El Viejo Camino de Santiago dará que hablar en la capital de España

La Asociación del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” se desplaza hasta Madrid, llevando en su mochila peregrina los recuerdos del recorrido de las 13 etapas que se realizaron durante estos tres años por el Viejo Camino de Santiago en las Montañas de León.
Aquí os dejamos el artículo de la etapa inicial de este Viejo Camino de Santiago.Ya hablaremos a nuestro regreso de la conferencia en la Casa de León en Madrid.

0 Velilla río Carrión

Para que lo leáis más cómodamente pinchad aquí

Procuraremos dejar el pabellón leonés muy alto, para que el Viejo Camino lo conozcan nuestros paisanos de la capital.

Foto y texto de Rafael Cid y Rosa Fadón

Etapa inicial: De Velilla del río Carrión a PuenteAlmuhey, Viejo Camino de Santiago

Hacer esta etapa era una asignatura pendiente. Cuando empezamos a investigar el “Viejo Camino de Santiago” los amigos de la Asociación Pulchra Leonina fuimos a Guardo y por Cegoñal llegamos a Puente Almuhey. Los miembros de la Asociación de Vizcaya marcaron la ruta por Valcuende y aunque ambos me pillaron de novato, releyendo el Documento que narra la peregrinación de la reina Leodegundia en el año 902, que recoge el libro del “Vexu Kamin” de Julián González Prieto, que nos ha servido de guía para marcar la antigua ruta medieval, llegué a la conclusión de que el recorrido histórico de los magnates navarros pasó a los pueblos de nuestra provincia de León por más arriba, tal como allí se indica: “Y descansaron en el monasterio de San Román de Entrepeñas y mas cerca otro pueblo con muchas aguas que curan y llaman Velilla”.
 
Velilla-Caminayo-Morgovejo-PteAlmuhey

Así que nos dirigimos a Velilla para desde allí rastrear el Viejo Camino siguiendo las pistas que nos da el libro: “Pasando junto a una loma que llaman Morra de Santiago y la ermita de nuestro patrón y más abajo el monasterio, me dijeron haber visto los aluches por unos prados. Estaban en el corro, todos con madreñas, los de Morgovejo y Prioro y dentro del corro los mozos de ambos pueblos agarrados trataban de tirarse y pudo uno de Morgovejo que no cayó. Dieron convite a los perdidos y sus gentes y me dijeron que mientras duró unos se bañaron en las aguas que manan por allí. Y llegaron a Puente Almuhey donde se cuida a los peregrinos”.

De aquí se deduce que de Velilla vienen a Caminayo, por una amplia vía por el monte, que actualmente se llama “de las minas” porque por ella iban los mineros a su trabajo, hasta las de Velilla.
Por esas casualidades del destino, que tanta gente dice que no son casualidades sino destino puro y suave, fuimos acompañados de un guía de excepción, Zosi el presidente del pueblo de Caminayo, pueblo, que por su proximidad con la Morra de Santiago marcará nuestro siguiente punto en el Viejo Camino.

Puente de Velilla

En Velilla del Río Carrión hicimos la foto de rigor junto al puente medieval construido sobre otro romano del que se conserva un solo arco, los otros dos se los llevó una riada en 1912.
No visitamos las fuentes Tamáricas que ya cita Plinio el Viejo y que se vienen situando tradicionalmente en La Fuente Reana, posiblemente una corrupción de “Romana” ¿la razón? Es de mal agüero intentar visitarlas cuando no corre el agua como le sucedió al legado Larcio Licinio que después de su pretura fue a verlas cuando no corría el agua y murió a los siete días. Aunque muchas personas las visitan cada día sin que las pase nada y si no vas a mirarlas jamás sabrás cuando tienen agua.

La fuente también puedes verla en internet, tiene tres arcos de piedra y seguro que a los antiguos cántabros les impresionaba el ruido subterráneo para empezar a manar. Después, al perder presión el sifón se seca casi instantáneamente. Al ser un lugar de culto fue cristianizado con una ermita, la de San Juan de las fuentes divinas, siguiendo la tradición de relacionar el agua con San Juan Bautista.

reana

Pero ¿por dónde siguieron su camino los peregrinos de nuestra historia? Volviendo al “Vexu Kamin” de Don Julián González: “Pasaron junto al lugar que llaman Morra de Santiago y la ermita de nuestro patrón y mas abajo el monasterio” 

El lugar de la Morra y el Hoyo de Santiago existen como topónimos, próximos al pueblecito de Caminayo, así que allí dirigiremos nuestros pasos y los símbolos jacobeos nos lo atestiguan desde la iglesia.

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La senda va cogiendo altura suavemente y es amplia. ¿sería en tiempos una calzada romana? Nuestros peregrinos medievales dicen que iban “siempre por senda romana” y ya nos había advertido el padre Martíno que durante las guerras cántabras los romanos construyeron multitud de calzadas de conquista por las montañas, para desde lo alto hostigar a los montañeses, hasta rendirles…sería como lo que salvando las distancias llamamos cazar al hojeo.

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Nos desviamos para subir a lo alto de la Collada, llamada Torre Magalana, donde se encuentra el Hito, o Fito nombrado cariñosamente Tío Pinao.

Fito de Torre Magalana

Desde aquí se ven todas las bajadas de la Vía, hacia Valderrueda, a Morgovejo, a Caminayo… Se ven las explotaciones mineras, hoy fuera de uso.

Velilla de Guardo

Al fondo Velilla, la térmica, Guardo…

montes de Caminayo

También teníamos una magnífica panorámica sobre todas las montañas alrededor, desde Espigüete, Las Pintas, PeñaCorada…

Desde Torre Magalana

Sobre aquella montaña se divisaba un río fósil, según nos indicó Zosi.

montes de Caminayo

Contemplábamos los montes tapizados de robles y hayas… Era maravilloso, con el valor añadido de que en esta época del año tuvimos ocasión de escuchar la “Berrea” de los animales en celo.

Bosques de Caminayo

Caminayo es el pueblo donde como antes dijimos viven Zosi y su familia que nos acogieron con esa cordialidad que saben hacer las gentes de la montaña, nos enseñaron la iglesia con su pila bautismal que se trajo de Santa María de Mental, una casería que en lo civil pertenece a Prioro y en lo eclesiástico a Caminayo. También posamos en el arco románico de la iglesia.

Puerta iglesia Caminayo

Estamos también en deuda con D. Matías Diez Alonso por su libro “Las cabeceras del Cea” pues no nos cansamos de estudiar su copiosa información. Explica Don Matías de dónde procede el nombre de Caminayo, si procede de Kaminia, significa horno para hacer leña, pero también puede derivar de un camino difícil. Finalmente la acepción que más nos gustó fue la que procede de las Caminae, las ninfas romanas de agua, que a buen seguro habitan en las cuevas, que hay aquí y que la leyenda cuenta que están esperando ser rescatadas por algún mozo del lugar en la noche de San Juan.

Nuestros pasos se detuvieron frente a una de las alcantarillas del pueblo, que ostenta la concha santiaguera que señaliza el Camino Jacobeo.

Alcantarillado de Caminayo

Pero lo que más nos impresionó fue la copa concejil que aún se conserva, que lleva la inscripción “Soy de la billa de Caminayo año 1726” todo un honor pues por ella bebían antiguamente los regidores y los de estado noble, mientras los del estado general lo hacían por un cuerno de toro, que no se conserva. Quedan algunas copas concejiles más en la provincia, pero ninguna tan bonita y cuidada como esta.

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En Caminayo se conservan las tradiciones, pues llevábamos la referencia de preguntar por Felipe, que nos informaría de todo y allí encontramos a toda su familia dispuesta a ayudarnos. Zosi nos habló de una cueva que en realidad era una mina que atravesaba la montaña por debajo sin tener que subir a la cresta como lo hicimos nosotros, de la cuevona donde están las janas con sus tesoros… aunque el verdadero tesoro es la amistad que nos brindan estas gentes.

Begoña nos llevó hasta la casa de Jesús y con su familia hablamos de caminos, fósiles, topónimos, leyendas y de la historia del cura de Besande, fusilado cuando la francesada.

Nos hubiera gustado seguir más tiempo con nuestros amigos, pero el día sigue y los peregrinos tendremos que seguir hasta el siguiente pueblo, eso sí ya no tenemos que hacerlo como indican nuestros viejos pergaminos:

“Los muchos peregrinos que vienen por los montes dijeron que iban muy juntos por los lobos y los osos que atacan a los que van solos”

porque íbamos protegidos por Roy el perro de Zosi que también tuvo la deferencia de acompañarnos en todo el trayecto.

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El siguiente pueblo con el que nos encontramos es Morgovejo pero antes a nuestra izquierda aún se conserva el topónimo de Thorales donde hubo un monasterio, creemos que es este al que se refiere el documento de Leodegundia que hemos citado más arriba.
Morgovejo tuvo preceptoría donde se educaron militares, juristas, médicos y seminaristas. De nuevo leyendo a Don Matías nos enteramos que “Morgo” es piedra dura y “Veio” blanco o brillante y efectivamente así son sus montañas, refulgiendo al sol. No lejos de aquí hubo un castro celta con fundición de hierro y los restos de un castillo medieval, el de Peñafiel hoy Valdecastillo.

Morgovejo

En Morgovejo charlamos con Delfina y su marido, que nos orientaron hacia el puente de Villaescusa y con Pepe, que nos dio cuenta de varias personas del pueblo que estarían encantadas de charlar con nosotros sobre la historia del lugar. En la plaza de la iglesia estuvimos con dos mujeres y una de ellas, Mercedes nos recitó : Por haber crecido tanto/ te llaman castillo viejo/ si llegas a crecer más/ la torre de Morgovejo.

Efectivamente aún se conserva un rumboso torreón para subir al campanario de la Iglesia.

iglesia de Morgovejo

La Iglesia no pudimos admirarla por encontrarse cerrada a cal y canto ¡Otra vez será! Sabemos de sus magníficos retablos por los libros de arte. De hecho aquí deberíais admirar la foto del Beato Juan de Prado natural de este lugar, martirizado por el sultán de Marruecos cuando se encontraba allí de embajador. Mercedes sentía que su breviario esté en Liegos y muy celosamente lo acompañan los vecinos si viene al pueblo en alguna ocasión.

Desviamos nuestra ruta para visitar el puente de Villescusa donde existió un poblado entre Morgovejo y Las Conjas, enclave geológico de espectacular belleza y posiblemente fuera lugar obligado de paso antiguamente.

Puente de Villaescusa

Por este puente don Manuel Rabanal hace pasar la calzada romana al Pando. En este entorno se bañarían los peregrinos del cortejo de Leodegundia pues así dice el Documento:

“(aluches) … y pudo uno de Morgovejo que no cayó. Dieron convite a los perdidos y sus gentes y me dijeron que mientras duró unos se bañaron en las aguas que manan por allí”

Cerca se encuentra el balneario, uno de los más importantes de la provincia de León, imaginando a las gentes de la “belle epoque” aunque ya se conocía en la época de las thermae publicas de los romanos. Hoy su soledad impresiona.

Balneario de Morgovejo

El Camino sigue a Valderrueda, donde admiramos su emplazamiento escalonado en la montaña aprovechando el sol.

Atrio iglesia de Valderrueda

La iglesia conserva el portalón en el que se acogía los peregrinos en aquellos tiempos medievales, en los que eran llamados “los santos” por haber renunciado a su casa y bienes, para caminar pobremente en busca del Apóstol, intercesor ante Dios, que le prestaría ayuda en sus necesidades. Nos gustó la casa rectoral junto a la iglesia, con cubos amurallados y fuertes paredes de piedra y a la entrada el escudo de los Valbuena.

Valderrueda

El pueblo tiene tres barrios: las viñas, el de abajo y la vega. Cerca del puente de entrada se encuentra el Santuario de la Virgen de la Vega, pero el tiempo se nos echa encima… así que caminamos sin más paradas hasta Puentealmuhey, donde dice el relato que acogían a los peregrinos.

La siguiente etapa va por el valle del Tuéjar siguiendo los pasos de Leodegundia que encontramos en el Documento:

“Llegaron a Puentealmuey donde se cuida a los pergrinos. Caminaron por San Martín y las Fuentes a la vera de Peña Corada hasta el río Esla que por Mercadillo pasaron”

Podéis encontrar el relato de las etapas del Viejo Camino de Santiago pinchando en este enlace de
nuestra Guía del Viejo Camino de Santiago por la Montaña de León.

Podéis ver el reportaje fotográfico de esta etapa pinchando aquí.

Foto y Texto de Rafael Cid y Rosa Fadón

Taranilla y San Martín de Valdetuéjar. Anticipo Viejo Camino de Santiago

Dejamos Puente Almuhey cruzando la vía del ferrocarril y siguiendo la carretera a unos 100 metros vemos señalizado a la derecha el camino, que debemos seguir y que ya no dejaremos hasta pasar Taranilla, que es el pueblo de nuestro compañero Melchor. 
Nuestro amigo, que sus deberes laborales le llevaron al País Vasco, es un enamorado de su pueblo y en cuanto pudo volvió para instalarse y respirar el aire puro de estas montañas. Ahora nos acompaña en nuestras rutas como buen conocedor de la gente y del lugar.
Taranilla es la puerta de entrada al valle. Ved nuestras fotos de Taranilla aquí.
 Dicen que el nombre puede provenir de txara = jara, pero yo no vi ninguna de esas plantas por el camino, así que prefiero la otra acepción que indica D. Matías en su magnífico libro “Las cabeceras del Cea”  que no es otra, que la del dios celta Taranos.
Como miembro de la Asociación del Camino de Santiago, me agradó saber que la iglesia de Taranilla está bajo la advocación de Santiago Peregrino. La antigua iglesia se hallaba junto a lo que hoy es el cementerio, pero en 1918 con las labores de minería de los alrededores, se resintió y las empresas del carbón la reconstruyeron en 1935 en el lugar donde se encuentra en la actualidad. Parece que la obra costó 16000 y todos quedaron satisfechos. 
Taranilla, León
Atravesamos el pueblo y casi al final, cruzamos la carretera y seguimos por un camino, no tiene perdida, el fuerte olor a establo nos acompañará  hasta un puente sobre el Tuéjar y seguiremos por la derecha un camino entre el río y la falda de la montaña.
Viejo Camino Santiago nevado, 10ª-11ª
Subimos por una escombrera y pasamos junto a una bonita laguna artificial hasta llegar a la ermita de San Martín de Valdetuéjar. Ved aquí nuestro reportaje de San Martín de Valdetuéjar
Mientras nos acercamos, podemos contemplar en lo alto de un promontorio la ermita. Su base sobre elevada en el terreno y su torre cuadrangular nos recuerdan las construcciones defensivas romanas. Concuerda con los múltiples restos, calzadas, puentes y cicatrices de la conquista de Roma,  que perduran en estas tierras. P. Eutimio Martino nos da muchos datos en sus libros, el más gráfico “La huella de las Legiones, Roma contra Cántabros y Astures”. Nos dice que se reutilizaron y cristianizaron muchos lugares romanos bajo la advocación de Marte (Dios de la guerra) transformados en S. Martín, o los que estaban dedicados a Julio (culto al emperador) variando a S. Julián.
Por encima del alero del majestuoso templo, divisamos la imagen de dos sirenas, quizá puedan considerarse elementos añadidos a la fachada.
S. Martín de Valdetuéjar, León
Las sirenas son seres mitológicos, se las consideraba hijas del río Aqueo y la diosa Gea, pues no era solamente Zeus el que lanzaba de vez en cuando ”una cana al aire”. Las sirenas que vemos están junto a dos cabezas de atlantes, que dicen ser del siglo XII.
S. Martín de Valdetuéjar, León
También son dignas de mención unas inscripciones en la puerta de entrada,
S. Martín de Valdetuéjar, León
que traducimos:
Los ángeles que velamos el sagrado templo al que usted entra, exhortamos que tema al Dios que está dentro.
Esta es la casa del Señor, firmemente edificada, está bien cimentada sobre la dura roca. San Martín ruega por nosotros.
Entramos para hacer un recorrido por el interior: capiteles historiados, con cabezas humanas, lobos, aves y hasta un lagarto en piedra trepando por una columna.
El retablo es del siglo XVIII con San Martín, partiendo su capa con la espada. Recordamos la historia del santo, tan vinculado al Camino de Santiago. S. Martín de Tours, hijo de un tribuno romano, fue militar antes que santo. Dicen que la devoción fue introducida en España por los peregrinos, quién sabe si no tendrá que ver, con que él defendió a los priscilianistas  y ellos mismos pudieron introducir su culto a lo largo del camino.
Echamos una mirada al espacioso valle y seguimos el camino que nos conduce al pueblo. A nuestra izquierda vemos una vivienda: “casa de Cata” y llamamos para devolverle la llave de la ermita, a esta mujer siempre dispuesta a tener una charla animada con la gente, que gusta de contemplar el arte y compartir la devoción que nos depara el camino.
A partir de aquí, no nos queda más remedio que seguir ruta por la carretera. Así que, para entreteneros, os contaré que hacen unas sirenas paganas ¡ellas en un templo cristiano!:
Cuenta la leyenda, que la ermita de San Martín fue hace tiempo, un monasterio que acogía a los peregrinos del camino y que en cierta ocasión, unas peregrinas sedujeron a los monjes del monasterio. Las juergas nocturnas y el escaso rendimiento diurno levantaron las sospechas del abad, que dicen era san Guillermo.
Laguna de sirenas, S. Martín
El buen fraile montó en cólera y como castigo, convirtió a las peregrinas en sirenas de río Tuejar y obligó a los arrepentidos monjes a edificar la iglesia del monastrio, dejando en los capiteles sus imágenes como aviso.
Dicen mis amigos montañeros que del rio, han pasado  a la laguna y en los amaneceres calurosos de verano   podemos verlas en top-less chapoteando en el agua  e invitando a los desprevenidos caminantes a darse un chapuzón con ellas. Pero yo os recomiendo que no escuchéis su canto y sigáis vuestro camino. ¡San Martín de Tours, ruega por nosotros!
         
Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid

Puente Almuhey, Etapa Viejo Camino de Santiago

Dejamos Cegoñal por la calle del nogal para internarnos en un hermoso bosque de robles. José nos va contando nombres de lugares de su pueblo, tan evocadores como “el hoyo de la espada” o leyendas de los pueblos próximos, hasta que desde un altozano divisamos Puente Almuhey.
Viejo Camino Santiago nevado, 10ª-11ª
Después de recorrer un pequeño tramo de carretera, nos desviamos a la izquierda y pasamos por un puente, por debajo de la vía férrea. Una casa semiderruida fue hace años la encargada de sacar el agua del río, con bombas a presión y conducirla a los lavaderos de carbón.
Enseguida llegamos a las primeras casas de la ciudad, donde nos espera ¡al fin! El primer café calentito de la mañana.
Puente Almuhey, olvidado por muchos la antigüedad de su origen, se considera una ciudad relativamente moderna, que hubiera nacido al calor del negocio de la extracción del carbón, de las minas de la comarca y del tren, que lo transportaba al País Vasco.
Pasamos junto a un bloque de edificaciones y me contaron que en el año 1973, cuando un hombre desenraizaba un nogal de su propiedad, excavando encontró unos hermosos mosaicos romanos. Se avisó a los especialistas de la universidad y desenterraron nada menos que 32 m2 de una villa romana, datada en el siglo III, que hoy podéis contemplar en el museo de León.
¿Sabéis que nos dijeron que en 1972 ya se habían encontrado más restos?
Lo único que me apena de la historia es el hecho de que no se dejaran en el pueblo, en un pequeño museo o mejor, que se siguiera excavando hasta encontrar una villa romana como la de la Olmeda.
Seguimos a visitar La ermita de la Virgen de las Angustias, que está al final del pueblo siguiendo nuestro recorrido, o a la entrada si se viene de León.
Puente Almuhey
Tiene una portada románica, así como una ventana en la que podemos admirar dos cruces de Malta, pues fueron estos caballeros los que se encargaron de mantener en la antigüedad un hospital de peregrinos. 
No sabemos dónde se encontraba el hospital para los peregrinos, aunque presumiblemente estaría junto a la ermita, para poder ser atendidos por los caballeros de Malta.
Ermita de las Angustias, Puente Almuhey
Luis, que vive en una casa cercana, se ofreció a abrir la ermita para que la viéramos.
Al hablar con él, descubrimos que es un enamorado del arte. Nos enseña el retablo del siglo XIV recientemente restaurado y la imagen de la Virgen de las Angustias, que da nombre a la iglesia, del siglo XVII o principios del XVIII.
Ermita de las Angustias, Puente Almuhey
Vimos una pieza muy valiosa, el cordobán (porque se hacían en Córdoba) aunque otros lo llaman Guadamecí, está recién restaurado y protegido por un cristal que da reflejo.
Había piedras con inscripciones, un gran crucificado, que a mí me pareció forjado en hierro, la pila de agua bendita, muy curiosa, tallada en una piedra sillar.
Viejo Camino Santiago
Hay unas pinturas medievales en el techo, aunque no se han podido recuperar más que en parte y se aprecia que también tuvo esa ornamentación el muro que ahora acoge al lujoso retablo…
Frente a la ermita, en un jardincillo circular que hace las veces de rotonda, se encuentra una gran piedra con forma de prisma triangular, en cuya parte superior se pueden ver tres círculos, para poner los vasos y uno algo más grande para la jarra de vino.
Puente Almuhey
Junto a ella se reunían los representantes de los tres concejos Valderrueda, Renedo y Almanza. Debatían e impartían justicia con su buen criterio y era además, una forma económica y rápida de resolver sus problemas.
Un poco más lejos, se encuentra el puente de origen romano, fuera del alcance de nuestra vista, por estar tapado por otro más moderno, que permite el paso de los vehículos. D. Manuel Rabanal lo cita como de origen romano, en su obra “Las calzadas romanas en la provincia de León“.
Museo etnográfico de Luis
Todavía nos reservaba Luis otra sorpresa y cuando terminó de mostrarnos la ermita, nos invitó a visitar su particular museo de antigüedades, donde guarda un sin fin de utensilios de tiempos pasados, desde una estufa escolar, hasta las placas de los viejos vagones de tren y muchos utensilios, que de otra forma se habrían perdido.
Pinchad aquí para ver el Museo Etnográfico de Luis, porque verdaderamente es algo admirable.
¡Ah, señoras/es que hacéis el camino! No todo va a ser antigüedades e iglesias. Sabed que la calle que habéis transitado, lleva el nombre de Juan Ferrero, pues bien: este señor fue un célebre deportista de talla internacional, que nació en esta localidad en 1918 y en 1953 consiguió el título de “Mister Universo”.
Nosotros algo menos disciplinados que él, abandonamos puente Almuhey para seguir nuestro peregrinar hasta la Mata de Monteagudo en la Virgen de la Velilla, que es final de la ruta de hoy.
Virgen de la Velilla

Más fotos de Puente Almuhey.

Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid

De La Espina a La Mata de Monteagudo. Guía etapa Viejo Camino de Santiago

Vamos a iniciar una nueva ruta de peregrinación, que por lo demás, es una vieja ruta.
La mayoría de nosotros habíamos hecho todo o tramos del conocido Camino Francés o de los despejados y solitarios tramos del Camino de la Plata, nos habíamos adentrado por el Camino de la Costa, húmedo caminar entre verdor de los montes y los reflejos del mar Cantábrico o por la ruta del Salvador, al menos en sus comienzos, próximos a la capital de León.

Ahora nos ilusionamos con realizar el Viejo Camino de Santiago, desde nuestra provincia, una vez que habíamos probado algunas etapas, en colaboración con la Federación de Montaña y sus Magostos participativos.

Viejo Camino de Santiago, 10ª

Os animamos a la realización de esta etapa, anticipándoos cómo fue nuestra experiencia en la que disfrutamos de una naturaleza recia y acogedora. Hicimos la etapa un día medio lluvioso y otro día, soleado aunque con nieve en el camino. Para los peregrinos que queráis llevar una guía rápida en el bolsillo podéis disponer de este resumen:

Viejo Camino Santiago nevado, 10ª-11ª

Guía de la etapa del Camino Viejo de Santiago en la provincia de León: La Espina-La Mata de Monteagudo.
1.- Nosotros hemos decidido iniciar aquí la etapa, al ser La Espina la primera población en la provincia de León. Así que marcamos el GPS y comenzamos a andar.

Viejo Camino Santiago nevado, 10ª-11ª

2.- Cogemos una senda por la derecha, casi paralelos a la carretera. Encontramos las ruinas de la desaparecida ermita de Santa Cristina. La imagen de la santa se conserva en la iglesia de Cegoñal y quizá fuera trasladado a este templo alguna cosa más. Jose nos explica que aquel prado, es el Argañal, lugar de agua, donde estuvo emplazado antiguamente el pueblo de Cegoñal.

Viejo Camino Santiago nevado, 10ª-11ª

3.- Llegamos al pueblo de Cegoñal, palabra que procede de agua. Aunque se piense que derive de cigüeña, pues es verdad que hace unos años había varios nidos de cigüeñas, que se alimentaban en el cercano vertedero de Guardo, hoy escasean al haberse cerrado el vertedero. Ved reportaje y fotos.

4.- Por la plaza de la fuente seguimos el camino hacia Puente Almuhey, punto de confluencia de los valles.

Viejo Camino Santiago nevado, 10ª-11ª

En Puente Almuhey es interesante pararse a contemplar el puente sobre el Cea, de origen romano.
Allí cerca está la piedra que marca la confluencia de los tres valles, con sus poderosos ayuntamientos, en otro tiempo: Valderrueda, Valle de Almanza y Valdetuéjar. En ella están labrados los posavasos de los representantes de los tres concejos, que se reunían para deliberar.

Es difícil visitar la ermita, pero en esta ocasión nos la abren, lo cual es de agradecer. Parece ser que perteneció a Carrizal como santuario de la Virgen de las Angustias y gracias a la cruz de Malta, que se encuentra en la ventana, sabemos que fue hospital de peregrinos de los caballeros de S. Juan de Jerusalem o de Malta. Fue cedida al Puente, que carecía de iglesia. Ved reportaje de fotos.

5.- Aquí cambiamos de dirección para encaminarnos hacia Taranilla. Cruzado las vías del tren, tomamos un camino señalizado, a la derecha, que nos llevará a Taranilla.

Viejo Camino Santiago nevado, 10ª-11ª

6.- Al final de Taranilla se coge otro camino a la izquierda, junto a los establos. Cruzamos un puente sobre el Tuéjar.

Viejo Camino Santiago nevado, 10ª-11ª

Seguimos a media distancia entre la carretera y los pinares para alcanzar S. Martín de Valdetuéjar, por las proximidades de la laguna y contemplamos la formidable ermita, antes de entrar en el pueblo.

Viejo Camino Santiago nevado, 10ª-11ª

7.- Por la carretera accedemos al pueblo de Renedo de Valdetuéjar, lugar de los antiguamente todopoderosos Marqueses de Prado.
De su palacio se trajo la portada a León, que hoy es la fachada del Hospital de Regla, pero aún hay muchas edificaciones en el pueblo, que dan prueba de su abolengo y escudos o piedras por todas partes, ya que tan grande era su patrimonio, que hubo para todos.

8.- Continuando por la carretera se llega a Otero y después al pueblo de La Mata de Monteagudo. Antes de entrar en este pueblo, sale un camino a la izquierda que nos subirá al Santuario de la Virgen de la Velilla. Tendremos la suerte de poder visitar el santuario, abierto para la ocasión y en las proximidades de la campa, hay una casa rural, que ese día nos estará esperando.

¡Buen camino, peregrino!
Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid