Visita al Museo ¨Casa Botines ¨.

El pasado día 17 de diciembre dos grupos de personas de la  Asociacion de Amigos del Camino de Santiago de Leon ¨Pulchra Leonina¨ , realizamos una visita guiada al Museo “Casa Botines”. Durante hora y media recorrimos el edificio acompañados de las explicaciones de las guías.


La mayoría de nosotros ya conocíamos el vestíbulo, el sótano y la cafetería, pues desde hace años se vienen utilizando para exposiciones o presentación de libros, pero nos quedaba el “meollo” del edificio, lo que nunca se había podido visitar, las viviendas que Antonio Gaudí diseñó hace 128 años para aquellos dos empresarios leoneses, Mariano Andrés y Simón Fernández.

Estos empresarios tenían un negocio de telas en la plaza Mayor cuyo local se había quedado pequeño, por lo que encargaron a Antonio Gaudí, arquitecto catalán y amigo del empresario de telas, Juan Homs y Botinás (apellido popularizado como Botines, que dio nombre al edificio), el proyecto para la construcción de una casa de viviendas que albergase también el local para la venta de aquellas telas exclusivas que traían de Cataluña.
Compraron la finca frente al Palacio de los Guzmanes, en la zona que sería el ensanche de la ciudad, fuera de las murallas donde se desarrollaba, a finales del siglo XIX, la vida de los leoneses. Gaudí hizo el proyecto para una finca de 14.000 m2, que posteriormente se redujo a 800 m2, lo que hizo que debiese reducir, y de qué manera, el proyecto inicial.
Casa Botines fue el primer edificio de viviendas que diseñó Gaudí y uno de los tres construidos fuera de Cataluña – el Palacio Episcopal de Astorga, El Capricho en Comillas y Casa Botines en León-, lo que constituyó para él un gran reto. Después vendría la casa Milá, la casa Batlló y otras, que son el orgullo de la ciudad de Barcelona.
El clima y la luz de nuestra ciudad condicionaron su proyecto, que concibió con la apariencia externa de un castillo, construido con piedra caliza de León, con grandes ventanales, diferentes según la altura y destino de cada uno de los pisos. Los techos realizados con bovedillas de ladrillo ligero, traídas de Cataluña, se sustentan en estrechas y elevadas columnas de hierro que hacían dudar a los arquitectos locales sobre su sostenibilidad. Escaleras de forja y madera con barandilla ergonómica; ventanas con sistema de apertura de guillotina para ocupar poco espacio; doble puerta en la entrada de las viviendas, patios de luz en forma de embudo para facilitar la ventilación y también la intimidad de los vecinos; patios “sucios” a donde se orientaban cocinas y baños, agua corriente, etc., constituyen, entre otros, los elementos originales que hicieron de Gaudí un adelantado a su tiempo.

La entrada principal presidida por San Jorge y el dragón, da acceso a lo que era la tienda de telas, con ventanas a media altura que dejaban entrar la luz, pero sin proyectarla sobre los expositores. El sótano, a la altura del “foso del castillo”,  tiene ventanas de dos metros de altura, y serviría como almacén. La segunda planta que albergaba las viviendas de los dos empresarios, están ocupadas hoy por despachos de los gestores de la Fundación.

Las tres plantas superiores, con cuatro viviendas cada una de ellas, destinadas al alquiler, servirían para completar el negocio al que se destinaba el edificio.

La última planta, ahora indivisa, cuya cubierta se ha hecho nueva, se dedicaba a espacio de servicio para lavar y tender la ropa, con habitáculos para guardar el carbón u otros enseres. En la actualidad se dedica a sala de reuniones, presidida por un retrato de Gaudí, pintado por Vela Zanetti  – una de sus últimas obras -. De su magnífica techumbre cuelga una impresionante lámpara realizada en aluminio y pan de oro, encargada al diseñador Ingo Maurer en 1994, expresamente para la sala.
En la planta tercera se ubica actualmente una magnífica pinacoteca que contiene parte de los fondos de arte con que cuenta la institución, que, dada la talla de los pintores – Goya, Dalí, Sorolla, Madrazo, Chillida, Tapies, Vela Zanetti  y otros -,  cuya obra se desarrolló entre los siglos XVII al XX), no podemos dejar de visitar.
En 1931, adquirió el edificio la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León, después Caja España. No obstante, hasta 1992 permaneció en una de las viviendas de alquiler el Doctor Llamazares, del que desconocemos el nombre, con su consulta, primeramente de dentista y posteriormente de oftalmólogo, recordando algunos de los presentes en la visita, haber acudido a este edificio para una consulta médica relacionada con la especialidad.
Tras la fusión de Caja España y Caja Duero se creó en 2016 la Fundación España-Duero, y la casa Botines fue reconvertida en museo. En 2018 la Fundación España-Duero cambió su nombre por Fundación Obra Social de Castilla y León (FUNDOS), actual gestora del edificio.
Plaza de San Marcelo ,vista desde casa Botines.
Recomendamos la visita y también su repetición. El Museo Casa Botines y su pinacoteca son un gran orgullo para los leoneses.
 Texto : María Ángeles Zayas