Villalfeide a la Vid de Gordón, Viejo Camino de Santiago

Pentafinium, León, 2013

Queridos compañeros, hoy visto mis mejores galas peregrinas, ataviado a la vieja usanza, para celebrar que realizamos el último tramo del presente año, por el Viejo Camino de Santiago de la Montaña.

Queriendo aprovechar el año, empezamos la aventura del Viejo Camino Olvidado en enero, con mucha nieve y más ilusión. A lo largo de las sucesivas etapas lo hemos dado a conocer a la gente de los pueblos por los que hemos pasado, lo hemos documentado concienzudamente y también hemos disfrutado de la historia y los paisajes de este bonito León.
Cuando hace unos días vinimos a marcar la etapa de S. Félix de Villalfeide a La Vid de Gordón, os puedo asegurar que diluviaba, había agua y viento, por el Faedo de Ciñera resbalábamos por las peñas heladas. Sin embargo, observé que contra el pico Polvoreda, pude fotografiar un magnífico arco iris (ya sabéis: el contrato con “El de Arriba” para que no diluvie). Quizás por eso hace hoy, día en que dos autobuses de peregrinos de la Asociación de León decidimos hollar este Viejo Camino hace un día maravilloso, helador, pero con sol.

Villar del Puerto y Faedo
Don Maximiliano González Flórez, en su libro “La Ribera del Torío” pág. 164 refiriéndose al lugar donde comenzamos nuestra etapa de hoy, dice lo siguiente:

 “Por este puente pasaba el Camino Real (Se encuentra  junto a la ermita de S. Félix de Villalfeide entre Villalfeide y Vegacervera)… También servía de paso para los peregrinos que venían desde Puente Almuhey por Boñar y Valdepiélago  para subir a Valdorria y a la Cueva de San Froilán, santificada por su presencia eremítica en los últimos años del Siglo X. Desde allí bajaban los peregrinos por Correcillas, pasaban el puente de Villalfeide  y seguían a la Vid…”

¡Qué genial encontrarnos con este testimonio! Así que ayudados por esta documentación, nos ponemos confiados en el Viejo Camino del siglo X.
La primera localidad con la que nos encontramos es Vegacervera, con los Sierros Negros al fondo, donde dicen que hubo un castillo en la Edad Media, que a su vez ocupaba el solar de un castro anterior.  Hoy esta localidad es famosa por las preciosas Hoces, que llevan su nombre. Su contemplación hace la delicia de multitud de montañeros.

río Torío en Vegacervera
Dicen que la carretera actual no existía antiguamente. Un caballero de Felmín, que tuvo suerte en la conquista del Perú, acompañando a Pizarro,  a la vuelta de su aventura,  la construyó a costa de su propio pecunio.
Mucho antes, los romanos habían hecho una calzada que venía por Gete y Getino, subía hasta Valporquero y bajaba a Valle de Vegacervera. Como toda vía de conquista llegaba hasta los castros, donde se enrocaban los valientes prerromanos y era mucho más dura que la de nuestro caballero.
Me gusta hacer una visita al viejo puente y contar la historia de una pelea famosa entre el Conde de Aviados D. Ramiro Núñez de Guzmán y las gentes del Abad de San Isidoro, que desde la época de Alfonso VI era el propietario de estas tierras que hoy transitamos.
El asunto terminó en la Real Audiencia y está muy documentado como podéis comprobar pinchando aquí http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/54/6algo.pdf
y así podemos saber que para envalentonar a sus huestes estimuló el consumo de alcohol, envenenaron dardos y menos mal que sólo hubo un muerto en la contienda: el clavero del castillo de Aviados, que se cayó del caballo.

