CAMINO DEL NORTE: MUROS DE NALÓN – SOTO DE LUIÑA – NOVELLANA

Este domingo hemos retomado el Camino de Santiago del Norte o de la Costa, que dejamos el 18 de septiembre de 2011 en Muros de Nalón.

La salida de León ha sido temprana, a las 07:30, estrenando la parada frente al Colegio Quevedo, que ha sido muy agradecida.
Tras un viaje sin contratiempos, llegamos a Muros de Nalón a las 09:45 aproximadamente. Recogemos las mochilas, nos encaminamos a buscar un bar abierto para tomar un café y otras pequeñas necesidades. En la calle Gerardo Gonzalez, adyacente a la plaza Marques de Muros, damos primero con una confitería-cafetería y luego con un bar. Repartimos los efectivos para no saturar los locales.

Unos veinte minutos después, emprendemos el camino.
Una minoría importante, decide realizar solo la etapa de Soto de Luiña a Novellana, por lo que salen un poco más tarde en los autobuses.

El resto, iniciamos la andadura saliendo del pueblo paralelos a las vías de FEVE, para desviarnos 100 metros mas adelante por el Camino del Salgueiro. Vuelven los caminos de barro y hierba.

Pasamos la vía de FEVE sobre un puente de piedra y seguimos por un camino entre eucaliptos. El olor a humedad y eucalipto envuelve el ambiente. Ya se echaba de menos una etapa por caminos rodeados de vegetación, entre arroyos y bosques.

Tras unos 3’5 km, llegamos al Pito, concejo de Cudillero. Se entra por una calle paralela a la carretera CU-2 en su parte este, hasta salir a la misma en las inmediaciones de la Fundación Selgas-Fagalde.
El Conjunto de la Quinta o de Selgas, es un legado de la familia Selgas-Fagalde, compuesto por el Palacio de Selgas, las escuelas, la Iglesia de Jesús Nazareno y la Casa Rectoral que alberga actualmente la Casa Cuartel de la Guardia Civil.
El Palacio de Selgas es un conjunto palaciego de finales del siglo XIX (se inició la construcción en 1885), con planos de Fortunato Selgas y firmado por el arquitecto Vicente Lampérez.
En el interior del palacio se encuentra el palacete y pabellón de tapices, de estilo renacentista italiano del siglo XVI. Frente a la fachada del edificio y hasta el portón de entrada a la finca se extiende un extraordinario jardín versallesco, proyectado por el francés Grandpont, que acoge una cuidada sucesión de macizos florales, estatuas y fuentes dispuestas según los cánones del clasicismo francés, además de una estela de piedra con una inscripción romana hallada el Doriga (concejo de Salas). En otra parte de la finca se extiende el jardín de aire romántico y ecléctico, en el que se conjugan libremente alrededor de un lago artificial grandes árboles de todo el mundo, tapices de césped y especies vegetales primorosamente cuidadas desde hace un siglo.
En el exterior del recinto frente a la carretera, está la Iglesia y panteón de Jesús Nazareno y la Casa Rectoral, inaugurados en 1914. A su vez la iglesia alberga imágenes y pinturas religiosas de gran valor histórico, además de encontrarse el altar más antiguo de España (S.VIII), que se conserva en la cripta, junto con el Panteón familiar.
Las Escuelas Selgas, fueron construidas en la década de los años 20 del siglo XX. Daban formación a más de 200 niños de la zona, que recibían una enseñanza armónica y muy avanzada para su época, que incluía materias como el conocimiento de la naturaleza, las profesiones, las labores agrícolas y el mundo industrial. Además de lo anterior los alimentaban y vestían algo básico en una época donde la miseria y el hambre azotaban las zonas rurales de Asturias.
La Quinta, «el Versalles asturiano», está regida desde el año 1993 por la Fundación Selgas Fagalde, integrada por parientes de la familia Selgas y representantes de instituciones regionales.
Es una visita que merece la pena realizar si pasáis por la zona con tiempo:
Fundación Selgas-Fagalde. La Quinta El Pito (Cudillero). 33154 Asturias
Teléfonos: +34 985 59 01 20 / +34 985 59 00 02 Fax: +34 985 59 17 61
Una vez se pasa todo el Conjunto de Selgas, sale un camino a la izquierda en dirección al valle.
Otro camino de tierra que por lo que se apreciaba, está desbrozado y transitado por las gentes de la zona. Son pequeños remansos de paz en el camino, en los que solo acompaña el ruido del campo, relativamente alejados del tráfico.
Al llegar a un cruce de carreteras secundarias, donde se puede ver el letrero del Hotel Lupa, se sigue de frente, pasando por debajo de las vías de FEVE. Por un camino asfaltado se llega a la N-632, en San Juan de Piñera, en la que el camino seguía de frente.
Sobre las 11 de la mañana se ha puesto a llover de forma intensa con viento racheado, lo que ha dificultado la marcha tanto de los que ha sorprendido en caminos de barro, como a los que nos sorprende en la carretera. Esta lluvia nos acompaña gran parte de la etapa.
Actualmente, debido a las obras de la Autovía del Cantábrico, es aconsejable desde el cruce de la N-632 seguir con mucha precaución por el arcén de la carretera (hacia la derecha). Se pasa por la estación de servicio de Las Dueñas.
En este punto, algunos compañeros hemos parado a tomar algo, mientras fuera iba escampando algo. Otros han aprovechado a realizar una parada un poco mas adelante, en el Hotel Restaurante Casa Fernando II.
Al llegar a este Hotel, se debe cruzar la carretera con mucha precaución, ya que no existe paso para los peregrinos y hay una curva cerca. La lluvia hace más peligroso el paso.
Después de salvar el quitamiedos de la carretera, pasamos para la vieja carretera nacional, que baja directamente hacia la Concha de Artedo. Vislumbramos la playa y la línea de costa entre los eucaliptos que conforman la ladera del acantilado.
Llegamos al cruce de la Concha de Artedo. Aquí se nos presentaron dos alternativas: Seguir por la carretera, según marca el camino para las bicis, o seguir las flechas y bajar al valle. Preguntando en el restaurante del cruce, informan que seguir por la carretera supone unos 5 km hasta Soto de Luiña, mientras que seguir las flechas amarillas implica caminar algo más de 7 km.
Como es normal, cada uno toma una decisión según sus fuerzas o sus ganas.
Bajando hacia el valle, bajo la lluvia, contemplamos la playa de la Concha de Artedo. Es una playa en forma de concha de 760 m, de piedras redondeadas por el oleaje, que con marea alta apenas presenta arena. Merece la pena la visita para escuchar el sonido del agua rompiendo contra las piedras y el arrastre de las mismas con el vaivén. También aquí si se conoce, se puede tomar la alternativa de una senda costera que une la Concha con la playa de San Pedro de la Ribera.
Si se sigue el camino, hay que tener cuidado con las obras de la Autovía. Teniendo en cuenta que nosotros realizamos la etapa en domingo, y por tanto, que las obras están de descanso, pasamos sin problema. En días laborables, hay que seguir por la carretera, de hecho, los mojones de las conchas que señalizan el camino, están tapados para evitar peligros a los peregrinos.
Pasamos por debajo de los viaductos de la carretera nacional y de la autovía y seguimos paralelos a la obra de la autovía durante unos 900 metros. Nos desviamos a la izquierda por otro bosque de eucaliptos y robles. El camino está embarrado y resbaladizo por la lluvia, por lo que extremamos la precaución para no caer.
Al salir de este bonito paseo por la naturaleza, llegamos a las inmediaciones de Soto de Luiña, cruzando el Río Sequeiro. En la plaza de la Iglesia de Santa María, encontramos el Café Bar Ecu, en el que hacemos un alto de la lluvia y del camino.
Nos atienden muy amablemente, al igual que en la sidrería del Hotel Valle las Luiñas.
En este punto, somos muchos los que decidimos dar por terminada la jornada, ya que la lluvia ha hecho estragos y estamos empapados a pesar de los chubasqueros.
Nos abren la Iglesia para su visita. Convertida en parroquia a principios del siglo XVII bajo la advocación de Señora de la Humildad. El retablo mayor está dedicado a Nuestra Señora de la Humildad (barroco), en el retablo del Rosario (derecha) está representado el Árbol de la Vida de Jesús y en el retablo de Santa Inés (izquierda) está representado el Árbol del Nacimiento de Jesús
Con motivo de la restauración de estos monumentos en 1984, fue declarada Monumento Histórico – Artístico.
A las 17:00 como estaba previsto, los autocares salen hacia Novellana, con todos los que terminamos en Soto de Luiña.
Al llegar a Novellana, en conversación con los que continuaron la etapa, encontramos dos alternativas:
Aquellos que siguieron la carretera, que fue en cuesta con curvas y pesada por el asfalto, o los que continuaron por los mojones de concha, que se encontraron con una fuerte subida por caminos que fue también muy dura.
En Novellana, hemos aprovechado a visitar los acantilados antes de partir.
El grupo que decidió hacer solo esta segunda parte de la etapa, ha estado visitando las playas de L’Airin y la Barquera.
A las 18:30, como estaba previsto, emprendemos el regreso a León, no sin antes recoger en el cruce a cuatro de nuestros peregrinos, que ya no llegaron al pueblo.
Aquí tenéis un pequeño álbum de fotos del día.
Recordaros que la próxima salida del camino del Norte será el 29 de abril, para caminar desde Soto de Luiña, pasando por Cadavedo, hasta Canero.
Recordaros la venta de billetes el 24 de abril MARTES (el 23 es festivo), en la sede de la asociación a las 20:00 h, con el número del carné de socio. (A las 20:30 para los no socios, con nombre, apellidos y nº DNI)
Antes, el 14 de abril, será el “Via Lucis” de Beleña (Salamanca), con la misa a las 10:00 en Beleña y la peregrinación posterior a Fuenterroble de Salvatierra. Los billetes se pueden adquirir el día 9 de abril en la sede de la asociación. Se recuerda que este viaje tiene una salida temprana de León para regresar de madrugada.

Relato: Muros de Nalón a Novellana.

La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León «Pulchra Leonina» ha realizado este fin de semana, la etapa del Camino del Norte, entre Muros de Nalón a Novellana.

Soto de Luiña

Salimos tempranito, para aprovechar bien el día. En Muros de Nalón realizamos la parada técnica.
Aprovechamos para admirar la plaza del Marqués de Muros, declarada de Interés Artístico por sus edificaciones, con renovadas balconadas y soportales.

De inmediato nos llegó el rico aroma a café y a bollería, por lo que nos fuimos reuniendo en un bar.

Muros de Nalón

Alguno hubo, que sin perder un minuto, se fue hasta la playa para inmortalizar el momento en su cámara y en su retina, pero nosotros nos acercamos al Ayuntamiento, a la iglesia, construida gracias a la aportación indiana y al Palacio de Valdecarzana, que es el que más impresiona, con su torre del siglo XV y una hermosa portada plateresca del siglo XVI, aunque está casi en ruinas.

De haber dispuesto de tiempo, nos hubiera gustado visitar los bellos panteones modernistas del cementerio de la localidad, o el popular barrio de La Pumariega, donde se ubica la casa del pintor Tomás García Sampedro, miembro de la colonia de artistas que dio a conocer la belleza de Muros por toda España, pero quedará para otra ocasión.

El concejo de Muros de Nalón es conocido, dentro y fuera de Asturias, por la espectacularidad de las vistas que ofrecen sus miradores al mar y que han atraído hacia este territorio a muchos pintores y poetas, atrapados por la belleza de su costa.

Playa de Novellana

La Ruta de los Miradores, una senda costera peatonal, de aproximadamente cinco kilómetros, que une San Esteban con la playa de Aguilar. En su recorrido, se encuentran: el Espíritu Santo, La Atalaya, Los Glayos, el alto de Las Llanas, el Miradoiro… que permiten descubrir playas agrestes y cómodos arenales como el de Aguilar, uno de los más frecuentados del Principado de Asturias.

Anduvimos investigando algo de la historia en la wiki.  Ved el enlace aquí

Estas pertenecieron a la casa de Miranda, más tarde marqueses de Valdecarzana, cuya casa se conserva, aunque muy abandonada.

Muros de Nalón

En el siglo XVIII se hizo un proyecto de canalización del Nalón, que tenía como meta el desembarco de la producción de carbón de las cuencas asturianas, proyecto que acabaría fracasando por las crecidas del río.

A principios del siglo XX, un hecho a destacar fue en septiembre de 1934 se produce el armamento previo al proceso revolucionario, el Vapor Turquesa desembarca un importante cargamento de armas, que supuestamente iban a Etiopía, quedando definitivamente en Asturias.

Tras la posguerra y la instalación de ENSIDESA en Avilés, este concejo experimenta un gran desarrollo industrial, hasta la crisis de los años setenta que afectara a todo el sector.

Hay que destacar la llamada colonia pictórica conocida como “la colonia de Muros” ligada a la figura del pintor alcarreño Casto Plasencia y a su discípulo predilecto y amigo, el pintor asturiano Tomás García Sampedro.

Playa de Lapedo, desde el autobús

Éste último invita al maestro a pasar el verano de 1884 en una bella finca de La Pumariega propiedad de sus padres, donde se enamora del paisaje y de la luz de estos parajes.

Casto Plasencia, acompañado de importantes pintores y artistas de la época, intentó crear una escuela paisajista en esta zona, en similitud de otras colonias de pintura que en la época se estaban estableciendo en Europa. Como modelo de la misma época está la escuela de Barbizon, en los bosques de Fontainebleau en la proximidad de París, cuna de la pintura impresionista.

Incluso se realizó un proyecto de construcción de dicha colonia de artistas, autorizado por el ayuntamiento a comienzos de 1890 en la desembocadura del río Nalón. Pero el proyecto no llegaría a su fin al morir repentinamente el pintor Casto Plasencia en mayo del mismo año.

Ved aquí nuestras fotos de Muros de Nalón 

Volvimos al autobús, que nos dejó en Soto de Luiña, donde visitamos la iglesia, declarada bien de interés cultural, abierta para la feligresía. La casa rectoral fue antiguo hospital de peregrinos en el camino de Santiago.
Iniciamos el Camino de Santiago en Soto de Luiña con sol, siguiendo hacia arriba la carretera N-632a, de escaso tráfico, riéndonos de las confusas señales hechas para los peregrinos.
Soto de Luiña
Poco después empezó a llover y hasta Novellana no paró, ni nosotros paramos más que para ajustarnos las caperuzas y los guantes, al amparo de una marquesina de autobús.
Novellana
Abríamos el paraguas y lo cerrábamos para las fotos, pues no queríamos ocultar las bellas flores de las mimosas, las formas musgosas en los troncos de los árboles o las sencillas flores del camino.
Desde la altura de las suaves colinas íbamos siguiendo la carretera, que bordea un barranco, pasando dos veces bajo la autovía, próximos al puente del ferrocarril.

Novellana

Disfrutábamos con las panorámicas del campo verde, las modernas vías de comunicación, la línea indefinida del mar y del cielo a través del urballo.

Novellana llevaba el nombre de Santiago de Novellana, por estar en el Camino.

Novellana

Así que al llegar nos acercamos a la iglesia de Santiago, del XVIII, construida aprovechando materiales de la antigua capilla de Santiago.
Junto a la vecina Soto de Luiña, Novellana recibió el premio Príncipe de Asturias al Pueblo Ejemplar, en 1992.
Novellana
No así en la antigüedad, pues fue en Santiago de Novellana donde se llegó al máximo en la discriminación con los habitantes de las brañas. Acababa de constituirse en parroquia separada cuando  pasó por el lugar Jovellanos, en 1792, quien anotó en sus Diarios que “hay un pleito escandaloso con los vaqueros, a quienes no se les quiere dar la Sagrada Comunión sino a la puerta de la iglesia, ni dejar internarse en ella a los divinos oficios. Es el caso que los hijosdalgo tienen lugar preferente en la iglesia para toda concurrencia. Los plebeyos, conforme con esto, pretenden lugar preferente a los vaqueros, y éstos luchan por no ser menos que los plebeyos. ¡Cuánto querrá el Cielo vengar a la mayor parte del género humano de tan escandalosas y ridículas distinciones”.
Novellana
Gaspar Melchor de Jovellanos definió a los habitantes de las brañas como “vaqueiros” porque vivían de la cría de ganado vacuno, y “de alzada” porque “alzan” su morada y residencia para emigrar anualmente, al llegar la primavera, con sus familias y ganados a los altos pastos.
La palabra braña puede tener muchos significados según varios estudios, pero lo más probable es que proceda de la palabra “verania” (verano). Además, en bable, el verano se llama “brano”. Parece evidente, pues, la connotación lingüística entre ambos términos.

Novellana

Para los enamorados de la historia de los cómics y la literatura de quiosco, diremos que en este pequeño pueblo de Novellana, que hoy visitamos nació en el año 1902,  Guillermo López Hipkiss. Moriría en Barcelona en 1957. Guionista. Narrador de la literatura de quiosco, donde brilló, como autor del género criminal y del folletín aventurero, con un estilo muy personal y exquisito, y desde los mercados barcelonés y madrileño; creador de varios personajes cíclicos, ya clásicos.
Para ver su extensa producción podéis visitar la página:
Después de charlar y caminar entre las primeras casas del pueblo, nos reunimos en el bar y tratamos de secarnos y humedecernos por dentro con la alegre “sidrina”

Novellana

Luego nos dispusimos a comer. Ved nuestras fotos sobre Novellana.
Tras la comida teníamos tiempo para caminar hasta la playa.
Hicimos el camino de descenso por una pista recién preparada con barandillas de madera, que aunque llovía y el suelo resbalaba algo, era una experiencia que no nos queríamos perder.
Playa de Novellana
La belleza del mar bravío, las olas saltando entre las pequeñas islas que rodeaban los acantilados, la ambigüedad de tonos de cielo y mar, el verde de las praderías, que nacen como de milagro, encima de las rocas en las islas. Aún sobre ellas, las vacas pastando…algo maravilloso, inimaginable.
La playa destaca por su forma de concha regular de cantos rodados de color claro, que hacen un sonido al ser batidos por las olas. Para escuchar tan suave murmullo, mientras que estábamos a la orilla del mar,  embrujados, tratábamos de permanecer en Silencio.
Cuando bajamos a la playa de Novellana y vimos entre los acantilados la oquedad de una cueva, recordamos la leyenda de la Xana encantada de Aguilar.
Playa de Novellana
Nadie la vio jamás, excepto una vecina de Muros que fue a segar en un prado próximo a la cueva y la descubrió apenas unos segundos. La xana se adentró en la cueva dejando abandonadas unas tijeras de oro…
    Un cantar de Muros dice así:
    En Castiellu de Aguilar
    donde trigo se mallaba
    hay una piel de buey pinto
    llena de plata labrada
Al parecer, el encanto de la Xana se debió a sus padres, que la castigaron por haber hecho algo muy malo. Para vencer el encantamiento era necesario que un caballero valiente, la sacase en brazos fuera de la cueva y así la portase durante un largo trecho sin detenerse y sin dejarla caer al suelo. Si así lo hiciera sería dueño de grandes riquezas y la Xana le entregaría un tesoro envuelto en una piel de buey pinto….

Playa de Novellana

Cuentan que la Xana un día al ver a un valiente que pasaba por allí, le contó su triste historia. El caballero no dudó, la llevó en brazos y empezó a caminar en dirección a la zona de Campofrío, siguiendo el curso del río Ricabo…..según se alejaba de la cueva, la Xana se iba desencantando, de tal modo que cuanto más se desencantaba ésta, más crecía y más aumentaba de peso. Se desencadenó una tormenta y un rayo asustó al caballero y dejó caer a la Xana. Tal como ella predijo, quedó entonces encantada para siempre y llorando sin consuelo, volvió a la cueva…

Por si queréis saber más de Xanas y leyendas podéis consultar  la siguiente página:
No olvidemos que Caro Baroja (1.941) indica que las leyendas que se atribuyen en Vasconia a las «lamias» corresponden a las atribuidas en Asturias a las Xanas. Existe también similitud con restos prehistóricos de Cerdeña conocidos como «domus de gianas».

Después de hablar de todas estas cosas, que hemos mencionado aquí, hubo algunos que se atrevieron con un futbolín, antes de coger el autobús.

Playa de Novellana