19ª Historias del Viejo Camino de Santiago… Urbicua en Omaña

19ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.


Rosa Fadón y Rafael Cid

¿La antigua ciudad romana de Urbicua está en Omaña?




Los peregrinos del Viejo Camino de Santiago bajamos desde Pandorado hasta el río en la Omañuela, conocida en otros tiempos por su coto de pesca de exquisitas truchas. Ya nadie siembra por aquí el trigo que la Virgen de Pandorado hizo milagrosamente crecer, salvando a los lugareños de la descomunal hambruna.
En el pueblo nos reciben los vecinos, que son tres o cuatro, debido a los estragos que causa la despoblación, pero se comportan amistosamente y nos acompañan a su iglesia donde guardan la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, también llamada la Virgen de la O. Muy bella, quizás la de Pandorado, como sabéis, no quiso permanecer en esta iglesia para no competir en belleza con ella. Me sorprendió ese nombre, pues yo creí que se le daba a María embarazada, pero esta imagen tiene el niño sobre sus rodillas…
Por una senda junto al río seguimos caminando hasta Guisatecha, donde en una casita al lado de la carretera sorprenden dos grandes escudos de buena talla. En uno de ellos figura la palabra García, pues perteneció a D. Manuel García que en 1773 fue a casarse a Manzaneda. Para ser incluido en el censo tuvo que acreditar nobleza, que probó en la Cancillería de Valladolid y después dejó constancia en sendos escudos heráldicos. D. Manuel instaló el escudo de los García que hizo traer de su pueblo natal, que era Curueña, y el de los Álvarez, que era el apellido de su esposa Paula. Hace cosa de un siglo los herederos trasladaron los escudos desde Manzaneda para colocarlos en el lugar que actualmente ocupan.
¡Qué alegría encontrar las ruinas de Urbicua, en lo que los vecinos del Castillo llaman La Puebla, restos de un poblado romano de extracción del oro!


¡Qué alegría encontrar las ruinas de Urbicua, en lo que los vecinos del Castillo llaman La Puebla, restos de un poblado romano de extracción del oro! Llevábamos en nuestra mochila el libro de Julio Álvarez Rubio “Omaña, pueblos, paisajes y paseos” que nos había puesto en antecedentes sobre la Puebla y tratábamos de encontrar las ruinas de Urbicua. También el P. César Morán la documenta en una época en la que hasta pudo contar las calles y casas que se apreciaban. ¡gracias a Resthy dimos con ellas! Buscábamos entre los dos ríos y viendo esos montones de terreno comprendimos que debían ser las ruinas de la perdida ciudad, ya asimiladas por la naturaleza, en una sucesión de montículos. Resthy, nos explicó que este lugar le dicen la Puebla y que cuando se hizo la carretera no quisieron tocarlo porque se encontraron restos, que dijeron pertenecían a un antiguo poblado donde se trabajaba el oro en tiempos de los romanos. Me llenó de alegría pues ese nombre coincide con el que le dio fray TirsoLópez, agustino nativo de Cornombre, precisamente de un pueblo cercano a este lugar.

