruta, pero no debería haber dos, una ruta histórica que cruza León por las antiguas vías romanas y otra que para facilitar el trayecto hasta Santiago, viene por las asfaltadas carreteras.
El Documento del año 902 no es la única prueba del trazado histórico, veremos estos libros que nos demostrarán que el Viejo Camino de Santiago corre el peligro de convertirse en un camino olvidado si no tenemos en cuenta el legado que los que nos precedieron aportaron. ¡Despertad Instituciones, Asociaciones de Peregrinos y Ayuntamientos implicados¡
Río Curueño en Valdepiélago
Foto de Rafael Cid: Río Curueño en Valdepiélago

Ved el libro “La historia de la Montaña de Boñar,  escrita por don Pedro Alba, párroco de Valdesaz de los Oteros en 1863”, que así se titula al gusto de la época. Reeditado en 2001 por Ediciones Leonesas. Yo, ensimismado por lo bien que me lo pasé en su día al leerlo, el libro se me resbaló de las manos quedando abierto oportunamente por la página 57 que dice:

“venía otro camino menos principal, pero tal vez más usado en tiempo de calores, al par de Guzpeña, cortando desde Puente del Muey a Mercadillo,(Cistierna) Arrimadas, Boñar, Valdepiélago, etc.  Cuya dirección hemos visto llevar en nuestros días (1.863) a los peregrinos y se colige que la llevaban de antiguo…”

Sí, el camino llegaba a Valdepiélago para seguir al valle de Valcésar por la Mata de la Bérbula por la calzada romana, luego a la Valdorria para venerar los restos de San Froilán, pues aunque el rey le dio sepultura en la catedral de León de la que fue obispo, cuando León iba a ser tomada por Almanzor, lo que ocurrió en el año 998, se trasladaron sus santas reliquias al Monasterio de San Juan, que él había fundado en Valcésar  próximo a la Valdorria, Ayuntamiento de Valdepiélago y allí permanecieron durante muchos años, hasta que volvieron a la catedral legionense y parte de ellas se veneraron en Moreruela, tal era la devoción que el santo aglutinaba en todo el reino de León.
De Valdepiélago a la Mata de la Bérbula
Foto de Rafael Cid: De Valdepiélago a la Mata de la Bérbula

Siguiendo los testimonios de otros historiadores leoneses abrimos el libro de “La ribera del Torio”  Editado por Celarayn y escrito por Maximiliano González Flórez en 1982. Este gran conocedor de la montaña leonesa nos dice: 

“La ermita que hoy sustituye a la cueva de san Froilán es de un estilo muy sencillo…sobre el arco de la entrada hay un escudo heráldico que lleva la imagen de Santiago Apóstol en plan acometida guerrera. Este santo tenía que presidir las rutas de peregrinación y por Valdorria pasaban miles de peregrinos que veneraban a San Froilán y proseguían después hacia el Camino de Santiago” (pág. 225)“Entre otras rutas peregrinantes se habla de una que venía desde Puente Almuhey pasando por Boñar, donde había un hospital de peregrinos. Seguía hasta Valdepiélago con dos direcciones (Observad que nada se dice de la Vecilla a la Robla etc.) una llegaba hasta Nocedo para subir por la difícil senda que conduce a Valdorria. Otra se desviaba desde Valdepiélago por la Mata de la Bérbula para llegar a los lugares de veneración…Después de cumplir la visita, proseguían por Correcillas para pasar el Torio por el puente de Villalfeide. Seguían por el valle de Coladilla a Villar del Puerto para incorporarse por el camino de la Tercia en la Vid” (pág. 226)

Un documento muy citado, titulado “El primitivo camino de peregrinación por las montañas leonesas” publicado en Cuadernos de Estudios Gallegos, fasc. XL, año 1958 por el arqueólogo e historiador José María Luengo, dice:

“El camino leonés de la montaña comenzaba en Puente Almuhey, pasaba el Cea, siguiendo por Mercadillo; cruzaba el Esla para encaminarse a Barrillos de las Arrimadas – Donde hubo posteriormente residencia de Templarios, lo que confirma no haberse perdido en dicha época el uso de este camino—y desde allí subía hasta Boñar, en cuyo punto existe un gran puente sobre el Porma. Una prueba más de la permanencia de esta ruta jacobea, aún en pleno siglo XIII…El camino para Galicia seguía por la orilla derecha del río Porma pasando por un pueblo hoy desaparecido, que se denominaba San Julián desde donde se dirigía a Valdepiélago para cruzar el río Curueño, por un puente que hoy subsiste, notablemente reformado y seguía por Villalfeide, salvando allí el río Torio”.

San Froilán en la iglesia de Valdepiélago
Foto de Rafael Cid: San Froilán en la iglesia de Valdepiélago
El Viejo Camino de la Montaña es recordado por historiadores, arqueólogos o simples peregrinos.
Como veis el “Viejo Camino de la Montaña” no es un camino olvidado por todos, a lo largo del tiempo, lo recuerdan historiadores, arqueólogos o simples peregrinos curiosos como nosotros. Así que, ¡a seguir la huella que nos ha dejado Leodegundia! si queréis hacer nuestra ruta y coincidir con los testimonios históricos que nuestros mayores han dejado en nuestras manos y ahora en las vuestras…
Con la conocida frase: “Del laberinto al treinta” nos castiga “el peregrino Juego de la Oca” y nosotros tenemos que desandar parte del camino, con el mal sabor de boca por tener que disentir con personas que aprecias y que son tus compañeros y amigos, para regresar a Valdepiélago. (Piélago=pozo en el río) Pozo del juego… y esperaremos hasta que otros peregrinos lleguen y nos saquen del pozo

9 Valdepiélago

Para saber más Consultad la bibliografía citada:
«Vexu Kamin», de Julián González Prieto, 2004
“La historia de la Montaña de Boñar» de Pedro Alba, 1.863
“La ribera del Torío”  por Maximiliano González Flórez, Ed. Celarayn, 1982
“El primitivo camino de peregrinación por las montañas leonesas” de José María Luengo, 1958.

Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:
8 Porma y Curueño

Ved el artículo séptimo, Boñar: turismo termal desde la antigüedad

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Texto y fotos de  Rosa Fadón y Rafael Cid

8ª Porma y Curueño “De puente a puente y sigo porque me lleva la corriente” en el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León

8ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:  
Los peregrinos de la Asociación del Camino de Santiago de León «Pulchra Leonina» hemos recorrido el Viejo Camino de Santiago esta semana entre Boñar y Valdepiélago y hemos conocido la Historia de Porma y Curueño: Vamos del río Porma al río Curueño, cantando aquello…“De puente a puente y sigo porque me lleva la corriente”
PuenteViejo, río Porma
Los peregrinos continuamos la andadura por las montañas de León, saliendo de Boñar por el Puente Viejo sobre el río Porma y admirándonos de tantas historias y leyendas como encierra esta antigua ruta medieval. Enseguida nos encontramos  con la localidad de  Barrio de las Ollas. Barrio=aldea adjunta a una población más importante. Ollas=oficio de alfareros al que se dedicaban las gentes que aquí vivían (¡Ojo! Una leyenda local dice que en un viejo caserón, hoy restaurado, se encontraron unas ollas llenas de monedas de oro).  Decidimos por unanimidad que esa definición era la que más nos gustaba y seguimos caminando poniendo como meta otro río, el Curueño y otro puente para atravesarlo, el de Valdepiélago.
Llegamos a la Mata de La Riba, pasando junto a la ermita recientemente restaurada de San Roque, el Santo peregrino al que nos referimos al llegar a Boñar. Caminamos ensimismados con la belleza del paisaje y poco a poco va creciendo en nosotros una sensación de paz que agudiza los sentidos, resaltando los sonidos que nos rodean. Cuando el escritor Julio Llamazares andaba por estos caminos, a punto de alcanzar esta localidad refiere:

“Un camino de carros solitario y minúsculo avanza entre zarzales y praderas en las que ahora están cantando todos los pájaros del mundo” 

Nosotros también disfrutamos de sus cánticos, así que escuchamos hasta que los trinos se confundieron con el ¡kikirikiii! de unos gallos que picoteaban libres por una huerta junto al camino.
En toda la ribera del Curueño son famosos los gallos, por el brillo de sus plumas que se utilizan como anzuelos en el arte de la pesca
gallos del Curueño
Hubo uno llamado  Willy que alcanzó gran notoriedad ¡Jugando al fútbol con los niños del pueblo! que se quedaban extasiados viendo sus evoluciones con el balón. No sólo los pequeños se interesaron por sus destrezas con el esférico, sino también los medios de comunicación leoneses se hicieron eco de sus hazañas. No sabemos qué fue de Willy pero los sones de varios gallos elegantes y arrogantes nos acompañaron un gran trecho del camino.
¿Recordáis cuando, en otras ocasiones os hablamos del Juego de la Oca, tan querido por los peregrinos medievales? Sí, ese de “puente a puente” pues ahora nos toca ir desde el río Porma al Curueño y que mejor forma de recorrer el camino, que hacerlo entretenidos con la narración de una hermosa historia.
Hay un  libro del siglo XVI, llamado «El León de España», de Pedro Vecilla Castellanos. El autor procede de la Vecilla y es un amante de León. En él se nos cuenta la historia del reino de León y su importancia como fundamento de la formación de España. Aparecen los montañeses en lucha contra los romanos y entonces se habla de dos jóvenes prerromanos, la bella Porma y el aguerrido  Curueño,  ahora transformados gracias a los poderes mágicos de las janas en los ríos que corren por esta zona, la que nosotros ahora pisamos.
El León de España
Porma y Curueño son dos jóvenes que habitaban estas tierras montañesas antes de la llegada de los romanos y que mueren luchando por la libertad. 

Pedro Vecilla es el creador de esta obra épica escrita en octavas reales, donde se nos narra como la bella Porma es raptada por Curueño la víspera de sus esponsales con Canseco.  Se inician una serie de escapadas y luchas entre los protagonistas hispanos, entonces se dan cuenta de que el verdadero enemigo por el que debían pelear es por el invasor romano. El aguerrido Curueño pelea también para liberar a sus gentes del yugo de Roma. Porma se une a la pelea temiendo la muerte de su prometido Canseco, vestida de brava guerrera:
De pieles de león el cuerpo bello
En vez de rica ropa se vestía
Coronando las sienes el cabello
Con un morrión de tigre se cubría
Echó un cosido escudo al terso cuello
Y con serdosa banda se cernía
Y el calzado es la piel de un lobo pardo
Apretando en la diestra agudo dardo.

Piden ayuda a otros héroes, como Getino y luchan bravamente. No pudo ser y al final todos mueren en la sangrienta refriega como si de una tragedia griega se tratase. Los cuerpos alejados de Porma y de Curueño, sólo convirtiéndose en ríos pudieron juntarse. Ahora el río Porma recibe al río Curueño al encontrarse en  Ambasaguas, pueblo cercano al Barrio de Nuestra Señora. Otros héroes de la historia permanecen inmortalizados en los nombres de los pueblos y topónimos como Canseco, Getino, Arbás o Tolibia.

El libro de «El León de España», fue muy famoso en su época y D. Quijote lo tuvo en su biblioteca, pero se fue al fuego en un apresuramiento, porque no llegó a ser visto por el cura ni el barbero, que sin duda le hubieran salvado de las llamas, como puntualiza Cervantes en su obra inmortal.
Cervantes en el Quijote, en el cápítulo 7º de la primera lo expresa así:

«Por acudir a este ruido y estruendo, no se pasó adelante en el escrutinio de los demás libros que quedaban; y así, se cree que fueron al fuego, sin ser vistos ni oídos, La Carolea (de Jerónimo Sampere –Valencia 156– que trata de las victorias del emperador Carlos ) y León de España (de Pedro Vecilla Castellanos –Salamanca 1586– sobre el mismo tema), con Los Hechos del Emperador, compuestos por don Luís Ávila, que, sin duda, debían de estar entre los que quedaban, y quizá si el cura los viera, no pasaran por tan rigurosa sentencia».

Verdaderamente sorprende la erudición de Cervantes, conocedor de tantas  características  del antiguo reino de León, que trascienden en su obra, como mostrando un cariño especial a esta tierra. Quizá sea debido, como él mismo dice por boca del personaje del Cautivo, porque nació o tuvo su origen «en las montañas de León» y una buena parte de los investigadores cervantistas sugieren que el autor del Quijote efectivamente procedía de las montañas de León.
La tragedia de Porma y Curueño es conocida también por Lope de Vega, que la recrea en su comedia “La amistad pagada” llamada también “la Montañesa” haciendo intervenir a nuestro héroe Curueño atacando el campamento romano con los bravos montañeses, en una nueva trama en la que todos compiten por demostrar su bravura.
Ya en nuestros días le sirve de base a José Antonio Llamas Fernández no sólo para el estudio “Las Montañas de León en el Quijote de Cervantes” sino también para la elaboración de la obra “La Bella Polma” que fue editada y estrenada en teatro en León.
Laurentino-César Lòpez Sánchez, escribió una versión en la que el amor de los protagonistas impera sobre el espíritu heroico de la obra original, la versión que más se conoce.
Otro enamorado de esta tierra, con casa familiar en la Mata de la Bérbula, es el escritor Julio Llamazares, que también ha divulgado la historia de Porma y Curueño. Se inspiró en este pueblo y en los otros de la Encartación del Curueño, para escribir su libro “El río del Olvido” donde también nos cuenta la leyenda.  No es extraño encontrase con él cuando caminamos por estos lugares , ya que Julio vivió aquí en compañía de sus padres y aún conserva su casa familiar a la que acude a menudo, para darse un baño de inspiración literaria.
Castillo de Curueño sobre Nocedo
Hoy en el valle del Curueño sólo se respira tranquilidad unida a un ligero toque de nostalgia por los tiempos pasados. Mientras contemplamos las ruinas del castillo de Arbolio, pinado sobre el río Curueño, que algunos llaman Castillo de Curueño, todas estas historias nos dan vueltas en la cabeza y aún más, pues también se observan sobre él las ruinas de la iglesia de La Virgen So el Castillo que tiene su leyenda.
Dicen que unos pastorcillos encontraron una imagen en los alrededores del Castillo y la llevaron a la iglesia parroquial de Nocedo. Al día siguiente había desaparecido y sólo la encontraron en el lugar dónde la habían hallado la víspera. Quisieron trasladarla de nuevo a Nocedo, pero la imagen se hizo tan pesada que no tuvieron más remedio que edificarle una iglesia junto al Castillo. Ni que decir tiene, que hoy en día ante la ruina de iglesia y Castillo, la Virgen se ha conformado con ser venerada en la iglesia de Montuerto.
Para saber más Consultad la bibliografía citada:
«El León de España» de Pedro Vecilla Castellanos
“La amistad pagada” de Lope de Vega
“Las Montañas de León en el Quijote de Cervantes” de José Antonio Llamas Fernández
“El río del Olvido” de Julio Llamazares
«Vegaquemada» de Laurentino-César Lòpez Sánchez

8 Porma y Curueño

Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:

 

Ved el artículo séptimo, Boñar: turismo termal desde la antigüedad

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Texto y fotos de  Rosa Fadón y Rafael Cid

Boñar y sus fuentes de la salud, en el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León

7ª Historias y Leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León. 
Los peregrinos de la Asociación del Camino de Santiago de León «Pulchra Leonina» hemos recorrido el Viejo Camino de Santiago hasta Boñar donde hemos encontrado la salud y la buena gastronomía. 
Salimos de La Losilla por el Camino Gallego que recibe el nombre de “senda de los rocinos” por la frecuente utilización de este medio de transporte hace años. 
Entramos en Boñar pasando junto a la ermita de San Roque, Santo patrón de la localidad, abogado de la peste y santo peregrino por excelencia.
Existen infinidad de tradiciones en torno a San Roque aunque no se sabe mucho de él a ciencia cierta. Se cree que aprendió rudimentos de medicina en Mompellier y cuando quedó huérfano entregó su herencia a los pobres y peregrinó a Roma, dedicándose por el camino a atender a los enfermos. Llegó a curar a un cardenal que se lo presentó al Papa. A su regreso se contagió él mismo de la peste y decidió retirarse a un lugar apartado. Aquí comienza la leyenda del perro, llamado Melampo, que le llevaba comida al bosque. Cuando su amo, que se llamaba Gottardo, mosqueado por el hurto de los panecillos de su mesa, decidió seguir al can, descubrió a Roque en tan mal estado, que compadecido le llevó consigo a casa para cuidarlo. Los hagiógrafos no se ponen de acuerdo si fue gracias a un ángel, (que aunque no consta su nombre, pienso que se llamaría Rafael, pues este nombre significa medicina de Dios), a Gottardo o al perro Melampo, pero Roque se curó y pudo seguir aplicando sus conocimientos médicos hasta llegar de nuevo a Mompellier.  Allí fue detenido por los soldados y encarcelado, acusado de ser un espía. Murió en prisión, después de cinco años de cautiverio.
San Roque es abogado de la peste y santo peregrino por excelencia.
Y a partir de aquí se urde la leyenda, pues además de peregrinar a Roma, se cree que tuvo tiempo de  hacer el Camino de Santiago llegando incluso a pasar por Barcelona. Se cuenta que cuando  entró en la ciudad condal, milagrosamente, todos los infectados de peste se curaron instantáneamente. 
Hay constancia de que también se tenía una gran devoción al perro del santo. El día después de la onomástica de San Roque, se continuaban llevando cirios a los templos para colocarlos junto a su imagen, pero con la diferencia de que dichos cirios votivos no iban dedicados al santo, sino ¡al perro!
Se cantaban oraciones, gozos y todo tipo de intenciones para el «chucho». Este aprecio venía motivado por la leyenda de que en el día en que  San Roque  visitó la ciudad condal acompañado de su perro,  los  canes que tenían la rabia, huyeron de la ciudad. Todo esto le hace ser también el protector de los perros ¡Con el permiso de San Antonio Abad, por supuesto! También en algunos sitios es patrón de los picapedreros y marmolistas, pues el nombre de Roque parece proceder de roca, construcción sólida, defensiva. Esto tendría una explicación lógica para comprender la abundancia de devociones al santo en nuestras montañas, desde tiempo inmemorial, cuando aún no se veían peregrinos por estos lugares, pero sí había calado en el subconsciente colectivo las muchas rocas defensivas o fortalezas, de antiguas batallas. Del pavor de batallas habría surgido la advocación de ayuda y protección divina.
El maragato en la torre
Llegamos al centro de Boñar hablando de estas cosas y practicando con el famoso trabalenguas:“El perro de San Roque no tiene rabo, porque Ramón Rodríguez se lo ha cortado”… y nos dirigimos a la plaza donde podemos contemplar “El maragato en la torre”, que tanto pondera la canción de “dos cosas tiene Boñar que no las tiene León”.
“Dos cosas tiene Boñar que no las tiene León, el maragato en la torre y en la plaza el negrillón”