Vegacervera, casa de los Getino
Además del puente, me gusta visitar también una casa blasonada, está frente a un coqueto hotelito rural, la identificaréis enseguida por sus escudos blasonados bastante deteriorados por el transcurso del tiempo.  Para saber más consultad el libro de José Ml González y Julia Miranda: “El municipio de Vegacervera, arqueología e historia”. Esta casa fue la sede del mayorazgo de los Getino y hasta tenía adosada una capilla dedicada a San Cristóbal, que posteriormente, por azares del destino se arruinó.
En el Catastro del Marqués de la Ensenada, del Siglo XVIII, se nos da cuenta de un hospital de Peregrinos que nos afianza en lo jacobeo de la ruta que estamos transitando.
Para ampliar datos sobre D. Manuel Getino y el mayorazgo, aquí os dejo la monografía de Jaime Rollán Ortiz:   http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/95-96/8manuel.pdf  
Seguimos a Coladilla por la carretera. En mejor tiempo tendremos ocasión de repetir esta etapa por sendas montañeras. Divisamos las cumbres nevadas mientras que en el valle pastan las vacas en prados aún verdes por la humedad.
Yo creo que de los lugares por los que hoy transitamos, la iglesia de Coladilla es la más importante y la que se cita más tempranamente en los documentos medievales.
No dejéis de hacerla una visita. Fijaos en los canecillos 13 en la fachada norte y 11 en la del sur, tiene motivos geométricos, vegetales, animales y humanos (Je, je…)
En el arco de la puerta de acceso llama poderosamente nuestra atención, trece vieiras en relieve, rematado por una roseta de cuatro pétalos. En la clave, en el lado derecho de la portada hay una inscripción, que los autores mencionados traducen como:”Pedro Cuesta me fundó” y la datan entre los Siglos XII y XIII.

Coladilla
En Coladilla no sólo ha florecido el arte, merece la pena visitar también todas las industrias que florecen allí: el obrador con sus exquisitas pastas y empanadas, la fábrica de quesos y yogur, los restaurantes que a la vez son también fábrica de embutidos y ¿cómo no? el Taller de Cerámica y la tienda de Pilar Tirados.    
Caminamos hasta alcanzar la altura máxima del puerto y después de sobrepasar el pueblo de Villar del Puerto, un gran panel nos avisa de que estamos en una reserva de la biosfera del alto Bernesga.

Camino a Coladilla
De momento, me conformo con admirar la inmensa belleza que se despliega ante nosotros, pero para los que deseen profundizar en el proceso que ha dado lugar al actual relieve montañoso que estamos contemplando, pueden consultar aquí el artículo de la ya mencionada revista La Bigarda que os pondrá al día en los procesos geológicos que aquí han tenido lugar. 
Aprenderéis a identificar las Orogenias recientes, del Terciario ¡je, je! y en general, los plegamientos ocurridos hace la friolera de 542 millones de años, os familiarizaréis con los Puntos de Interés Geográfico a tener en cuenta, a la hora de dar máxima protección al entorno, por su interés didáctico científico y turístico.

 Al final llegamos a la Vid de Gordón mientras hablábamos de su torre medieval,  en la que estuvo preso el Conde de Saldaña,  de su Centro de Interpretación del Clima, inconcluso por falta de presupuesto y en espera de mejores tiempos. http://rsas0010.blogspot.com.es/2013/11/nuestra-visita-la-vid.html

Hablamos también del monstruo que aterró a los lugareños en la baja edad media y que ya citan en el Vexu Kamín libro que nos sirve de guía de viaje  “…Y anduvimos más y junto al puente de San Feliz visitamos el monacato de Mataplana y a continuación saludamos a las gentes de Vegacervera y Coladilla y Llegamos a la Vid, donde unos ermitaños nos contaron lo del cuélebre”. 

El cuélebre de la Gotera asoló estos territorios hasta que San Lorenzo puso fin a sus fechorías por lo que la gente de los alrededores agradecida, acude el 10 de agosto en romería a la ermita erigida en recuerdo del suceso.

Hubiéramos querido llevar a los peregrinos por el paraje incomparable del Faedo de Ciñera  hasta la Vid, fin de nuestra etapa, pero con las heladas era una temeridad, así que se hará en otra ocasión. Llegamos felizmente a La Vid de Gordón y allí comimos y tuvimos nuestra camaradería con canciones y paseos.

La Vid de Gordón

Para saber más:
Revista “La Bigarda” sobre el valle de Ciñera (Faedo) 
Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid

De Valdepiélago a San Feliz de Villalfeide: Viejo Camino de Santiago

La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León Pulchra Leonina continuamos nuestra andadura peregrina por el Viejo Camino de Santiago o Camino Olvidado de la montaña, después de reponer fuerzas en Valdepiélago.
Lo hacemos a sabiendas de que en esta ocasión se trata de un tramo muy duro, pues aunque en el siglo X toda esta montaña era el centro devocional de S. Froilán, que convocaba a multitudes y representaba el poder de los reyes cristianos frente al Islam, hoy en día se encuentra despoblado, las calzadas romanas y sus puentes y fuentes se van perdiendo poco a poco. Sólo nuestro afán peregrino y de aventura nos empuja a ponerlo de nuevo en valor y soportar las dificultades con entereza.
Personalmente, ya había hecho esta ruta en otras ocasiones. En una de ellas, la marcha se llamaba “El collado de los maquis”.
Grupo en Peña Morquera al fondo Peña Valdorria
En la otra ocasión la nombraron “El castro prerromano de Peña Morquera”. Ambas acepciones se corresponden con la realidad, sólo que dependiendo de las modas intelectuales y la época de la visita.
Nunca se me ocurrió hacer un recorrido tan largo como la etapa que han programado mis compañeros para esta ocasión, pues de Boñar a S. Feliz de Villalfeide, se acumula tanta historia, con sus importantes hitos geográficos, castros, picos, valles, despoblados y poblaciones, que ineludiblemente se pasarán de largo y la dura caminata podría impedirnos disfrutar plenamente de las bellezas del paisaje, lo cual es una pena, pues es realmente hermoso.
Viejo Camino de Santiago
A un kilómetro escaso de Valdepiélago nos encontramos con la Mata de la Bérbula. Yo tomé la dirección de la plaza del pueblo. Quería visitar de nuevo esta aldea que se conoce coloquialmente como “la Matica”. Después de pasar junto a su Iglesia dedicada a San Bartolomé, nos topamos con una casa que luce un escudo. Las guías al uso nos dicen que perteneció a Joan González Canseco, escribano de este lugar en 1591 y juez de la Encartación del Curueño en 1598, casado con María Robles.
Viejo Camino de Santiago
Detrás de las escuelas comienza el camino que lleva a la boca de una mina, que no se explota en la actualidad. Al no haber minería ni agricultura, han disminuido mucho los habitantes del pueblo. Sin embargo, el visitante ocasional puede quedar sorprendido al encontrarse frente a frente con Julio Llamazares, que se inspiró en este pueblo y en los otros de la Encartación del Curueño, para escribir su libro “El río del Olvido”. No es extraño, ya que Julio vivió aquí en compañía de sus padres y aún conserva su casa familiar a la que acude a menudo con sus amigos, para darse un baño de inspiración literaria.
Me cruzo luego con unos montañeros que vienen en dirección contraria a la que vamos a tomar nosotros, nos saludamos y me piden que devuelva un gran mastín que les ha acompañado desde Correcillas.
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Yo lo acaricio y le digo por señas que haga el favor de seguirme, pero dudo que el perro esté por la labor, dado lo avanzado de la hora y el calor que empieza a apretar.
Fijo mi atención en un papel gris, que tiene el perro bajo su “pataza”. Una extraña curiosidad hace que lo recoja y comience a leer.
Quedé muy sorprendido pues comienza así:
Karta desde el cielo, del abad Gundisalvo, discípulo de Pai Frolanus, a los peregrinos del Vexu Kamin.
Queridos hijos en Cristo que estáis recorriendo el Viejo Camino Olvidado: Hasta el cielo ha llegado el eco de vuestros lamentos: Que si es un camino muy largo, que se ha programado una ruta muy dura, que si la comitiva no pudo pasar por este sitio tan difícil y abandonado de la mano de Dios…
Pues sí, yo mismo escribí en latín el siguiente texto:
“Por la Berbula y Morquera fueron a vuestro Valdecesar y me dijeron haber visitado la ermita que vos hizo y fueron con ellos hasta Dotes junto a la Peña Galicia donde estaban los de Covatuerta con sus pendones y allí les regalaron quesos que ellos hacen los rabadanes y pastores que por allí tienen sus majadas.”
¡Ay! hijos míos, deberíais pensar en que cuando con Doña Leodegundia y su séquito peregrinamos a Santiago, estas tierras estaban más pobladas que la calle ¿…? dice el monje Valero, mi copista, que Ordoño II. ¡El sabrá por qué!
Lo cierto es que está probada la existencia de castros, desde época muy antigua. Desde ahí arriba, controlaban los dos valles desde la Peña Morquera y los romanos trazaron una vía transversal para comunicar las que iban paralelas al Curueño y al Torío. Tampoco es casualidad que uno de los valles por los que transitaréis se llamó de Valdecésar ¿César, por que creéis que se llamaría así? Me cuentan que incluso se construyó un castillo en la falda de la peña.
En este lugar tan querido por pai Frolanus quedó constancia de hasta tres monasterios, para atender la vida espiritual de sus muchos moradores. El de Veseo, que quiere decir lugar umbrío, El de San Juan Bautista en el año 916, al frente del cual sabemos que estuvo el abad Servando. El Obispo Froilán abandonó el mundo en el año 905 y al poco tiempo de su muerte, se levantaron por estos valles otros dos monasterios, el de Santo Tomás y el de Santiago, al intensificarse la devoción al Apóstol, dieron su nombre a valles, fuentes o piedras, que identifican la pisada de su caballo.
Ay peregrinos: Sólo tenéis que caminar despacio y descansar a distancias más cortas ¿o queréis sufrir para expiar vuestros muchos pecados? Porque si así fuere “ego os absolvo a pecatis vestris…” Yo sé que en el fondo sois buenos chicos, por lo que sólo os impondré en penitencia que volváis a estos parajes a menudo. (En vuestra época algunos los denominan “la ruta de las hadas” debido a su extraordinaria belleza). Que subáis los 174 escalones que conducen a la ermita de Valdorria, donde los restos de san Froilán reposaron desde finales del siglo X y todo el XI, hasta que fueron robados por sus queridos monjes del monasterio de Moreruela.
Bajad después hasta el pueblo, al final encontraréis un camino, que si lo seguís os conducirá hasta Correcillas, podréis caminar por algunos tramos de la antigua calzada romana, pero recordad; nosotros hicimos el camino a caballo, vosotros no seáis burritos ¡caminad despacio!
Vuestro en Cristo
Gundisalvo.
Valdorria
Yo no sabía qué pensar ante tal hallazgo. El calor del mediodía arreciaba. El mastín me miraba indolente, con la impasibilidad que miran estos cánidos. Un pensamiento me asaltó de repente ¿sería el lobo, que el santo transformó en perro, para colgarle las alforjas, ahora mutado en mastín leonés?
Dirigí mis pasos en busca de mis compañeros, que, al verme, me preguntaron sobre lo que veníamos hablando de la monografía de D José Manuel González y D. ª Julia Miranda en la que nos informan sobre los asentamientos existentes en al Peña Morquera (Aquí la tenéis, viene con la del cercano castillo de Mesmino de propina) que incluye mapas, poblamientos y despoblados. Es muy interesante. http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/103/2mesmino.pdf
En esta monografía nos informan sus autores que el nombre de Morquera, es un topónimo. Alude a esos montones de piedras ACERVUS MERCURII, formados en honor del dios romano Mercurio, monumento pagano, enclavado en importantes cruces de caminos junto a antiguos hábitats castreños.
Salí de la Matica pasando por lo que me parecieron las ruinas de una vieja ermita, mis compañeros peregrinos lo hicieron desde un camino que sale junto al cementerio, al final es lo mismo y los dos nos conducirán a la collada, donde podremos disfrutar de unas vistas magníficas del Valle Valdecésar, aunque ahora lo llaman Valcesal, La Peña Galicia, casi a nuestro lado la peña Morquera y hasta si forzamos un poco la vista, la ermita de San Froilán en lo alto de Valdorria.
Ermita de S. Froilán detrás de Rosi
Junto a la cueva en la roca podemos imaginar al Santo patrón, junto a Atilano y un gran perro negro, montando guardia. Ved aquí nuestro antiguo reportaje fotográfico de la cueva de S. Froilán en Peña Valdorria http://www.flickr.com/photos/rsas0010/sets/72157625033427614/
Pero no nos extenderemos más hablando de nuestro Santo Patrón, pues tenemos que seguir camino a Correcillas.
Evitaremos en esta ocasión hablar de topónimos, castros etc. que hay aquí en abundancia y remitimos al lector a otra interesante monografía, que sobre la historia de los valles de Correcillas y Villalfeide, escribieron los autores citados anteriormente. http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/85-86/5valle.pdf
Correcillas

En esta foto, junto a la espadaña de la Iglesia de Correcillas podemos observar al fondo dos picos. El más alto, el Castillo y en su falda mirando a poniente, un desnivel, que se denomina el Castro. Dicen los autores de la monografía, que los restos arqueológicos encontrados en sus alrededores, nos dan cuenta de que se trata de un lugar muy antiguo en la parte final de un espigón calizo, en la confluencia de dos pequeños y hundidos arroyos. También nos quedan leyendas de moros, que dicen que los habitaron (no se trata de los musulmanes, sino gente muy antigua y arraigada en el inconsciente colectivo).

Correcillas

El topónimo Correcillas viene de corro o corral y nos da una idea de espacio cercado de forma circular o sea un castro prerromano convertido después en fortaleza.

La iglesia de Correcillas aunque es relativamente reciente, está bajo la advocación de San Julián, santo de devoción muy antigua. Se construyó en 1950 reutilizando el material de otra que estaba a 50 metros más arriba y es de difícil acceso. En el pequeño atrio de la nueva, dos señoras estaban jugando a la baraja protegidas del sol, en el momento que yo la visité.
El siguiente pueblo al que llegamos es Villalfeide.

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Villalfeide recibe su nombre de villa y Alfait=lugar abundante en agua ¿recordáis con qué placer descansasteis junto a la fuente pública, en el cruce de carreteras junto a su iglesia, mirando el corredor de una casa profusamente adornado con bonitas flores?
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El templo está bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, estaba cerrado y sólo pude hacerle una foto a Luis en el atrio levantado sobre columnas de Madera.
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Después de dejar Villalfeide llegamos a una joyita junto al puente del río Torío. Es la ermita de San Feliz que D. Matías Díez identifica con el Monasterio femenino de Mataplana.

Villalfeide

La cita más antigua que tenemos de esta iglesia es del Siglo XII aunque existe una falsificación textual del año 906.

En la actualidad aún conserva muchos elementos de época medieval aunque a lo largo de su dilatada historia ha sufrido muchas modificaciones. Me sorprendió sobre todo la gran cantidad de marcas de canteros y las misteriosas calaveras empotradas en el interior, en el muro lateral este.
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Tiene una inscripción conmemorativa de la restauración de la iglesia, sobre una piedra, es del año 1216. También son muy interesantes las cabezas humanas que se pueden ver en los capiteles. Podéis ver el reportaje que hicimos en otra ocasión, cuando pudimos visitar su interior.
En los alrededores de esta iglesia, González Flórez en su libro “La Ribera del Torío” sitúa el Monasterio de Mataplana y D. Matías Diez en su obra “Las Tierras del Torío” apunta la posibilidad de que fuera este monasterio de monjas bernardas. Así coincidiría con nuestro Vexu Kamin cuando Gundisalvo dice:

 “Caminamos más y junto al puente de San Feliz visitamos el monacato de Mataplana y después saludamos a las gentes de Vegacervera”

Aquí al lado está el conocido como puente viejo o puente romano.
Villalfeide

En los documentos antiguos aparece como puente de San Feliz. Tiene tres bóvedas de cañón y pilas con tajamares semiderruidas, la referencia documental más importante es del siglo XIV en el “Libro de la Montería” de Alfonso XI, citado como el puente de Sanct Heltz
Después de cruzarlo y lamentar el estado de abando en que se encuentra, nosotros aprovechamos para refrescar nuestros acalorados pies en el río y ver saltar a las juguetonas truchas ¡Que delicia!

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Ved aquí nuestro reportaje fotográfico de Boñar a Valdepiélago.

Aquí tenéis fotos de Correcillas

y aquí de Villalfeide.

Texto y fotos de Rafael Cid y Rosa Fadón