Fray Tirso envió un informe sobre la posible ubicación de Urbicua, ciudad romana citada por Tito Livio, al Catedrático de la Universidad de Granada D. Aureliano Fernández Guerra, que se encontraba realizando un mapa de la provincia romana de Gallaecia. El catedrático creía que Legio super Urbicum(Urbicua) se situaba en lo que hoy denominamos el castillo de Luna y ya afinaba bastante, pues otros arqueólogos no lograban dónde posicionarla e indicaban un lugar indeterminado entre Zaragoza y Albacete.
Pero ¿Quién era este cura que se atrevía a dar consejo al catedrático granadino? Ya veis que nació en Cornombre, en 1838, fue profesor de Estudios Teológicos en Burgos, escribió varios trabajos literarios y de investigación, como este que nos ocupa y llegó a ser Académico de la Historia. En 1889 este intelectual rechazó la proposición de ser Obispo de Cuenca.
Y ¿en qué nos basamos para apoyar al buen fraile contra otros investigadores? Pues en que nosotros tenemos un testimonio muy valioso en el Documento de Leodegundia, que recoge el libro “Vexu Kamin” de Julián González y que puntualiza la peregrinación que hace esta reina en el año 902, cuyo itinerario constituye el Viejo Camino de Santiago que nosotros vamos siguiendo. Dice así: “Por camino adelante pasamos el río Luna y otras aldeas y caseríos hasta Riello en las Omañas. Después Pandorado y las ruinas de Urbicua donde los romanos traían el oro que sacaban a los montes del Valle Gordo.”
Cruzando estos datos es fácil concluir, que en estas elevaciones, que encierran los restos del poblado a donde los romanos traían el oro que sacaban del Valle Gordo, duerme la ciudad de Urbicua. Ahora hace falta la mano que sepa despertarla.
Las almenas del castillo con los guardianes que nos observaban desde sus torres, fueron los únicos testigos de nuestra emoción y no eran otros que… ¡cigüeñas! Más de diez nidos de estas aves reposan en los amenazadores muros de esta fortaleza, cercada por los ríos Entralgo y Omaña que le sirven de fosos naturales. Dicen que en su interior nace un pasadizo que accede a las ruinas de la Puebla.
Hermoso castillo abandonado a su lenta ruina. En 1366 Enrique II lo dona a Juan González de Bazán que ostentaba también el señorío de Palacios de la Valduerna, pero en seguida se lo entrega a Diego Fernández de Quiñones I, cabeza de otra linajuda familia leonesa. Nuestro documento de Leodegundia lo cita en el año 902 como propiedad de Guisvado, el audaz caballero que trajo de Roma las reliquias de S. Adrián y Sta Natalia y que con su esposa Leuvina acometieron la repoblación y fueron los Condes de Boñar, de los que hablamos cuando por allí pasamos:
“Y después de pasar por Guisatecha y de rezar en la ermita de Sta Colomba y junto a Benal, que son de D. Guisvado, descansamos en el monasterio de Vegarienza”
Hoy el Castillo es un tranquilo pueblín que se formó a partir de las Ventas y hospederías, para comer y descansar durante las ferias que se celebraban junto a la ermita del Bendito Cristo. Hasta mediados de los 60 la ermita estaba cubierta de paja de centeno con el suelo de canto rodado, ahora en el interior de la bóveda hay un escrito dando cuenta de los benefactores que la mandaron reedificar y a su lado se ha restaurado el edificio donde se ubicaban las pesas del Mercado.
Al salir del Castillo paramos cerca de Vegarienza, para localizar dónde se ubicaría la ermita de Sta. Colomba, que cita el Documento de Leodegundia. Donde está el cementerio es el lugar donde se encontraba antiguamente, junto a un cortado que denominan “el Vallao”. El nombre hace referencia a una cerca, pues existió una fortificación, que el padre Cesar Morán, el Sabio que León olvidó, identifica con el nombre de Santa Colomba cuando se reutilizó convirtiéndolo en ermita. La imagen que tenía fue llevada después a Rosales, pueblo con el que había una fluida relación, que testimonia el Documento del año 902:
“Allí nos visitaron los hermanos de S. Mateo de Rosales…y nos contaron historias de unas fornias con mucho oro y las muchas labores romanas para sacarlo de esos montes como rojos”
La imagen se encuentra en un altar lateral de la iglesia de Rosales, pues durante siglos los vecinos de los dos pueblos se disputaron su posesión.
El tiempo se llevó el oro de Roma y sus ciudades y pueblas. Los castillos, ermitas y monasterios desaparecieron y dieron paso a la famosa Prefectoría de Vegarienza.

Existió en Vegarienza una famosa Preceptoría donde se educaron muchas personas de la comarca. En el año 1868 establece un acuerdo con los Agustinos, para preparar a los niños que fuesen a ingresar posteriormente en la congregación. El más famoso dómine fue Cancio Erasmo Gutiérrez Mallo, que llegó a componer una Gramática latina, utilizada posteriormente para dar clase en la Sorbona de París. Uno de sus alumnos, el padre David Rubio, en su libro “El Peralvillo de Omaña” parece que se inspiró en este educador, para crear el crítico personaje literario de Don Pánfilo.
Contemplamos en Vegarienza la Preceptoría de Cancio Erasmo Gutiérrez Mallo, el cual llegó a componer una Gramática latina, utilizada en la Sorbona
Subimos al castro donde se enseñorea la solitaria espadaña, mirador de todo el valle, sin duda antiguamente ejercía una labor de vigía. Bajamos luego a la iglesia de moderna hechura, que en cambio carece de ella. Está casi fuera del caserío, en la carretera que va a Sosas del Cumbral y a Garueña, el pueblo de mi amiga panderetera. La parroquia está dedicada a la transfiguración de El Señor y tiene su entrada tras un pequeño jardín cerrado. En las proximidades paramos a hablar con un vecino, que nos indicó cuál era el edificio que sirvió de Preceptoría y allí nos dirigimos para verlo a nuestras anchas.
No podemos dejar este bonito pueblo sin contaros que el Ayuntamiento de Riello en sesión del 29 de Septiembre de 2014 ha aprobado la reutilización de la vivienda del Consistorio Médico de Vegarienza para ubicar un Albergue de Peregrinos que dará acogida a los que acudan a Santiago de Compostela por el Viejo Camino de la montaña. Nosotros creemos que es muy de agradecer esta iniciativa y deseamos que otras localidades sigan su ejemplo.
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”
Foto 1: Rafael Cid: La Puebla, Urbicua, junto al Castillo de Omaña
Foto 2 : Rafael Cid: Castillo de Omaña con sus cigüeñas.
Foto 3: Rafael Cid: El Vallao, junto al cementerio de Vegarienza.
Foto 4: Rafael Cid: Escudos heráldicos en Guisatecha

Castillo de Omaña a Fasgar,Viejo Camino de Santiago

Este fin de semana la Asociación de Amigos del Camino de Santiago “Pulchra Leonina” ha realizado la etapa del Viejo Camino de Santiago desde el Castillo de Omaña a Barrio de la Puente y desde ahí a Fasgar.
Nosotros la anduvimos previamente para prepararla y conocer a la gente que nos atendería el día que llegara el grupo, como siempre hacemos.

El primer día que iniciamos esta etapa paramos en Riello (Ved nuestro reportaje fotográfico) para saludar a los amigos que hicimos en el recorrido de la etapa anterior, Toche, Esteban, Mar, Elena, para quedar con ellos y vernos al final de nuestro recorrido, al atardecer.

Mientras tomábamos el café mañanero en el bar de Villamor de Riello cayó una tormenta, pero pronto volvió a salir el sol, lo que aprovechamos para iniciar la ruta.
Dice nuestro sin par Don Quijote que “el que lee mucho y viaja mucho sabe mucho y ve mucho” y esta va a ser la pauta que dirija nuestra ruta de hoy, pues siempre vamos acompañados de libros y dispuestos a hablar con gente y a hacer amigos.
¡Qué sorpresa cuando paramos en el Castillo en casa de JoséAntonio y Rocío, que viven en la hermosa casa “La Filomena”! Allí nos encontramos con un D. Quijote, una talla de madera de tamaño natural, preciosa, nos hicimos unas fotos, nuestro agradecimiento.(Ved nuestro reportaje fotográfico)
El Castillo y Sta Colomba
Con cada uno de nuestros contertulios contamos lo mismo, que somos socios del Camino de Santiago de León, que estamos estudiando el Viejo Camino de Santiago que pasa por su pueblo, sobre el que hay documentación histórica, aunque ahora parece olvidado, que nos gustaría que nos dijeran si están en uso las sendas, si podemos entrar en la iglesia o en las ermitas, etc. Muchas personas dicen que sabían de este Camino de los peregrinos, que lo habían oído decir a su abuela o a su padre…y que no acertaban a creerlo.
Nosotros les hablamos de los libros que nos acompañan, el “Vexu Kamin” de Julián González, que dice:
 “… Y después de pasar por Guisatecha junto a la ermita de Santa Colomba  y junto a Benal que son de D. Guisvado descansaron junto al monasterio de Vegarienza.[…] continuaron el andar desde Aguasmestas por el Valle Gordo y su calzada hasta Fasgar”
El de Julio Álvarez Rubio“Omaña, pueblos paisajes y paseos”  el cual pujamos con gusto  en nuestra mochila de peregrinos durante este trayecto, porque nos va desgranando la historia de los lugares por los que transitamos. Pero hemos dejado en casa “El peralvillo de Omaña”,de David Rubioun libro de poemas: “Omaña pueblo a pueblo y leyendas”“La Omaña, donde los montes suspiran” de Florentino A. Diez y hasta tenemos “Cuerda de presos”.
Al salir del Castillo paramos cerca de Guisatecha (Ved nuestro reportaje fotográfico). Donde hoy vemos el cementerio es el lugar donde estuvo la ermita de Sta. Colomba,  junto a un cortado que denominan “el Vallao”  existió una fortificación, que el padre Cesar Morán, el Sabio que León olvidó, identifica con el nombre de Santa Colomba cuando fue cristianizado. La imagen fue llevada después a Rosales donde se encuentra en un altar lateral de su iglesia, pues durante siglos los vecinos de los dos pueblos se disputaron su posesión.
El Castillo y Sta Colomba
Anduvimos por Vegarienza,(Ved nuestro reportaje fotográfico) buscando restos del monasterio donde dice el  “Vexu Kamin” que los peregrinos descansaron, pero sólo me dieron referencia del de Santa Maria de Rosales, donde paraban los peregrinos, cerca de la ermita de Santa Catalina. Lo que existió en Vegarienza fue una famosa Preceptoría donde se educaron muchas personas de la comarca, llegando en el año 1868 a establecer un acuerdo con los Agustinos, para preparar a los niños que fuesen a ingresar posteriormente en la congregación. El más famoso dómine fue Cancio Erasmo Gutiérrez Mallo, que llegó a componer una Gramática latina, utilizada posteriormente para dar clase en la Sorbona de París. Uno de sus alumnos, el padre David Rubio, en su libro “el Peralvillo de Omaña” parece que se inspiró en este educador, para crear el personaje literario de Don Pánfilo.
Vegarienza
Subimos al castro donde se enseñorea la espadaña, mirador de todo el valle. Bajamos luego a la iglesia, que en cambio carece de ella, está entre el caserío, en la carretera que va a Sosas del Cumbral y a Garueña, el pueblo de mi amiga panderetera. La parroquia está dedicada a la transfiguración de El Señor y tiene su entrada tras un pequeño jardín cerrado. En las proximidades paramos a hablar con un vecino, que nos indicó cuál era el edificio que sirvió de Prefectoría y allí nos dirigimos para verlo a nuestras anchas.
Paramos en AguasMestas,(Ved nuestro reportaje fotográfico) que es un lugar de cruce, donde hay una antigua posada y otras tres casonas. Se juntan las aguas del río Omaña y el río ValleGordo. Nosotros remontamos este río que nos conducirá al final de nuestra etapa: Fasgar.
Aguasmestas
Al cabo de un kilómetro y medio llegamos a Cirujales,(Ved nuestro reportaje fotográfico) donde S. Pedro preside su iglesia y también existen huellas del paso de los romanos, aunque no supimos verlas. Entramos al Bar Amable, que está en el cruce con la carretera que sube a Villar de Omaña. Algunos hombres estaban sentados en las mesas y nos atendió MªNieves, dándonos explicaciones de los caminos que era mejor no seguir…Ella es de Barrio de la Puente, donde vive su madre, Tina, que allí conocimos después.
Cirujales
Hicimos unas fotos y cogimos agua en una fuente, ¡qué rica estaba después del bocata!
El siguiente pueblo que encontramos fue Villaverde de Omaña,(Ved nuestro reportaje fotográfico) cuya iglesia de Sta. María tiene su propia leyenda. En este viaje no paramos, pero después de hablar con mi cuñada y saber que ella veraneaba aquí cuando niña, decidimos verlo en la siguiente ocasión.
Villaverde de Omaña
Así hicimos, paramos junto a la casa de Antonio que nos indicó lo importante del pueblo. La iglesia tiene un reborde contra la colina para dar paso a un canal de agua, que sigue por el pueblo por varias desviaciones. Todo el entorno está acompasado por el sonido del agua que corre por doquier. El campo brilla de verdor y de los árboles frutales, enormes con todas las ramas floridas.
Marzán (Ved nuestro reportaje fotográfico) es un pueblo grande, hermoso. Nuestro abad Gundisalvo cita las explotaciones romanas por todo el Valle Gordo y expresamente “las Fornias y los Cousos”, pero están en lo alto de las montañas y no son visibles desde los pueblos. Entre Marzán y Barrio mana  “La Reirixia” cuyo caudal fue utilizado en las explotaciones auríferas romanas en los “cousos”. Como para este tipo de ingeniería era muy necesaria la abundancia de agua también sabemos que se utilizaba “el pozo de los griegos” (entre Villaverde y Cirujales). El canal que la transportaba se llama ahora “La Rodera de la Calzada”  Pero el padre Cesar Morán nos dice, que lo que ahora es rodera fue en su origen un canal con las peñas traspasadas.
Marzán
Aquí conocimos a Delfina. Tras su jubilación ha llegado de Madrid y se apena de no haber estado antes en este lugar paradisíaco que la vio nacer. Nos acompañó a la iglesia, hablando de los santos que se verían si hubiera podido acercarnos la llave, de la pila bautismal con sus adornos de ciervos, de la huesera, que recibe los restos del camposanto, de como los vecinos del pueblo arreglaron la iglesia a pesar del disgusto del párroco, de las obras inacabadas y fraudulentas del cementerio, de la escuela esperando una restauración…
Luego anduvimos callejeando, dirigiéndonos al río. Nos habló de los canales que suministraban agua a los molinos y a la fábrica de la luz. Dos piedras de molino adornan hoy dos de las fuentes del pueblo.
Cruzamos el puente, para admirar la famosa fuente que mana en la falda de la montaña. Nos dijo que el puente, tuvo que restaurarlo la empresa que explotaba una mina de mármol del otro lado del río.
A la entrada del pueblo hay un humilladero con un viejo crucero de madera, que utilizaron como poste, de forma poco respetuosa, para clavar la señal de la concha y flecha del Viejo Camino de Santiago.
Marzán
Delfina fue una cicerone extraordinaria. En la siguiente vez que estuvimos en Marzán conocimos a su tío Baudilio que nos habló del S. Cipriano, patrón del pueblo y S. Lorenzo, al que sacaron en plegaria por el pueblo, el día aquel del incendio. Nos dijo que un hombre exclamó:
“Cristu, si no lo quitan, quema él también”
Hablando de la riqueza del pueblo nos contó del Calero, que daba dos carros de cal al día, cuando se reparó el puente de Aguasmestas. Cantaba la gente:
“Viva el calero, vivan las cales y vivan las monedas de 100 reales”
Con Fina, su nieto Asier y su amiga Raquel visitamos el interior de la iglesia, contemplando los afamados ciervos de la pila bautismal y antes de despedirnos conocimos la ermita del Santo Cristo, donde suelen decir la misa.
Continuamos por carretera unos tres kilómetros y llegamos a la ermita de Sta. Ana (Ved nuestro reportaje fotográfico). Tiene una hermosa leyenda.
Vallegordo, ermita Sta Ana
¿Os acordáis de la historia del Abate Sauniere, la dinastía merovingia relacionada con genealogía de Cristo y  Rennes Le Chateau,  el lugar francés donde haciendo obras en la iglesia se dice que el sacerdote encontró unos antiguos pergaminos que le hicieron rico?  Pues deteneos aquí en este rinconcito olvidado de nuestra montaña y escuchad, porque se cuenta que el buen sacerdote encontró unos crípticos escritos que consiguió descifrar  y en los que se informaba ¡del lugar donde estaba oculto un tesoro! Para encontrarlo tenía que mirar por el ojo de la cerradura de la puerta de la ermita de Santa Ana. Cumplido el trámite observó una gran piedra blanca al otro lado del rio. Excavando allí encontró dos vasijas de oro abandonadas por los romanos.
Ahora tiene una puerta nueva y con bombín de llave moderna, así que sólo se podía dejar una limosna en el hueco pertinente y rezar una oración.
Barrio de la Puente (Ved nuestro reportaje fotográfico) recibe el nombre del hermoso puente, sin duda romano, aunque la gente no suele tener memoria más allá de alguna restauración dieciochesca. Es un pueblo grande, debió de ser importante porque en este pueblo se cruza la vía romana con la que sube a los valles de Babia y Luna y que cruza el puente por el barrio de Portugal. Dicen que los frailes gallegos, que vinieron aquí de Tuy, llamaban Portugal a todo lo que estuviera al otro lado del puente…
Aquí preguntamos cuál era el pico Suspirón, famoso, con su refugio de montañeros.Tiene su leyenda, pues dicen que una pastora, cuidando sus ovejas fue sorprendida por los lobos, asustada dio un grito, seguido de un suspiro tan fuerte al faltarle el aire, que acobardó a la manada lobuna, por lo que el lugar se llamó en lo sucesivo “El suspirón” (Florentino A. Diez en “La Omaña, donde los montes suspiran”)
Barrio de la Puente
En Barrio de la Puente está la ermita del Nazareno, la del Sto. Cristo y la parroquia de Sta. María.
Paramos enfrente de una ermita y un perro que descansaba allí nos acompañó en el recorrido por el pueblo. Luego, nos encontramos con Tina, la madre de MªNieves. Tina venía en su bici, haciendo deporte y cuando le hablamos de que éramos de la Acsl nos dijo que ella también pertenecía a una Asociación la de Murias de Paredes. Nos habló de sus hijas y como ya conocíamos a MªNieves, en el siguiente viaje, paramos a repostar en la gasolinera donde trabajan sus otras dos hijas para conocerlas, pero no estaban. Había una joven que era de Carrizal, otro pueblo que vimos en la etapa anterior.
El Nazareno barroco que preside el retablo de la parroquia nos impresiona con su pelo natural. Viene de la ermita de nuestro Padre Jesús Nazareno, ya en triste abandono, que está junto a la iglesia. Sobre la puerta está el escudo del fundador, el cura Juan Rubio Bardón. En realidad este lugar no era solamente una ermita sino también una capellanía sufragada por este sacerdote para que los niños del lugar aprendieran a leer y escribir.
Barrio de la Puente
Aquí dimos por finalizada la etapa el primer día de nuestra investigación, porque venía la tormenta y queríamos dejar algo para otro día, que fue el martes siguiente.
Así que al otro día dejamos Torrecillo a la izquierda de la carretera. Aquí está el “manadero”  una de las fuentes más grandes de Omaña y  dicen que en este pueblo pernoctó la reina leonesa Dª Urraca. Nos contó en Canales que su abuela recordaba que murió en Vallegordo la reina Urraca y el cortejo fúnebre, que la llevaba en parihuelas, pasó hacia el panteón de reyes leoneses impresionando la memoria de las gentes.
De Posada de Omaña, (Ved nuestro reportaje fotográfico) es natural David Rubio de la Calzada “el padre” del Peralvillo,  que aunque algunos lo etiquetan de pícaro, no pertenece al bajo rango social del Lazarillo, posee una buena cultura, es mujeriego pero no libertino y termina haciéndose fraile. Se dice que la discusión  con su catedrático, un fiósofo asturiano en el capítulo catorce, es de lo más divertido del libro.
Aparcamos en la plaza del Segoñal, nombre con resonancias de agua (cegoñal). La iglesia se alzaba en la falda de la colina y desde la espadaña se admiraba el caserío y el valle amplio con las sendas de montaña y el puente antiguo.
Posada de Omaña
A continuación de la iglesia están las antiguas escuelas, que tenían varias piedras pintadas de colores y en una de ellas la iglesia representada con mucho estilo. Más allá está la casa de Luciano, con el que charlamos de las bellezas del pueblo y de los visitantes que lo disfrutan, montañeros que aman estas montañas y les dejan los autobuses para cruzar a Tremor o vienen de Igüeña o Colinas donde otros autobuses les llevan y les esperan en Fasgar.
Un poquito más allá vimos el restaurado lavadero, con unas hermosas lajas de piedra de pizarra, sobre las que las mujeres lavaban antaño.
Regresamos para enfilar la calle hacia el río y contemplar el puente y algunos canales que dirigían el agua a los molinos, uno de ellos recién restaurado. La primavera estaba hermosa, los frutales llenos de flor, los prados de un verde intenso, las flores y las retamas cuajadas de color. El río saltaba a borbotones, con las crecidas de las recientes lluvias y deshielos. Aún se veía bastante nieve en las cumbres azuladas de los montes que enseñoreaban el horizonte.
Posada de Omaña
Si venimos en verano, un camino nos llevará hasta “Peñafurada”   desde donde podremos ver como el canal cambia de vertiente  (para el Bierzo), pasaremos junto a la fuente de “Fonflorin”  y enseguida encontraremos una ermita junto al dicho promontorio de Peñafurada, donde en las rocas, un poco más arriba apareció la Virgen que se venera en este lugar. Aquí ganaremos 100 días de indulgencia si rezamos con devoción una salve. Esto es así desde 1746. Hoy parece un apartado lugar, pero debéis saber, mis esforzados caminantes, que esto fue un hospital de peregrinos durante la Edad Media y que hasta hace poco tiempo, en el dia de la fiesta había que dar un pan de centeno y un vaso de vino a todos los que hasta aquí se acercaban.  
En el camino que va desde Posada de Omaña a Villapujin se podría visitar el “Viciu Castro”  o aldea fortificada, donde vivían los constructores de los canales romanos. Me contó un pastor (retirado) que en “Teso de las Pozas”, que es otro nombre por el que también se conoce a este lugar, está enterrado un palacio con muebles de oro. Esto motivó que unos cuantos amigos se dedicasen a excavar en aquel tiempo en que la arqueología iba por libre. Encontraron las puertas, pero no pudieron moverlas porque eran de bronce. Después el agua las enterró de nuevo así que ya podéis reanudar la búsqueda.
En Vegapujín(Ved nuestro reportaje fotográfico) caminamos entre el caserío. Fuimos a ver el puente viejo, que ha quedado al lado del nuevo, casi como en desuso.
Vegapujín
Paramos a leer las lápidas conmemorativas de los insignes hijos del pueblo. De este pueblo es el General Segundo García, Cruz Laureada de San Fernando por méritos propios conseguida en Filipinas. Participó en las contiendas políticas de su época, que le valieron una condena de 8 años de cárcel, pero sus vecinos del pueblo imploraron clemencia al rey Alfonso XIII siendo amnistiado en 1930 y con el advenimiento de la república, promovido a General de Brigada.
y nos quedamos con las ganas de encontrar los restos de calzada y el famoso hórreo de Vegapujín.
Llegamos a Fasgar (Ved nuestro reportaje fotográfico), bonito pueblo con hermosas casas de piedra y tejados de pizarra, la iglesia tiene a Santiago como patrón y tiene varios puentes de sus numerosos arroyos que cruzan el pueblo.
Es último pueblo del Valle Gordo, de aquí pasaremos al Campo de Santiago (buscar fotos de nuestra anterior excursión ¿veis que jovencitos estábamos? Visité entonces la casa de Samuel Rubio el maestro/poeta/montañero que grabó sus poemas en las fuentes  y como ya hemos dicho la expedición que conquistó el Everest en 2001 llevaba su nombre. Nos lo contó una tarde en la Losilla  Adelo Campos, profesor de instituto y alpinista, que participó en la expedición y nos hizo una presentación en vídeo de esta aventura excepcional realizada por alpinistas de nuestra tierra leonesa.
Allí nos esperaban Rosi y Candelas y enseguida se nos unieron en la conversación Ovidio y otros hombres que salían del bar.
Fasgar

Con todos contamos lo mismo, que somos socios del Camino de Santiago de León, que estamos estudiando el Viejo Camino de Santiago sobre el que hay documentación histórica, que aunque ahora parece olvidado nos gustaría que colaboraran en su difusión y en la acogida a los peregrinos, entre otros, a los de la Asociación leonesa que harán la etapa el día 18 de mayo.
Intercambiamos correos electrónicos para pasarles la información de nuestro blog y los folletos publicitarios que hemos elaborado y ellos decidieron poner de su parte lo que fuera necesario. Realmente se aprecia la hospitalidad y el cariño de estas personas, así que estamos seguros de que el día que volvamos, seguiremos estando entre amigos.
Texto y Fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid.

De Canales al Castillo de Omaña, Viejo Camino de Santiago

Recuerdos de la etapa:

El domingo 16 de marzo la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” hicimos esta etapa  de Canales al Castillo, con alegría, pues después de tantas jornadas marcadas por las inclemencias del tiempo, ahora disfrutábamos de un hermoso día de sol.
Se inició la peregrinación en la entrada del pueblo de Canales, torciendo a la derecha por la primera calle, que sube casi paralela al río, va por debajo del puente que cruzó la autopista y tomando la dirección a un gran almacén de carbón emprendimos la ruta por sendero a media ladera con un ascenso fácil y continuando por la Cañada Real con unas vistas panorámicas maravillosas.

Al llegar a Riello nos esperaban D. Eli, el sacerdote, para enseñarnos la iglesia y  nuestros amigos Elena, Mar, Esteban, entusiasmados en charlar sobre el Viejo Camino y para acompañarnos en un tramo de la etapa.

Riello
Rafa había prestado su traje de peregrino medieval, para colocarlo en la plaza y que sirviera de homenaje festivo en esta fecha en la que peregrinábamos los de León.
Riello
Cuando llegamos a Pandorado el traje de peregrino de Rosi se exhibía a la puerta del Restaurante de Resthy y Geli. Nos dijeron que muchos clientes preguntaban por qué y nos agradó que nuestra iniciativa sirviera para publicitar esta antigua ruta Compostelana.
Riello al Castillo
Tras un refrigerio y charla con los dueños, a los que estamos tan agradecidos por la ayuda recibida a la hora de investigar la ruta, seguimos hasta La Omañuela.
Riello al Castillo
Allí Elena y Mar nos facilitaron la visita al templo y a las antiguas escuelas. Se estaba de maravilla en el famoso coto pesquero del río, en la zona preparada con mesas de madera. Nos dijo que había días en verano que aquello se llenaba de gente y había contado hasta 40 coches…
No es de extrañar, es un lugar paradisíaco.
Riello al Castillo
La ruta hasta el Castillo iba a la orilla del río, por una estrecha senda sombreada de vegetación, muy agradable.
Tras comer en el Castillo visitamos las ruinas de Urbicua y nos acercamos a disfrutar del río, que venía crecido, vibrante, hermoso y que constituyó un descanso para nuestros pies.
Riello al Castillo
Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafa Cid