Presentación del libro “De Roncesvalles a Santiago de Compostela por el Camino Francés. Diario de un peregrino”

El día 27 de febrero tuvo lugar en la sede de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León ´` Pulchra Leonina ¨, la presentación del libro “De Roncesvalles a Santiago de Compostela por el Camino Francés. Diario de un peregrino” cuyo autor es Emiliano Alba Barrallo. 
En la presentación participaron el Presidente, Luis Gutiérrez Perrino, Amelia García Portillo y el autor.

Emiliano Alba Barrallo, nació en Veguellina (1949), se crio en el País Vasco, Eibar (Guipúzcoa), y allí fue donde comenzó su afición a la montaña. A los 20 años (1969) se trasladó a Castrocontrigo. Allí se casó y desarrolló su vida profesional como contratista de obras. En un momento de su vida, cuando sus hijos están colocados (2001), decide hacer el Camino de Santiago. 
El día 1 de octubre de 2004, Emiliano y su esposa Emilia llegan a Roncesvalles y el día 28 del mismo mes, entran en Santiago de Compostela.
Después de hacer el Camino se pone en contacto con la Asociación y asiste a una reunión de nuevos peregrinos. Es socio desde el año 2005. Ha hecho la Ruta del Salvador de León a Oviedo, La Vía de la Plata, la Ruta Vadiniense.
Con la Asociación ha realizado algunas etapas de limpieza, y también caminó en una ocasión desde Santiago a Finisterre en varias etapas. Su pueblo no está muy cerca de León y por eso no disfrutamos mucho de su compañía. Amelia, conoció a Emiliano y a Emilia, en un grupo de montaña que es donde comenzaron a hacer rutas como preparación para el Camino. 
Amelia cuenta sus impresiones sobre el libro explicando que le ha servido para revivir su peregrinación de 1993 con el mismo recorrido y casi las mimas etapas.
“De Roncesvalles a Santiago de Compostela por el Camino Francés” Diario de un peregrino. Eso es lo que desde mi punto de vista es, un diario en el que Emiliano describe el día a día de su peregrinación.  El día a día del peregrino se convierte en cierta medida en rutina porque acabas todos los días haciendo prácticamente lo mismo.  La diferencia con la “vida normal” es lo que haces cada día, fundamentalmente caminar. Lo haces en lugares distintos y conoces a gente de otros países y condición. Todo esto fuera del contexto habitual, y además es algo que has elegido tú. 
El Camino de Santiago es una aventura personal para cualquier peregrino, pero creo que es más intensa cuantos más días estás en el Camino.  Y lo resalto porque se ha ido generalizando el llamado “Camino a la carta”. Lo vemos reflejado en su diario, en Logroño se quedan unas riojanas porque ya habían hecho el resto de Camino en otra ocasión. En Burgos vuelven a abandonar el camino otros compañeros. Y a así sigue siendo hoy. Incluso se hace en fines de semana. Es consecuencia de la forma de vida que llevamos en la que a la mayoría le resulta difícil disponer de un mes para dedicarlo a caminar. A pesar de ello el Camino engancha. Y no seré yo quien diga si una forma y otra de hacer el Camino es más auténtica, pero muchos de los beneficios que obtenemos en la peregrinación se experimentan mejor en el transcurso de los días como todos sabéis.
He establecido un paralelismo entre su peregrinación y la mía observando coincidencias: sorprenderse del paisaje y paisanaje de otras Comunidades o pueblos, ir haciendo grupo que en muchos casos es el origen de una gran amistad, experimentar distintas intensidades de ronquidos, saber lo que es una tendinitis y aprender a curarla adaptando el paso, poniendo cremas y una rodillera, o tobillera, aprender a curar las ampollas, etc.
 Acabar cambiando los planes de etapa para adaptarlos al grupo que se va formando es algo común. Ese segundo desayuno, que tan anhelado era cada día. La cena que se pegan en Barbadelo después de haber comido castañas y sin dejar de tomar vino blanco de la tierra que les ofrece Pedro.  Y se van a la cama tan tranquilos sin que les siente mal.
Las visitas de los familiares en algún momento del Camino, también son comunes incluso en alguno de los lugares como Hospital de Órbigo.
También me ha hecho recordar cómo cambiaba todo a lo largo del Camino desde el comienzo en Roncesvalles, a pesar de que yo comencé en julio y ellos en octubre. El número de peregrinos que iba aumentando, las temperaturas que van cambiando después de atravesar León y la Maragatería. Cómo los días se van haciendo más cortos. Ya no es preciso madrugar tanto, de hecho hay algún día que no podemos salir tan pronto porque hay niebla en Galicia, o lluvia en su caso. Ya no hace tanto calor, se puede caminar más tiempo sin achicharrarse. Ellos notan la masificación a partir de Molinaseca. Nosotras empezamos a notar que el Camino era otro en Villafranca del Bierzo.
 Especial mención requiere O Cebreiro, punto emblemático de comienzo de peregrinos de “recorrido corto”. Fue mala suerte llegar un viernes al Cebreriro. De ahí el comentario de Emiliano “los peregrinos de fin de semana no respetan nada”. Pero es igual, es un lugar de alta concentración de peregrinos. Mi recuerdo del año 93 es que en el albergue, recién inaugurado, sólo había un hilillo de agua en la ducha y los hospitaleros nos pedían, sin éxito, que no laváramos ropa. Era agosto de un Año Santo.
Le llama la atención el nombre del albergue de Santo Domingo de la Calzada: Casa de la Cofradía del Santo. Albergue de Peregrinos. 
Es un albergue especial porque está en la Casa del Santo. La Cofradía del Santo tiene larga historia y tradición en la villa de Santo Domingo. En los bajos de esa casa estuvo los primeros años la Oficina de Información de la Federación Española de Asociaciones y sede de la Revista Peregrino. Allí se hacían reuniones de Asociaciones, cursos de hospitaleros, las reuniones de revisión de los Hospitaleros Voluntarios. La Cofradía siempre ha acogido a los peregrinos poniendo a su disposición una zona dedicada al albergue y a los Amigos del Camino cuando lo necesitaron.
Finalmente, las recomendaciones que hace Emiliano y que hacemos todos cuando alguien nos pregunta porque va a hacer el Camino. Consejos, que damos y no hacemos: no hacer etapas tan largas, descansar a la siesta y más horas de noche. Si duermes siesta no te queda tiempo para disfrutar del lugar en el que estás y de sus gentes, de la charla con compañeros, porque hay que hacer también las tareas diarias, ducharse, curarse los pies y las tendinitis, comprar para la cena, lavar la ropa. Por cierto, esta tarea que en este caso hacían las chicas del grupo, Carmela y Mili, Emiliano lo deja bien claro. Yo pienso que Emilia debía de ser compensada por esa tarea, no lo dudo. Al principio nos dice Emiliano que su mochila pesa 12 kg y la de Mili 7kg, y además, ahí la tenemos, sin ampollas ni tendinitis, ni espolones, ¿sería éste su premio? Ella nos lo puede decir cuando abramos el coloquio.
A continuación se estableció un coloquio entre los asistentes y el autor y su esposa en el que comentaron algunos detalles de sus aventuras porque unos años después de recorrer el Camino Francés,  caminaron juntos también por la Vía de la Plata en algo más de cuarenta días. 
Texto : Amelia García Portillo.