Romería de San Froilán.

El 5 de octubre, festividad de San Froilán, tiene lugar uno de los actos más esperados por los leoneses: la Romería de San Froilán, en la que miles de personas llegadas de toda la provincia de León, de Asturias, de Galicia y de otras partes de España, se dan cita en la Basílica de la Virgen del Camino.

Una vez allí, en la puerta situada en uno de los laterales de la Basílica, es tradicional tirar de las narices a la talla en metal de San Froilán, y luego, en el interior, besar el Manto de La Virgen del Camino.
Este año había muchas ganas de romería debido a que los años anteriores, por las condiciones meteorológicas, no se pudo celebrar por todo lo alto.
Como en años anteriores casi un centenar de personas de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina”, algunos ataviados con sus trajes de peregrinos medievales y otros con el polo blanco, pero todos ellos con el pañuelo amarillo que nos distingue y que últimamente nos causa tantas anécdotas, fuimos acompañando al Pendón de Tierra de los Ayuntamientos del Voto, y formamos parte del desfile acompañando a más de ciento setenta pendones y pendonetas y veinte carros engalanados.
Discurrió por la carretera nacional y por las calles del pueblo de La Virgen del Camino, todas ellas abarrotadas de público, hasta la explanada del Santuario, donde fuimos recibidos por las autoridades civiles, militares y eclesiásticas y los sones de la banda de Gaitas de este municipio. A continuación, y presidida por el Señor Obispo de la Diócesis se celebró una Solemne Eucaristía, en la que no faltó el canto del Ramo, tal tradicional en estas tierra, y en la que nuestra asociación ofreció a la Virgen del Camino los atributos del peregrino -mochila, bordón, calabaza, vieira y botas-, realizada por varios compañeros vestidos de peregrinos medievales y acompañando de unas palabras de nuestro presidente.
Terminada la misa, tocada la nariz a San Froilán y besado el Manto de la Virgen, y como mandan las otras tradiciones, degustamos las ricas morcillas y los exquisitos chorizos, todo ello regado con un buen vino de la tierra. Además, compramos en su gran mercado las avellanas, conocidas este día como perdones, castañas del Bierzo, ajos, morcillas, chorizos, mantecados, miel… y otras muchas cosas.
Día magnífico de otoño, con mucho calor y la satisfacción de haber pasado una maravillosa jornada y cumplir con una de las tradiciones más arraigadas en las gentes de León.