23ª Historias…Vegapujín, Fasgar

23ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.

Rosa Fadón y Rafael Cid

Vegapujín y Fasgar, el final del Vallegordo.

Leyendas o cuentos con el tema del oro y naturaleza exhuberante es la tónica de nuestro caminar.

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Llegamos a Vegapujín, que se encuentra en un meandro formado por el río Vallegordo y delimitado por dos puentes. Nos detenemos en la plaza del Amecedero donde se juntaban las veceras de ganado antes de llevarlas al monte. Entre las casas se encuentra la ermita de la Virgen del Rosario. Fuimos a ver el puente viejo, que de forma lastimera ha quedado pegado al nuevo, como en desuso. Emplazado en un alto se muestra el barrio “la Viliella” seguramente el antiguo castro. Allí se eleva el pino que ha sido catalogado como árbol singular, una clase de alerce. Destaca la iglesia parroquial entre las viviendas, la escuela, la lechería, la fragua, el molino o el cementerio. En la iglesia se custodia la Virgen de la Piedad muy antigua,  una talla renacentista de Santa Águeda y una hermosa pila bautismal.
En la fachada de una casa luce una placa donde nació el General Segundo García. Fue Cruz Laureada de San Fernando por méritos propios, conseguida en Filipinas. Participó en las contiendas políticas de su época, que le valieron una condena de 8 años de cárcel, pero sus vecinos del pueblo imploraron clemencia al rey Alfonso XIII siendo amnistiado en 1930. Con el advenimiento de la república fue promovido a General de Brigada.  En estos pueblos es encomiable el recuerdo que tienen a sus hijos, realmente hombres insignes.
Hay un cartel que informa de “La Senda”, el antiguo camino de Vegapujín a Fasgar, usado antes de la carretera actual, que debe conservar algún tramo de Calzada romana. En el paisaje se muestran orgullosas la Peñina y la Peñona, dos imponentes peñascos de corte vertical. En el monte se podría visitar el “Viciu Castro” o aldea fortificada donde vivían los constructores de los canales romanos. Me contó un pastor (retirado) que en “Teso de las Pozas” como también se le conoce, está enterrado un palacio con muebles de oro. Así que unos cuantos amigos se dedicaron a excavar, en aquel tiempo en que la arqueología iba por libre. Encontraron las puertas, pero no pudieron moverlas porque eran tan pesadas… Después el agua las enterró de nuevo, así que cuando tengáis un poco de tiempo libre ya podéis reanudar la búsqueda. ¡De nuevo historias de tesoros de oro enterrados! Esta se parece a la que se cuenta del canal del Cillerón que nacía en Santiago de Las Villas, en lo alto del arroyo Torre y que atravesaba la peña por una cueva, pues allí se dice que hay enterrada una bolera toda de oro. Las gallinas de oro, la bolera de oro, el palacio de oro, son leyendas que responden al mismo simbolismo y que se repiten en lugares donde se extrajo el mineral.


En la fuente la pastorcilla encontró el hilo de oro que devanó en una piedra… “devanar devanaste, pero no acabaste”


Y hablando del oro llegamos a la fuente de la Ferrera, cuyas frías aguas tienen fama de ser muy saludables y abrir el apetito. Puede que en esa fuente se detuviera la pastorcita de la leyenda que nos cuenta el P. César Morán, en su libro “Por tierras de León”, como una de las muchas historias que se relatan en las veladas de invierno, en los tradicionales filandones:
Era una linda y humilde pastora, jovencita, de unos quince abriles. Tiene la cara morena, tostada por el sol, azotada por los fríos. Anuda su pañuelo a la cabeza y otro que cruza en el pecho lo ata a la cintura. Calza las madreñas de madera tallada y bien herradas, sobre unos escarpines con botonera brillante. Porta una cestilla y un báculo nudoso que la declara reina de las soledades…   Dirige el ganado a la fuente y mientras sestea, antes de comer se lava las manos, arremangada hasta los codos. Entonces aparece entre sus manos un hilo fino y brillante. Tira del extremo y ve que sale del manantial, así que sobre una piedrecilla comenzó ella a devanar y el hilo a salir y devana que te devana, llegó a formar un ovillo grande que apenas podía sostener. Como el perro ladraba pidiendo comida y también ella tenía hambre, sacó la tijera de su cestilla y zás, cortó el hilo que rápidamente desapareció manantial abajo, dejando unos gorgoritos que susurraban:


Devanar devanaste
Pero no acabaste
Si una vuelta más hubieras dado
Una devanadera de oro hubieras sacado


Lo mismo ella, que el perro, el ganado, hasta los robles seculares oyeron la misteriosa voz que formaban las burbujas del manantial que brotaba de las rendijas de la peña. Al llegar a casa contó como había obtenido en la fuente un ovillo de oro y como no la creían gritó: ¡Vais a ver el ovillo! Pero cuando lo buscó en su cesta de costura sólo encontró una piedra. El abuelo dijo entonces que se contaba, que hubo en tiempos antiguos, moras encantadas y niños y damas de alcurnia convertidos por maleficios en fuentes, rocas, lagartos… podía ser que si hubiera acabado la tarea habrían conseguido la felicidad del encantado y la suya propia, pues suelen conceder tesoros, al ser gente principal.
Por nuestra parte, seguimos devanando nuestro camino, aunque ahora ponemos especial atención en los hipnóticos brillos, que el sol produce en el agua del riachuelo que discurre cantarín a nuestro lado, no vaya a ser que sus deslumbrantes balanceos escondan alguna madeja encantada.


Fasgar luce hermosas casas de piedra y tejados de pizarra. Tiene varios puentes de los numerosos arroyos que lo cruzan y fuentes por doquier.


En esto llegamos a Fasgar con sus hermosas casas de piedra y tejados de pizarra. Le protegen varios montes, El Cueto (1637 m), el Chano de la Seginera (1551 m) y El Chano del Miro (1636 m), que producen neveros, fuentes, agua en abundancia. El río Urdiales y el Fasgares se unen en el pueblo para dar lugar al río Vallegordo que nos ha traído hasta aquí. Tiene varios puentes de los numerosos arroyos que cruzan el pueblo.
Junto a uno de ellos está el indicador hacia la Campa de Santiago donde se celebra la romería dedicada al santo, cuya memoria se mantiene viva a través de los siglos, desde cuando el Apóstol ayudó a los cristianos a ganar batalla a los moros.
La campa deriva de un fenómeno glaciar, modelado durante la última glaciación en la cara norte del macizo de Peña Cefera, que muestra aristas, circos, morrenas y lagos.
Al pie de la Peña se formó el glaciar rocoso de más de un kilómetro que ocupa todo el fondo del valle y que en forma fósil se aprecia aún. Se unía a otra inmensa lengua de hielo que procedía del Tambarón y formaban juntas el gran glaciar que recorrió todo el Vallegordo y le dio su forma característica.
Por lo alto de la Peña está el lago del que Tito Livio hace mención. Llama a los hombres de Omaña hombres-dioses, por su arrojo y valentía y dice que en él tiran sus hachas ensangrentadas después de la batalla, en honor a sus dioses.


Samuel Rubio, maestro e hijo del pueblo, ha puesto su impronta de artista y poeta en fuentes y cartelas. En esta Bienvenida se encuentra su descripción de Fasgar:


Bienvenido
Si busca tu paso errante
barandas donde colgar
belleza enana y gigante,
silencio que se oye hablar
con la fuente palpitante
y un rincón donde ganar
salud larga y paz constante
para volver a empezar,
no lo dudes, veraneante,
aquí tienes a Fasgar.


Hace unos años estuvimos por aquí y visitamos su vivienda que también conserva sus poesías y dibujos. Fue también montañero y dentro de sus ilusiones estaba realizar una ascensión al Everest, hazaña que se completó en la expedición que conquistó el Everest en 2001 y que llevaba su nombre. Nos lo contó una tarde en la Losilla  Adelo Campos, alpinista que participó en ella y nos hizo una presentación en vídeo de esta aventura excepcional, realizada por valientes de nuestra tierra leonesa.
Fasgar es último pueblo del Valle Gordo al que se puede llegar en coche, así que desde aquí sólo caminando cubriremos los 15 km que nos separan del siguiente pueblo, Colinas del Campo, ya en el Bierzo.
Si decidimos pasar la noche aquí comprobaremos la hospitalidad y el cariño de estas gentes entrañables. Nuestros amigos Rosi, Candelas, Santiago (un nombre adecuado para el lugar y para nuestra andadura) ya son elogiados entre los peregrinos del Viejo Camino de Santiago que por aquí han pasado y también otros vecinos cuyos nombres sería largo de contar.  ¡Buen camino peregrinos!


Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”


Foto 1: Rafael Cid: Puente de Vegapujín.
Foto 2 : Rafael Cid: Vegapujín, la Peñina y la Peñona.
Foto 3: Rafael Cid: Fasgar ermita

Foto 4: Rafael Cid: Fuente de Samuel Rubio con la poesía: La sed.

22ª Historias y leyendas del ViejoCamino, Torrecillo y Posada de Omaña

22ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
               Rosa Fadón y Rafael Cid

Llegamos a la cabecera del Vallegordo…Donde los montes nos atraen.

