De Valdepiélago a San Feliz de Villalfeide: Viejo Camino de Santiago

La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León Pulchra Leonina continuamos nuestra andadura peregrina por el Viejo Camino de Santiago o Camino Olvidado de la montaña, después de reponer fuerzas en Valdepiélago.
Lo hacemos a sabiendas de que en esta ocasión se trata de un tramo muy duro, pues aunque en el siglo X toda esta montaña era el centro devocional de S. Froilán, que convocaba a multitudes y representaba el poder de los reyes cristianos frente al Islam, hoy en día se encuentra despoblado, las calzadas romanas y sus puentes y fuentes se van perdiendo poco a poco. Sólo nuestro afán peregrino y de aventura nos empuja a ponerlo de nuevo en valor y soportar las dificultades con entereza.
Personalmente, ya había hecho esta ruta en otras ocasiones. En una de ellas, la marcha se llamaba “El collado de los maquis”.
Grupo en Peña Morquera al fondo Peña Valdorria
En la otra ocasión la nombraron «El castro prerromano de Peña Morquera». Ambas acepciones se corresponden con la realidad, sólo que dependiendo de las modas intelectuales y la época de la visita.
Nunca se me ocurrió hacer un recorrido tan largo como la etapa que han programado mis compañeros para esta ocasión, pues de Boñar a S. Feliz de Villalfeide, se acumula tanta historia, con sus importantes hitos geográficos, castros, picos, valles, despoblados y poblaciones, que ineludiblemente se pasarán de largo y la dura caminata podría impedirnos disfrutar plenamente de las bellezas del paisaje, lo cual es una pena, pues es realmente hermoso.
Viejo Camino de Santiago
A un kilómetro escaso de Valdepiélago nos encontramos con la Mata de la Bérbula. Yo tomé la dirección de la plaza del pueblo. Quería visitar de nuevo esta aldea que se conoce coloquialmente como “la Matica”. Después de pasar junto a su Iglesia dedicada a San Bartolomé, nos topamos con una casa que luce un escudo. Las guías al uso nos dicen que perteneció a Joan González Canseco, escribano de este lugar en 1591 y juez de la Encartación del Curueño en 1598, casado con María Robles.
Viejo Camino de Santiago
Detrás de las escuelas comienza el camino que lleva a la boca de una mina, que no se explota en la actualidad. Al no haber minería ni agricultura, han disminuido mucho los habitantes del pueblo. Sin embargo, el visitante ocasional puede quedar sorprendido al encontrarse frente a frente con Julio Llamazares, que se inspiró en este pueblo y en los otros de la Encartación del Curueño, para escribir su libro “El río del Olvido”. No es extraño, ya que Julio vivió aquí en compañía de sus padres y aún conserva su casa familiar a la que acude a menudo con sus amigos, para darse un baño de inspiración literaria.
Me cruzo luego con unos montañeros que vienen en dirección contraria a la que vamos a tomar nosotros, nos saludamos y me piden que devuelva un gran mastín que les ha acompañado desde Correcillas.
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Yo lo acaricio y le digo por señas que haga el favor de seguirme, pero dudo que el perro esté por la labor, dado lo avanzado de la hora y el calor que empieza a apretar.
Fijo mi atención en un papel gris, que tiene el perro bajo su “pataza”. Una extraña curiosidad hace que lo recoja y comience a leer.
Quedé muy sorprendido pues comienza así:
Karta desde el cielo, del abad Gundisalvo, discípulo de Pai Frolanus, a los peregrinos del Vexu Kamin.
Queridos hijos en Cristo que estáis recorriendo el Viejo Camino Olvidado: Hasta el cielo ha llegado el eco de vuestros lamentos: Que si es un camino muy largo, que se ha programado una ruta muy dura, que si la comitiva no pudo pasar por este sitio tan difícil y abandonado de la mano de Dios…
Pues sí, yo mismo escribí en latín el siguiente texto:
“Por la Berbula y Morquera fueron a vuestro Valdecesar y me dijeron haber visitado la ermita que vos hizo y fueron con ellos hasta Dotes junto a la Peña Galicia donde estaban los de Covatuerta con sus pendones y allí les regalaron quesos que ellos hacen los rabadanes y pastores que por allí tienen sus majadas.»
¡Ay! hijos míos, deberíais pensar en que cuando con Doña Leodegundia y su séquito peregrinamos a Santiago, estas tierras estaban más pobladas que la calle ¿…? dice el monje Valero, mi copista, que Ordoño II. ¡El sabrá por qué!
Lo cierto es que está probada la existencia de castros, desde época muy antigua. Desde ahí arriba, controlaban los dos valles desde la Peña Morquera y los romanos trazaron una vía transversal para comunicar las que iban paralelas al Curueño y al Torío. Tampoco es casualidad que uno de los valles por los que transitaréis se llamó de Valdecésar ¿César, por que creéis que se llamaría así? Me cuentan que incluso se construyó un castillo en la falda de la peña.
En este lugar tan querido por pai Frolanus quedó constancia de hasta tres monasterios, para atender la vida espiritual de sus muchos moradores. El de Veseo, que quiere decir lugar umbrío, El de San Juan Bautista en el año 916, al frente del cual sabemos que estuvo el abad Servando. El Obispo Froilán abandonó el mundo en el año 905 y al poco tiempo de su muerte, se levantaron por estos valles otros dos monasterios, el de Santo Tomás y el de Santiago, al intensificarse la devoción al Apóstol, dieron su nombre a valles, fuentes o piedras, que identifican la pisada de su caballo.
Ay peregrinos: Sólo tenéis que caminar despacio y descansar a distancias más cortas ¿o queréis sufrir para expiar vuestros muchos pecados? Porque si así fuere “ego os absolvo a pecatis vestris…” Yo sé que en el fondo sois buenos chicos, por lo que sólo os impondré en penitencia que volváis a estos parajes a menudo. (En vuestra época algunos los denominan “la ruta de las hadas” debido a su extraordinaria belleza). Que subáis los 174 escalones que conducen a la ermita de Valdorria, donde los restos de san Froilán reposaron desde finales del siglo X y todo el XI, hasta que fueron robados por sus queridos monjes del monasterio de Moreruela.
Bajad después hasta el pueblo, al final encontraréis un camino, que si lo seguís os conducirá hasta Correcillas, podréis caminar por algunos tramos de la antigua calzada romana, pero recordad; nosotros hicimos el camino a caballo, vosotros no seáis burritos ¡caminad despacio!
Vuestro en Cristo
Gundisalvo.
Valdorria
Yo no sabía qué pensar ante tal hallazgo. El calor del mediodía arreciaba. El mastín me miraba indolente, con la impasibilidad que miran estos cánidos. Un pensamiento me asaltó de repente ¿sería el lobo, que el santo transformó en perro, para colgarle las alforjas, ahora mutado en mastín leonés?
Dirigí mis pasos en busca de mis compañeros, que, al verme, me preguntaron sobre lo que veníamos hablando de la monografía de D José Manuel González y D. ª Julia Miranda en la que nos informan sobre los asentamientos existentes en al Peña Morquera (Aquí la tenéis, viene con la del cercano castillo de Mesmino de propina) que incluye mapas, poblamientos y despoblados. Es muy interesante. http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/103/2mesmino.pdf
En esta monografía nos informan sus autores que el nombre de Morquera, es un topónimo. Alude a esos montones de piedras ACERVUS MERCURII, formados en honor del dios romano Mercurio, monumento pagano, enclavado en importantes cruces de caminos junto a antiguos hábitats castreños.
Salí de la Matica pasando por lo que me parecieron las ruinas de una vieja ermita, mis compañeros peregrinos lo hicieron desde un camino que sale junto al cementerio, al final es lo mismo y los dos nos conducirán a la collada, donde podremos disfrutar de unas vistas magníficas del Valle Valdecésar, aunque ahora lo llaman Valcesal, La Peña Galicia, casi a nuestro lado la peña Morquera y hasta si forzamos un poco la vista, la ermita de San Froilán en lo alto de Valdorria.
Ermita de S. Froilán detrás de Rosi
Junto a la cueva en la roca podemos imaginar al Santo patrón, junto a Atilano y un gran perro negro, montando guardia. Ved aquí nuestro antiguo reportaje fotográfico de la cueva de S. Froilán en Peña Valdorria http://www.flickr.com/photos/rsas0010/sets/72157625033427614/
Pero no nos extenderemos más hablando de nuestro Santo Patrón, pues tenemos que seguir camino a Correcillas.
Evitaremos en esta ocasión hablar de topónimos, castros etc. que hay aquí en abundancia y remitimos al lector a otra interesante monografía, que sobre la historia de los valles de Correcillas y Villalfeide, escribieron los autores citados anteriormente. http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/85-86/5valle.pdf
Correcillas

