CAMINO DEL NORTE: Baamonde – A Braña – Sobrado dos Monxes

Texto: Tere Piñón
Fotografía: Maribel Borrego
La etapa se realizó en dos días, sábado 15 de junio y domingo 16. Como siempre se dio la posibilidad de realizar cada tramo en varias opciones (1ª parte, segunda  o tramo completo).
El sábado salimos a las 7 de la mañana de León, llegando a Baamonde hacia las 10 h. Tiempo para café y comenzamos a caminar todo el grupo, ya que nadie se apuntó a hacer sólo la segunda opción.
El camino fue precioso, entre castaños, pinos, robles (carballos en Galicia), piornos floridos, con una coloración espectacular de diversas tonalidades de verdes, rompiendo ésta, el amarillo de las escobas.
El suelo alfombrado por las briznas de los pinos entre las piedras de granito, la temperatura ideal para caminar y la suavidad del perfil (no hubo grandes desniveles) hicieron que resultara una andadura muy gratificante.

Llegamos al “lugar” de Mirazhacia las 14 h. comida y descanso. Los que hacían la segunda etapa continuaron, quedando el resto allí hasta las 16 horas, que se decidió coger el autobús para ir al reencuentro con los demás.
 
Aquí comenzó la odisea de la búsqueda del camino a seguir por el autobús hasta A Braña, puesto que se trata de una única casa abandonada, no hay señalización, y las gentes, muy amables por cierto, poco pudieron hacer para orientarnos.
Al final, gracias a Camino y su navegador, ya que el del conductor no identificaba donde estábamos y después de dos horas tuvimos el reencuentro con el resto del grupo.
Llegamos a Melide (Mellid) sobre las seis de la tarde y nos alojamos en dos hoteles. La cena, en el hotel Carlos 96, para todo el grupo a las 20.30 h. Después de una ducha fuimos a dar  una vuelta por el pueblo y aprovechamos a degustar el pulpo a la gallega junto con un albariño o ribeiro, según gustos.
La cena consistió en empanada, caldo gallego y “carne o caldeiro” o merluza a la cazuela a elegir, postre y café o infusiones, y todo resultó estupendo y muy abundante.
El desayuno del domingo 16, fue a las 8 y contó con un amplio surtido de todo tipo de panes, fiambre, cereales, fruta, etc., con una atención excepcional. A continuación salimos en el autobús hacia A Cabana, origen de la segunda etapa (se decidió que todos salíamos desde aquí a Sobrado dos Monxes, 15 kilómetros).
 
Continuamos disfrutando del esplendor del paisaje, subidas suaves, caminos que atraviesan bosques que parecen encantados (fragas en gallego) y todo ello acompañado de un tiempo excepcional para caminar. 
Como colofón llegamos a Sobrado dos Monxes, entrando al pueblo al lado de la laguna creada artificialmente por los monjes del monasterio como acuífero, bordeada por nenúfares y orquestada por el croar de las ranas. ¡Precioso!
Comimos y a las 16:30 h. visitamos el monasterio, “el escorial gallego” como se le conoce en Galicia por su monumentalidad y parecido con el estilo herreriano. Beatriz, como siempre, se prestó a explicarnos brevemente la historia y el arte del edificio.
A las 17 h. regreso a León. Nos amenizó el viaje Piedad contando chistes y llegando a León, se entonó el himno de la Asociación. 
¡Dos días estupendos!

CAMINO DEL NORTE: Mondoñedo-Abadín-Villalba

Texto: Luis G. Perrino
Fotografía: Maribel Borrego

Empezamos esta etapa de dos días en Mondoñedo que fue una de las siete capitales históricas de la provincia de Galicia, visitando el Centro de Interpretación del Camino de Santiago en el Camino del Norte y el cementerio de ilustres de esta localidad.

Aquí nacieron y descasan Álvaro Cunqueiro (ilustre de las letras gallegas), Leiras Pulpeiro (el médico de los pobres), Pascual Veigas (compositor musical con la alborada gallega)…dejamos la visita de los edificios ilustres y la Catedral para la tarde pues dormiremos en esta localidad.
Una vez más contamos con la compañía de Luis Fernández Anseres y otros compañeros de la Asociación de Amigos del Camino del Norte de Mondoñedo, a los que queremos expresar nuestro agradecimiento, por todas sus atenciones con nosotros
  
Empecemos a caminar con un viento fuerte de cara que durará todo el día pero sin lluvia. Saliendo de Mondoñedo  por la calle donde vivió Cunqueiro y nos encontramos la subida más dura de todo el Camino del Norte con bosques de especies autóctonas que nos hace sentir la respiración por el esfuerzo para salvar un desnivel de 250 m. Durante 11 Km. atravesamos pequeñas aldeas o parroquias hasta llegar a las faldas de Galgao donde está la ermita de San Roque, ¡Que Santo tan peregrino con el pan en la mano y el perro a su lado!
 
Después de atravesar por una pasarela la autovía en obras continuamos a Gontán escoltados por praderas verdes y animales que pastan plácidamente. En esta localidad su albergue nos da la bienvenida y la hospitalidad para comer nuestras viandas en sus bares. Es la antesala del final de etapa en Abadín donde somos recibidos también con amabilidad.
El Hotel Monteroy el Seminario Santa Catalina son nuestros dos albergues para la noche. Ducha, vista a Mondoñedo con su catedral, lavaderos, puente del entretenido, su plaza mayor y la cena, nos hace compartir en hermandad el final de este día. ¡Buenas noches!, estamos cansados y nos vamos a dormir.
Un buen desayuno prepara nuestro cuerpo para afrontar 21 Km. por la altiplanicie denominada “Tierra Cha“(Tierra llana). Cielo despejado, sol a rabiar y un poco de aire nos hace sentirnos felices después de tanta lluvia. El Camino se vuelve espectacular con árboles desnudos acompañando nuestros pasos, bosques de pinos a ambos lados del camino, prados verdes como alfombras y un puente artesanal nos permite disfrutar de la naturaleza y de la primavera, en todo su esplendor.

 Llegamos a Martiñány pasamos una casa muy peregrina con ornamentación de viéiras que nos lleva al famoso puente de Martiñán de dos ojos, con un aliviadero pequeño y un área de descanso en un espacio paradisiaco. Paramos para reponer fuerzas con viadas y bebidas.
 ¡Cuanto cuesta reemprender la marcha después de parar y alimentarnos!
Continuamos camino y de repente aparecen columnas de eucalipto que semejan a una gran muralla inexpugnable. Hoy el esfuerzo es menor y cuenta la resistencia que tras seis horas nos acerca a Villalba final de etapa.

Después de una visita a esta localidad agradecemos a Dios en la Iglesia de Santa María por todo lo que nos da y lo que pone ante nuestros ojos para disfrutar del Camino de Santiago en su recorrido por el Camino del Norte, en estos dos maravillosos días.

CAMINO DEL NORTE: Por tierras de A Mariña lucense – 15 y 16 de septiembre de 2012

Día 15 Etapa: Playa de Arealonga-Barreiros-Mondoñedo
 
Llega septiembre y retomamos nuestra andadura como escolares de vuelta al cole.
Tras madrugar después de las vacaciones (aquellos que aun tenemos la suerte de disfrutar de un trabajo o estar jubilados), nos encontramos medio centenar de compañeros y amigos a las 7 de la mañana en Santo Domingo. Aun es de noche, con lo que vamos contemplando el amanecer de camino a Asturias. Unos duermen y otros se ponen al día después del descanso veraniego.

A las 10:30 llegamos al aparcamiento del restaurante Yenka, junto a la playa lucense de Arealonga, próxima a la playa de las Catedrales. Un buen desayuno en una mañana que promete ser soleada y tranquila.
En esta etapa nos acompañan varios miembros de la Asociacion “Abriendo camino” de Amigos del Camino del Norte, de Mondoñedo, encabezados por su presidente Luís Fernandez Anseres.
 
Retomamos el Camino que dejamos en junio, por un paseo que bordea toda la costa de Barreiros. Vamos encontrando una sucesión de playas bajo el acantilado, que a nuestro paso permanecen como una continuación unas de otras, ya que la marea está baja y eso deja una franja importante de arena al descubierto. Esta característica, que a los leoneses acostumbrados  al Cantábrico nos parece normal, para gentes de mares como el Mediterráneo, es algo llamativo, ya que allí las mareas son casi imperceptibles. Estas playas con marea alta se quedan reducidas a pequeñas calas aisladas con poca arena sobre la que extender una toalla. Debido al buen día que hace y las fechas vacacionales, encontramos mucha gente disfrutando de paseos por la arena y algunos atrevidos jugando con el oleaje y remojándose.
Este impresionante y refrescante (solo en mente) paseo por la senda de las playas nos lleva aproximadamente  unas dos horas en las que, todo hay que decirlo, no apetecía ir muy deprisa, sino contemplar la mar e inmortalizarla en nuestras cámaras para disfrute cuando estemos en nuestra tierra. Aunque lo que realmente apetecía, era descalzarse y dejar que el Cantábrico salpicara nuestros cuerpos, pero no había tiempo.

Nos reencontramos todos al final del paseo costero, en el restaurante Moby Dick. Tras un breve descanso regado con una cerveza con vistas a la playa, retomamos la andadura por una carretera que nos llevará hasta el restaurante El Asador, en un cruce de carreteras, donde hemos decidido dar por terminada la marcha de hoy.
Pero esa decisión de acortar la etapa no es por cansancio, sino por cultura. Luís, nuestro presidente, y el presidente de la Asociación de Mondoñedo, han conseguido concertarnos una visita a la Basílica Menor de San Martin de Mondoñedo con Suso Fernandez, cronista de Foz.
Tras la comida, pues, nos desplazamos en el autocar a San Martin de Mondoñedo y visitamos el exterior de la Basílica. Se trata de una iglesia románica del siglo XI con unos recios contrafuertes del siglo XVIII. En esta “Catedral” se establecieron dos obispados en el siglo IX, cuando se realizaron las primeras obras.

 Tras una interesante explicación y visita guiada por su interior, que agradecemos a Suso, pasamos a ver la Casa Rectoral que se está habilitando para museo, con los cuadros-escultura del artista catalán Queralt Blanch, que nos muestra su trabajo en persona, y al que agradecemos su atención y felicito, aunque ya lo hice personalmente, por su trabajo, tan innovador e interesante.

Una vez terminada la visita, y con Luís Fernandez Anseres como guía, nos acercamos a Foz para recorrer sus calles desde el autocar, dirección a Mondoñedo. Por el camino nos explica la historia que salpica Mondoñedo, entremezclada con sus leyendas, lo que hace que el trayecto parezca mas corto.
Y para rematar el día, alojamiento en la Hospedería del Seminario de Santa Catalina de Mondoñedo. Un lugar perfecto para aquellos que gusten del recogimiento y la tranquilidad.
Una ducha y disfrutamos de una cena servida por dos amables trabajadoras del Seminario.

Terminada la cena, un paseo por la calles de Mondoñedo, unos cafés en sus terrazas y como no, un poco de futbol en la noche del sábado. Y a descansar que aun queda un día por delante.

Mi crónica del domino se reduce a un interesante paseo por las calles de Mondoñedo, un pueblo tranquilo y acogedor, ya que por motivos que no vienen al caso, mis etapas están siendo mas cortas de lo deseado. Pero la Crónica nos la relata a continuación Rosa Morán.
Y a las seis, de nuevo, retomamos el camino hacia León, aunque esta vez el descanso en el autobús se vio considerablemente mermado por el exceso de energías que algunos compañeros acumularon, algo que resultó novedoso, pero que no agradó a todos.
Y ahora a esperar hasta el día 15 de octubre en que nos veamos en las Jornadas Jacobeas.
                                                    Textos y fotografía: Marta Román

Día 16 Etapa: San Martiño-Masma-Mondoñedo
Después de desayunar en el Seminario Santa Catalina, nos dirigimos en el bus hasta el cruce de Dirau-Ermida -con problema técnico incorporado, por el tamaño del autobús- donde inician la marcha la mayoría de los compañeros. El resto -10 personas- fuimos hasta Masmadonde después de reponer “fuerzas” en el bar, reanudamos la marcha por el puente medieval que cruza el río Masma con su monumento al pescador.
A partir de ahí nos adentramos por camino asfaltado, paralelo al río, lleno de  eucaliptos, prados con vacas, algún aprisco de ovejas, una parroquia y sobre todo mucha paz.
Continuamos camino siguiendo la señalización  Ruta Camino Real” y las cintas amarillas, hasta llegar a la finca “El Remanso” propiedad de Luis Fernández Anseres, nuestro anfitrión estos días.

          Frente a su casa, en la ladera del monte y en el paraje llamado “Lama de Ras” visitamos la ermita de San Ramón(1726) y un  pequeño cementerio con una tumba de 1880 y otras muy antiguas.

En el interior de la ermita pudimos contemplar la imagen del santo, muy apreciada en la zona, y un curioso confesionario, cerrado como un armario, con una profundidad de 25 cm., pero cuando se abrían las puertas se convertía en uno convencional.

Posteriormente pasamos a el “El Remanso” para visitar su jardín con sauces y hortensias de grandes dimensiones y rodeado de un río de aguas cristalinas en el que saltaban los peces.

Allí iban llegando los “más andarines” de nuestros compañeros y juntos disfrutamos del aperitivo que nos ofreció la Asociación “Abriendo Camino” de Mondoñedo: tortilla, empanada, vino de la ribera sacra, refrescos y fruta de la huerta ¡todo un lujo, en un lugar encantador!
            


Desde aquí continuamos caminando hasta el área recreativa de la “Fervenza”, donde nos recibió una bonita piscina fluvial, descendimos unas empinadas escaleras y llegamos a unas maravillosas cascadas.

Cruzamos un  puentecillo de madera  recién construido y a través de un pequeño y bonito camino salimos a la carretera donde nos esperaba el autobús para llevarnos a Mondoñedo y disfrutar del caldo gallego, pulpo, tarta, etc. y compartir, con alegría y risas, las anécdotas vividas en la etapa: compañeros que se despistaron porque no vieron la señalización en un cruce, la oveja descarriada, que quería acompañarnos en nuestro caminar y los compañeros ejerciendo de “pastores” pero con poco éxito, los cazadores que tuvieron la deferencia de espera a que pasáramos todos para realizar una batida a los patos de la laguna, etc.  

Después de este agradable rato, pequeño recorrido por la ciudad para disfrutar de la visita a la catedral y sus bonitos rincones y a la hora prevista, regreso para León.

           

Dos jornadas muy completas que además de realizar el camino por esta variante poco conocida, nos ha permitido establecer mayores lazos de amistad con nuestros compañeros de la Asociación “Abriendo Camino”, que tanto están trabajando por esta  ruta y a los que agradecemos su acogida y todas sus atenciones con nosotros.
                      

                                                                                                 Textos: Rosa Morán
                                                                                                  Fotografia: Isabel Borrego

RIPIOS DE MONDOÑEDO




Pasadas que fueron ya
esas estivales fechas
que a todos hartos, cansados,
y deshechitos nos dejan,
el Camino renació
con sus eternas sorpresas,
más llamativas aun
si son en tierras gallegas,
como fuera nuestro encuentro
en las marineras tierras,
haciendo nuestro camino
por aquel paseo de piedra
tan cómodo y recoleto,
contemplando las arenas
de aquellas playas tan limpias,
tan bellas y tan serenas.
Continuación cierta eran
de aquella playa, la última,
que antes del verano vieran
nuestros ojos, asombrados
por su cielo y por sus peñas:
Playa de las Catedrales,
en nuestros ojos nos dejas
una sombra de nostalgia
que la brisa allá se lleva;
allá donde se disipan
siempre  las malas ideas.

Camino tan agradable
y una mañana tan bella
hizo a nuestro caminar
una experiencia halagüeña.
Sin comerlo ni beberlo
(de comer hora no era)
nos plantamos en un verbo,
sin cuenta darnos siquiera
en un recinto muy regio
donde manducar pudieran
los peregrinos leoneses
y la gente que quisiera.

El Asador fue, en efecto,
para nosotros la venta,
en la que, sobrios y serios,
dimos bien cumplida cuenta
de los sabrosos productos
que había en nuestra merienda.
Serios fuimos allí todos:
el recinto, con su estética
hotelera y gastronómica,
parecía que lo exigiera.

……………………………

La tarde fue una experiencia
artística  que nos deja
sumidos en la emoción
de ver esas nobles piedras
del antiquísimo templo
que nuestros ojos contemplan:
Templo de Santo Martiño,
la catedral, por más señas
más antigua de esta España
tan triste y zaragatera.
Vivida aquella emoción
de tan intensa belleza,
acompañados del guía
de comunidad gallega,
Luis Anseres nos narraba
Luis Anseres, él nos cuenta
las excelencias que pronto
disfrutaremos de cerca.
Y nos promete, gentil
que al día siguiente nos lleva
a despachar en su casa
unas  muestras de esta tierra:
Pinchitos de empanadiñas,
con alguna tortilliña
y un vinito de sus cepas.
¡Eso sí que es gallardía,
y regias, buenas maneras,
las típicas de un gallego
elegante de esta tierra.
Luis Anseres demostró
serlo con gran excelencia.

Burla, burlando aquel viaje
nos deja, sin darnos cuenta,
en aquel bello poblado,
Mondoñedo por más señas.
Villa clerical, histórica,
henchida está de leyendas
clericales de las que
el seminario es la muestra:
Monumento recio, serio,
las glorias que antes tuviera
patentes para nosotros
se nos hacen en sus piedras,
piedras de recio granito
con humanísimas huellas
de aquellos seminaristas
que, hace un siglo, allí vivieran.

Cena y paseo nocturno
por nocturnales callejas
nos hicieron revivir
los encantos que allí quedan
como símbolo indeleble
de la cultura gallega.
…………………………….

El domingo, bien prontito,
iniciamos nuestra senda
con esa ayuda mecánica
que nuestro autobús nos presta.

Un día radiante nos guía,
un día radiante nos lleva
a la casita  de  Anseres
casita  que…¡ es una  hacienda!,
rebosante de frutales,
de rosales y otras yerbas.
Y pudimos comprobar
de Luis allí  largueza
que, todos lo recodamos,
es palabra que nos lleva
a decir  la esplendidez
generosa que él se nos muestra.

Empanadas hubo allí
y tortillas que nos dejan
ese excelente sabor
de las gallinas auténticas,
y, si no de las gallinas…
de los huevos que pusieran.
No faltaron excelentes
frutas de aquella su huerta
que endulzaron aquel ágape
de aquellas benditas tierras.

Gracias profundas le damos
de forma seria y sincera
a Luis Anseres que dio
tan gratificante fiesta.

Agradable resultó
y sugestiva la tierra
aquella de las cascadas
con sus aguas y sus presas:
fue nuestro postre geológico
de aquella etapa gallega.

En Mondoñedo de nuevo,
completamos la experiencia
viendo aquella catedral
tan recia  y tan recoleta,
cuya espiritualidad
es obvia en muros y piedras
y en la mirada de quien
con fervor verla quisiera.
———————————–

Terminó así   el Camino
de las etapas gallegas
que dejaron en nosotros
muy agradables vivencias,

Gracias, dicho sea en su honor,
a toda esa gente nuestra
que se desvive a diario
para que las  cosas sean
motivo de diversión,
pero también de riqueza
espiritual o acaso…
como cada uno lo quiera.

Cantares tuvimos luego
en nuestro viaje de vuelta,
gracias a la gracia de Rosa,
Rosa Gómez, por más señas,
que conoce como nadie
de las canciones leonesas,
su música y su buen ritmo
y, sobre todo, su letra.
Buen final siempre es la música,
sea cual sea la fiesta.
………………………………….
    Texto: Nicolás  Miñambres                                               Fotografía: Marta Román e Isabel Borrego


Viaje a Samos

Los Amigos de la Asociación del Camino de Santiago de León hemos viajado a Samos.
O Cebreiro
Concretamente Luis, Félix, Rafa y Rosa estuvimos en el monasterio de Samos, con ocasión de la fiesta de S. Julián patrono de la abadía.
Luis y Félix, como hospitaleros de Samos, fueron con idea de adecentar el albergue, antes de su próxima apertura.
Los otros dos Amigos de la Asociación, fuimos de invitados, a conocer estos hermosos sitios y sus gentes. ¡Allí nuestros paisanos tienen a todo el mundo conquistado!
Rafa hizo un reportaje fotográfico de todos los lugares que, con gran conocimiento del arte y de la historia, Luis y Félix nos fueron enseñando.
En esta página podéis ver las fotos:
Aquí está un resumen de lo que vimos en Samos:

Como si de un regalo de Reyes se tratara, así fue de agradable y sorprendente la visita a Samos, que hicimos acompañados de dos personas de excepción, Luis y Félix, que son peregrinos y hospitaleros de Samos.

Tienen allí su segunda casa, tal y cómo nosotros hemos visto, pues conocen a mucha buena gente y hemos sido obsequiados deliciosamente, por ser sus acompañantes.

Todo el tiempo hicieron de guías enseñándonos y explicándonos cada lugar, sin perder detalle.
Nuestra primera parada fue en la rotonda de Piedrafita, ante la estatua del peregrino, donde nos hicimos la primera foto, de las muchas que iban a inmortalizar cada momento:
En el Cebreiro nos tomamos nuestro tiempo, para husmear cada rincón del pueblo, pues todo él es un monumento, con sus casas blasonadas, pallozas, calles empedradas, cafés, hoteles, tiendas de recuerdos y sobre todo la iglesia y los sorprendentes paisajes que se observan desde su elevado emplazamiento.
O Cebreiro
Nos paramos a realizar un silencioso homenaje a Elías Valiña, en el monumento que está entre la Hospedería y la Iglesia.
Elías Valiña, párroco de O Cebreiro, fue el primero en creer en la importancia del Camino de Santiago en la formación europea.
Cuando Valiña comenzó a promover el Camino de Santiago, estaba prácticamente intransitable. Él fue el primer estudioso serio de la ruta medieval a la que dedicó su tesis doctoral, leída en 1965 en la Universidad Pontificia de Salamanca.
Cuentan que una vez lo paró la Guardia Civil en un recóndito lugar de los Pirineos. Extrañados por la figura del cura dibujando unas llamativas flechas en un paso fronterizo, utilizado a menudo por eta, los agentes le reclamaron una explicación:
“Estoy preparando una gran invasión”, les contestó Valiña.
El tiempo le ha dado la razón.
O Cebreiro
Llevó su entusiasmo por todos los municipios por los que pasaba el Camino francés. Hablaba con expertos de cada zona, con otros párrocos, alcaldes, para convencerlos de la necesidad de proteger el Camino de Santiago. Poco a poco fue tejiendo una red de colaboradores, de la que nacerían las diferentes asociaciones de amigos del Camino existentes en España.
Para saber más sobre Valiña pinchad aquí:
Más enlaces sobre Elías:
Después visitamos la iglesia, conocida por el Milagro de la Transustanciación, rezamos a la Virgencita románica y recibimos de los franciscanos que atienden el templo, las guías y estampitas. Admiramos todos los detalles y el nacimiento.
Seguimos viaje, por esas carreteras de montaña, llenas de curvas sombrías y heladas, en las que no hay más remedio que alentar a los peregrinos con un saludo de claxon, pues lo merecen su resistencia y tenacidad. 
Volvimos a apearnos en el Alto de S. Roque, para junto a la estatua del peregrino fotografiarnos de nuevo.
Alto de S. Roque
También inmortalizamos las panorámicas de montañas con nieblas, semiocultando pueblos y a los valles, que nos aguardaban en la bajada.
Alto de S. Roque
Cuando llegamos a Samos fuimos directamente a la abadía. Aquí os dejamos su página web, que es muy interesante:
Visitamos el albergue de peregrinos, que nuestros amigos iban a adecentar antes de que se abriera próximamente.
Mosteiro de Samos
En él, admiramos las pinturas que reproducen el Calendario Románico del Panteón de San Isidoro de León, que fueron ejecutadas por ellos, con la colaboración de Juan Carlos, otro Amigo de la Asociación, también muy querido allí.
Luego iniciamos la visita del monasterio, rodeándolo, contemplando su gran tamaño, la huerta y el río que lame sus muros. Desde el mismo balcón, el monje podría ensartar las truchas que aún se ven en su límpida agua.
Mosteiro de Samos
En el interior nos cautivaron la grandeza de la iglesia, la sacristía, los dos claustros… En uno de ellos se encuentra la estatua del Padre Benito Jerónimo Feijó, uno de los monjes que llegó a adquirir fama universal y en el otro, la también famosa fuente de las Nereidas, con su cuerpo de serpiente y grandes pechos.
Mosteiro de Samos
Aún puede verse la puerta románica de uno de los primeros templos del monasterio.
Su fundación debió de ser en el siglo VI, posiblemente por San Martín Dumiense. La lápida de S. Ermefredo, obispo de Lugo, da fe de su restauración en el siglo VII.
El Monasterio de Samos fue protegido por el rey Fruela I, cuya efigie se encuentra en la iglesia,

Mosteiro de Samos

que asignó un coto en estas tierras a monjes mozárabes que venían de Al-Andalus.

Después también lo protegió su hijo, el rey Alfonso II el Casto, cuya efigie también se encuentra en la iglesia. Personaje importante en el Camino, al ser en su reinado el descubrimiento del sepulcro del apóstol y por tanto el primer peregrino y gran difusor.

Mosteiro de Samos

Pasó su infancia en este monasterio, junto a su hermana Jimena, protegido por los monjes, tras el asesinato de su padre, cuando también su vida peligraba por las continuas conspiraciones del recién nacido Reino Astur.

Mosteiro de Samos
Seguimos la visita por las dependencias más emblemáticas, como son, el “salón del piano o de recepciones”, la biblioteca, la botica, el refectorio o la sala capitular, transformada ahora en oratorio, que conserva el retablo del Salvador o ermita del Ciprés y unos interesantes iconos realizados por una monja benedictina de Madrid.

Después del incendio de 1951, en el que el monasterio fue pasto de las llamas, se restauró el edificio, pero supuso una pérdida irreparable para la biblioteca. La botica pasó al pueblo en tiempos de la exclaustración y ahora sólo se usa para ser visitada por el turismo.

Mosteiro de Samos
Para que ahondéis en el arte de la abadía podéis consultar esta página:
Nos llamó poderosamente la atención las pinturas que adornan el claustro alto, pintadas por artistas contemporáneos. 
Podéis verlas detenidamente en nuestro album de fotos, aquí:
Mosteiro de Samos
Cuentan la vida de S. Benito y entre el grupo de personajes que le acompañan se retrataron personajes de la época.
Nos indicaron el retrato del poeta Ramón Cabanillas, que estuvo en el monasterio y al cual dedicó esta poesía:
Xardíns saudosos, bóbedas e arcadas,
pedras orantes, como mans alzadas
en secular visión contemplativa;
tazas da fonte en que repousa a pomba
cruzando os tules da celeste comba
sedenta de ágoa viva!
Mosteiro de Samos
Aprovechamos el lunes, que era la fiesta de S.Julián, patrón del monasterio, para celebrarla con los monjes.
Festividad de S. Julián
Estuvimos en la misa mayor y en la procesión por el claustro alto y hasta comimos con ellos y autoridades y amigos.
Si pincháis este enlace veréis todos los álbunes de fotos que hicimos en Samos:
Estamos muy agradecidos a Félix y a Luis, que nos mostraron todas las delicias de Samos y alrededores y a tantos amigos, que nos presentaron y nos trataron con cariño. Esperamos volver porque ¡vale la pena!