Y en Posada de Omaña, buscamos una posada para empaparnos de su historia y belleza natural.
VC22
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Los peregrinos del Viejo Camino de Santiago contemplamos Torrecillo a la izquierda de la carretera. El pueblo se cobija en la ladera de la colina, que lame el río y aquí está el “Manadero”  una de las fuentes más grandes de Omaña. En 1518 perteneció al Concejo de Cilleros cuando la casa condal de Uceda, enlazada con la de Luna fundó el Mallorazgo de los Cilleros que absorbió algunos de los pueblos hasta entonces pertenecientes a los Concejos de Omaña.
Dicen que en este pueblo pernoctó la reina leonesa Dª Urraca. Nos lo contó una señora mayor en Canales, a la que sus antepasados también le contaron a ella la historia de cómo  murió en Vallegordo la reina Urraca y lo lúgubre del cortejo fúnebre, que la llevaba en parihuelas, cuando pasó hacia el panteón de reyes leoneses, impresionando la memoria de las gentes. A veces te cuentan cosas sorprendentes trasmitidas por tradición oral, que después al estudiarlo, resulta que es verdad, por eso yo dejo constancia  aquí de este dato, sin poder confirmar que sea así. Los últimos años del reinado de Urraca son poco conocidos por la falta de documentos claros, sin embargo habíamos estudiado que su muerte tuvo lugar 1126  en el castillo de Saldaña, así que empezamos a indagar en las mujeres que llevaron ese nombre en la realeza y al final dimos con una que podía encuadrar en este caso.
No es más que una suposición pero quizá sea esta Urraca, que fue hija ilegítima de Alfonso VII, conocida como Urraca Alfonsiz, la asturiana, reina consorte de Pamplona por su matrimonio con el rey García Ramírez. Después de enviudar volvió a su tierra donde gobernó hasta 1105 y con su esposo el magnate Álvaro Rodríguez de Castro se sublevó contra el rey leonés Fernando II y protagonizó un intento de independencia de Asturias. Esto lo sabemos gracias a un documento del monasterio de Santa María de Otero de las Dueñas, que investigó nuestra historiadora Concha Casado. Se desconocen el lugar y la fecha de su muerte, pues algunos la sitúan en 1164, lo cual no corresponde a verdad, ya que su firma aparece en el monasterio de Sandoval, haciendo una donación. Otros argumentan que no murió hasta 1189, aunque en los Anales  Toledanos la sitúan en 1179. En todo caso nadie habla del lugar de su muerte y debido a que su zona de actuación comprende el “Camino Asturiano”, que pasa por el Vallegordo, nos inclinamos a seguir la tradición, recogida por vía oral de la señora de Canales.
Entre los tesoros que tuviera el pueblo, se encuentra el valioso Cristo de Torrecillo,  que se encuentra depositado en el museo de la Catedral. 
Llegamos a Posada de Omaña, un pueblo precioso, que se alarga por la carretera. Ha sido lugar de encuentro de las gentes de la cabecera del Valle, debido a su posición central. El nombre que tiene incita a detenerse y pasar aquí un día de descanso o más. Sería bien aprovechado para recorrer los montes y estábamos bien surtidos de lectura, pues para no perder detalle pujamos con gusto  en nuestra mochila de peregrinos el libro de Julio Álvarez Rubio, “Omaña, pueblos paisajes y paseos” que nos va desgranando la historia de los lugares, pero también “El peralvillo de Omaña”, de David Rubio, un libro de poemas: “Omaña pueblo a pueblo y leyendas”, «La Omaña, donde los montes suspiran»de Florentino A. Diez y hasta “Cuerda de presos”.
Aparcamos en la zona que llaman en “medio la villa” en la plaza del Segoñal, nombre con resonancias de agua (cegoñal) y puede que acertemos pues no está lejos el pozo. Enfrente está la iglesia, asentada en una plataforma que llaman “el Sagrao”. Subimos a la espadaña, para contemplar las campanas y admiramos desde allí el caserío y el valle amplio con las sendas de montaña.
A continuación de la iglesia están las escuelas, que tenían varias piedras pintadas de colores y en una de ellas la iglesia representada con mucho estilo. Más allá está la casa de Luciano, con el que charlamos de las bellezas del pueblo y de los visitantes que lo disfrutan, montañeros que aman estas montañas y les dejan los autobuses para cruzar a Tremor. Un poquito más allá vimos el restaurado lavadero, con unas hermosas lajas de piedra de pizarra, le surte la fuente del Cantón al pie del monte. En la carretera se encuentra la casa de Luciano y Samuel Rubio Calzón, que destacaron en Filosofía y Música, con una placa en homenaje a estos hijos del pueblo. Seguimos hasta el río a contemplar el puente y los canales que dirigían el agua a los molinos, uno de ellos recién restaurado. La Naturaleza estaba hermosa, los frutales, los prados de un verde intenso, las flores y las retamas cuajadas de color. El río saltaba a borbotones y aún se veía bastante nieve en las cumbres azuladas de los montes. El caserío es un ejemplo de arquitectura tradicional con sus bonitas casas de piedra y  corredores volados, con balaustres tallados o protegidos por tablas de madera.
De Posada de Omaña es natural David Rubio de la Calzada, famoso hispanista, quien inmortalizó el lugar, en una novela escrita en 1921 “Peralvillo de Omaña”
De Posada de Omaña es natural David Rubio de la Calzada, famoso hispanista, quien inmortalizó el lugar en una novela escrita en 1921 “Peralvillo de Omaña” bajo el seudónimo de Rubyn de la Calzada.   El personaje del  Peralvillo  se ha etiquetado como de pícaro, aunque no pertenece al bajo rango social del Lazarillo, posee una buena cultura, es mujeriego, pero no libertino y termina haciéndose fraile. Se dice que en el capítulo catorce, la discusión  que mantiene con su catedrático, un fiósofo asturiano, es de lo más divertido del libro. En él se refiere El Viejo Camino de Santiago que nosotros estamos haciendo, al relatar la huida del pícaro desde las Omañas a Bembibre (Ed. Edilesa, León 2006).

La ermita de la Virgen de la Casa o de Peñafurada congrega la devoción de los pueblos del Vallegordo e incluso de Tremor, que está ya en la vertiente del Bierzo

Si queremos disfrutar de la naturaleza exhuberante de este entorno, conocer la historia y las bellezas de este lugar, hay que subir al monte. Se puede fotografiar un cartel que hay en el pueblo que indica la ruta y los pormenores e ir consultándolo según se realiza el ascenso. Así alcanzaremos la ermita de la Virgen de la Casa o de Peñafurada, que congrega la devoción de los pueblos del Vallegordo e incluso de Tremor, que está ya en la otra cara del monte y pertenece al Bierzo. El camino nos llevará hasta Peñafurada” desde donde podremos ver como el canal romano cambia de vertiente para el Bierzo. Nos cruzaremos con la Presa Antigua que va desde Arcos del Agua y peña Cefera hasta las antiguas minas romanas de Poza de la Cava. Serpentea por la alomada orografía recogiendo el agua de los numerosos arroyos que la surcan, manteniendo una pequeña inclinación para permitir fluir el agua a su propio peso. Fue trazada por encima de los 1650m. de altitud lo cual permite apropiarse de los neveros y del deshielo de las altas cumbres. Aún después de dos mil años desde su trazado, puede adivinarse como un camino de verdor o como una cicatriz horizontal. La presa tiene una cavidad de unos 60 cm. está excavada en la roca y asentada sobre gradas picadas en la roca viva, para mantener su estabilidad. Tiene un reborde para que se pudiera bordear y efectuar las labores de limpiado. Es una obra de ingeniería admirable.
Pasaremos junto a la fuente de “Fonflorin” donde podemos detenernos para comer la merienda, como hacen los lugareños el día de la romería  y después alcanzaremos colladas desde las que el paisaje es sobrecogedor. Al fin encontraremos la ermita junto al promontorio de Peñafurada, donde apareció la Virgen que se venera en este lugar. Aquí ganaremos 100 días de indulgencia si rezamos con devoción una salve, como está estipulado desde 1746. Hoy es un apartado lugar, pero debéis saber, mis esforzados caminantes, que esto fue un Hospital de Peregrinos durante la Edad Media y que guardando un gesto de hospitalidad, en el día de la fiesta se daba un pan de centeno y un vaso de vino a los que hasta aquí se acercaban.   El quince de agosto acuden en romería las gentes del Valle acompañando a la Virgen con los pendones de Posada, Torrecillo y Vegapujín hasta el lugar donde se apareció la Virgen y al día siguiente, fiesta de S. Roque es el día de las bollas, pan bendecido que se distribuye a la puerta de la iglesia a los cofrades y a todos los asistentes.
Al regresar de tan cansado trotar por esos montes ¡qué bien se siente uno en esta Posada de Omaña…!
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”
Foto 1: Rafael Cid: Posada de Omaña, campana.
Foto 3: Rafael Cid: Arquitectura tradicional
Foto 4: Rafael Cid: Montes del Vallegordo.

21ª Historias… Barrio de la Puente en el VCS

21ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
               Rosa Fadón y Rafael Cid
 ValleGordo, testigo de Roma, con mil nombres cargados de leyendas.
En  nos detuvimos a revivir el legado de los siglos.




Los peregrinos del Viejo Camino de Santiago a la llegada a Barrio de la Puente hacemos el resumen de cuanto nos han contado, en nuestro cuaderno de bitácora.

Dicen que la fuente “La Reirixia” que mana entre Marzán y Barrio dio su caudal a las explotaciones auríferas romanas en los “Cousos” y las “Fornias”.

En las consejas que cuentan las viejas junto al fuego, en las veladas del filandón, se entera uno de muchas cosas. Yo me acuerdo de los que yo viví en Valseco del Sil, un pueblo que Sánchez Badiola incluye entre los que pertenecen a los Concejos de Omaña. (Citemos también como integrantes de Omaña, los lugares del concejo de los Cilleros, entre los cuales Salientes, Valseco y Salentinos se hallan en la cuenca del Sil” (Sánchez Badiola, 1991, 46-47). Al final del día, después de ordeñar, era cuando los vecinos nos reuníamos en casa de alguno, que o tenía más posibles y por ello mayor calor en la cocina, un casete donde sonaba la música de rancheras, boleros y pasodobles y a menudo rodaba de mano en mano algo de beber o más humor, para dar cabida en su casa a los que quisiéramos pasar un buen rato de chistes y charla! Allí se departía de historias recientes y sobre todo antiguas y por doquier surgían preguntas.

Hablábamos que en las cercanías de Barrio de la Puente existía una mina de oro de la que aún se aprecian restos, canalizaciones por las que corría el agua que servía para lavar el mineral, desde los montes de Fasgar y Vegapujín. Comentaban: ¡El canal aurífero viene desde Peña Cefera hasta el lugar denominado Las Pozas!

Y aquel nombre de las pozas, pozos, pozo de los griegos, nos llevaba a la Leyenda de la Griega. Tema que se encuentra en varios puntos de nuestra provincia siempre relacionada con la ingeniería romana para los trabajos del oro.

Los tesoros de Roma se encuentran encantados en marmitas bajo tierra, en la gallina de los huevos de oro, en la bolera de bolas de oro, en el Vellocino de Oro…    
                                   
En la penumbra de la cocina el relato adquiría tintes mágicos. La Griega es una mujer fuerte, altaricona, que va hilando una madeja de oro. Coloca la rueca sobre la cintura sujetándola en la cinta del mandil y va gritando altanera: “¡Quiera Dios o no quiera ha de moler el molino de la griega!”. También en el filandón solía estar alguna abuela, a la que vi hilar con el copo atado al palo sujeto en la cinturilla del mandil, siempre de cuadrines blancos y negros, pero jamás se hubieran atrevido a encararse con el Creador. La Griega pisando el monte con sus madreñas, va haciendo camino por donde mana el agua y con la punta de su mandil la remansa. Esta imagen de mujer desproporcionada e irreverente, con el oro en sus manos, es el símbolo de lo que impresionó a los primeros habitantes de estas montañas cuando fueron testigos de la formación de canales por los ingenieros, quizá griegos, pues el imperio romano traía los mejores técnicos que en él se encontraran. Hacían zanjas, agujereaban montañas, formaban canales, conducían el agua a lo largo de kilómetros, hasta donde se les antojara. Era una violación de la madre tierra, un ultraje a la naturaleza ¿Cómo lo iba a consentir Dios? Pero las obras proseguían y conseguían arrancar a la montaña lo que venían buscando. Entre atónitos o asustados los testigos de esta transformación crearon el símbolo que pervive como leyenda en la memoria colectiva.

¿Y que hay de los pozos, para qué sirven, tienen su leyenda?
Los pozos son respiraderos del Canal y se encuentran todo a lo largo de la geografía minera romana. Hay incluso pueblos que llevan ese nombre, pues fueron asentamientos encargados de supervisarlos. Los más famosos pertenecían al canal que nacía en Santiago de las Villas y venía desde el Cillerón, pues se encontraron en Camposagrado, donde en las inmediaciones de Viñayo os contamos la leyenda del Capitán Colinas y la batalla en la que intercedió Santiago. En estos pozos se escondieron los cristianos y tomaron ventaja a los árabes en la batalla.

Sabemos para qué sirven los pozos porque en el año 1924 fueron excavados por D. Alfredo, vecino de Benllera, que descubrió a doce metros de profundidad la acequia de agua y las pilastras del cuadro que enmarcaba la conducción. También D. Antonio Justel, inspector jefe provincial de educación, atestiguó que los Pozos de Colinas son respiraderos del canal para el lavado aurífero y que la pendiente de deslizamiento del agua era un siete por mil, apropiada para fluir lento, por su propio peso.

En medio del filandón salían tertulianos que atestiguaban haberse metido a investigar pozos aquí y allá. En algunos casos habían descendido con una cuerda muy larga, pero insuficiente para alcanzar el fondo. Otros habían recorrido luego una galería tan oscura que temían que se les acabara la luz y se perdieran. Algunos se habían arrepentido de completar tan magna expedición sin permiso de la esposa, a la que temieron dejar viuda.

¿Las “fornias” también dieron lugar a leyendas?
En torno a las fornias surgían multitud de leyendas. Las fornias eran hornos en los que se hacía calentar a gran temperatura las piedras y minerales que contenían piritas y sulfuros, con ello conseguían aislar el metal, extraer el oro. Pero como esta labor era competencia de la naturaleza, que lo hacía como un parto, tras una transformación lenta de siglos, para no disgustarla al realizar este proceso de forma obligada y rápida, se echaban en el horno unas aves a modo de ofrenda. El metal que se obtenía era considerado como huevos de oro de una supuesta y mágica gallina de oro.
Nuestros compañeros del filandón reflexionaban cabizbajos sobre cuándo se habría matado la gallina de los huevos de oro, cuándo habrían terminado las tareas iniciadas por los romanos y por qué tan enorme riqueza no hay quién siga trabajándola.
Incluso la leyenda del Vellocino de Oro parece ajustarse al mismo simbolismo. Las aguas se dirigen, se practican pozos y galerías, cuando La Griega lo manda se suelta el agua que arruina el monte, la “ruina montium”. Luego se lava el lodo, se extienden retamas y pieles de carnero con la lana recortada para que entre la lana se detenga el polvillo de oro o las pepitas. Este fue el origen del mito del Vellocino de Oro.
Levantamos los ojos de nuestros apuntes, pues la panorámica que ofrece el pueblo es tan bella que nos saca de nuestro ensimismamiento. Grandes montes rodean la población de Barrio de la Puente, cuyas cimas llegan a los 1400 y 1500 m. como el Castrichón y la Cruz de la Sierra al norte, el Cueto del Pinto, Peña la Lanza y el Cuerno al sur, dominados por el pico El Suspirón a 1829 m.
Paseamos para conocer cada rincón. Barrio de la Puente luce un magnífico puente romano de gran arcada de un solo ojo. El pueblo es grande, que tuvo su importancia, porque aquí se cruza la Vía Romana con la que sube a los valles de Babia y Luna, por donde caminaban los ganados de la Trashumancia. Cruza el puente por el barrio de Portugal y dicen que los frailes gallegos, que vinieron aquí de Tuy, llamaban Portugal a todo lo que estuviera al otro lado del puente…
Preguntamos por el pico el Suspirón, famoso entre montañeros y por su refugio de montaña. Entonces nos contaron la leyenda de una pastora, que cuidando sus ovejas fue sorprendida por los lobos, asustada dio un grito,  seguido de un suspiro tan fuerte al faltarle el aire, que acobardó a la manada lobuna, por lo que el lugar se llamó en lo sucesivo “El suspirón”. También podéis leerlo en el libro de Florentino A. Diez “La Omaña, donde los montes suspiran”. Nosotros caminantes, peregrinos, debimos de dar un suspirón semejante cuando vimos la silueta del pico recortarse sobre el cielo azul..
Cuando la pastora sorprendida por los lobos dio un grito seguido de un suspiro tan fuerte, acobardó a la manada lobuna.
En Barrio de la Puente está la ermita del Nazareno, la del Sto. Cristo y la parroquia de Sta. María. En la iglesia podemos admirar una hermosa Virgen con Niño y un San Marcos. El Nazareno barroco que preside el retablo de la parroquia nos impresiona con su pelo natural, procede de la ermita de nuestro Padre Jesús Nazareno, ya en triste abandono, que está junto a la iglesia. Sobre la puerta está el escudo del fundador, el cura Juan Rubio Bardón. En realidad no era solamente una ermita sino también una capellanía sufragada por este sacerdote para que los niños del lugar aprendieran a leer y escribir. Las clases se impartían desde la fiesta de S. Lucas hasta primeros de junio, cuando la muchachada quedaba libre para ayudar en las tareas del campo.
Recorrimos cada rincón del pueblo fotografiando muchos detalles y disfrutando de tan hermoso lugar.
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
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Foto 1: Rafael Cid: Puente romano de Barrio de la Puente.
Foto 2: Rafael Cid: Iglesia y ermita del Sto Cristo.
Foto 3: Rafael Cid: Ermita del Nazareno
Foto 4: Rafael Cid: Escudo del cura Juan Rubio Bardón.

20ª Valle Gordo, Aguasmestas, Marzán en el Viejo Camino de Santiago

20ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
              Rosa Fadón y Rafael Cid


Los peregrinos entramos en el Valle Gordo, es decir en el valle rico.

El Valle Gordo recibe el nombre de su río y la riqueza de su entorno, generosa desde tiempos de los romanos.


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Para continuar nuestro camino los peregrinos del Viejo Camino de Santiago consultamos el libro de nuestra mochila, el “Vexu Kamin” de Julián González, que en el documento de la peregrinación de Leodegundia dice así:
 “Descansamos en el monasterio de Vegarienza…Y continuamos el andar desde Aguasmestas por el Valle Gordo y su calzada con tantos árboles y en su río truchas y donde los montes tienen surcos muy torcidos para que corra el agua, que llaman Cousos”

El documento habla en el año 902 de los canales de extracción del oro y aún hoy están ahí, testigos de una historia que no conviene olvidar.

Antes de marchar de Vegarienza bajamos al río para contemplar las obras de ingeniería romana que el Padre César Morán explica en su libro “Por tierras de León”. En las explotaciones de oro se necesitaba un gran caudal de agua para arrastrar las arenas que contenían el oro, hasta el lugar donde fuera cómodo limpiarlas y recuperar el preciado metal. A veces era más sencillo modificar el cauce del río y limpiar las arenas allí mismo. Así hicieron en Vegarienza, que llevaron el cauce más al norte, por donde el río pasa en la actualidad. La obra se comenzó unos tres kilómetros más arriba, frente a las últimas casas, donde llaman la Vayada, es decir, la valla que pusieron al río para que no se dirigiese como antes junto al monte, sino hacia el este y dejase en seco el antiguo cauce. Después quitaban las piedras grandes y arenas gruesas colocándolas fuera del terreno de aluvión para que no estorbasen. En muchos s quedan como testigos de estas operaciones de ingeniería romana grandes montones de piedras en las proximidades. Las arenas menudas se ponían en una vasija cónica de boca ancha y base estrecha, se llenaba de agua y se agitaba hasta que agua y arenas salían impulsadas por la fuerza centrífuga y las pepitas de oro como más pesadas se quedaban en el fondo. Una labor cansada, pero los bravos omañeses se veían obligados por razón de conquista, pues después de la última casa del pueblo, a la izquierda se levanta un promontorio llamado las Coronas, palabra que significa castro y aquí estaría el poblado sometido, de donde procederían algunos de estos obreros. Se ha dicho que los prerromanos tras ser vencidos por los romanos tenían que trabajar como esclavos para el imperio, pero después llegaron a acuerdos que les concedieron la ciudadanía romana y el compartir los derechos que eso conlleva. De hecho unos pasos más allá, en Aguas Mestas, en la confluencia de los ríos Omaña y Vallegordo hay un panel informativo que habla de la historia del lugar y en él se dice que fue este, un lugar “de decisión para imponerse en régimen de convivencia y no de subordinación al Imperio Romano”.

AguasMestas fue lugar de reunión de los Concejos omañeses y “de decisión para imponerse en régimen de convivencia y no de subordinación al Imperio Romano”.

Era AguasMestas el lugar de reunión de todos los Concejos omañeses celebrada anualmente el lunes de Pascua. Hubo una antigua posada y ahora hay tres casonas en la rotonda que da acceso al cruce de la carretera que sigue a Murias de Paredes y la que lleva al Valle Gordo.

En el panel informativo se da cuenta de esta posada y su importancia en siglos pasados. Fue un punto de parada importante en el “Camino asturiano” que iba de Cangas de Nancea a Artúrica Augusta, la actual Astorga. Por Real Decreto del año 1716 del rey Felipe V se legalizó la Venta como Postas, que permitía llevar y dejar viajeros y sobre todo el correo. Luego se puso en funcionamiento una línea de autobuses, la Línea de Beltrán. Se hizo famosa la Venta, que regía la Sra Perpetua, que sale muy agraciada en la foto del cartel. Herminia y Fernando fueron los últimos venteros, unas personas muy queridas en la comunidad, por sus favores en recoger y entregar mercancías y porque su puerta siempre estuvo abierta para los que la necesitaron.
También se explican otras curiosidades, como el homenaje que en el año 2011 se hizo a Salvador González, nombrándole “Omañés del año”, reconocimiento que se ganó como acordeonista. Desde niño acudió a celebrar las fiestas de los alrededores, tocando sin parar y con tanta maestría, el baile chano, las jotas, valses, tangos, pasodobles..que algunos consideraban que mientras tocaba era capaz de echar “una cabezadita”. Lo mejor de su interpretación fue la jota “La Omañesa” ¡quien pudiera escuchar sus sones!
Con los años ha desaparecido el puente romano y la Venta, pero queda el monumento que han hecho en honor de estas personas.

Seguimos por el río Vallegordo contemplando el bonito puente colgante del molino de Clodoveo. Enseguida está Cirujales donde se aprecia el trazado de la antigua calzada que parte del paraje llamado Los Cousos. Luego Marzán, un pueblo grande. Su ubicación da pistas de explotaciones auríferas, pues se asienta en una zona que se inundaba con la crecida del río Vallegordo, que describe un meandro significativo a su llegada a Marzán. También lo testimonian los cantos rodados que afloraron en las huertas de cuando se realizaron obras de traída del agua. Es decir, que esta zona era una antigua bárzana o barcena, de donde derivó el topónimo Marzán, cuyo origen está ligado al agua. También podemos considerar el antiguo asentamiento castreño, en la zona más alta cerca de la iglesia, cuyo nombre lo delata, pues es conocido como el Casar, en la ladera occidental del valle de Villerín, topónimo que alude a «Villarín». Aquí se repite lo contado en Vegarienza sobre la extracción del oro.

En Marzán conocimos a Delfina, que ha llegado de Madrid y se apena de no haber estado antes en este lugar paradisíaco que la vio nacer. Nos acompañó a la iglesia, hablando de los santos, de la pila bautismal con sus adornos de ciervos cornudos, pieza labrada que denota gran antigüedad, de la huesera, que recibe los restos del camposanto, de cómo los vecinos arreglaron la iglesia, de las obras inacabadas del cementerio, de la escuela esperando una restauración… En el río nos habló de los canales que suministraban agua a los muchos molinos que había y a la fábrica de la luz. Vimos dos piedras de molino que ahora adornan dos de las fuentes del pueblo. Cruzamos el río, para admirar la famosa fuente que mana al otro lado en la falda de la montaña. Nos dijo que hubo suerte con el puente, que lo restauró la empresa que explotaba una mina de mármol del otro lado del río. A la entrada vimos un humilladero con un viejo crucero de madera, con la concha y flecha del Viejo Camino de Santiago.

La siguiente vez que fuimos a Marzán, Delfina nos presentó a su tío Baudilio. Gran conversador, nos contó muchas curiosidades, habló del S. Cipriano, patrón del pueblo y S. Lorenzo, al que sacaron en procesión el día aquel del incendio. Nos dijo que un hombre exclamó: “Cristu, si no lo quitan, quema él también”. Estaba orgulloso de la riqueza del pueblo, nos habló del Calero, que daba dos carros de cal al día, cuando se reparó el puente de Aguasmestas. Cantaba la gente: “Viva el calero, vivan las cales y vivan las monedas de 100 reales”

En cierta ocasión hubo un gran incendio en Marzán, sacaron a San Lorenzo en procesión para que aplacara las llamas.

Seguimos nuestro peregrinar y llegamos a la ermita de Sta. Ana. Tiene una hermosa leyenda. ¿Os acordáis de aquella historia que ocurrió en Francia, del Abate Sauniere, la dinastía merovingia relacionada con genealogía de Cristo y  Rennes Le Chateau? Se dijo que haciendo obras en la iglesia, el sacerdote encontró unos antiguos pergaminos que le hicieron rico. Parece ser que no fue el único hallazgo de riquezas insospechadas, pues aquí en este rinconcito solitario de nuestra montaña… deteneos y escuchad, porque se cuenta que su sacerdote encontró unos crípticos escritos, que consiguió descifrar y en los que se informaba ¡del lugar donde estaba oculto un tesoro! Para encontrarlo tenía que mirar por el ojo de la cerradura de la puerta de la ermita de Sta Ana. Cumplido el trámite observó una gran piedra blanca al otro lado del río. Excavando allí encontró dos vasijas de oro abandonadas por los romanos. Ahora tiene una puerta nueva y con bombín de llave moderna, así que sólo se podía dejar una limosna en el hueco pertinente y rezar una oración.

Así llegamos a Barrio de la Puente, que fue capital del Concejo, donde nos quedamos a descansar y ya cuando hayamos descansado os contaremos lo que hay por aquí.

Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”

Foto 1: Rafael Cid: Aguas Mestas, puente colgante de Clodoveo.
Foto 2 : Rafael Cid: Pila bautismal de Marzán.
Foto 3: Rafael Cid: montes desde la iglesia de Marzán

Foto 4: Rafael Cid: Ermita de Sta Ana.

19ª Historias del Viejo Camino de Santiago… Urbicua en Omaña

19ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.


Rosa Fadón y Rafael Cid

¿La antigua ciudad romana de Urbicua está en Omaña?




Los peregrinos del Viejo Camino de Santiago bajamos desde Pandorado hasta el río en la Omañuela, conocida en otros tiempos por su coto de pesca de exquisitas truchas. Ya nadie siembra por aquí el trigo que la Virgen de Pandorado hizo milagrosamente crecer, salvando a los lugareños de la descomunal hambruna.
En el pueblo nos reciben los vecinos, que son tres o cuatro, debido a los estragos que causa la despoblación, pero se comportan amistosamente y nos acompañan a su iglesia donde guardan la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, también llamada la Virgen de la O. Muy bella, quizás la de Pandorado, como sabéis, no quiso permanecer en esta iglesia para no competir en belleza con ella. Me sorprendió ese nombre, pues yo creí que se le daba a María embarazada, pero esta imagen tiene el niño sobre sus rodillas…
Por una senda junto al río seguimos caminando hasta Guisatecha, donde en una casita al lado de la carretera sorprenden dos grandes escudos de buena talla. En uno de ellos figura la palabra García, pues perteneció a D. Manuel García que en 1773 fue a casarse a Manzaneda. Para ser incluido en el censo tuvo que acreditar nobleza, que probó en la Cancillería de Valladolid y después dejó constancia en sendos escudos heráldicos. D. Manuel instaló el escudo de los García que hizo traer de su pueblo natal, que era Curueña, y el de los Álvarez, que era el apellido de su esposa Paula. Hace cosa de un siglo los herederos trasladaron los escudos desde Manzaneda para colocarlos en el lugar que actualmente ocupan.
¡Qué alegría encontrar las ruinas de Urbicua, en lo que los vecinos del Castillo llaman La Puebla, restos de un poblado romano de extracción del oro!


¡Qué alegría encontrar las ruinas de Urbicua, en lo que los vecinos del Castillo llaman La Puebla, restos de un poblado romano de extracción del oro! Llevábamos en nuestra mochila el libro de Julio Álvarez Rubio “Omaña, pueblos, paisajes y paseos” que nos había puesto en antecedentes sobre la Puebla y tratábamos de encontrar las ruinas de Urbicua. También el P. César Morán la documenta en una época en la que hasta pudo contar las calles y casas que se apreciaban. ¡gracias a Resthy dimos con ellas! Buscábamos entre los dos ríos y viendo esos montones de terreno comprendimos que debían ser las ruinas de la perdida ciudad, ya asimiladas por la naturaleza, en una sucesión de montículos. Resthy, nos explicó que este lugar le dicen la Puebla y que cuando se hizo la carretera no quisieron tocarlo porque se encontraron restos, que dijeron pertenecían a un antiguo poblado donde se trabajaba el oro en tiempos de los romanos. Me llenó de alegría pues ese nombre coincide con el que le dio fray TirsoLópez, agustino nativo de Cornombre, precisamente de un pueblo cercano a este lugar.

Fray Tirso envió un informe sobre la posible ubicación de Urbicua, ciudad romana citada por Tito Livio, al Catedrático de la Universidad de Granada D. Aureliano Fernández Guerra, que se encontraba realizando un mapa de la provincia romana de Gallaecia. El catedrático creía que Legio super Urbicum(Urbicua) se situaba en lo que hoy denominamos el castillo de Luna y ya afinaba bastante, pues otros arqueólogos no lograban dónde posicionarla e indicaban un lugar indeterminado entre Zaragoza y Albacete.
Pero ¿Quién era este cura que se atrevía a dar consejo al catedrático granadino? Ya veis que nació en Cornombre, en 1838, fue profesor de Estudios Teológicos en Burgos, escribió varios trabajos literarios y de investigación, como este que nos ocupa y llegó a ser Académico de la Historia. En 1889 este intelectual rechazó la proposición de ser Obispo de Cuenca.
Y ¿en qué nos basamos para apoyar al buen fraile contra otros investigadores? Pues en que nosotros tenemos un testimonio muy valioso en el Documento de Leodegundia, que recoge el libro “Vexu Kamin” de Julián González y que puntualiza la peregrinación que hace esta reina en el año 902, cuyo itinerario constituye el Viejo Camino de Santiago que nosotros vamos siguiendo. Dice así: «Por camino adelante pasamos el río Luna y otras aldeas y caseríos hasta Riello en las Omañas. Después Pandorado y las ruinas de Urbicua donde los romanos traían el oro que sacaban a los montes del Valle Gordo.”
Cruzando estos datos es fácil concluir, que en estas elevaciones, que encierran los restos del poblado a donde los romanos traían el oro que sacaban del Valle Gordo, duerme la ciudad de Urbicua. Ahora hace falta la mano que sepa despertarla.
Las almenas del castillo con los guardianes que nos observaban desde sus torres, fueron los únicos testigos de nuestra emoción y no eran otros que… ¡cigüeñas! Más de diez nidos de estas aves reposan en los amenazadores muros de esta fortaleza, cercada por los ríos Entralgo y Omaña que le sirven de fosos naturales. Dicen que en su interior nace un pasadizo que accede a las ruinas de la Puebla.
Hermoso castillo abandonado a su lenta ruina. En 1366 Enrique II lo dona a Juan González de Bazán que ostentaba también el señorío de Palacios de la Valduerna, pero en seguida se lo entrega a Diego Fernández de Quiñones I, cabeza de otra linajuda familia leonesa. Nuestro documento de Leodegundia lo cita en el año 902 como propiedad de Guisvado, el audaz caballero que trajo de Roma las reliquias de S. Adrián y Sta Natalia y que con su esposa Leuvina acometieron la repoblación y fueron los Condes de Boñar, de los que hablamos cuando por allí pasamos:
“Y después de pasar por Guisatecha y de rezar en la ermita de Sta Colomba y junto a Benal, que son de D. Guisvado, descansamos en el monasterio de Vegarienza”
Hoy el Castillo es un tranquilo pueblín que se formó a partir de las Ventas y hospederías, para comer y descansar durante las ferias que se celebraban junto a la ermita del Bendito Cristo. Hasta mediados de los 60 la ermita estaba cubierta de paja de centeno con el suelo de canto rodado, ahora en el interior de la bóveda hay un escrito dando cuenta de los benefactores que la mandaron reedificar y a su lado se ha restaurado el edificio donde se ubicaban las pesas del Mercado.
Al salir del Castillo paramos cerca de Vegarienza, para localizar dónde se ubicaría la ermita de Sta. Colomba, que cita el Documento de Leodegundia. Donde está el cementerio es el lugar donde se encontraba antiguamente, junto a un cortado que denominan “el Vallao”. El nombre hace referencia a una cerca, pues existió una fortificación, que el padre Cesar Morán, el Sabio que León olvidó, identifica con el nombre de Santa Colomba cuando se reutilizó convirtiéndolo en ermita. La imagen que tenía fue llevada después a Rosales, pueblo con el que había una fluida relación, que testimonia el Documento del año 902:
“Allí nos visitaron los hermanos de S. Mateo de Rosales…y nos contaron historias de unas fornias con mucho oro y las muchas labores romanas para sacarlo de esos montes como rojos”
La imagen se encuentra en un altar lateral de la iglesia de Rosales, pues durante siglos los vecinos de los dos pueblos se disputaron su posesión.
El tiempo se llevó el oro de Roma y sus ciudades y pueblas. Los castillos, ermitas y monasterios desaparecieron y dieron paso a la famosa Prefectoría de Vegarienza.

Existió en Vegarienza una famosa Preceptoría donde se educaron muchas personas de la comarca. En el año 1868 establece un acuerdo con los Agustinos, para preparar a los niños que fuesen a ingresar posteriormente en la congregación. El más famoso dómine fue Cancio Erasmo Gutiérrez Mallo, que llegó a componer una Gramática latina, utilizada posteriormente para dar clase en la Sorbona de París. Uno de sus alumnos, el padre David Rubio, en su libro “El Peralvillo de Omaña” parece que se inspiró en este educador, para crear el crítico personaje literario de Don Pánfilo.
Contemplamos en Vegarienza la Preceptoría de Cancio Erasmo Gutiérrez Mallo, el cual llegó a componer una Gramática latina, utilizada en la Sorbona
Subimos al castro donde se enseñorea la solitaria espadaña, mirador de todo el valle, sin duda antiguamente ejercía una labor de vigía. Bajamos luego a la iglesia de moderna hechura, que en cambio carece de ella. Está casi fuera del caserío, en la carretera que va a Sosas del Cumbral y a Garueña, el pueblo de mi amiga panderetera. La parroquia está dedicada a la transfiguración de El Señor y tiene su entrada tras un pequeño jardín cerrado. En las proximidades paramos a hablar con un vecino, que nos indicó cuál era el edificio que sirvió de Preceptoría y allí nos dirigimos para verlo a nuestras anchas.
No podemos dejar este bonito pueblo sin contaros que el Ayuntamiento de Riello en sesión del 29 de Septiembre de 2014 ha aprobado la reutilización de la vivienda del Consistorio Médico de Vegarienza para ubicar un Albergue de Peregrinos que dará acogida a los que acudan a Santiago de Compostela por el Viejo Camino de la montaña. Nosotros creemos que es muy de agradecer esta iniciativa y deseamos que otras localidades sigan su ejemplo.
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”
Foto 1: Rafael Cid: La Puebla, Urbicua, junto al Castillo de Omaña
Foto 2 : Rafael Cid: Castillo de Omaña con sus cigüeñas.
Foto 3: Rafael Cid: El Vallao, junto al cementerio de Vegarienza.
Foto 4: Rafael Cid: Escudos heráldicos en Guisatecha

18ª Historias y leyendas del ViejoCamino de Santiago… En un lugar de las montañas de León tuvo INICIO mi linaje…

18ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
Rosa Fadón y Rafael Cid

En un lugar de las montañas de León tuvo INICIO mi linaje…

El apellido de los Quijada hunde sus raíces en el pueblo de Inicio, en Omaña, ¿también encontramos en él los orígenes de D. Quijote?

Para verlo más cómodamente pinchar aquí.

En ese momento los peregrinos del Viejo Camino de Santiago por la provincia de León sacamos de la mochila la documentación que nos sirve para encontrar esta antigua ruta de peregrinación. Leemos las explicaciones del arqueólogo e historiador D. José María Luengo, en su “El primitivo camino de peregrinación por las montañas leonesas” publicado en Cuadernos de Estudios Gallegos, XL,1958: “El Camino Leonés de la Montaña… cruzaría por los pueblos de Viñayo, donde hubo monasterio dedicado a Santiago, cedido por Ordoño II al obispo de León, Fruminio, y por Trascastro e Inicio en los que se ven restos de calzada que ya localizó el padre Tirso López, siguiendo por Fasgar…”
Bien, hemos andado esta ruta, que también coincide con el Documento de Leodegundia, que como sabéis seguimos en nuestro caminar y ahora nos encontrarnos con Inicio y aquí hay mucho de que hablar.

José María Luengo en su explicación del Camino Leonés de la Montaña señala Trascastro e Inicio, con la Calzada romana, que localizó el P. Tirso López.

Una vocecita me impulsaba “Cuenta tu historia, seguro que otros continuarán investigando” y se la contamos a Mar y Elena, dos amigas de Riello, que se sumaron a la etapa: La historia no es otra que la del origen de la alcurnia de Miguel de Cervantes, el autor de nuestro inmortal Quijote, que podría descender de Inicio, cuna de sus antepasados. Si consideramos el valor autobiográfico que se esconde en su obra, como creen los cervantistas, encontramos en el Relato del capitán cautivo, (libro I, capítulo XXXIX) que dice:

«En un lugar de las montañas de León, con quien fue más agradecida y liberal la naturaleza que la fortuna… tuvo principio mi linaje…».

En el Quijote, en pleno calor del verano se describen majadas de pastores, en verdes prados, con encinas y robles, castaños y hayas, arroyos y cascadas, altos montes y profundas simas. Todo esto lo hay en abundancia en la Naturaleza de las montañas de León… aquí en Omaña y Cuatro Valles ha sido catalogada Reserva de la Biosfera. Los Montes de León llegan hasta la provincia de Zamora y cerca del lago de Sanabria nos topamos con un pueblecito llamado Cervantes. Allí vimos “la casa del escritor” que decían era la casa de D. Miguel, donde pasaba gran parte de su infancia y adolescencia. Entonces conocimos a Leandro Rodríguez, que en diferentes libros, que habían constituido la investigación de toda su vida, explicaba que El Quijote relataba las rutas que partían desde Cervantes y recogía infinidad de datos del lugar, topónimos y términos que se duplicaban con los nombres de la Mancha, con los que Cervantes pretendía crear confusión.
Comenzamos a leer obras de autores que ponían en tela de juicio la corriente oficial: Leandro Rodríguez, Eutimio Martino, Hermenegildo Fuentes, César Brandariz…

«En un lugar de las montañas de León con quien fue más agradecida y liberal la naturaleza que la fortuna… tuvo INICIO mi linaje…».

Nuestras pesquisas nos condujeron a Hospital de Órbigo, pues Cervantes cita en El Quijote las gestas del Paso honroso de D. Suero de Quiñones: «Las aventuras y desafíos que tan bien acabaron en Borgoña los valientes españoles Pedro Barba y Gutiérrez Quijada, de cuya alcurnia yo desciendo en línea recta de varón…» (Q I, XLIX).

Entonces encontramos que en la Crónica del Rey Juan II se dice que Quijada, en 1435 marchó con Pedro Barba a la corte del duque Felipe de Borgoña para retar allí a dos nobles borgoñones y peregrinar de paso a Jerusalén. Es lo que recoge Cervantes.

Mientras se preparaba el combate con los hijos del conde de S. Polo, como Barba enfermó, Quijada, después de vencer a su contrincante, pidió luchar contra el oponente de su compañero, cosa que el borgoñón rechazó aterrorizado.

Leyendo a Juan de Pineda en el “Libro del Paso Honroso defendido por el excelente caballero Suero de Quiñones” encontramos que cuando Quijada asistió a las Gestas del Passo no lo hizo sólo, sino al frente de nueve gentiles hombres parientes suyos. Vemos que entre estos figuran tres con el apellido Quijada: “Rodrigo Quijada, García Osorio, su primo e Alfons Quijada” ¿Será este el antepasado del Quijote que buscábamos, el mismo D. Alonso “de cuya alcurnia desciendo por línea recta de varón”? (Q I, XLIX).

Conocimos a D. José Rodríguez Quijada, un descendiente de los Quijada, un humanista del Siglo XX, que nos habló de pintura, historia, de sus vivencias personales y hasta del programa de TV «Un millón para el mejor» que ganó gracias a sus amplios conocimientos de D. Juan de Austria ¡jugaba con ventaja, porque sus antepasados habían cuidado en Villagarcía de Campos a «Jeromín» como se le conoce en la novela del padre Coloma. Hasta allí fuimos buscando el linaje de los Quijada, que el P.Gonzalo Martínez Díez tenía detallado. D. José dijo que en los archivos de la familia se citaba a otros Quijada que jugaban y se educaban junto a Don Juan de Austria. ¿Sería uno de ellos el pariente de Cervantes? Eso explicaría que el mismo jefe de la Armada le diera cartas de recomendación que presentó, al ser apresado por los piratas.
¿A qué rama de los Quijada se referiría D. Quijote? y D. José me contestó: Busca en las montañas de León, busca en Inicio.

No fui el único, pues Octavio Ares, en la Revista de Estudios omañeses nº 5, escribe un artículo titulado “El Marqués de Inicio, Conde de Rebolledo y los Quijada parientes de la mujer de Cervantes” donde habla de la familia, la capilla y los enterramientos que poseen en la catedral de León y las armas de los Quijada, cuyo escudo puede verse en el retablo de la iglesia de Inicio.

Si como sospechan Américo Castro, Madariaga y otros, Cervantes tuviera ascendencia judía, por la persecución que estos sufrían, necesitaba ocultar su personalidad, su familia, etc. “Ya Cide Amete, no quiso ponerlo por dejar que todas las villas y lugares de la mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenerle por suyo” (Q II, LXXIV).

No habló Cervantes de una Mancha geográfica, sino de una “mancha simbólica”del judío o del converso, pues incluso introduce en su obra interpretaciones de mancha o manchada como ausencia de pureza de sangre. Sin embargo daría las claves para que le entendieran aquellos a los que iba dirigido el mensaje, entre ellos los nobles que le sostenían y a los que pretendía entretener.

¿Pudo un descendiente de Alonso Quijada, de las montañas de León trasladarse a Cervantes, pueblecito sanabrés en la frontera con Portugal, país que aún permitía la residencia a judíos y al que era fácil trasladarse urgentemente?
¿Qué por qué pensamos que es Sanabria la patria chica de Cervantes? En Las Actas del II Congreso Internacional de Cervantes- El Quijote en Zamora, año 1995, D.Hermenegildo Fuentes nos refiere un hallazgo muy sorprendente: Los versos acrósticos en el Quijote, que anuncian el secreto de la tumba de D. Quijote.
Justo al final de la primera parte, (Libro I, capítulo LII) a propósito de los versos encontrados en la caja de bronce dice: «donde se da cuenta, entre otras alabanzas, de la tumba de D. Quijote». Se leen las poesías y parece que no existe tal información. Sin embargo ahora lo sabemos, gracias a D. Hermenegildo Fuentes, porque esa tumba secreta se haya sutilmente escondida en unos versos acrósticos, en las sílabas iniciales de varias poesías.

Cervantes nos había dado la clave al escribir: “Las palabras primeras que estaban escritas en el pergamino…” Mirad:

EL es la 1ª sílaba de la 1ª poesía llamada Epitafio. “El calvatrueno que adornó a la Mancha…”

ES 1ª sílaba de la 2ª a Dulcinea del Toboso. “Esta que veis de rostro amondongado…”

EN 1ª sílaba de la 3ª a Rocinante. “En el soberbio trono diamantino…”

SAN 1ª sílaba de la 4ª a Sancho Panza. “Sancho Panza es aquéste en cuerpo chico…”

A 1ª sílaba de la 5ª “Aquí yace el caballero…” y
B es la primera letra de su segundo verso: “bien molido…”

R 1ª letra de la 6ª y última poesía “Reposa aquí Dulcinea…”
Y A son las dos letras iniciales de su 2º verso que dice así:”y aunque de carnes rollizas…”

Encontraréis que se lee: EL ES EN SANABRYA. ¿Qué me decís a esto?

En un cúmulo de casualidades, los que caminamos juntos Rosi, Mar, Elena y Rafael, a la semana siguiente coincidimos en León en la conferencia que Santiago Trancón y Antonio Gamoneda, nuestro premio Cervantes, impartían para la presentación del libro de Trancón, “Huellas judías y leonesas en el Quijote”.

Así que estos humildes peregrinos del Viejo Camino de Santiago por la montaña de León, os dejamos aquí un poquito de materia para debate…

Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”

Foto 1: Rafael Cid: Con D. Quijote en Omaña
Foto 2 : Rafael Cid: Con Gamoneda, premio Cervantes y amigas de Riello.
Foto 3: Rafael Cid: Naturaleza agraciada y liberal en Omaña
Foto 4: Rafael Cid: Naturaleza exuberante en el Viejo Camino de Santiago.
Foto 5: Rafael Cid: Con Leandro Rodríguez en Sanabria

17ª Mujeres y hombres de Omaña, Viejo Camino de Santiago en la provincia de León

17ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
Rosa Fadón y Rafael Cid

Mujeres y hombres de Omaña.
En Omaña encontramos mujeres admirables, emprendedoras y hombres atrevidos.

Para verlo más cómodamente picad aquí.

En Canales está la mansión donde nació Faustina, la madre de Alejandro Casona. Es una de esas mujeres que triunfó en un mundo de hombres, Faustina Álvarez Posadilla que fue la primera mujer del cuerpo de Inspectores de Educación, cargo que ocupó después de ser maestra. La casa familiar se conserva en lo alto de la plaza ocupando casi una manzana y aunque no tiene siete balcones, como la de la obra de Alejandro Casona, ni él nació en esta localidad, seguro que el autor encontró entre los recuerdos de la infancia, pasados junto a sus abuelos maternos, temas para la trama de sus obras literarias.
Ejemplo de mujeres que brillaron en un mundo de hombres son Faustina de Canales y La Viuda de Riello

En la Iglesia se venera la imagen de la Virgen de la Piedad muy milagrera, que a mí me recuerda a la del pueblo de mi padre que llevan en romería a Castro Tierra, cerca de la Bañeza, para atraer la lluvia e interceder por los labradores. Cuentan que en la vecina localidad de Soto y Amío cuando estaban padeciendo una gran sequía, sacaron en procesión a esta imagen, pero no llevaban mucho tiempo caminando cuando se desencadenó la tormenta más grande que recordaban los viejos del lugar. Aunque se encuentra en Canales la Virgen era para Soto y Amío, pero los bueyes que tiraban del carro que la transportaba se negaron a continuar camino. Se interpretó que el deseo de la Virgen era permanecer en ese sitio. Esta clase de preferencias de santos y vírgenes a la hora de elegir una ubicación, se produjo también en Pandorado, como luego veremos.
Antes de salir de Canales visitamos el moderno edificio que alberga la sede de “Cuatro Valles” donde a buen seguro que Mar y sus compañeras os informarán de todo lo necesario para llevar a buen término vuestro peregrinar por el viejo camino de Santiago.
Soto y Amío son dos pueblos hermanados que comparten la misma iglesia. Amío está en la carretera pero hay que bajar hacia el río para visitar Soto. La iglesia se yergue en un altozano entre ambos, quizá antiguamente fuera un castro o un punto estratégico de observación en mitad del valle.
Una placa en el atrio nos da cuenta de que allí fue bautizado D. Fidel García Martínez, que llegó a ser obispo de Calahorra y se enfrentó al franquismo por los años 50, pues navegando contra las corrientes imperantes en la época, escribió una carta pastoral criticando al nacismo, titulada “Algunos errores modernos”. Si tenemos en cuenta que la homilía fue redactada en 1942 estaremos de acuerdo en que este omañés le echó mucho valor. Mª Antonia San Felipe, doctora en historia y ex alcaldesa de Calahorra, ha publicado un libro sobre su biografía y junto con el artículo del escritor y periodista Ernesto Escapa han contribuido a esclarecer la verdad. Consideran que se obró de mala fe con el sacerdote, por querer ocultar la persecución contra los católicos en Alemania y el racismo de su ideología. El texto de la pastoral recorrió el mundo entero. «El Foreign Office británico hizo una edición especial que fue noticia en The New York Times y la resistencia francesa la difundió por los canales clandestinos… en definitiva, pasó a formar parte de la propaganda antinazi en todo el mundo», detalla. En Barcelona, en 1952, fue víctima de una trama acusándole de despilfarros y de haber sido visto en prostíbulos. D. Fidel renunció al obispado y se retiró con los jesuitas a Oña.
Los omañeses son dados a seguir su recto criterio, aunque les acarreen problemas, pues en una ocasión leí que ya los romanos les llamaron hombres-dioses por su resistencia no sólo frente al enemigo sino también frente a las dificultades. De ahí que bautizaran a la región como Homus Manium, origen etimológico de Omaña, aunque hay otras teorías: El P. Martino dice que el vocablo procede de un hidrónimo prerromano, que O es la contracción de agua y maña sería el nombre del río. Creemos que ambas acepciones se ajustan a la verdad.
En Riello, encontramos la historia de otra mujer admirable y emprendedora. Su casa está frente a la iglesia,“La casa de la Viuda”, comercio que hasta que dejó de funcionar en 1953 suministró mercancías, papelería, joyas, calzados, ultramarinos y aperos de labranza a todo el norte de España. Esta señora representaba en la zona a la Compañía General de Tabacos y era además la corresponsal de la Caja de Ahorros de León, tenía la representación exclusiva de importantes firmas comerciales como Tamburini… Antes de marchar pudimos admirar la iglesia, puesta bajo la advocación de San Juan Degollado, con un buen retablo barroco y un hermoso relieve de la decapitación del bautista, aunque sentimentalmente lo que más atrajo mi atención fue la vidriera de la entrada, con una inscripción indicando que fue donada por la extinta Caja León.
Saliendo del pueblo en dirección a Pandorado, después de cruzar el río Ariegos, tomamos el Cordel de la Trashumancia que nos conduce a Campodiós, al pie del santuario de Nuestra Señora de Pandorado. Este campo dio nombre a varias familias de Riello, que se apellidan Dediós. Hasta aquí llegaba la Cañada Real del puente la Vizana, que viene desde Trujillo. La Mesta fue abolida en 1836, pero de ella nos puede hablar nuestro compañero de la Asociación Manuel Rodríguez, con la autoridad de ser especialista en el tema, por sus estudios y publicaciones.
Pandorado debió de ser una Venta que conserva multitud de servicios. La ermita de Pandorado, varias Casas Rurales, la gasolinera y los dos restaurantes, el de Resthy y el Yordas se encuentran minimizados por una gran construcción hotelera que cuenta con Spá y helipuerto, aunque en la actualidad permanece cerrada.
El pensamiento de D. Fidel y el sentimiento de Segundo y Úrsula marcaron sus vidas sin importarles lo que pensaran los demás.
En este lugar apartado nos encontramos con otros personajes extraordinarios, casi míticos llamados Segundo y Úrsula, omañés él, asturiana ella, con una hermosa historia de amor que les llevó a Cuba y Nueva York. A pesar de las distancias lograron juntarse y volvieron casados a este Pandorado por donde nosotros transitamos… y es que el “oficio de peregrino” consiste también en llevar a través del camino, las historias amables de la gente. Hoy el retrato de Segundo y Úrsula me lo muestra su yerno e hija, Eugenio y Anita, que siguen conservando la casita blanca junto a la ermita, donde vivieron estos valientes. Eugenio nos llevó hacia la pendiente donde se oía el rumor del río, que brillaba en el fondo del valle.
Nos mostró la fuente y un lugar en la roca labrado con una cruz, donde dice la tradición que los pastores encontraron la imagen de la Virgen. Nos cuenta que la llevaron a la iglesia de la Omañuela, a la que pertenece este lugar de Pandorado, pero que misteriosamente desaparecía y volvía aquí, como en el caso que contamos antes. Entonces comprendieron que la Virgen quería una ermita en ese lugar así que se pusieron manos a la obra para construir el Santuario, desde donde la Virgen comenzó a hacer milagros. 
Cuenta la leyenda que un cristiano escapando de los musulmanes invocó a esta Virgen la cual hizo crecer los trigales y escondido entre sus altas espigas pudo escaparse de sus perseguidores.
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”
Foto 1: Rafael Cid: Casa de Faustina en Canales
Foto 2 : Rafael Cid: Iglesia de Soto y Amío
Foto 3: Rosa Fadón: Iglesia y Casa de Faustina en Riello
Foto 4: Rosa Fadón: Peregrinos por Omaña

11ª S. Froilán, milagros y calaveras en el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León

11ª Historias y Leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.

Los peregrinos de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León «Pulchra Leonina»recorren el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León encontrando a San Froilán y, junto al río Torío, las calaveras de Mataplana.

           
Seguimos “Por la Mata de la Bérbula y Peña Morquera…” (Peña Morquera, cuyo nombre alude a montones de piedras formados en honor del dios romano Mercurio, monumento pagano, enclavado en importantes cruces de caminos junto a antiguos castros que después con la cristianización, los peregrinos depositaban la piedra junto a una cruz, como hoy en día se hace en la Cruz de Ferro.)
«… y llegamos a Valcésar” y aquí nos quedamos observando la belleza del entorno, recordando la extraordinaria historia de San Froilán, santo anacoreta, fundador de monasterios, obispo de León, patrono de Lugo y de la diócesis leonesa.
Ermita S. Froilán en Valdorria
Foto de Rafael Cid: Ermita S. Froilán en Valdorria
Tenemos la suerte de conocer su vida gracias a la biografía que hace de él su discípulo, Juan Diácono en el año 920. Se trata de un opúsculo recogido en la Biblia visigótica de la catedral de León, escrito en los espacios en blanco existentes entre los folios al final del Libro de Job y en el comienzo del Libro de Tobías. Así sabemos que Froilán nace el Lugo e inicia los estudios eclesiásticos, pero pronto se retiró a hacer vida eremítica al Bierzo, donde se encontraba lo que llegó a llamarse “La Tebaida Berciana” por la gran afluencia de ermitaños que vivían allí. Luego se establece en Ruitelán, cerca de Vega de Valcárcel, donde hoy hay una ermita en su honor.
Froilán tenía el don de la palabra, explicaba la vida de los santos y las gentes acudían a oírle entusiasmadas, así que dejó su vida de anacoreta y empezó a predicar por las villas del reino cristiano. Se dice que por La Virgen del Camino, León, Villanueva del Carnero, Eslonza, Sahagún, Valderas, algunos puntos de Cantabria… según recoge la tradición. Froilán era un dinamizador,  en aquellos tiempos de reconquista que le tocó vivir, pero no era sacerdote, así que tuvo que pasar la prueba de fuego para poder predicar con autoridad: “Tomó en sus manos unos carbones encendidos, los puso sobre sus labios, si le quemaban la boca, era la voluntad de Dios que no se dedicara a la Palabra Divina”. No se quemó.
Cerca del valle del Curueño se encontró con Atilano de Tarazona, que procedía de Aragón y se hacen amigos. Juntos se establecen en el “Monte Cucurrino”, que actualmente es conocido como “Peña de San Froilán” en Valdorria. Se complementan muy bien, porque aunque Froilán tiene el don de la palabra no está ordenado sacerdote y Atilano sí lo está, de manera que en Veseo, en este lugar en el que ahora estamos, protegen a multitudes que proceden de lugares amenazados por las guerras entre moros y cristianos y atraen también a bravos montañeses que están dispuestos a repoblar las recientes tierras conquistadas. En este valle protegido por un circo de montañas como murallas, fundan el primer monasterio con más de 200 monjes y posteriormente se ubicarán nuevos monasterios.
En una ocasión cuando hacía oración en Valdorria se produjo otro milagro: Vio venir volando dos palomas a picotear su boca, una le quemaba como el fuego y la otra le llenaba de suavidad el alma. Esta escena de las palomas quedó inmortalizada en el retablo de la catedral de León.
S. Froilán, retablo catedral de León
Foto de Rafael Cid:El milagro de las palomas, S. Froilán, retablo catedral de León
El milagro más conocido es el que tiene lugar cuando construyendo su primera ermita, ayudado por un borrico que pujaba las piedras a lo alto de la peña, se lo devora un lobo, S. Froilán monta en cólera reprendiendo duramente al hambriento animal y este avergonzado acepta las alforjas a su espalda y ayuda al Santo a terminar la iglesia.
El rey Alfonso III el Magno le pide que emprenda su tarea repobladora en las tierras recién conquistadas en Zamora y allí funda el Monasterio de Tábara, dúplice, es decir, que alojaba a monjes y monjas, aunque hacían vida separada. Froilán fue el abad, y Atilano el prior, Magio hizo famoso el scriptorium. Después funda otro monasterio dúplice en Moreruela, con 600 monjes.
El rey le llama esta vez para que sea obispo de León, pues el pueblo le reclama para la sede vacante. Él no quiere: “alegando que tenía hijos, y que no pasaba de ser un falso monje” Finalmente, es ordenado sacerdote y nombrado obispo de Léon, Atilano obispo de la recientemente reconquistada ciudad de Zamora y ambos continúan su apostolado en las nuevas tareas.
Froilán muere en el 905 y el rey le cede el enterramiento que para él mismo tenía dispuesto en la antigua catedral de León. Luego su cuerpo fue trasladado a Valcésar, a sus monasterios de Veseo, por temor a Almanzor, que efectivamente arrasó León. Allí subían los peregrinos a socorrerse en sus milagrosas reliquias hasta que el monasterio de Moreruela se lo apropió. Tras muchas pendencias las autoridades eclesiásticas ordenaron repartir las reliquias en 1181, entre León y Moreruela. Hoy en día, tras la ruina de Moreruela, puede honrársele en la arqueta de plata en el altar mayor de la catedral de León. La catedral guarda su memoria en el retablo, obra de Nicolás Francés de mediados del siglo XV. A pesar de que una parte importante de los tableros se desmontaron para simplificarlo según el gusto de la época, conservamos valiosas tablas, como el citado milagro de las palomas y su entrevista con el rey Alfonso III.
La fachada sur del templo catedralicio, mirando al palacio episcopal, está dedicada  a S. Froilán que se yergue sobre el hastial. Muestra en su pórtico escenas de la vida del santo y su muerte y en el registro inferior el traslado de sus reliquias desde el monasterio zamorano a la catedral legionense.
Ahora en el valle de Veseo no queda nada de tanta actividad. El Abad Gundisalvo, del monasterio de S. Julián que S. Froilán fundó en Veseo, le escribió una extensa carta explicándole la peregrinación a Santiago de la hermana del Rey Alfonso III, Leodegundia y de su esposo García, rey de Pamplona. En este documento que nosotros estudiamos para seguir la ruta del Viejo Camino de Santiago, se cita expresamente Ruitelán: “al pasar por Ruitelán vimos la ermita que Vos hiciera de joven, que cuidan y visitan” lo que confirma lo que algunos historiadores no dan aún por cierto.
Puente del Torío, S. Féliz de Villalfeide
Foto de Rafael Cid: Puente romano sobre el Torío, S. Feliz de Villalfeide
Seguimos nuestra ruta leyendo: 
“bajamos por Correcillas… anduvimos más y junto al puente de S. Feliz visitamos el monacato de Mataplana”
Aquí al lado está el conocido como puente viejo o puente romano. En los documentos antiguos aparece como puente de San Feliz, la referencia documental más importante es del siglo XIV en el “Libro de la Montería” de Alfonso XI, citado como el puente de Sanct Heltz”
Así hicimos y al llegar al casi arruinado puente romano sobre el río Torío contemplamos la ermita de S. Félix de Villalfeide, que es lo único que queda del citado Monacato.
Aún conserva elementos de época medieval aunque ha sufrido muchas modificaciones. Hay gran cantidad de marcas de canteros. Tiene una inscripción conmemorativa de una restauración de la iglesia, ya en el año 1216. Una vez en su interior contemplamos la pila de agua bendita, la bautismal y el retablo barroco, rodeado de unas pinturas al fresco muy deterioradas por la humedad.
Sorprenden las cabezas humanas que adornan los capiteles adosados a los muros laterales junto al retablo. El del capitel norte se tapa un ojo con la mano, otras dos cabezas llevan velos y la de la derecha cuernos. Pero lo más impresionante son las calaveras que como vigilantes desde la noche de los tiempos nos observan empotradas en la pared del lado norte del crucero.
Calaveras, ermita S. Féliz de Villalfeide
Foto de Rafael Cid: Calaveras, ermita S. Feliz de Villalfeide del desaparecido monasterio de Mataplana.
¡Calaveras vigilándonos, caras expresivas que intentan atraer nuestra atención y símbolos de canteros! ¿Qué mensaje están intentando transmitirnos? Recordé que el ojo único es el símbolo de la Conciencia Divina o como se dice ahora Consciencia Cósmica, también el ojo de Orus o el símbolo del Gran Arquitecto. El ojo representa la mente omnisciente de Dios, pero también simboliza al hombre que busca a la divinidad o la sabiduría.
¡Cuántas cosas para un sólo día! Decidimos descansar y refrescar nuestros acalorados pies en el río Torío y ver saltar las juguetonas truchas junto al puente. ¡Qué delicia!
Os dejo aquí una foto de San Froilán, que hizo nuestro amigo de Rodanillo, David González Hernández, de un cuadro que se encuentra en Astorga y que cortésmente nos ha enviado:

Consultad para saber más:
Sobre San Froilán 
S. Froilán y Moreruela
Sobre Nicolás Francés y el retablo de la catedral de León 
Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:

 

10 Dama Arintero
 Podéis leerlo más cómodamente pinchando aquí.

9 Valdepiélago

8 Porma y Curueño

Ved el artículo séptimo, Boñar: turismo termal desde la antigüedad

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Texto y fotos de  Rosa Fadón y Rafael Cid

10ª Damas Guerreras y descubrimientos sorprendentes en el Viejo Camino de Santiago.

10ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
             
Los peregrinos de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León «Pulchra Leonina»recorren el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León y en esta ocasión parten del río Curueño hacia el  Torío, hallando Damas Guerreras y descubrimientos sorprendentes.
Nos encontramos junto a las cristalinas aguas del río Curueño, hipnotizados con el espejear de los rayos del sol bajo el puente de Valdepiélago. Aún recordamos a los héroes guerreros de la semana pasada, Curueño y la bella Porma. No fue ella la única mujer atrevida y valiente que dieron estas tierras, siguiendo río arriba podríamos llegar al pueblo de Arintero, donde se origina la historia de la Dama de Arintero.
La Dama de Arintero fue una mujer que se disfrazó de varón para salvaguardar el honor de su casa durante las guerras de los Reyes Católicos.
Se trata de una mujer luchadora, que allá por el año de 1476  impresionó a cuantos la conocieron. Iba camino de una guerra de hombres en la que tenía que enrolarse disfrazada de varón, para salvaguardar el honor de la familia. Se llamaba Juana Sánchez pero como las mujeres no podían participar en las contiendas bélicas se cambió el nombre por el de Caballero Oliveros, la historia la inmortalizó como La Dama de Arintero.
Escudo de la Dama de Arintero
Foto de Rafael Cid: Escudo de la Dama de Arintero
El padre de la Dama, por su condición de hidalgo debía luchar en la guerra que los Reyes Católicos sostenían contra Juana La Beltraneja. No eran tiempos para dudar del lado de quién se estaba, pero él era anciano o sus fuerzas declinaban y no tenía hijo varón. A los ruegos de Juanita, aceptó que ella le sustituyera. El Caballero Oliveros lucha valientemente escondiendo su feminidad tanto en los combates como en los tiempos de sosiego, cuando los hombres frecuentan tabernas y mercados. Sin embargo, la leyenda cuenta que el capitán de la guardia, un caballero notable, se enamoró de ella.
Esto se canta en coplas que inundaron nuestros mercados en épocas pasadas, eran las «coplas de ciegos», pues ellos las cantaban y las vendían en pliegos de papel unidos por un cordel, por eso se llamaban «pliegos de cordel» y era la literatura al uso de la gente pobre, mientras las clases adineradas, reyes y nobles, disponían de «libros incunables» profusamente adornados con ilustraciones coloreadas o doradas que la imprenta empezaba a generar por Europa.
«Si queréis saber quien es
este valiente guerrero,
quitad las armas y véis
ser la Dama de Arintero.
Conoced los de Arintero
vuestra Dama tan hermosa,
pues que como caballero
fue con su rey valerosa».
En un caluroso día de verano cerca de Toro, en un lugar llamado Peleasgonzalo, cuando se encontraba lavando sus heridas después del duro combate, sus compañeros descubrieron su figura femenina y lo denunciaron al rey: -¡mujer hay en la guerra!- Dijeron. El rey Fernando una vez que la escuchó, premia su hidalguía, la licencia del ejército y la agasaja con prebendas para los habitantes de su casa y solar, pagando una generosa soldada. Al ser informada la reina le parece demasiado galardón y manda la guardia tras ella para arrebatarle los privilegios.
La historia tiene un final un poco triste: la dan alcance en la Cándana, pueblo que estaba en fiesta, donde ella decide retrasarse jugando a los bolos, no sin antes mandar noticia a su casa y enviar por sus criados los pergaminos de privilegios y sus pertenencias. Se enfrenta a sus perseguidores y la Dama muere ante la superioridad numérica de sus enemigos. ¿Sucedería así en la realidad? Yo prefiero pensar que el gallardo capitán de la guardia lucha a su favor en la pelea, consiguiendo huir juntos y felices.
Camino a Arintero
Foto de Rafael Cid: Camino a Arintero
El tema de la mujer guerrera disfrazada de hombre ha proliferado en la literatura y en el cine, últimamente hemos visto la película Mulán, de dibujos animados. Aunque en nuestros días ya no es necesario disfrazarse, porque las mujeres hemos llegado a ocupar los tradicionales puestos de hombres en todos los oficios y también en el ejército.
En estas estábamos cuando llegaron unos peregrinos que nos pidieron que les acompañáramos por el Viejo Camino de Santiago. Eso nos liberó del “pozo” o “Val-de-piélago” en el que tras el laberinto de la jornada anterior nos habíamos retardado, como sucede en el Peregrino Juego de la Oca. Con ellos subimos Por la Bérbula y Morquera hasta Valcésar a visitar la ermita de San Froilán y recordamos el relato de la peregrinación de Leodegundia:

“fueron hasta Dotes junto a la Peña Galicia donde les esperaban los de Covatuerta, Santa Eugenia y Aviados con sus pendones” (pág. 25)

Efectivamente en la parte superior del río de los Molinos existió un pueblo  junto a la abadía de San Pedro de Cavatuerta, en el valle del mismo nombre, entre las montañas de Aviados y Correcillas. Esta abadía fue muy citada en documentos del Siglo X, por donaciones y compraventas, la primera cita del año 963. Según Madoz, fue luego un monasterio templario.
Senda a Cavatuerta
Foto de Rafael Cid: Senda a Cavatuerta
Una vez desaparecida la abadía, se siguió manteniendo el título de abad al que iban ligadas numerosas posesiones. Por esta razón Don Ramiro Núñez de Guzmán, Señor de Aviados en el Siglo XVI pretendió el derecho a nombrar abad, ya que esto le daba la posibilidad de adjudicar limpiamente a su favorecido las numerosas posesiones de la inexistente abadía.
Cavatuerta es un lugar entre las montañas de Aviados y Correcillas, donde antiguamente hubo un monasterio.
Cavatuerta es un lugar poco conocido de nuestra provincia, sin embargo su historia es muy interesante a nuestro juicio, por tres razones. La primera, porque se cree que ha dado origen a la Casa y apellido “Iglesias o de la Iglesia”, nombradía de tiempos muy antiguos: Se considera como progenitor del linaje a un caballero llamado Alvar, un esforzado guerrero que allá por los años 725, en los tiempos del  invicto don Pelayo, ante el ataque de los musulmanes que lo perseguían, se hizo fuerte en una iglesia o ermita, posteriormente llamada San Pedro de Cavatuenta y con sólo ciento cincuenta hombres aguantó las embestidas de más de cinco mil enemigos, defendiéndola con tal ardor, que dio muerte a más de dos mil enemigos.
La segunda porque hubo templarios por aquí. Nos preguntamos ¿Qué andarían buscando, fuerzas de la naturaleza, metales o minerales? En los alrededores hay varias cuevas o “Cavas” ¿habrá algún túnel torcido cuya reminiscencia quede en la palabra “Tuerta”, que significa torcida? ¿La traducción del topónimo o de la antigua iglesia, nos daría pie a pensar en una piedra o dolmen, venerada por los antiguos dentro de una cueva? La cueva del Gobio que se encuentra por los alrededores ¿puede significar un lugar con un retén de soldados en tiempos de los romanos, puesto que la palabra Gobio o gobia significaba grupo armado? ¿siguiendo huellas romanas habrían tratado de reutilizar venas minerales?
Cumbres y bosques
Foto de Rafael Cid: Cumbres y bosques
Cerca de la llana de San Pedro, cuyo nombre era el patronímico de la abadía, existió una explotación en la que se buscó uranio en los años 70.
Al explorar el lugar, inmerso en la  soledad, rodeado de exuberante vegetación, parecía imposible que allí, junto a los muros del ahora inexistente monasterio, se hubieran desarrollado batallas medievales y turbias maniobras políticas, cuyos recuerdos se esconden en legajos sombríos. Me sorprendí cuando me corroboraron que en ese lugar existió una mina de uranio y efectivamente yo había oído hablar en los años setenta de una veta de uranio, que iba desde Cistierna hasta la Robla… De regreso a casa lo comprobamos en internet a través de la hemeroteca del diario El País de 28 de marzo de 1981 y en la página oficial del Valle de Sabero:  http://valledesabero.webhispana.net/uranio.htm   que confirmó información tan sorprendente. Nosotros pobres peregrinos, encontramos estas cosas en el Camino y no salimos de nuestro asombro, que cada cual saque sus propias conclusiones…
Consultad la bibliografía para saber más:
Maximiliano González Flórez, La montaña de los Argüellos

10 Dama Arintero
Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:
9 Valdepiélago
8 Porma y Curueño

Ved el artículo séptimo, Boñar: turismo termal desde la antigüedad

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Texto y fotos de  Rosa Fadón y Rafael Cid

9ª Como si estuviéramos en el Laberinto del peregrino Juego de la Oca, VCS en la provincia de León

9ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
Vivimos una jornada como si estuviéramos en el Laberinto del peregrino Juego de la Oca. En este 9º artículo los peregrinos salen de Valdepiélago por un camino equivocado y regresan de nuevo para encontrar a San Froilán, cuyos restos reposaron en Valcésar, junto a la Valdorria y Valdepiélago. Así también han caminado en busca del santo los peregrinos que nos han precedido en los pasados siglos como queda dicho en los libros que aquí se comentan.
Dejamos nuestra  crónica anterior junto a las ruinas del castillo del Curueño. Parece ser que el mítico Almanzor lo atacó, pero no pudo apresarlo y se salvó al igual que el de Gordón, junto al que pronto pasaremos continuando nuestra ruta del Viejo Camino de Santiago. Sin embargo el fragor de esta batalla quedó grabada en el subconsciente colectivo de tal forma que aún hoy se cuenta el diálogo entre el jefe agareno llamado “Mun el Tuerto” que pedía a gritos la rendición del alcaide: ¿cedes? Este le respondía a pleno pulmón: ¡No cedo, no cedo! Fijaos que muy próximos tenemos dos pueblos, cuyos nombres, Montuerto y Nocedo, rememoran esta leyenda. El moro Mun el Tuerto y su gente regresaban vencidos, lamentándose de esta manera: “Aviados vamos por este Campo Hermoso por donde cantan las aVecillas.” Hoy sin miedo a las batallas, los peregrinos podemos transitar por los bucólicos pueblos no sólo de Nocedo y Montuerto, sino también por Aviados, Campo Hermoso y la Vecilla.
Los moros derrotados decían: “Aviados vamos por este Campo Hermoso, por donde cantan las aVecillas.”
El paisaje es hermoso realmente, los pajarillos cantan y nosotros seguíamos las típicas flechas amarillas por la carretera que nos llevaba en dirección a la Robla cuando ¡de repente! comenzamos a sospechar que algo fallaba. Imposible seguir sin visitar la ermita de nuestro patrono San Froilán en la Valdorria  y el Valcésar, en cuyo anchuroso valle escondido, el Santo había dirigido la repoblación en tiempos de Alfonso III. Consultamos el mapa que editó la Federación de Asociaciones de Caminos de Santiago que, efectivamente marcaba la etapa por carretera, así que aparentemente íbamos por buen camino. Paramos a consultar los libros que a modo de cuaderno de bitácora llevamos en nuestra  mochila.
Libro del Vexu Kamin
Foto de Rafael Cid: Libro del Vexu Kamin
Sacamos el libro Vexu Kamin, de Julián González, que recoge un Documento, que fue escrito en latín, en el año 902. Es la carta que escribe el abad Gundisalvo, del desaparecido monasterio de Viseo, próximo a la Valdorria, a su fundador San Froilán y se tradujo a “la lengua de aquí” por el monje Valerio en el año 1002.  Narra la peregrinación a Santiago, del cortejo real de Leodegundia, hermana del rey Alfonso III el Magno, casada con García rey de Pamplona, desde donde inician la peregrinación. El texto va puntualizando la ruta y las curiosidades del viaje, como un predecesor del Códice Calixtino.
 Dice el Documento al llegar a Valdepiélago:

 “Por el valle del Piélago… por la Bérbula (la Mata de) y Morquera (la Peña) fueron a nuestro Valcésar  y me dijeron haber visitado la ermita que vos hizo (la Valdorria)…”

Estaba claro que el trazado histórico lo habíamos perdido en Valdepiélago. Cuando me dispuse a “desfacer el entuerto” avisando que el Viejo Camino de Santiago por la montaña de León no pasaba por donde decía el mapa de rutas peregrinas ¡Me ofrecieron marcarlo como ruta alternativa¡ ¡Ay, Si los viejos autores leoneses levantaran la cabeza! Pues es cierto que el peregrino elige su ruta, pero no debería haber dos, una ruta histórica que cruza León por las antiguas vías romanas y otra que para facilitar el trayecto hasta Santiago, viene por las asfaltadas carreteras.
El Documento del año 902 no es la única prueba del trazado histórico, veremos estos libros que nos demostrarán que el Viejo Camino de Santiago corre el peligro de convertirse en un camino olvidado si no tenemos en cuenta el legado que los que nos precedieron aportaron. ¡Despertad Instituciones, Asociaciones de Peregrinos y Ayuntamientos implicados¡
Río Curueño en Valdepiélago
Foto de Rafael Cid: Río Curueño en Valdepiélago

Ved el libro “La historia de la Montaña de Boñar,  escrita por don Pedro Alba, párroco de Valdesaz de los Oteros en 1863”, que así se titula al gusto de la época. Reeditado en 2001 por Ediciones Leonesas. Yo, ensimismado por lo bien que me lo pasé en su día al leerlo, el libro se me resbaló de las manos quedando abierto oportunamente por la página 57 que dice:

“venía otro camino menos principal, pero tal vez más usado en tiempo de calores, al par de Guzpeña, cortando desde Puente del Muey a Mercadillo,(Cistierna) Arrimadas, Boñar, Valdepiélago, etc.  Cuya dirección hemos visto llevar en nuestros días (1.863) a los peregrinos y se colige que la llevaban de antiguo…”

Sí, el camino llegaba a Valdepiélago para seguir al valle de Valcésar por la Mata de la Bérbula por la calzada romana, luego a la Valdorria para venerar los restos de San Froilán, pues aunque el rey le dio sepultura en la catedral de León de la que fue obispo, cuando León iba a ser tomada por Almanzor, lo que ocurrió en el año 998, se trasladaron sus santas reliquias al Monasterio de San Juan, que él había fundado en Valcésar  próximo a la Valdorria, Ayuntamiento de Valdepiélago y allí permanecieron durante muchos años, hasta que volvieron a la catedral legionense y parte de ellas se veneraron en Moreruela, tal era la devoción que el santo aglutinaba en todo el reino de León.
De Valdepiélago a la Mata de la Bérbula
Foto de Rafael Cid: De Valdepiélago a la Mata de la Bérbula

Siguiendo los testimonios de otros historiadores leoneses abrimos el libro de “La ribera del Torio”  Editado por Celarayn y escrito por Maximiliano González Flórez en 1982. Este gran conocedor de la montaña leonesa nos dice: 

“La ermita que hoy sustituye a la cueva de san Froilán es de un estilo muy sencillo…sobre el arco de la entrada hay un escudo heráldico que lleva la imagen de Santiago Apóstol en plan acometida guerrera. Este santo tenía que presidir las rutas de peregrinación y por Valdorria pasaban miles de peregrinos que veneraban a San Froilán y proseguían después hacia el Camino de Santiago” (pág. 225)“Entre otras rutas peregrinantes se habla de una que venía desde Puente Almuhey pasando por Boñar, donde había un hospital de peregrinos. Seguía hasta Valdepiélago con dos direcciones (Observad que nada se dice de la Vecilla a la Robla etc.) una llegaba hasta Nocedo para subir por la difícil senda que conduce a Valdorria. Otra se desviaba desde Valdepiélago por la Mata de la Bérbula para llegar a los lugares de veneración…Después de cumplir la visita, proseguían por Correcillas para pasar el Torio por el puente de Villalfeide. Seguían por el valle de Coladilla a Villar del Puerto para incorporarse por el camino de la Tercia en la Vid” (pág. 226)

Un documento muy citado, titulado “El primitivo camino de peregrinación por las montañas leonesas” publicado en Cuadernos de Estudios Gallegos, fasc. XL, año 1958 por el arqueólogo e historiador José María Luengo, dice:

“El camino leonés de la montaña comenzaba en Puente Almuhey, pasaba el Cea, siguiendo por Mercadillo; cruzaba el Esla para encaminarse a Barrillos de las Arrimadas – Donde hubo posteriormente residencia de Templarios, lo que confirma no haberse perdido en dicha época el uso de este camino—y desde allí subía hasta Boñar, en cuyo punto existe un gran puente sobre el Porma. Una prueba más de la permanencia de esta ruta jacobea, aún en pleno siglo XIII…El camino para Galicia seguía por la orilla derecha del río Porma pasando por un pueblo hoy desaparecido, que se denominaba San Julián desde donde se dirigía a Valdepiélago para cruzar el río Curueño, por un puente que hoy subsiste, notablemente reformado y seguía por Villalfeide, salvando allí el río Torio”.

San Froilán en la iglesia de Valdepiélago
Foto de Rafael Cid: San Froilán en la iglesia de Valdepiélago
El Viejo Camino de la Montaña es recordado por historiadores, arqueólogos o simples peregrinos.
Como veis el “Viejo Camino de la Montaña” no es un camino olvidado por todos, a lo largo del tiempo, lo recuerdan historiadores, arqueólogos o simples peregrinos curiosos como nosotros. Así que, ¡a seguir la huella que nos ha dejado Leodegundia! si queréis hacer nuestra ruta y coincidir con los testimonios históricos que nuestros mayores han dejado en nuestras manos y ahora en las vuestras…
Con la conocida frase: “Del laberinto al treinta” nos castiga “el peregrino Juego de la Oca” y nosotros tenemos que desandar parte del camino, con el mal sabor de boca por tener que disentir con personas que aprecias y que son tus compañeros y amigos, para regresar a Valdepiélago. (Piélago=pozo en el río) Pozo del juego… y esperaremos hasta que otros peregrinos lleguen y nos saquen del pozo

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Para saber más Consultad la bibliografía citada:
«Vexu Kamin», de Julián González Prieto, 2004
“La historia de la Montaña de Boñar» de Pedro Alba, 1.863
“La ribera del Torío”  por Maximiliano González Flórez, Ed. Celarayn, 1982
“El primitivo camino de peregrinación por las montañas leonesas” de José María Luengo, 1958.

Para conocer más Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León:
8 Porma y Curueño

Ved el artículo séptimo, Boñar: turismo termal desde la antigüedad

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Texto y fotos de  Rosa Fadón y Rafael Cid