Centro de Día S. Andrés del Rabanedo. Camino Francés: Villafranca del Bierzo- O Cebreiro

         Nuestra sexta etapa ha estado impregnada de la más pura de las naturalezas. Seguimos con amenaza de lluvia, veintiocho kilómetros desafiantes y una subida a O´Cebreiro que representaba el segundo gran reto de esta aventura. Cada día hay que madrugar más pero como viene siendo habitual este hecho no desanima a nadie. Allí estábamos todos con ganas de compartir un nuevo día y llegar a tierras gallegas.

La presencia de peregrinos de distintas nacionalidades aumenta de mes en mes, eso reconforta tremendamente al grupo, este grupo que no domina ningún idioma pero cuando se cruzan con otros peregrinos parecen dominarlos todos, no tienen ningún problema.
La salida desde Villafranca del Bierzo, donde un túnel nos absorbió permitiendo adentrarse en  un espectacular paraje, a partir de ese momento todos los elementos habidos y por haber de la naturaleza nos iba arropando entre sus brazos de manera totalmente calida y desinteresada.

El susurro de las aguas del río no cesaba de endulzar nuestros oídos, el verde intenso de  los valles llenaba de color la retina de nuestros ojos, la lluvia  en esta ocasión no representó obstáculo y parecía nuestra aliada, en algunos momentos se retiraba a sus aposentos y entonces venía el sol a secar nuestros atuendos.
Proseguimos hasta llegar a Pereje y  sin detenernos seguimos en dirección a Trabadelo hasta llegar a Portela. Estas localidades nos acogen amablemente sus gentes nos saludan esbozando una sonrisa. Nuestros peregrinos hablan con sus gentes comparten emociones y abrazos.

No hay muestras de cansancio sino todo lo contrario de continuar.  Sin apenas darnos cuenta cruzamos Ambasmestas, Vega de Valcarce hasta llegar Ruitelán. Hemos ido absolutamente ensimismados con el paisaje  que cada vez se muestra más espectacular. En nuestro caminar mantenemos conversaciones entre nosotros que sin darlos cuenta van estrechando más nuestra amistad. Los momentos de silencio  de cada uno de nosotros se respetan con la mayor naturalidad.

Después de la comidallega el momento de decidir quienes continúan el difícil tramo que nos lleva de Ruitelán a O Cebreiro. En estos meses hemos aprendido a medir nuestras posibilidades. Unos pocos deciden ir en autobús directamente a O Cebreiro son conscientes de la dureza de la etapa y de sus posibilidades; Soy consciente que esta decisión no es fácil para ellos por eso me parece una actitud valiente.  
El resto seguimos con una duda ¿seremos capaces? Nos han dicho que  hay dos caminos: por la carretera  recomendada para ciclistas o por la opción de caminantes que si bien nos han dicho que es más bonita es mucho más dura sobre todos si ha llovido. Tomamos la decisión todos juntos: ¡el camino!

Desde Ruitelán llegamos con una suave lluvia a Herrerías donde empezamos la ascensión. De repente claros de sol nos sorprendían y alentaban a seguir, el ritmo se fue adecuando a nuestras fuerzas. Claramente el camino se fue complicando debido a las lluvias y tuvimos que extremar las precauciones para evitar las caídas, pero realmente el camino era espectacular había estampas como sacadas de un “cuento de hadas”, el musgo, el verdor de los campos, los árboles…

 Llegamos a Faba, la lluvia comenzó de nuevo  quedan 4,7 Km. y se presentan difíciles con la lluvia pero el grupo sabe que no hay marcha atrás deciden continuar. Todos se ayudan en este último tramo, dando ánimos, esperando unos por otros, mirando  hacia atrás y mirando hacia delante. Es cuando nuestro compañero Secundino, con su sentido del humor adopta la postura corporal como si de una señal del camino se tratase  y nos indica el camino. Así que decidimos seguirle…

Llegamos a Laguna de Castilla, son los últimos retazos del camino, allí nos sorprenden sus casas, sus gentes y sus animales, que salen a  nuestro encuentro indicándonos el camino a O Cebreiro.

Y apenas a medio  a un kilómetro de O Cebreiro, todos miramos atrás. La sensación de satisfacciónera tan enorme como el cansancio. Empapados de agua, con nuestras botas llenas de barro, nos quedamos contemplando el paisaje y estoy segura que a todos nos llenaba el mismo sentimiento: ¡Ha merecido la pena!  

Y fue así como llegamos a O Cebreiro, donde nos esperaban nuestros compañeros en una palloza con un café caliente y pastas como viene siendo habitual, pero lo mejor de todo la fiesta que se habían preparado con las gentes del lugar. Música de gaitas, tambores, panderetas todos bailando  olvidamos el dolor de nuestras piernas y nos unimos en un baile que iba más allá de lo puramente lúdico. Una etapa más se ha concluido y el sentimiento de continuar cada vez es mayor e imparable.

Eva García S.

Centro de Día S. Andrés del Rabanedo. Camino Francés: Ponferrada- Villafranca del Bierzo

Después de transcurrir la Semana Santa ha llegado el día 14 de Abril. Los días antes de la salida no hemos cesado de mirar el pronóstico del tiempo: lluvia y nieve… El grupo siempre se reúne tres días antes de la salida para ultimar los detalles de cada etapa que vamos a realizar. En esta ocasión debíamos tomar la decisión de seguir adelante o posponer la salida antes las previsiones metereológicas. Sin dudarlo el grupo lo decidió sin titubeos: ¡Salimos! Eso si, con chubasquero.

Afrontamos nuestra quinta etapa: Ponferrada- Villafranca del Bierzo, en kilómetros ha sido la más corta y de escasa dificultad, la única adversidad la posibilidad de lluvia o incluso nieve. Así salimos como cada sábado a primera hora de la mañana conscientes de que podían surgir cambios y modificaciones en el itinerario previsto.

Mientras avanzábamos  por la carretera descubrimos que el número de peregrinos había aumentado considerablemente desde la última vez, e ilusionados nos pusimos a contarlos llegamos a unos veinticinco  hasta que los perdimos de vista, entramos en el puerto Manzanal  y tomo protagonismo el agua nieve… 


Al llegar a Ponferrada la amenaza de lluvia nos hizo situarnos directamente en Fuentes Nuevas  con la idea de avanzar lo más rápido posible ante el temor de que el día se cerrara en agua y no pudiéramos caminar nada. Con esta difícil decisión nos pusimos todos nuestros atuendos  y  comenzamos a caminar, en apenas dos minutos comenzó a llover, pero continuamos con agua y todo.


Es sorprendente el valor de todos y todas que no dudaron ni un segundo. El camino como siempre nos siguió ofreciendo sorpresas, no sólo por el entorno que estaba comenzando a variar considerablemente  sino también por las condiciones del agua, esto nos hizo ir variando los ritmos y realizar un camino más intimo pues la lluvia nos hacia caminar de manera más solitaria pendientes de no mojarnos, tropezar, resbalar … experimentando nuevas sensaciones.  Mientras la naturaleza que nos rodeaba mostraba un total agradecimiento al agua tan esperada.  Prueba de ello el feliz caracol que se nos cruzó en el camino al cual respetamos su marcha, pero no seguimos su ritmo.


Sin apenas darnos cuenta llegamos a Camponaraya en dirección a Cacabelos, seguimos sin pausa adentrándonos paulatinamente en unos campos llenos de cepas de los viñedos mostrándonos señorialmente sus feudos en tributo a sus señores dominantes de la comarca “Los vinos”.


La lluvia ceso y eso nos permitió ir reagrupándonos y retomar nuestras conversaciones  para compartir sentimientos y sensaciones. El paisaje nuevamente nos dejo huella y nos acercaba  a la cultura de nuestra tierra del Bierzo. Nos cruzamos con otros peregrinos de Corea, Italia, Alemania…. Y nos sentíamos orgullosos de disfrutar de esta experiencia tan universal, donde todo el mundo te mira con una sonrisa y te desea “buen camino”.  Nos gusta formar parte de esta aventura.



Llegamos a Cacabelos localidad donde la presencia y señales del camino nos acompañan en todo momento, así como la mirada de sus gentes, tomamos un café caliente. Decidimos seguir hasta Villafranca del Bierzo pues las fuerzas nos lo permitían al igual que un tímido sol nos lo facilitó. Cruzamos el puente de Cacabelos dejando el río Cúa a nuestra derecha en dirección a Pieros. El entorno era espectacular, arropados y abrazados por campos y campos de viñedos ¡Qué belleza! 


Llegamos a Pieros, animados como nunca íbamos como alma en pena en busca de cualquier muestra urbana que nos indicara la tan esperada llegada a Villafranca del Bierzo. Fue entonces unos kilómetros antes cuando la lluvia decidió acompañarnos en el ultimo trayecto y todo hay que decirlo  la aceptamos como acompañante y seguimos hasta vislumbrar la Iglesia de Santiago donde nos reagrupamos para coger nuestra comida y ropa seca, dirigirnos a el albergue y comer nuestras viandas.



Comenzó el ritual de la comida en el cual ya sabéis que todo el mundo comparte todo, desfila el chorizo, jamón, queso… y siempre nos quedamos sorprendidos con el menú de Carmina… sopas en cazuela de barro ideales para un día como hoy, no podéis negarnos que el grupo tiene un humor considerable. 


Finalmente nos despedimos dando las gracias al hospitalero del Albergue Municipal de Villafranca por su impecable y calurosa acogida.  Subimos a nuestro autobús de regreso a casa, con una parada en Ponferrada para tomar café y hacer parte del camino que no pudimos hacer por la lluvia, para volver reconfortados mientras nuestras acompañantes más jóvenes caían en un profundo sueño fruto de un día realmente duro.


Una nueva etapa queda realizada y os puedo asegurar que hemos aprendido más cosas sobre lo que es “hacer el camino” con un grupo de personas que están luchando y desafiando sus limitaciones físicas que por la edad o por la salud les acompañan, donde cada día tenemos que hacer un profundo ejercicio de saber respetar los ritmos de cada uno y aceptar los puntos de vista y opiniones de cada cual. Treinta y dos miradas contemplan un paisaje pero es curioso cada uno prestamos atención a cosas distintas, unos el cielo, su color, intensidad, fuerza, otros la tierra, las piedras, otros los árboles, otros los sonidos de los animales, las cigüeñas, los caballos, perros, otros el olor que la lluvia deja en el ambiente… y todos rescatan de la naturaleza pinceladas distintas  para seguir el  mismo camino.



Eva G. S.

Centro de Día S. Andrés del Rabanedo. Camino Francés: Cruz de Ferro- Ponferrada

Llegó el 10 de  Marzo, nuestra “Cuarta Etapa”, Cruz de Ferro – Ponferrada, el día se presenta inmejorable, nos han advertido de la dureza de esta etapa pero el grupo está imparable, es mayor el deseo de hacer el camino que sus obstáculos.  A las ocho de la mañana nuestro mensual reencuentro con nuestras habituales sonrisas, abrazos que te arropan de una manera indescriptible. Así llegamos a la Cruz de Ferro donde cuatro corzos correteando a la ladera de la carretera nos dan la bienvenida. ¡Qué belleza!

Comenzamos nuestro camino con un esplendido sol, apreciando un nuevo contraste en el paisaje. Nos aproximamos al Bierzo, la naturaleza nos va envolviendo con sus colores, sus olores, sus sonidos…. Las señales de otros peregrinos nos muestran el camino y la certeza de no estar solos en esta aventura. 

Nos encontramos con el refugio que nos indica que hemos llegado a Manjarín, lugar peculiar e inolvidable, allí nos paraliza durante unos minutos una serie de carteles indicativos de distintos puntos de peregrinaje, se no va la mirada a “Jerusalén 5.000 km” rápidamente miramos “Santiago 220 km” y proseguimos aliviados.

  Embriagados por el paisaje avanzamos hasta encontrarnos un peregrino sentado en un banco  descansando. Alguien dice: ¡No es de aquí, se parece a Van Gogh!. El peregrino con su pelo y barba pelirroja efectivamente lo parecía; todos le saludaban y le decían: ¡Buen Camino!, y Carmina se detuvo y le dijo: ¿Necesitas algo?. Él respondió: no hablo español y Carmina pensó: ¡no habla español pero me entendió!.


Seguimos en dirección a El Acebo, comenzamos a descender, las conversaciones disminuyen y el silencio se apodera de nosotros, estamos muy pendientes del camino, de los tramos de descenso con piedras, miramos al horizonte y no se ve reseña de ningún pueblo. Seguimos caminando.

 

 Realmente el descenso empieza a mostrarnos su dureza pero igualmente la belleza que entraña el realizarlo. Por fin llegamos a El  Acebo, impresionante la belleza de esta localidad, el sitio y la hora ideal para tomar ese café tan deseado. Nos detenemos un tiempo para disfrutar de sus casas, gentes y animales de compañía e incluso hubo tiempo para que mis chicos del Centro Día fueran al parque a columpiarse y jugar un rato como niños. Realmente lo veo y no lo creo, ¿de dónde sacan tanta energía?. En el fondo  tengo claro de donde.

Es la hora de retomar el camino hasta Riego de Ambrós donde pararemos para hacer la comida. Llegamos sin apenas darnos cuenta y nos encontramos con unas merinas recién esquiladas que salieron a nuestro encuentro y nos indicaron la entrada a este precioso pueblo. Que contrastes, los tejados, la arquitectura, las calles, las iglesias… todo empieza a ser considerablemente distinto de lo que dejamos atrás.  Llega el  momento de la comida, es impresionante, todo el mundo quiere compartir todo con todos ¡y que rico está todo!

En nuestro segundo tramo comenzamos un fuerte descenso, vamos mentalizados pero la belleza de estos kilómetros nos envuelve de tal manera que no podemos parar hasta que llegamos a Molinaseca donde dimos un buen remojón a nuestros pies en las aguas de su río  para recuperar fuerzas y realizar el último tramo hasta Ponferrada.

El intenso calor de la tarde y la dureza de la etapa hizo que los últimos kilómetros fueran realmente duros. Cada uno tuvo que emplear a fondo las fuerzas que le quedaban para dar por concluida la etapa. Llegamos al albergue San Nicolás de Flüe donde nos acogieron maravillosamente, nos mezclamos con otros peregrinos y compartimos cansancio y satisfacción: ¡solo quedan 202 km!.  Sellamos nuestras credenciales y nos hicimos la foto  donde se refleja la satisfacción de haber llegado.

Tres nuevos peregrinos se han incorporado a nuestra aventura y ya somos 32. Esto es signo de que sin quererlo estamos contagiando nuestra ilusión a otras personas. Esto es signo de que nos estamos impregnando de la esencia del camino que da valor a lo verdaderamente importante: la persona, su humanidad, de su solidaridad y el aprendizaje de encontrarse a uno mismo para encontrar a los demás.

Eva García.

Centro de Día S. Andrés del Rabanedo. Camino Francés: Astorga- Rabanal del Camino.

Ha llegado el sábado del mes de Febrero tan esperado por todos nosotros. Salimos de nuestras casas hacia nuestro punto de encuentro en Trobajo del Camino, con una temperatura de siete grados bajo cero, pero con la certeza de que un soleado día nos iba acompañar en nuestro peregrinaje. En nuestras mochilas llevábamos todo lo necesario para realizar nuestra tercera etapa y una gran dosis de entusiasmo que se contagia y crece sin parar. 
Así llegamos en autobús a Astorga, tomamos un café caliente y sin entretenernos más de lo necesario comenzamos a caminar a las nueve de la mañana hacia Murias de Rechivaldo. El frío era contundente, pero entrábamos en una nueva comarca “La maragatería” y el paisaje  que se presentaba ante nuestros ojos empezaba a variar considerablemente de todo lo que hasta entonces habíamos visto.
Nuestras miradas absorbían todo lo que nuestros ojos pueden filtrar: los campos, los animales (caballos, perros, gatos), las construcciones de los pueblos y las infinitas señales del camino y de otros peregrinos que nos arropan durante todo el trayecto. Sin apenas darnos cuenta llegamos a Murias de Rechivaldo, un hermoso y cuidado pueblo con su bonita iglesia.
 
Nuestra piernas no se detuvieron hasta Santa Catalina de Somoza, atravesamos sus calles, con sus interesantes casas, que mostraban ya la arquitectura típica de la comarca, sus puertas pintadas de azul y verde dotaban a esta localidad de una entrañable sensación.
Y con toda la inspiración del mundo seguimos hasta  El Ganso, donde una mujer y su hija acompañadas de sus acogedoras mascotas, perro y gato, nos dieron una grata acogida y nos indicaron que hasta Rabanal del Camino quedaban otras dos horas casi de trayecto. 
 Los ánimos estaban bien, el cansancio no se mostraba evidente y continuamos hacia Rabanal del Camino.  A pesar de ser invierno, este tramo nos ofreció un motivador paisaje al adentrarnos en pequeños bosquecillos de robles. Por fin llegamos a Rabanal de Camino y disfrutamos de la tan esperada comida. 
Muy cerca de nuestro objetivo del día, Foncebadón, arropados de un calor sorprendente para estas fechas, realizamos este último trayecto que aunque era más duro, realmente fue cautivador. Mirando hacia atrás, apreciábamos la belleza de nuestra tierra y la satisfacción de que ha merecido la pena realizar este esfuerzo. 
El camino, el paisaje, sus pueblos, sus gentes, empiezan a formar parte de nuestra  experiencia, pero hay algo que empieza a calar entre todos nosotros y es la buena relación del grupo, el aprendizaje humano nos enseña a cada paso que damos. Por fin, llegamos a la Cruz de Ferro ¡una etapa más!.
Y mirando al infinito pensamos “Ya queda menos…” 
Eva G.

Centro de Día S. Andrés del Rabanedo. Camino Francés: Villavante-Astorga

Nuestros amigos del Centro de Día de San Andrés del Rabanedo, continúan realizando el Camino de Santiago Francés. El sábado día 14, hicieron la etapa Villavante- Astorga y nos han dejado su pequeña crónica:

A las 9 de la mañana nos encontramos en nuestro punto de encuentro: Nuestro Centro Día, el entusiasmo de las 28 personas es el motor suficiente que hace retomar esta hermosa aventura mensualmente.

Nuestro autobús nos desplazó a Villavante para dar comienzo a esta segunda etapa. Estábamos seguros que el buen tiempo nos iba a acompañar, pero eso no impidió el observar en las primeras horas matinales, la escarcha que impregnaba un poético paisaje que se filtraba a cada instante en nuestras miradas.

Con esta sensación comenzamos a caminar con una sonrisa en nuestros rostros y sin apenas darnos cuenta llegamos a Hospital de Órbigo,

Entonces empezamos a oír “buen camino”, un café caliente y primeras impresiones nos impulsaron a continuar caminando hasta Santibáñez de Valdeiglesias.

Como la energía nos sobraba, el grupo decidió seguir hasta San Justo de la Vega para hacer la parada obligada de la tan esperada comida.

Nada mejor que un buen bocadillo en la explanada de la Iglesia al calor de sol en buena compañía y la satisfacción de estar a cuatro kilómetros de nuestro objetivo: Astorga.

A medida que nos acercábamos a Astorga, el grupo caminaba con la seguridad absoluta de que su sueño se iba alcanzando, el cansancio en estos instantes no importaba, cada vez estábamos más cerca de Santiago.

La llegada al albergue de Astorga y el sellado de nuestras credenciales daban por concluida una etapa más, que no sólo dejaba sensaciones de cansancio, sino mil estampas de paisajes, de olores, de sensaciones, intercambios de opiniones, de silencios y de un profundo respeto entre todos que se resume en un pensamiento que uno de nosotros expresó al terminar: “Esto crea adicción”.

Eva

Otro peregrino nos ha dejado este relato de la etapa:

Iniciamos el camino a las 10 de esta mañana fría de invierno. La helada caída en la noche dejó en el campo un paisaje espectacular digno de una “tarjeta navideña”.

 Con gran entusiasmo fuimos avanzando por el remozado puente de Hospital de Orbigo, pasamos por el albergue municipal de peregrinos, en dónde sellamos nuestras credenciales.

Siguiendo la señalización caminamos hacia Santibáñez de Valdeiglesias, acompañados ya, por un cielo despejado y un radiante sol muy agradable que aprovechamos para descansar y tomar un “tentempié”.

A las dos de la tarde llegamos a San Román de la Vega, y allí  dimos buena cuenta del “bocadillo” plenamente satisfechos, después de haber dejado atrás más de 20 Km. de esta etapa.

Luego, continuamos camino hacia Astorga y a las 4 de la tarde sellamos nuestra credencial en el albergue.

Realizamos un pequeño recorrido por esta agradable ciudad disfrutando de sus importantes monumentos (catedral, Palacio de Gaudi, Plaza Mayor, Ayuntamiento, etc.).

A las 17 horas iniciamos en autobús el regreso a León, una vez conseguido nuestro objetivo de hoy y pensando ya en la próxima.

¡Enhorabuena Amigos de S. Andrés. Estáis en plena forma!

Centro de Día de San Andrés del Rabanedo. Inicio del Camino de Santiago

El día 26 de noviembre,  30 personas del Centro de Día del Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo, iniciaron el Camino de Santiago, por etapas.

Fueron recibidas a las 11 de la mañana por el Alcalde Gregorio Chamorro, la Concejala de Bienestar Social, Aurora Baza, los responsables del Centro y miembros de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León.

A continuación les selló la credencial y después de realizar la foto de grupo, iniciaron el camino.

Visitaron la  iglesia de Santiago de Trobajo y continuaron caminando hasta la Virgen del Camino donde fueron recibidas por un padre dominico.

Después de sellarles la credencial, algunas personas asistieron a la eucaristía en la Basílica de La Virgen del Camino y otras regresaron andando a San Andrés.

Esta corta etapa de entrenamiento, ha sido la antesala para la próxima que realizarán el día 3 de diciembre desde La Virgen del Camino hasta Villavante, por la “calzada de los peregrinos”.

Esta actividad se desarrolla en colaboración de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina”.