En esta foto, junto a la espadaña de la Iglesia de Correcillas podemos observar al fondo dos picos. El más alto, el Castillo y en su falda mirando a poniente, un desnivel, que se denomina el Castro. Dicen los autores de la monografía, que los restos arqueológicos encontrados en sus alrededores, nos dan cuenta de que se trata de un lugar muy antiguo en la parte final de un espigón calizo, en la confluencia de dos pequeños y hundidos arroyos. También nos quedan leyendas de moros, que dicen que los habitaron (no se trata de los musulmanes, sino gente muy antigua y arraigada en el inconsciente colectivo).

Correcillas

El topónimo Correcillas viene de corro o corral y nos da una idea de espacio cercado de forma circular o sea un castro prerromano convertido después en fortaleza.

La iglesia de Correcillas aunque es relativamente reciente, está bajo la advocación de San Julián, santo de devoción muy antigua. Se construyó en 1950 reutilizando el material de otra que estaba a 50 metros más arriba y es de difícil acceso. En el pequeño atrio de la nueva, dos señoras estaban jugando a la baraja protegidas del sol, en el momento que yo la visité.
El siguiente pueblo al que llegamos es Villalfeide.

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Villalfeide recibe su nombre de villa y Alfait=lugar abundante en agua ¿recordáis con qué placer descansasteis junto a la fuente pública, en el cruce de carreteras junto a su iglesia, mirando el corredor de una casa profusamente adornado con bonitas flores?
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El templo está bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, estaba cerrado y sólo pude hacerle una foto a Luis en el atrio levantado sobre columnas de Madera.
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Después de dejar Villalfeide llegamos a una joyita junto al puente del río Torío. Es la ermita de San Feliz que D. Matías Díez identifica con el Monasterio femenino de Mataplana.

Villalfeide

La cita más antigua que tenemos de esta iglesia es del Siglo XII aunque existe una falsificación textual del año 906.

En la actualidad aún conserva muchos elementos de época medieval aunque a lo largo de su dilatada historia ha sufrido muchas modificaciones. Me sorprendió sobre todo la gran cantidad de marcas de canteros y las misteriosas calaveras empotradas en el interior, en el muro lateral este.
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Tiene una inscripción conmemorativa de la restauración de la iglesia, sobre una piedra, es del año 1216. También son muy interesantes las cabezas humanas que se pueden ver en los capiteles. Podéis ver el reportaje que hicimos en otra ocasión, cuando pudimos visitar su interior.
En los alrededores de esta iglesia, González Flórez en su libro “La Ribera del Torío” sitúa el Monasterio de Mataplana y D. Matías Diez en su obra “Las Tierras del Torío” apunta la posibilidad de que fuera este monasterio de monjas bernardas. Así coincidiría con nuestro Vexu Kamin cuando Gundisalvo dice:

 “Caminamos más y junto al puente de San Feliz visitamos el monacato de Mataplana y después saludamos a las gentes de Vegacervera”

Aquí al lado está el conocido como puente viejo o puente romano.
Villalfeide

En los documentos antiguos aparece como puente de San Feliz. Tiene tres bóvedas de cañón y pilas con tajamares semiderruidas, la referencia documental más importante es del siglo XIV en el “Libro de la Montería” de Alfonso XI, citado como el puente de Sanct Heltz
Después de cruzarlo y lamentar el estado de abando en que se encuentra, nosotros aprovechamos para refrescar nuestros acalorados pies en el río y ver saltar a las juguetonas truchas ¡Que delicia!

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Ved aquí nuestro reportaje fotográfico de Boñar a Valdepiélago.

Aquí tenéis fotos de Correcillas

y aquí de Villalfeide.

