Limpieza de Villadangos del Páramo a S. Martín del Camino

LIMPIEZA DEL CAMINO DE SANTIAGO EN LEON
El día 16 de octubre los miembros de la Asociación Amigos del Camino de Santiago «Pulchra Leonina» de León. participamos en la limpieza de varios tramos del Camino de Santiago, a su paso por la provincia leonesa.
A nosotros junto con varios compañeros nos correspondió el que partiendo de Villadangos del Páramo llega a Hospital de Órbigo por un recorrido casi paralelo a la carretera N-120. Podéis ver las fotos que hicimos allí.

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Mientras comenzábamos la limpieza, para hacer el trabajo más llevadero, yo, que había oído contar la historia del lugar, trataba de imaginarme en, los ahora silenciosos prados, cómo se llevó a cabo una dura batalla a principios de la Edad Media, que pudo costarle el trono a la hija del Rey Alfonso VI de León, la reina Urraca, y a su nieto, entonces niño y que con el tiempo se convertiría en nuestro Alfonso VII el Emperador.

Cuenta la “Historia Compostelana” que el rey niño, una vez consagrado con gran solemnidad en Santiago, se trasladó a León, donde le recibiría su madre la Reina Urraca.
Hizo la comitiva regia un alto en el camino en el lugar de Fonts de Angos que hoy llamamos Villadangos.

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Aprovechando la parada de la comitiva, 266 nobles caballeros en total, nos cuenta «la Compostelana», que fueron atacados en una emboscada, por las tropas de Alfonso el Batallador, Rey de Aragón y consorte de Urraca. Con 600 hombres a caballo y 2000 de a pie se entabló un durísimo combate.

Con el rey niño venía lo mejor de la nobleza gallega y auque lucharon con valor, la mayor parte de ellos pereció y el resto fueron hechos prisiones, entre ellos se encontraba el Conde de Traba, ayo del rey.

Y ¿Qué pasó con el pequeño? Pues, que el Obispo Gelmírez, que también formaba parte de la comitiva regia, presintiendo el desastre que se avecinaba, consiguió poner a salvo al niño y enviárselo a su madre.

Luego se convertiría en un gran rey, pero eso es ya otra historia…

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Mientras pensaba en esto, yo veía recoger las botellas y restos de basura del camino a unas compañeras muy habilidosas, provistas de un palo terminado en punta, para evitar agacharse. De nuevo me imaginaba a los caballeros en lid, abriéndose paso por el camino, dando lanzadas a diestro y siniestro.

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Nosotros batallábamos, cambiando el peso de las armaduras por el de las bolsas de basura, bajo el mismo sol inmisericorde, que nos acompañó hasta nuestra primera parada en San Martín del Camino, donde depositamos las bolsas en sus contenedores.

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En San Martín del Camino, un pueblo que tiene varios albergues, tuvimos ocasión de conversar con otros peregrinos.

Yo concretamente lo hice con dos que venían desde Valencia y alabaron mucho nuestro interés por mantenerlo limpio, ellos estaban concienciados de la protección ecológica, pues realizaban la limpieza submarina del entorno de Calpe, ¡lo que también es un trabajo!.

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Después de tomarnos un café y de desearnos ¡buen camino, peregrino! continuamos la limpieza hacia Hospital, punto de reunión con los grupos que se encontraban limpiando otros tramos.

Cruzamos por un puente de hierro sobre la Presa Cerrajera, donde me vienen los recuerdos de una leyenda de amor, sobre el origen de su construcción.

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Dice la leyenda, que tras la muerte de Almanzor, las luchas entre las poderosas familias del califato de Córdoba hicieron que varias de ellas tuvieran que emigrar al reino de León.

villadangos-hospital de ÓrbigoUna, la de Aliatar, se trasladó al pueblo de Villaviciosa de la Ribera y se dedicó a la extracción del oro de la zona.

Otra familia, la de Zaida, se trasladó a otro pueblo a 50 Km. del anterior, que con el tiempo sería Villazaida=Villazala.

Cuando Aliatar vio a Zaida,que era muy hermosa, se enamoró perdidamente de ella y la pidió en matrimonio. El padre de ella en desapruebo dijo: “El día que el agua del Río Órbigo pase por delate de mi casa, mi hija corresponderá a tu amor.”

Aliatar quedó desalentado, porque el rio dista más de 2 km. de Villazala y veía la imposibilidad de conseguir a la bella Zaida.

Junto con su familia, ideó realizar un gran proyecto: Los campesinos de los pueblos le ayudarían a construir un canal y a cambio ellos se beneficiarían del riego. ¡Dicho y hecho! El agua transformó el seco páramo en una frondosa ribera y la boda se celebró con grandes festejos.

Con estos ecos legendarios en nuestro pensamiento, muy buena voluntad y compañerismo llegamos al Puente de Órbigo.