Nubes de la Memoria. Hinchables de helio para el Xacobeo 2010.

 

La Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, con la colaboración de la Obra Social “Fundación La Caixa” y de las Comunidades Autónomas que forman parte del Consejo Jacobeo, diseñaron un programa de actividades para el Año Xacobeo 2010. Dentro del ciclo de actividades del arte se encontraba el proyecto “Las Nubes de la Memoria”. 

La idea, concebida por el artista Eugenio Ampudia, consistió en llevar seis nubes inflables de helio transportadas por peregrinos desde distintas ciudades hacia Santiago de Compostela.

Una nube, aparentemente, no es más que un lienzo de PVC blanco. Sin embargo, la apariencia una vez más traiciona. «Cada nube es un almacén de memoria que se transforma continuamente a medida que la gente suma sus experiencias», según el artista. Y es que, cuentan con cuatro puertos USB mediante los que introduce el material gráfico y visual relacionado con el Camino de Santiago que los peregrinos quieran aportar.

Una vez en Santiago de Compostela las nubes se instalaron en la azotea de la Casa de la Parra de manera que se puedan contemplar desde cualquier punto de la Plaza da Quintana. El 3 de agosto al atardecer se organizó un espectáculo audiovisual en el que se proyectaron sobre las seis nubes las imágenes y vídeos recogidos durante el Camino.

Tres de estas nubes, que habían salido de Pamplona, Vitoria y Logroño, llegaron a nuestra ciudad el 15 de julio, entrando por Puente Castro, donde un gran número de personas pertenecientes a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” nos dimos cita para trasportar las creaciones de Ampudia por nuestra capital. 

A su paso por los lugares emblemáticos de la capital leonesa, como la Catedral, la Colegiata de San Isidoro o San Marcos, se fue montando revuelo y expectación por la vistosidad de esta creación artística.

El camino no estuvo exento de anécdotas. De hecho, el itinerario tuvo que ser modificado ya que alguna calle demasiado estrecha y las nubes rozaban con los edificios. En la calle Puerta Moneda, en un pequeño descuido, una se pinchó y hubo que improvisar un pequeño parche.

A su llegada al Musac las nubes fueron ancladas con sacos de arena, ya que cada una puede levantar casi 50 kilos.
Entre las ocho de la tarde y las diez y media de la noche, en la explanada del museo, se habilitó una mesa equipada con ordenadores y lápices de memoria para recoger el material fotográfico y audiovisual, que más tarde sería proyectado. Al principio tan solo se acercaron los representantes de distintas organizaciones de peregrinos, pero, poco a poco, el público comenzó a animarse y a colaborar con sus imágenes y vídeos.

Por la noche la ciudad de León puso su mirada en las nubes y, proyectada en ellas, pudo contemplar la memoria audiovisual de todas las personas que estaban compartiendo su experiencia en el camino a lo largo de sus etapas.
Una nueva experiencia, que llenó de satisfacción a las personas de la “Pulchra” que tuvimos el placer de tomar parte en este proyecto.