Romeria de San Froilan.

Atendiendo a la amable invitación del Ayuntamiento de Valverde del Camino¨, un año más, varios componentes de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Leon ¨Pulchra Leonina, comienzan pasadas las 8’30 de la mañana su peregrinación desde San Marcos a la Virgen del Camino. Ataviados con sus túnicas, sombreros y capas oficiales del peregrino medieval a Santiago, caminando a buen ritmo, llegan en menos de una hora al aparcamiento del centro comercial Eleclerc de León, donde otros compañeros, (más perezosos, a la hora de madrugar o caminar) esperan. 

Entre varas de pendones, los carros típicos engalanados para la ocasión, tirados por sus parejas de bueyes y grupos de bailes y danzas del folklore Leonés que se ponen apunto para el desfile, desde este punto al Santuario de la Virgen 2 Kms. aprox.

 En la cabeza del desfile, perros careas, una banda de gaitas y tamboriles, el pendón de la Virgen, portado por pendoneros poco hábiles o duchos en la materia, que llevan en constante prevención a los de la «Pulchra Leonina», que desfilan justo detrás de ellos, seguidos por una retahíla de pendones, entre los que se mezclan los grupos de danzas y acompañantes, con los trajes típicos de sus zonas. Siguen los carros, por lo que una vez la asociación en la explana de la Virgen, todavía habrá más de una hora de desfile.

Este año los compañeros que nos acompañaban vestidos de calle, portando únicamente el pañuelo de la asociación, han quedado fuera de la verja, dentro de esta, junto con autoridades y el grupo folklórico que tiene que cantar el ramo y hacer ofrendas florales a la Virgen, solo estamos los peregrinos ataviados y dispuestos también para las ofrendas de bordón, viera, botas, mochila y calabaza.

Poco más de una hora de celebración eucarística, oficiada por el Obispo de León al que acompañan numerosos sacerdotes, 11 serán los que ofrezcan la comunión a los fieles allí congregados.

Terminado este ritual, lo más común es pasar a besar el manto de la Virgen y fielmente lo cumplimos. A la salida del templo, el grupo de dispersa, algunos de quedan a comer el pulpo en las inmediaciones, otros buscan sus coches o el autobús que los devuelva a León y los más curiosos, se dan una vuelta por las calles y calles de puestos y comprar entre otras cosas, los «Perdones», es decir, medio kilo de avellanas.
Acampados en cualquier campa cercana, miles son los romeros que comparten sus viandas traídas de casa u otras compradas en los puestos, empanadas, tortillas, mazapanes, etc, etc…Sestear o echar la partida suele ser lo habitual antes de recoger bártulos y poner rumbo a la ciudad. Y como se despidió el obispo » De hoy en un año peregrinos «. 
Texto : Paco Gomez Palacios