Texto y fotos de Rafael Cid y Rosa Fadón

Amigos del Camino de Santiago “Monte Urba” de la Bañeza

Monte Urba, Alberto
Hace unos días la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” recibió la invitación de nuestra Asociación hermana “Monte Urba” de la Bañeza, para acompañarles en las XV Jornadas del Peregrino, quince años de exaltación jacobea, que agrupaba una serie de festejos a lo largo de una semana.
Podéis ver aquí una noticia de prensa:
Dispuestos a honrarles en esta efemérides, asistimos el lunes a los actos inaugurales.
Monte Urba, Alberto
Disfrutamos de la conferencia “Melodías del Camino” impartida por Don Alberto Morán Luna, que logró entusiasmarnos con sus canciones y emocionarnos con los mensajes que trasmitían.
D. Arturo hizo las presentaciones de rigor. Nos dijo que ejercías de párroco en Camponaraya. Hacía algún tiempo, estuviste en la Bañeza realizando las misiones y que se te recordaba con cariño sobre todo en el barrio del polvorín. Habías ejercido tu ministerio en varios lugares del Camino, como la Virgen de la Encina y Camponaraya, que los recibiste en Molinaseca, cuando hicieron el Camino en el 88 y hasta nos leyeron un “Capitel” de Conrado Blanco, en el que eres el protagonista de varias anécdotas.
Monte Urba, Alberto
También nos contó que además de en la parroquia, ejerces apostolado en la Residencia Sanitaria de Ponferrada.
Después tomaste la palabra, para decirnos que aunque no has hecho el Camino, a la vez lo hiciste miles de veces. Tu abuelo, en Molinaseca, compartía el pan, el vino y el pajar para que durmieran los peregrinos que por allí pasaban. A cambio les pedía las cerillas para evitar incendios. El Camino formó así parte de tu vida y que “la vida es el Camino”.
De repente dejas de hablar.
Monte Urba, Alberto
Te levantas, coges tu guitarra y empiezas a tocar. No podías elegir mejor partitura para empezar: “Caminante no hay camino” de Machado……
Y “golpe a golpe, verso a verso” seguimos caminando juntos por tu recital. Nos cantaste una nueva canción con sentimiento sobre tu pueblo. A mí, la música, me recordaba a la habanera “Es Torrevieja una villa marinera…” Pero transformada ahora por la magia de tu guitarra en “Es Molinaseca y todo el Bierzo, un rincón privilegiado, la calle real, el río, el puente, el crucero…. “ Como pudimos comprender estabas hablando de nuevo del Camino.
Después de encandilarnos con tus recuerdos de infancia, nos hiciste participes de tu vivencia personal sobre ese Camino. Ni más ni menos que un encuentro con Dios, con la naturaleza, con la vida, con las otras personas y contigo mismo… ¡Uf, qué difícil me lo pones, seguirte el hilo hablando y cantando sin parar!
Te pusiste de nuevo a cantar: “mensajes de paz, compartir un trozo pan…” Entonces me di cuenta. “Compartir” ese es el encuentro con Dios en el Camino, con ese Dios que es amor. ¿Voy bien?
Aunque ya dijiste al comienzo de tu charla que el camino físico no lo habías hecho nunca, en el 77 fuiste para Villafranca como sacerdote. Allí, un día, te encontraste con un peregrino que te dijo: “Mi gran experiencia es que, en la gran explanada castellana, me encontré de pronto sin agua ni comida. Me acuciaba el hambre la sed y el calor.
Tenía, eso sí, en mi cartera un montón de tarjetas de crédito (no las cito aquí por lo de la publicidad) ¿de qué me sirve todo esto?” -Se preguntó. Pues para comprender que en la vida, a veces nos preocupamos más de tener que de ser.
Monte Urba, Alberto
Acto seguido, continuaste cantando a ritmo de ranchera esta vez como si nada, hablándonos ya directamente al corazón. Era una canción sobre la amistad. Nos dijiste que amistad es darlo todo sin pedir nada a cambio. Nos diste tu buen hacer y tus sentimientos sin pedir nada, pero a estas alturas ya aprendimos que hay que compartir y te ofrecimos una ovación cerrada, que casi derriba los cimientos de la Iglesia del Salvador para susto de D. Arturo.
Nos descubriste un pequeño secreto: te gusta ir a Oseira a componer tus canciones y llenarte de Dios. ¿Sabes que por los años 60 comí allí el mejor chocolate de mi vida?
Nos cantaste “llena mi vida Señor” y lo hiciste de corazón a corazón, hasta tal punto que improvisaste al final “un peregrino en la Bañeza con sus amigos” Y así era el compartir de ti y para ti.
Monte Urba, Alberto
A partir de aquí, bien porque ya presentabas síntomas de fatiga, o porque habías conseguido un público totalmente entregado, te acompañamos con el estribillo y las palmas “uh, uh, uh, vamos a soñar un mundo de amor y de paz”.
Alberto con el corazón, «peregrino que caminas con el viento a otro lugar, lleva siempre en tu mochila este cantar, con letras de amor y de amistad». ¿Es así la letra? A estas alturas ya no sé cuánto de tu canción se ha hecho mío, cuánto improviso…
Reconoce que te sorprendimos cuando Yerule, la sobrina de D. Arturo salió de entre el público y te condecoró con la concha de peregrino.
Monte Urba, Alberto
Pero reaccionaste enseguida, dedicándole otra canción: “Chumi-chu, una niña de Vietnam» algo tan emocionante, tan lleno de sentimiento, de humanidad.
Y luego, con reverencia, te despediste en japonés, con una inclinación, que permitiría ocultar lágrimas.
-¿Te ha gustado mi Camino del reportaje?
Monte Urba, Alberto
– Me alegro.
Y ahora voy a contarte algo personal:
Hace unos días Luis, Rosi y yo conversábamos con D. Baldomero, el viejo curilla del cementerio de León y me animaba para que escribiera algo sobre la espiritualidad en el Camino, que no me conformara con el arte o la historia, como hago a menudo. Yo le dije que lo intentaría, para no desairarlo, pero tú me has dado la ocasión que necesitaba. Así que ¡Va por usted D. Baldomero!
Y a ti Alberto, gracias por tus palabras, tus canciones y sobre todo tu mensaje.
¡Osewa ni narimashita!
Texto y fotos de Rafael Cid