Pero ahora que el negrillón no es más que un recuerdo, nosotros hemos inventado otro final: “El maragato en la torre y los exquisitos nicanores o los “chuchos” (no los perros, sino los dulces de repostería). Boñar tiene una oferta gastronómica a mi gusto. Siempre que paso por la localidad aprovecho para comerme una exquisita ensaladilla y unas mollejas de “toma pan y moja” en un restaurante de toda la vida y no me voy sin llevarme de recuerdo los dulces que os he dicho, de una elaboración artesana finísima.
Mientras fotografiamos al Maragato, nos dicen que el marqués de Astorga fue patrono de la iglesia parroquial de Boñar, contribuyendo a su reconstrucción y dejando como obsequio el reloj de la torre. La maestría del carpintero local, Desiderio Cañón consiguió crear un maragato boñarés del tronco de un peral. Dió lugar a la coplilla local:
 «Maragato, maragato
que estás hecho de peral,
de hijas de Desiderio
eres hermano carnal.»
Calmamos nuestra sed en una fuente a nuestra derecha. El suelo se ha recrecido con los siglos y ha quedado escondida casi bajo tierra, pero debió de ser muy importante, pues una inscripción en latín pondera sus propiedades medicinales “clorosis sanat…”
Inscripción latina en la Fuente
Aunque la más utilizada hoy en día está junto a la peña la Salona, donde brota el manantial, cuyas propiedades salutíferas fueron explotadas desde antiguo. Sobre la peña de cuarcita pizarrosa, en tiempos de los romanos, un liberto de Vipasca, región minera del sur de Lusitania, cumplió el voto prometido, por recuperar su salud, dedicando esta inscripción al genio de la fuente llamado Agineesis.:
FONTIS AGINEESIS GENIO BROCCI LIBERTUS VIPSIANUS ALEXIS AQUILEGUS VOTUM SOLUIT LIBENS MERITO.
Con esta inscripción tenemos constancia fidedigna del primer turista termal conocido y podemos saber que se llamaba Alexis, un aquílego de profesión, es decir, buscador de fuentes de agua o fontanero, por lo que conociendo bien su profesión pudo elegir una buena fuente ya en época romana,
Lo emocionante de la historia es que la fuente sigue dándonos generosos chorros, que ahora podéis beber en las zonas rehabilitadas y ajardinadas, ayudando a los peregrinos de todas las épocas a reponer fuerzas y salud. Estas fuentes se aprovecharon como balneario ya en tiempos de los romanos, pues su temperatura alcanza los 20-23 °C  y son mineromedicinales. Según estudios recientes, el catedrático Jose R. Carracido, las calificó como bicarbonatado-sódico-cálcicas-nitrogenadas, oligometálicas y termales. Nos queda el recuerdo en un edificio en las últimas casas ¡Seguramente volverán a explotarse turísticamente, ya que está tan de moda el spa!
Inscripción romana del Balneario
¿Por qué tantas fuentes medicinales? Dice Juan Carlos Gª Caballero en su libro “Boñar, final de un histórico letargo” que los nombres de los pueblos arrancan de épocas lejanas. Así que Balneare, o lugar de baños medicinales es la tesis más compartida sobre el nombre de Boñar, debido a sus aguas termales, aunque también podía referirse a “bonis –ar” que habla de la abundancia de montes y aguas, que permitían un magnífico aprovechamiento ganadero.
Algunos peregrinos continuaron la etapa saliendo por el moderno puente del Soto, pues las flechas amarillas, pintadas por algún peregrino con buena intención pero poco conocedor de la historia así lo indican. Nosotros debemos hacer caso omiso y seguir carretera adelante para cruzar el legendario río Porma, como tantos peregrinos lo han hecho a lo largo de la historia y consta en documentos, por el Puente Viejo, de hermosa fábrica, que hace presuponer un origen muy antiguo, quizá romano, pues ya tenemos referencias de su existencia en el siglo XIII.
Puente Viejo de Boñar
En esta fecha se documenta junto a él un hospital para atender a peregrinos que se encaminaban, bien por Pardomino, al Salvador de Oviedo, ya conocéis el dicho peregrino: «El que va a Santiago pero no al Salvador, visita al criado y no a su Señor” o tomando ruta a la izquierda como haremos nosotros, seguían a Santiago de Compostela por el Viejo Camino de Santiago y siempre contaban con regresar por Oviedo, pues en la Edad Media la peregrinación era de ida y vuelta. Así queda registrado en el Documento que en el año 902 relata la peregrinación de la reina Leodegundia y el rey García de Pamplona.
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”
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Para saber más Consultad la bibliografía citada:
“Boñar, final de un histórico letargo” de Juan Carlos Gª Caballero
Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:
 
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Foto y textos de  Rosa Fadón y Rafael Cid

La Losilla y sus reliquias en el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León

6ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:
Esta semana los peregrinos de la Asociación de Camino de Santiago de León «Pulchra Leonina» hemos caminado el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León y
admiramos las Reliquias de La Losilla

Salimos de Barrillos por la Puerta Gallega y llegamos a la Devesa de Boñar, en busca del antiguo monasterio de S. Millán. En una casa vimos la vieira, que indica que vamos por Buen Camino de Santiago.

Conchas del Camino en La Devesa
Hicimos un descanso en el teleclub para revisar el recorrido, que seguimos por el Documento del año 902, que recoge el libro “Vexu Kamin” de D. Julián González Prieto.
Este documento nos sirve de guía, pues narra la peregrinación a Santiago, del cortejo real de Leodegundia (hermana del rey Alfonso III el Magno) y de su esposo García rey de Pamplona, desde donde inician la peregrinación. El texto señala la ruta y curiosidades del viaje, como un predecesor del Códice Calixtino. Se trata de una carta en latín, del abad Gundisalvo, del desaparecido monasterio de Viseo, próximo a la Valdorria leonesa, a su fundador San Froilán, que en el año 902 ya era obispo de León. Se tradujo a la “lengua de aquí”, es decir al leonés, por el monje Valerio en el año 1002.
Viajamos siguiendo un Documento que narra la peregrinación en el año 902 de la reina Leodegundia y su esposo, desde Navarra.

Dice así: “…por la puerta gallega fueron a San Adrián, donde estaba don Guisvado y su esposa Leuvina y les enseñó las obras del monasterio que estaba haciendo Don Alfonso y se bañaron en las fuentes y fueron hasta el castillo de Boñar donde descansaron y Don Guisvado les dio cuenta de la gran batalla que su abuelo don Ramiro ganó a los agarenos en collada próxima de Lotus o de los Muertos y las Doncellas que ya no temen ser entregadas como tributo al moro” 

¡Ay, Don Julián! ¡Cuánto me gustaría poder cotejar su libro con los pergaminos originales! Acabaríamos de un plumazo con las disputas de los historiadores por ubicar la contienda de Lotus, a la vez que podríamos decir a todos que el ignominioso tributo de las cien doncellas terminó aquí, en la Collada de los Muertos, junto a Boñar.
¿Quiénes eran Guisvado y Leuvina? el Conde Guisvado Braóliz era nieto de Ramiro I, por tanto primo de Alfonso III y de su hermana Leodegundia, cuyo peregrinar seguimos.
Alfonso III envió a Guisvado a Roma, para proteger al Papa Juan VIII de ataques del Islam. Hay que ser muy valiente para emprender un viaje de estas características ¡con la que estaba cayendo! Cuando llegaron a la Ciudad Eterna ya había pasado el peligro, pero el Santo Padre no le dejó marchar con las manos vacías y le regaló unas reliquias de San Adrián y Santa Natalia. El rey tomó parte de ellas para su querido conventín de San Adrián de Tuñón y otras, Guisvado y Leuvina para fundar el monasterio masculino de S. Adrián de Balneare y su iglesia mozárabe. Acontecimiento importante, pues a la consagración en el 920 acudieron los obispos Cixila y Fruminio y Fortis.
No encontramos rastro de monasterio en La Losilla. ¡No es de extrañar, estos hechos han ocurrido hace más de mil años! En aquellos tiempos la fundación de monasterios se completaba con la protección que los nobles hacían desde sus castillos, en este caso Guisvado desde el de Boñar, para que campesinos y hombres de guerra se aventuraran en la repoblación. El monasterio aglutinó el poblamiento primero aquí y luego en el Barrio del Balneario que hoy se llama S. Adrián, estableciendo un monasterio masculino y otro femenino, con sus iglesias y posesiones.
Nos detenemos a visitar los templos. Ya no existe la iglesia de Guisvado en la Losilla, se alza allí una de nueva planta que conserva lo que se recuperó de aquella. La que hay en San Adrián posee restos prerrománicos de gran valor. Se han incrustado en los muros, dos piedras escritas con adornos geométricos tallados a bisel. En una se lee que la iglesia está dedicada a S.Salvador, hecha por el abad Hermenegildo en la era de 1018, reinando Ramiro III. El copista estampó su nombre: Dominicus, la otra piedra contiene el del arquitecto, Ginu, datos que la hace única en su género. No queda mucho de su esplendor, una imagen del Salvador, la Virgen del altar mayor y otra más pequeñita.
S. Adrián y Sta Natalia
San Adrián y Santa Natalia esposos y mártires en los primeros años del cristianismo, allá por el año 306 en Nicomedia (Turquia)
En cuanto a los restos de los Santos ¡fijaos qué peregrinar…de San Adrián y Santa Natalia, esposos de Nicomedia (Turquía) por el año 306!
Adrián era administrador de justicia para el emperador Maximiliano y cuando se encargaba de martirizar a unos cristianos, impresionado por su fe, se hace cristiano y se inscribe entre los condenados. Su esposa, que ya era cristiana, apoya su decisión de conversión, les atiende en el martirio y vela sus restos hasta la muerte. Luego las reliquias son trasladadas a Roma. Natalia viaja con una mano de su esposo entre las de ella y así la representa el pintor, en el lienzo que hay en el retablo de la iglesia de La Losilla. A su lado está su esposo con traje de militar romano.
El peregrinaje de sus restos comienza en el 891, cuando llegan de Roma. Y es que las reliquias eran objetos muy preciados en la época, imprescindibles para la fundación de iglesias y monasterios. Su devoción se extendía a medida que los fieles recibían favores o milagros y entonces nuevos monjes se establecían en nuevas tierras cristianizadas, creando nuevos monasterios bajo su protección.
Los peregrinos, nada más descubrirse la tumba del Apóstol en el 813, recorren el Viejo Camino de Santiago y van alentándose en tan largo caminar, con la veneración de reliquias que jalonan el trayecto, en cuyos lugares encuentran hospitalidad.
Las cosas cambian cuando el avance de la Reconquista permite a los peregrinos transitar por tierras más llanas. Entonces el Camino Francés irá acaparando los monasterios y las rentas de los del Viejo Camino hasta su total extinción.
En el año 1099 Urraca de Zamora hace donación de la Losilla a favor de San Pedro de Eslonza que se lleva parte de los restos de los santos y las rentas del monasterio. El priorato que quedó en La Losilla fue declinando paulatinamente, los restos pasan en 1268 de la Iglesia de La Losilla al templo de S. Adrián.
Iglesia de S. Adrián de Balneare
Me emocioné un poco cuando me mostraron una cajita con unos huesecillos que habían logrado conservar junto al altar y recordé entonces la inscripción casi escondida de una de las piedras: “hic jacent ossa duorum santorum per quos fecit dominus multa mirabilia” ¡Que así sea por siempre!
En 1835, con la desamortización de Mendizábal, el Monasterio de Eslonza se pierde y los restos vuelven a peregrinar. Gracias a la custodia de fray Antonio González (después párroco de Santa Olaja de Eslonza) son encomendados al monasterio de Sta María de Carbajal en 1878 donde reposan bajo el altar. ¡Hasta al Museo de Chicago ha llegado alguna reliquia! Que se exhibe en caja labrada y cuyos documentos y fotos vimos aquí.
Hicimos buenos amigos en La Losilla, que nos mostraron las iglesias y algunas curiosidades como las dos puertas del templo de S. Adrián, una de ellas cegada en la actualidad. Dicen que hubo una reina que tenía dos hijas, ninguna quería cederle el paso a la otra para entrar y salir del templo, por lo que se optó por la solución de hacer dos puertas.
Vimos el viejo balneario y las fuentes de aguas medicinales, que pienso yo que aliviarían las dolencias de los peregrinos, con curaciones que les parecerían milagrosas.
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En su amabilidad, nos invitaron a dar una conferencia en la Sede de su Asociación Valdeleñar, para informar a todos los vecinos sobre el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León y su importancia antes y ahora, cosa que hicimos con gusto.
Ved nuestro artículo publicado el 17 de marzo en el periódico La Nueva Crónica de León:
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Para saber más
Consultad la bibliografía citada:

“Vexu Kamin” de D. Julián González Prieto.

Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:

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Foto y textos de  Rosa Fadón y Rafael Cid

5ª Historias y Leyendas: Camino de estrellas, corrientes bajo tierra…en el Viejo Camino de Santiago

Esta semana los peregrinos de la Asociación de Camino de Santiago de León «Pulchra Leonina» hemos caminado el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León y hemos cruzado el Esla para adentrarnos por Las Arrimadas.
Continuamos nuestra quinta andadura por este “Viejo Camino de Santiago o de la Montaña”, que saliendo de Cistierna por el puente del Mercadillo, nos conduce a San Pedro de Foncollada, donde hubo un importante centro monástico en la Alta Edad Media. La etapa continúa por La Acisa y Barrillos de las Arrimadas, para introducirse por la “Puerta de Galicia” siguiendo la denominada “Senda de los Rocinos” hasta la Devesa y La Losilla, como nos indica Pedro Alba en su “Historia de la Montaña de Boñar”
Llegamos al hermoso valle de las Arrimadas, extendido entre dos colladas, un valle sin río, quizá porque serpentea bajo tierra, pues los amigos que allí tenemos nos dicen que hay agua abundante en el subsuelo, que mana en fuentes y pozos. Esa vena oculta proporciona energía y belleza natural, que aflora en símbolos y curiosidades. La primera curiosidad que observamos se encuentra en el pueblo de La Acisa, en su ermita dedicada a San Antonio y San Hipólito.
S. Hipólito en Acisa
Los amigos de Acisa dicen que este último santo fue un gran escritor y obispo del siglo II y se le representa generalmente con un libro en la mano. No puede tratarse del mismo santo que a caballo y enarbolando espada se representa en la escultura de aspecto ingenuo que se venera en su ermita. ¿De quién se trata entonces? Nosotros tenemos una explicación, que es un poco peregrina, como peregrinos que somos…
En San Hipólito se superponen tres personajes, el obispo del siglo II, el mártir del siglo III y el protagonista de la tragedia Fedra.
S. Hipólito fue un soldado romano del siglo III al que se le asignó custodiar prisioneros cristianos en aquellos primeros siglos de las persecuciones. Convertido por ellos a la fe, fue martirizado al asistir al entierro de otros martirizados. Murió despedazado por dos caballos salvajes a los que le ataron. Los fragmentos de su cuerpo, fueron enterrados a lo largo de la vía Tiburtina en Roma.  
¿No os recuerda esto a una tragedia griega? Pues efectivamente hay un sustrato de leyenda en nuestros pueblos, que quizá tiene sus raíces en la cultura greco-latina. En Fedra, tragedia de Eurípides, el protagonista es Hipólito “el que sana a los caballos”, que también murió descuartizado, enganchado a las crines de los que llevaban su carro. En esta obra clásica, Hipólito es adorador de Artemisa, diosa de la Caza, Fedra se enamora de él, pues está poseída por Afrodita, diosa del Amor…Es una obra en la que los hombres se muestran torturados por los deseos de dioses que dominan sus vidas. 
Nuestro caminar nos lleva a la Iglesia de Santa Marina que comparten Acisa y Barrillos. No siempre fue parroquia, pues el P. Alba dice en su libro, que existe la tradición de que los templarios se hubieran instalado aquí, fundando una encomienda. No es de extrañar, pues estos caballeros protegían a los peregrinos y además eran buscadores del conocimiento antiguo. Sabemos que ubicaban sus encomiendas en lugares que guardaban una relación con las estrellas y su simbolismo.
Los templarios ubicaban sus encomiendas en lugares que guardaban una relación con las estrellas y su simbolismo. Hasta ahora no hemos encontrado documentación que lo confirme, pero aún hacen falta muchos investigadores para desentrañar nuestra rica historia. Sin embargo, hay abundantes tradiciones orales, que pasan de generación en generación para mantener el recuerdo de hechos que impactaron el inconsciente colectivo y merecen ser investigadas. Buscando como curiosos peregrinos, nos llegó una intuición. Ya sabéis, para orientarnos en la noche seguimos la dirección de la Vía Láctea, también llamada “Camino de Santiago” o “camino de estrellas”, así que encontramos en internet información sobre “Geo-astronomía Templaria”. Buscamos en las estrellas que sobrevuelan estos cielos alguna clave, por aquel principio del Kybalion de “Lo que es arriba es como lo que es abajo” y ¡bingo! 
Dimos con una página donde Francisca Martín Cano Abreu nos lo explica. Dice que los Templarios dispusieron sus enclaves en la Península Ibérica de manera tal, que representan la posición de diversas estrellas y constelaciones de la bóveda celeste. Además relaciona los nombres de los pueblos que forman parte de cada constelación.
Geo-astronomía templaria
De las que a nosotros nos interesa, la número 6 SERPENTARIO: recorre los pueblos de Buiza, Barrillos de las Arrimadas / Villapalmaz, Rabanal de los Caballeros, Suano, Oña, San Pantaleón de Losa. Por lo que según esto, nos encontramos ante un importante enclave templario.  
Pero ¿en qué consiste la constelación de “serpentario”? Se trata de una serpiente, no física sino simbólica. Para encontrar su significado hay que sumergirse de nuevo en las leyendas greco-romanas. Pues el portador de la serpiente no es otro que Asclepio, hijo de Apolo y de la humana Coronide. Educado por el centauro Quirón, acompañó a los Argonautas en su mítica expedición, pues poseía grandes conocimientos de medicina, llegando incluso a resucitar algunos muertos como a Hipólito, el precedente griego del santo cristiano que acabamos de comentar en la ermita de la Acisa. Se disgustó Hades, señor del Inframundo, pues le quitaba personajes que le correspondían a él. Por eso pidió a Zeus que lo castigara, matándolo con un rayo. Entonces Apolo apenado por su hijo, se cargó a todos los Cíclopes, que eran los encargados de fabricar los rayos a Zeus. Ante el dolor de Apolo, Zeus se apiada y asciende a Asclepio, con los dones de salud y renovación, en la Constelación de Serpiente.  
Como podéis ver nos hemos vuelto a encontrar con la mitología y su simbolismo de renovación y sanación, Hipólito el griego, que renace en Hipólito el Santo y las vetas de energía sanadora que subyacen en el Serpentario Templario.
Rodeamos el templo, sorprendidos tanto por su grandiosidad y fortaleza como por su belleza interior. Escudriñamos las paredes con atención. Encontramos cruces y marcas con los signos + Z, d, ¿9 o un 6, reforzaría el símbolo de Serpentario?
marca de cantero caracol
 Una marca de cantero atrajo especialmente nuestra atención, era un caracol. Este animalito es muy querido por los peregrinos, pues se desplaza con la casa a cuestas como nosotros. Es símbolo de buena suerte. Se encontraba en lugares sanadores para el alma y el cuerpo, ya que en la antigüedad se creía que la energía fluía de las entrañas de la Tierra Madre en forma de espiral, como la figura que contiene su cascarón. Todos estos signos nos muestran la misma idea espiritual de retorno, renovación, sanación.
Barrillos, NªSªRemedios
Así que no nos sorprendimos cuando estuvimos en la romería de Nuestra Señora de los Remedios llamada “la Virgen milagrera” que se celebra en Barrillos de las Arrimadas. Algunos devotos procesionan descalzos, como se hace desde siglos.
¿Puede ser que de forma inconsciente busquen estar más en contacto con la Naturaleza? Se congrega una gran multitud de fieles en torno a la Virgen, que cumple los deseos de los que la invocan y no dudéis que focalizando el pensamiento positivo de todos los asistentes se alcanzarán también vuestras peticiones. 
Ved nuestro artículo publicado el 10 de marzo en el periódico La Nueva Crónica de León:
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Para saber más
Consultad la bibliografía citada:
Pedro Alba en su “Historia de la Montaña de Boñar”
Francisca Martín-Cano Abreu, «Geografía astronómica de plazas templarias» 
 
Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:

Ved el cuarto artículo, Piedras que hablan: S. Guillermo de PeñaCorada, en LNC de León
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Foto y textos de  Rosa Fadón y Rafael Cid

Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid