Romería a la Virgen de la Piedad de Villademor, año 2014.

 6 de septiembre de 2020: con nostalgia miramos al cielo y vemos el día tan magnifico de sol y buena temperatura que hace, y nos acordamos de la primera vez que la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” asistimos a esta romería, atendiendo a la amable invitación que nos hizo nuestro amigo y compañero, y a su vez Abad de la Cofradía de la Piedad, Ángel Chamorro.

Corría el año 2014, más concretamente el 9 de septiembre, cuando un gran número de socios y vecinos de Villademor nos dimos cita en el pueblo de Castrofuerte para asistir a la Romería de la Virgen de la Piedad. Comenzamos andar cruzando el pueblo 

para seguir por los caminos de concentración, rodeados de grandes fincas sembradas de maíz, camino de Toral de los Guzmanes,

donde fuimos recibidos por su Alcalde, que haciendo de guía, nos enseñó el Castillo-Palacio de los Guzmanes, construcción única y singular del S.XIII, hecha en tapial, y el Museo del Botijo Español, que alberga la mayor colección de botijos del mundo, que entró a formar parte del libro “Guinness de Records” en 1997 por poseer en aquel momento 2000 botijos, cifra que actualmente alcanza casi los 3000.

Para terminar la visita nos ofrecieron un magnifico vino español y una exhibición de aves rapaces.

Con las fuerzas ya repuestas continuamos andando, deprisa, porque amenazaba tormenta, y ya divisábamos la Ermita de la Piedad con su maravillosa e imponente mole, cuando comenzó a jarrear como si no hubiera llovido nunca.

La ermita se quedó pequeña para albergar a tantas personas como las que asistíamos a la Eucaristía, magníficamente cantada por la Coral Gregoriana del Cister de Sandoval. En el momento de las ofrendas los peregrinos de la “Pulchra” presentamos a la Virgen de la Piedad nuestros atributos: mochila, bordón, calabaza y sandalias.

Al finalizar la Misa tomó la palabra Ángel, que agradeció a todos nuestra presencia.

Como seguía amenazando lluvia, la comida hubo que celebrarla en el salón de la Casa Cultual, en un ambiente peregrino y festivo, para a continuación y después de un rato de cantos

dirigirnos antes del Rosario a visitar las magníficas bodegas que poseen algunos vecinos y degustar sus maravillosos caldos.

Y como en las buenas romerías, después del Rosario, comenzó el baile, y en el descanso, chocolate con churros para todos, hasta hartar y coger fuerzas para seguir bailando. Ya casi oscurecido, Luis tocó retirada, y aunque algunos se hicieron los remolones, volvimos a León con la satisfacción de haber pasado una jornada maravillosa y pensando en volver cada septiembre a la Romería del Piedad, cosa que ha hecho realidad, excepto este año, debido al maldito Covid 19.

Agradecemos a Ángel su invitación y su trabajo cada año para que todo salga bien.