Albergue de peregrinos de Villadangos del Páramo, León

Hace unos días asistimos a la reinauguración del albergue de Villadangos. Los Amigos de la Asociación del Camino de Santiago de León  «Pulchra Leonina» fuimos ataviados con nuestros atuendos de peregrinos, pues el acontecimiento lo merecía y contaba con la presencia del Sr. alcalde del ayuntamiento D. Teodoro Martínez,  el presidente del Proyecto Hombre D. Jorge Peña y el presidente de nuestra Asociación D. Luis G. Perrino entre otras autoridades.
Villadangos, inauguración
El albergue municipal de Villadangos del Páramo, será atendido en lo sucesivo por personal del proyecto joven y dirigido por el compañero de asociación y hospitalero voluntario, Virgilio Fidalgo, nuestro entrañable “Gilito”.
Pinchad en la foto para ver la reseña del  Diario de León:
Sobre esta foto tenéis la reseña de la Crónica de León:
El albergue está situado junto a un recodo junto a la carretera de León a Astorga y cumplió con antelación la función de colegio público. Inaugurado oficialmente el día 15 de septiembre de 1937, para su construcción se concedió al pueblo una subvención de 30.000, pts. Aunque en 1939 todavía se adeudaban 15.000, a los sufridos constructores.
En 1975 se produjo un incendio, que destruyó el tejado y el mobiliario del edificio. Con posterioridad y aprovechando sus sólidas paredes, fue recuperado y convertido en albergue municipal de peregrinos. Algo imprescindible pues por Villadangos han pasado miles de peregrinos a lo largo de la historia, aunque también multitud de viajeros de todo tipo, comerciantes e incluso guerreros.
Villadangos, inauguración
Recordemos algo de su historia. En la entrada que hicimos en este blog con ocasión de nuestra actividad de limpieza del camino comentábamos la batalla que tuvo lugar en las inmediaciones de esta villa (La tradición sostiene que en el campo llamado de la “matanza” cerca de la estación del tren).
Fue en el año 1111 cuando el que con el tiempo sería Alfonso VII, hijo del primer matrimonio de la reina Hurraca con Raimundo de Borgoña, venía para ser coronado en León como rey de Galicia, le acompañaba su preceptor el conde de Traba Y el Obispo Diego Gelmírez.
El entonces esposo de Dª Hurraca, Alfonso el Batallador, que consideraba todo esto una maniobra para despojarlo a él del reino de León, como efectivamente era, les tendió una emboscada cuando la comitiva acampaba en estas tierras, antes de entrar en la capital.
La matanza en dicho campo debió de ser terrible, dada la superioridad numérica de los atacantes y el brío con que se defendió la escolta de Alfonso Raimundez. Gelmírez consiguió poner a salvo al príncipe y él mismo, desde Astorga, organizó el reagrupamiento y recogida de los caballeros gallegos.
Villadangos, inauguración

Mientras respirábamos el aire histórico que emanaba de este lugar, el alcalde pedáneo D. Cipriano Cabero tuvo la amabilidad de acompañarnos, a nuestro compañero Nabor y a mí, a visitar la iglesia de la localidad.
Por el camino comentamos el dicho de por aquí, de que “Santa Marina es del Rey, Velilla de la Reina y Villadangos de ambos. Pero esto no es del todo exacto, porque aunque esta villa sí fue de ambos, en 1122 pasó a pertenecer a la Iglesia de León.
Así continuó hasta la época de Felipe II que, aunque “en sus dominios no se ponía el sol” tuvo que declarar en quiebra al estado hasta en tres ocasiones. Uno de los acreedores era D. Alonso Díaz de Aguilar, al que el Rey compensó la deuda otorgándole el señorío de Villadangos y en 1788 el señorío pasaría a ser marquesado.
Pero ¿en qué quedamos? Estas tierras ¿eran de la Iglesia o de Realengo? No hay problema, la perdida que sufrió la iglesia se valoró en 1286 maravedís por lo que el rey concedió al Obispo de León la renta de alcabalas del vino en la ciudad de León y todos tan contentos.
Para documentarme de todo esto, había encontrado en internet el siguiente documento en PDF
cuya lectura os recomiendo.
Nos dijeron que para conocer la historia de esta bonita villa, se ha editado el libro de Cayetano Sánchez Fuertes “Villadangos del Páramo, historia y tradición del Camino de Santiago”, libro de gruesa encuadernación, que leímos reposadamente tras la visita.
Llegamos a la iglesia, construida entre los siglos XVI y XVIII y ya en el vestíbulo, nos llamó la atención el suelo empedrado con canto rodado mezclados con vértebras humanas ¡Da un poco de yu-yu! ¿Verdad?
Villadangos, inauguración
En el frontón de la entrada hay una imagen de Santiago Peregrino y en las puertas dos bajorrelieves, el de la izquierda, representando a Santiago Matamoros en batalla. En el segundo al rey moro huyendo con su escolta.
Villadangos, inauguración
Nos representa pues, el hecho legendario de la Batalla de Clavijo, donde Ramiro II con la ayuda de Santiago pondría fin al “tributo de las cien Doncellas” En la actualidad la historicidad del suceso está cuestionada por los historiadores, pero la belleza de las tablas que contemplamos es admirable.
Podéis contemplar el resto de la iglesia pinchando aquí, pues en el interior se conserva una imaginería de gran valor.
También merece la pena leer la entrada del blog de Vicente, Ana y Toño, con sus magnifícas fotos.
Coincidió que una pareja del lugar habían “Salido novios” por lo que pudimos observar al salir a la calle la tradicional línea continua hecha con pintura (Antes se hacía con un reguero de paja), desde la casa de cada novio y terminaba frente a la iglesia, dibujando un gran corazón, uniéndolos para siempre.
Villadangos, inauguración
No sé quien sois pero desde aquí os deseamos que seáis muy felices, vosotros y los mozos y mozas del pueblo que mantenéis viva esta tradición.
Finalmente, volvimos al albergue, donde se degustaban unos pinchos, para despedirnos de todos los asistentes a la reinauguración y sobre todo para desear lo mejor a nuestro compañero “Gilito” que, con su capa y su sombrero, ya forma parte de un elenco de hospitaleros famosos como Tomás “el último templario o D. José María el párroco de San Juan de Ortega, que convidaba a sopas de ajo a los peregrinos que llegaban a pedirle alojamiento.
Villadangos, inauguración

Para ver más fotos de ese día pinchad aquí.

Texto y Fotos de Rafael Cid Rodríguez

Proximas Actividades

Os recordamos las actividades programadas para el próximo mes de marzo:

– Día 10: Viejo Camino: Cistierna-Boñar. Venta de billetes el lunes día 4 en el horario habitual. Precio 10 €. Disponéis de un avance de esta etapa en el blog de la asociación: Anticipo de la etapa del Viejo Camino de Santiago desde La Ercina a Boñar. y De La Ercina a Boñar. Preparando la excursión del día 10. .
– Taller «Introducción a la práctica del silencio». Se impartirá los martes días 5 y 12, en horario de 17 a 18 h.
– Taller de «Costura». Todos los jueves en horario de 18 a 20 h.
– Ensayos del «Himno y canciones jacobeas». Martes día 12 de 18 a 19 h.

Os adelantamos alguna de las actividades del mes de Abril:

Sábado día 6: Vía Lucis: desde Beleña a Fuenterroble de Salvatierra en Salamanca. Venta de billetes el lunes día 1 de abril.
– En el mes de abril dará comienzo el Taller de Pintura: «Temple al huevo sobre tabla».
Será impartido por nuestro compañero Juan Carlos, y se desarrollará los viernes del mes abril, días 5, 12, 19 y 26 y en mayo el día 3, en horario de 17 a 19 h.
La inscripción será de 30 €, e incluye el material: tabla, pintura, etc.
Las personas interesadas, deberéis comunicarlo a la Asociación con suficiente antelación, para poder disponer del material necesario.

Un cordial saludo,
La Junta Directiva

VIENE HOMBRE DE LAS NIEVES…Y CON ÉL LA MUJER VIENE

Eso comentaba el pueblo
de la mítica Cistierna
al vernos allí llegar
con nieve hasta las orejas.
orejas es un decir,
pero la nieve nos llega
casi, casi hasta el ombligo,
casi, casi hasta las cejas
en matinal recorrido
por los montes y las sierras.

                *   *   *


 
Salimos donde dejamos
lo mejor de nuestras señas:
enfrente del Monasterio,
todo nieve y todo piedra.
Salimos con combustible
«tomao» con delicadeza.
Como era autoservicio,
la gente no tiene queja:
pos dos euritos, señores,
fue bien surtida la muestra.
Buen café y un buen bizcocho
es lo que la gente encuentra,
y una copita de orujo,
orujo de finas hierbas,
para iniciar animosos
nuestra inmediata carrera.
Y algunos se nos quejaban
de que era escasa la oferta.
Seguro que fueron esos
que el alpiste se metieran
(alpiste de buen orujo)
sin enfado y sin protestas.
¡Qué facilidad ORAL
tienen algunos, qué pena!
Y cuando se dice oral
no es de palabra, es de esa
boquita que Dios les dio
para expresar siempre quejas.
Mas…¡qué le vamos a hacer!
de todo tiene que haber
entre tanta gente buena.
Y pertrechados de todo,
iniciamos la experiencia.
Nunca anduvimos nosotros
sobre blancura tan nívea.
Pocas veces la blancura
acogía nuestras huellas
con tanta fraternidad,
con tanta delicadeza.
Una mancha de color
forma  una humana cadena
por aquellas montañitas
que casi a las nubes llegan.
Fotos que hicieron algunos
con máquinas siempre prestas
serpiente multicolor
reflejan por la ladera,
aunque más que una serpiente
éramos más bien…culebra.
Culebra que, afanosa,
por la falda blanca gatea.
Todo el mundo mira y mira
pero…¿hay alguien que vea
algo más que ese sendero
que han dibujado esas huellas
de aquellos que nos preceden
conformando la cabeza?
Habrá que reconocer
el esfuerzo que eso cuesta:
esos que abren el camino
hombres grandes,  recios eran;
que en la hondura de la nieve
no es fácil dejar la huella.
A lo mejor son los mismos
que la etapa antes hicieran
para que los peregrinos
dificultades no hubieran.
Y de ese grupo, el buen BUZZI
siempre va en la cabecera.
Pero en ese viaje previo
de esta etapa santiaguera,
Santiago no le ayudó
y una costilla al caerse
rompió de mala manera.
Mala pata no tuviste,
amigo Buci, en la senda
que mala fue tu costilla
costilla muy puñetera.
En fin, todos deseamos
que la lesión leve sea
y que pronto disfrutemos
de tu compañía señera.



                *   *   *

                       
                  
Sobresaliendo del blanco
fulgurante de la estepa
árboles solos nos miran
próximos a la vereda.
Árboles secos, huesudos
que hacia el cielo allí nos muestran
sus ramas frías, huesudas,
esas ramas casi yertas
que buscan desesperadas
indicios de primavera.
Sólo el verde invariable
de encinas y pinos llevan
una  vida de color
que a la nieve complementa.
Porque las hayas y robles
aún no se desperezan:
algunas hojas marrones
inmutables aún conservan.
Y las zarzas de gavanzas
de nieve casi cubiertas,
de refugio a criaturas
montaraces se presentan.
Ni siquiera los piornos
logran levantar cabeza
en aquellas soledades
de tan intensa belleza

                *   *   *

Una vez que ya llegamos
a la urbanita Cistieran,
poco quedaba que hacer,
pero importante ello era:
comernos allí el bocata
o un menú  de aquella tierra.
Engullido ya el condumio
y alguna visita hecha,
hacia casita volvimos
con más alegría que pena.

———————————

Texto:Nicolás Miñambres                                                            Fotografía: Marta Román

El Viejo Camino y nuestra Asociación en el Diario de León

En el Diario de León del 18 de febrero, ha aparecido la noticia de la etapa: La Virgen de Velilla a Cistierna: 

La Asociación de Amigos del Camino de Santiago Pulchra Leonina, de León, realizó ayer una etapa por el Viejo Camino de Santiago o de la Montaña. El recorrido, de 14 kilómetros, transcurrió entre la ermita de la Virgen de la Velilla, en La Mata de Monteagudo, hasta Cistierna.
La mayor parte del recorrido bordea Peñacorada hasta llegar a una pista que sale cercana al pueblo de Fuentes de Peñacorada.
Uno de los tramos recorridos se corresponde con las ruinas del Monasterio de San Guillermo, donde existe una señal que indica que uno se encuentra en una de las antiguas rutas de las legiones romanas. Los participantes continuaron hasta el mirador de Los Rejos, el arroyo de Redimora y la ermita de San Guillermo para llegar a la villa de Cistierna. Una de las visitas realizadas fue al Museo del Ferrocarril.

Ved el enlace

Tuvimos un hermoso día de nieve, con magníficas vistas de la montaña.

Félix Páramo, presentación en la AACS de León

El 07.02.2013, dentro de las actividades de la Biblioteca de la Asociación, el escritor y socio, Félix Páramo presentó su libro, Vivencias en el Camino.
Fue acogido por la presencia de numeroso público, no socios y miembros de la Asociación Amigos del Camino de Santiago Pulchra Leonina de León, que disfrutamos con su exposición y el adelanto de algunos de sus relatos. En el tiempo de las intervenciones del público, nos explicó la importancia de su labor de hospitalero voluntario sobre vivencias, que como estas, pueden llegar a crear un libro. Nosotros quisimos tirarle de la lengua y nos tuvimos que conformar con la posibilidad de adquirir el libro, para saber los finales.
El facilitó esta labor, puesto que regaló ejemplares a los allí presentes, a cambio de una aportación voluntaria, que desde la Asoc contribuirá a ayudar a los peregrinos del Camino de Santiago.
Agradecemos su gesto encomiable.

Texto y fotos de Rafael Cid

Renedo de Valdetuejar y la Virgen de Velilla. Anticipo Viejo Camino de Santiago

Siguiendo la ruta del viejo Camino de Santiago entramos en Renedo de Valdetuejar. Ved nuestro reportaje fotográfico de Renedo de Valdetuejar.
Es el pueblo de Sabino y lo cito con cariño, para agradecerle su amabilidad. Siempre tiene tiempo para acompañarnos y mostrarnos hasta el último rincón interesante, es un enamorado de su pueblo y transmite esa sensación de acogida al peregrino, que deseamos encontrar en el camino. 
Renedo de Valdetuéjar. León

Aquí le vemos con Eulogio junto a la Casa del Concejo.
También agradecemos a su prima Isabel, que en su bar de Renedo charlamos, al amor de la lumbre.

Renedo de Valdetuéjar. León

Isabel tiene una cocina acogedora, con un hogar siempre encendido, al que puedes acercarte a calentar los pies, o simplemente a mirar, para embrujarte con el juego de las llamas.

En el banco tradicional, las manos reposadas en el tablero, que se baja para que sirva de mesa, estábamos charlando, dispuestos a tomar el bocadillo y pedir una bebida que ella sirve a los clientes. En buen tiempo, se llena el porche de la entrada y en invierno, los vecinos acuden como antaño a la hila.

Al hablar de Renedo hay que mencionar a los Marqueses de Prado, de nobleza muy antigua y aunque les han colgado el «san benito» de ser despiadados con sus vasallos, hasta el punto de que a este territorio lo denominaron “el valle del hambre”, el padre Eutimio Martino en su libro “la Huella de las legiones” mantiene la hipótesis de que este nombre  responde, no al hambre común, sino al río, que forma este valle lateral del Cea. «Ambre» significa “río” en el idioma céltico de los antiguos pobladores anteriores a la conquista de Roma.
Acompañados por Sabino pudimos admirar aún parte de los muros defensivos, con las torres rematadas en su día, por dos soldados de piedra y nos dice que en la actualidad se encuentran en el museo de Ampudia.
Renedo de Valdetuéjar
Visitamos también la iglesia, aunque por estarla pintando, no era su mejor momento. Teníamos interés por contemplar, eso si, a través de los andamios, un retablo barroco del siglo XVIII,  con un bonito sagrario, que se trajo del imponente oratorio que existía en el palacio de los marqueses.
Renedo de Valdetuéjar. León
También son muy apreciados las esculturas de tres de los cuatro evangelistas, todos ellos de la escuela de Gregorio Fernández. Nos dicen que San Marcos se rompió durante el traslado y es que las imágenes, al ser de gran tamaño, son huecas y rompen fácilmente.
Renedo de Valdetuéjar. León
La nobleza de los Marqueses viene de tiempos muy antiguos. Unos dicen que de la época del Rey Fruela, que son descendientes del infante Nuño de Prado,  hijo del rey Bermudo  e incluso no faltan los que afirman que el propio rey, en una de sus correrías por la comarca, se prendó de la belleza de una pastora y la tomó allí mismo: en el prado, dando a su descendiente el título de Marqués de Prado.
Esto no es un invento mío, es el tema de la obra de teatro de Lope de Vega, «Los Prados de León».
Para saber más, podéis consultar el siguiente enlace:   
http://casarealrurikovich.com/antepasados/prado.pdf
De todas formas, fueron señores muy temidos en todo el valle. De su poder y riqueza nos queda constancia, a la vista de numerosas piedras que han subsistido y escudos, que adornan las casas fuertes de todo el valle.
Renedo de Valdetuéjar
En la actualidad podemos contemplar parte de su palacio en la obra hospitalaria Nuestra Señora de Regla, junto a la catedral de León. En su momento lució en Renedo, pero con posterioridad fue comprado, para embellecer el santuario de la Virgen del Camino, pero no conjugaba con el estilo modernista que se decidió finalmente.
Se pensó luego, utilizarlo para la construcción del conservatorio de música en León, pero se impuso un estilo más funcional. Finalmente el obispo Almarcha, que ya había trasladado los restos del monasterio de Eslonza para la Iglesia de Renueva, compró las piedras ya desmontadas por 800.000 Pts. Y gracias a eso se salvó totalmente de la ruina y hoy lo podemos admirar en Nª.Sª. de Regla.
Así es que ni los marqueses, ni el palacio, habitan este bonito pueblo, pero os diré, como dato anecdótico, que el último administrador de sus bienes, era bisabuelo de Sabino, nuestro acompañante. Así consta en los documentos antiguos, que él tuvo la amabilidad de mostrarnos, antes de subir con nosotros al Santuario de la Virgen de Velilla.
Virgen de la Velilla
Después de ascender una pequeña cuesta y reponer fuerzas en la casa rural, pudimos visitar el impresionante al Santuario de la Virgen de Velilla., que concentra la devoción de los habitantes de estos valles.
Cuenta la tradición que en el año 1470 un hidalgo, pariente de los marqueses, Diego Prado, encontró la imagen  entre unas piedras. Un resplandor llamó su atención y descubrió una bella imagen dorada, la llevó a su casa, pero comenzaron a ocurrir desgracias a su familia, lo que le hizo comprender que debía de construir una iglesia en el lugar donde la había descubierto.
La ermita perduró hasta 1615 y en este tiempo ocurrieron muchos hechos maravillosos, entre los peregrinos que acudían a pedir ayuda a la virgen.
En el siglo XVIII se construyó la magnífica iglesia actual. En su torre podemos contemplar las imágenes de dos jóvenes San Miguel y San Cipriano ¿de Antioquia?
Virgen de Velilla, León
En la explanada nos recibe un crucero de piedra de Boñar y en la fachada cercana a la cabecera del templo preside la imagen del Apóstol Santiago. Todos ellos símbolos de peregrinación a Santiago.
Ya en el interior, llama nuestra atención una lápida conmemorativa, que indica que allí reposan los restos de San Guillermo.
El retablo de la cabecera es del siglo XVIII con imágenes de San Nicolás de Bari y Santo Domingo de Guzmán. Desde lo alto nos contemplan las imágenes de San Froilán y el lobo. En los retablos laterales podemos admirar magníficas imágenes del Cristo y la Inmaculada.
Pasamos tras el altar mayor, al Camarín de la Virgen. Allí el humilde ciudadano queda obnubilado por la suntuosidad de esta capilla privada de los Marqueses.
Virgen de Velilla, León
El retablo mayor con altas columnas salomónicas doradas tiene una lujosa decoración con abundancia de ángeles coloreados predominantemente en azul y rosa. 
Junto a esta finura exquisita se presentan dos tenantes muy feos, que dicen representar a Adán y Eva que soportan el peso del retablo. 
Sobre el altar hay una imagen de la Virgen, aunque se trata de una copia, pues la original fue robada en 1973.
Virgen de Velilla,2013
Aún completan la decoración barroca dos retablos, con imágenes de san Antonio y San Juan de Sahagún, así como el suntuoso suelo marmolado y la piedra donde apareció la Virgen.
Virgen de Velilla,2013
Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid