30ª Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago. Cacabelos

30ª Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago por la provincia de León
Rosa Fadón y Rafael Cid
 
En Cacabelos hicimos un alto donde mataron al lagarto
Cuando un peregrino nota que algo no encaja, sólo investigando encontrará respuestas.
Acompañados por nuestro amigo berciano David González, detuvimos nuestros pasos junto al embalse de Bárcena para releer los viejos libros e imaginar lo que se contemplaba antaño, que hoy se encuentra sumergido. El actual nivel del embalse nos impidió fotografiar el puente romano por el que los peregrinos cruzaban.
D. Augusto Quintana, que anduvo por aquí antes de la construcción del embalse, dice en sus citados Temas Bercianos que la iglesia de Bárcena conservaba una portada románica con arco de medio punto y ornamentación interesante, con un capitel muy finamente tallado y que había una virgencita sentada con niño que podía ser del siglo XII. 

Escribe el Abad Gundisalvo cuando relata la peregrinación de la reina Leodegundia en el año 902: “Bajamos (de la Virgen de la Peña) y por Bárcena fuimos hasta el Río Cúa donde vimos muchos majuelos de uvas que hacen muy buen vino que consumen muy curado, por beber mucho alguien se emborrachó” Del Vexu Kamin de Julián González.

¡No cabe duda, el Bierzo se despliega ante nuestros ojos como un auténtico paraíso de la naturaleza!
Se cita un monasterio en el Tumbo Negro de Astorga cuando el abad Vannaldo recibe una donación en el 962. Incluso Yepes en las Crónicas de San Benito IV fol 273 aventuró que podía tratarse de un monasterio dúplice. D. Augusto cita otro monasterio de San Julián en el año 1101 pero en el 1129 se aprecia el declinar del Viejo Camino y Bárcena queda reducida a simple parroquia. 
Miramos al embalse y dedicamos un recuerdo a todas las familias que dejaron sus hogares y antepasados bajo las aguas que en el año 1958 inundaron su pueblo. Siempre ha sido así, unos se sacrifican por otros, abandonan sus raíces para que otras gentes recibamos un beneficio sin ni siquiera apreciarlo. “Bajos las aguas del Sil” es un libro que lo recuerda y la Asociación de Romeros de Bárcena y Posada del Río trata de mantener viva la memoria colectiva y trasmite algo mágico al hablar de sus recuerdos hoy ahogados.
Al llegar a Cabañas Raras, Pepe nos lleva con Aquilino Guerra, el autor del libro “Las Cabañas del Portier de Don Fernando” que trata de la historia de este pueblo, que así se llamó en otros tiempos. Con las indicaciones de Pepe y Aquilino encontramos uno de los dos puentes romanos que aún se conservan. 
D. Aquilino se reconoce como un cabañés sentimental que lleva a su pueblo en el corazón. En su libro ya en el capítulo primero trata de la vía romana, los puentes de Cabañas, el puente de Congosto y el Camino Viejo de Santiago. También recoge una leyenda, sobre un grupo de los primeros pobladores, que fueron pastores procedentes de las Alpujarras granadinas, que llegaron con sus ganados y se asentaron en cabañas de madera y barro distribuidas en los barrios del pueblo para aprovechar mejor los pastos. En 1568 tuvo lugar la rebelión de las Alpujarras, cuando los sublevados fueron vencidos, más de 80.000 moriscos fueron repartidos por toda la península hasta que en 1609 Felipe III decretara su total expulsión. El nombre de Portiel hace referencia al portazgo o aduana que existió en los puentes, lo de Raras se debe a su organización en barrios alejados y lo de Don Fernando… ¿alguien sabe quién era? D. Aquilino aventura que podría tratarse del tercer Señor de Arganza.
Antiguamente utilizando esta Calzada romana, los peregrinos entraban en Cacabelos más hacia el norte que en la actualidad, donde se encuentran los restos arqueológicos de la Edrada, cerca del cementerio. 
Nosotros llegamos muy de mañana, estaba casi todo cerrado y paramos a la puerta de un conocido restaurante de la localidad. A mis acompañantes les conté que en aquél lugar había una tradición: “convidar” a los peregrinos que por allí pasaban con un trozo de empanada y un buen vaso de vino de la comarca para reponer fuerzas. De repente, al otro lado de la cerrada puerta, sonó una voz que decía: ¡ Y lo sigue siendo. Pasen Vds. por favor…! Estábamos en La Moncloa. Mis amigos y yo cumplimos con la tradición peregrina, a la vez que pudimos ver la fabricación artesanal de los riquísimos pimientos y castañas del Bierzo y reponer nuestras mochilas de chorizo y recuerdos.
Después contamos una leyenda de Mario Roso de Luna, que a pesar de sus varias carreras universitarias pasaría a la historia como el mago de Logrosán y afamado teósofo, así como es conocida la anécdota del enfado con Valle Inclán por no quererle encontrar algún tesoro… Roso de Luna visitó Cacabelos comisionado por un periódico para observar el famoso eclipse de luna y aprovechó para escribir la leyenda del lagarto.
El culebro de Cacabelos era un ser monstruoso que aterrorizaba a la población.
Este culebro era un lagarto monstruoso que aterrorizaba a los aldeanos, al comer sus vacas, ovejas y todo lo que se pusiera por delante. Los vecinos se unieron para darle caza y consiguieron matarlo junto a su cueva, que estaba donde el cementerio. Cuando entraron encontraron la talla de una virgen románica, que llamaron la Virgen de la Edrada. Quizá el nombre le venía de la Hiedra que la rodeaba o del termino “estrada” ya que el lugar se encontraba junto a la vía militar o estrada. Le construyeron allí una ermita en la que rezaban los peregrinos del Viejo Camino, que cruzaban el río por un puente hoy desaparecido y ascendían por la vaguada de la Sellana hasta la iglesia de San Martín de Pieros, consagrada por el obispo Osmundo.
Las razias musulmanas destruyeron estas tierras que en el siglo X Bermudo II dona al monasterio de Carracedo. En el año 1108 el arzobispo de Santiago, Diego Gelmírez, reconstruye la ciudad y erige la iglesia de Santa María, que hoy conserva su viejo ábside. La rehabilitación consolidó su importancia jacobea, pero supuso un desacuerdo con el obispo de Astorga, pues se hallaba en territorio de su diócesis. La disputa concluyó con la donación de la villa por Alfonso VII a la archidiócesis de Santiago en 1138, a la que perteneció hasta 1890. Se salvó así este enclave que pertenecía al Viejo Camino de Santiago y allí accedió el Camino Francés, que poco a poco fue predominando. Como la Edrada fue perdiendo fieles se trasladó la imagen de la Virgen al centro de la villa, a la iglesia de Santa María que la conserva en el óculo, pero no es la original, pues la han cambiado por una copia, ¿quizá para confundir a los amigos de lo ajeno?
Otra curiosidad que cita Roso está a la salida de Cacabelos en la iglesia de la Virgen de La Quinta Angustia. La devoción popular sintetizó los 7 dolores que padeció la Virgen: el 1º cuando la profecía de Simeón, 2º en la huida a Egipto la 3ª El Niño Jesús perdido en el Templo 4ª Jesús con la cruz a cuestas. La 5º Agonía y muerte en la cruz. La 6ª Descendimiento a los brazos de María y la 7ª Sepultura de Jesús y Soledad de María. ¿Por qué os digo todo esto? Pues porque cuando un peregrino nota que algo no encaja, sólo investigando encontrará respuestas. Quiero decir que si os fijáis la imagen venerada no representa la Quinta si no la Sexta Angustia. El seis es el número de la perfección y enseguida encontramos, el cinco y el cuatro, que se hallan en la simpática Imagen del niño Jesús jugando a las cartas con San Antonio. Se cree que es una alegoría templaria en la que se intercambia el cinco de oros por el cuatro de copas. El Niño da el oro del conocimiento iniciático al recoger el cuatro de copas, símbolo de pasiones mundanas que nos impiden avanzar.
Y cantando una coplilla os dejamos:
“Al entrar en Cacabelos
lo primero que se ve
la Virgen la Quinta Angustia
con los molinos al pie.”
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”

Foto 1: Rafael Cid: Viejo Camino bajo el embalse de Bárcena
Foto 2: Rafael Cid: Virgen de la Edrada
Foto 3: Rafael Cid: El Niño Jesús jugando a las cartas con S. Antonio

El Viejo Camino de Santiago dará que hablar en la capital de España

La Asociación del Camino de Santiago de León «Pulchra Leonina» se desplaza hasta Madrid, llevando en su mochila peregrina los recuerdos del recorrido de las 13 etapas que se realizaron durante estos tres años por el Viejo Camino de Santiago en las Montañas de León.
Aquí os dejamos el artículo de la etapa inicial de este Viejo Camino de Santiago.Ya hablaremos a nuestro regreso de la conferencia en la Casa de León en Madrid.

0 Velilla río Carrión

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Procuraremos dejar el pabellón leonés muy alto, para que el Viejo Camino lo conozcan nuestros paisanos de la capital.

Foto y texto de Rafael Cid y Rosa Fadón

31ª Historias y leyendas…Villafranca en el Viejo Camino de Santiago

31ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
             
 Rosa Fadón y Rafael Cid

De Cacabelos a San Fiz llegamos a nuestro final feliz
Los peregrinos encontrarán historias y leyendas por todo el Camino de Santiago.

31 Villafranca

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En Cacabelos madrugamos para seguir el Camino, no sin antes encomendarnos a la Virgen de la Quinta Angustia que guarda una de las leyendas relacionadas con siete hermanas que peregrinaban a Santiago y fueron milagrosamente transformándose en imágenes de la Virgen. Comienza esta leyenda en Foncebadón, donde la mayor de las hermanas se quedó curando a la más pequeña que tenía ampollas en los pies, de esas que atormentan a menudo a los peregrinos para expiar nuestros muchos pecados…  

Las otras cinco hermanas exploraron los hermosos parajes de los alrededores del Camino, por los que se perdieron. Así que la hermana mayor para encontrarlas al atardecer subió al pico de la Aquiana y fue entonces cuando contempló el prodigio: sus hermanas esparcidas por diferentes lugares del Bierzo brillaban como por arte de magia, más que las estrellas de la Vía Láctea. Ante tal contemplación la hermana mayor quedó petrificada allí mismo en la Aquiana, donde los pastores del lugar le construyeron una ermita.

Cuando las buenas gentes de esos lugares tuvieron conocimiento de tal cosa, fueron construyendo las ermitas para las demás, allí donde fueron encontradas. Ya hemos pasado nosotros por algunas de ellas, hablando en anteriores reportajes, como por la Virgen de la Peña. A las otras peregrinas se las encontró, cerca del castillo templario en Fonballa la una,  otra en Llamas de Cabrera, otra en Valdeprado pues se extravió y se dirigió al norte hasta el arroyo del mismo nombre y otra más en el valle de Fornela. La ermita de la Quinta Angustia se construyó aquí en Cacabelos para la peregrina que se quedó junto al río Cúa. Pero ¿qué fue de la más pequeña? Ella creyó que había sido abandonada, imaginándose ser una carga para sus hermanas. Entonces fue a esconderse a un bosque cercano a Manzanedo de Valdueza donde también la construyeron una ermita, la de la Virgen de los Escayos. Si os fijáis esta piadosa leyenda de las siete Vírgenes señala los lugares míticos del Bierzo, a los que todo peregrino debería acudir para hacer un alto en el Camino, para visitarlos e impregnarse de su paz.

La leyenda de las siete Vírgenes señala los lugares míticos del Bierzo.

Sigamos tras los pasos que en el año 902 llevaba Leodegundia en su peregrinar:

 “Al llegar a Cacabelos la princesa fue a ver Villabuena donde disfrutó de descansar y visitar el palacio y a sus gentes con quienes vivió su niñez. Y por San Clemente, a través de muchas huertas fuimos hasta un pueblo que llaman Burbia donde se juntan dos ríos, que fue donde don Bermudo perdió con los moros y dejó el reino a don Alfonso, el de las dichas de conocer la noticia del sepulcro, visitarlo y protegerlo.”    “Vexu Kamin” de D. Julián González

Así que caminamos hasta Villafranca, para llegar a San Fiz donde dimos por terminado nuestro Viejo Camino de Santiago, ya que aquí termina el documento diciendo que siguieron a Santiago por:  “las sendas que vos bien conoce en los lugares de su vida de joven junto al Señor”   San Froilán, que era a quien iba dirigido el relato no necesitaba más indicaciones del trayecto.

Al llegar a S. Fiz dimos por terminado nuestro Viejo Camino de Santiago, ya que aquí acaba el relato del documento.

Villafranca , que anteriormente se llamó  Burbia junto al lugar de la derrota  de Bermudo, Villafranca de Bucca Vallis Carceris como se la llama en el códice Calixtino.

En el Siglo XI se fundó el burgo de los francos Villafrancorum  de señorío real, después de los Osorio hasta que en 1486 se creó el marquesado de Villafranca. Hubo un tiempo en que fue capital de la provincia del Bierzo. Ahora lo más importante para los concheiros que andamos por el Camino es que el Papa Calixto II concedió a su iglesia de Santiago  un privilegio por el cual, los peregrinos que no pudieran proseguir a postrarse a los pies del Apóstol por encontrarse enfermos  ganaban el jubileo aquí, eso sí, con tres requisitos: confesar, comulgar y rezar a Dios por el papa Calixto y sus sucesores…

Pero nosotros después de degustar la estupenda gastronomía berciana, nos encontramos fuertes para seguir.

No tenemos espacio aquí para contaros todas las bellezas de la ciudad elegimos el convento de San Francisco, para rendir tributo al Santo peregrino y a uno de los poetas más importantes que han dado estas tierra y que descansa para siempre en este lugar, Enrique Gil y Carrasco.
A medio camino entre Villafranca y Cornatel junto a una  frondosa vegetación divisamos la iglesia del antiguo monasterio de San Fiz de Viso, fundado en el siglo VII por S. Fructuoso, obispo berciano con sangre de nobleza goda. Conocemos su vida gracias a S. Valerio  “Vita Sancti Fructuosi” que cuenta entre sus hazañas la de matar un dragón que asolaba la comarca cercana a San Pedro de Montes.

La Iglesia actual es de finales del XII. Nos sentamos junto a su entrada donde el guarda del monasterio  contó  que durante una de las restauraciones se encontraron en la zona próxima al altar los restos de gruesas paredes probablemente de una cisterna de agua y que el interior de la iglesia fue utilizada como cementerio.

Nos chocó el nombre del monasterio San Juan de San Feliz, parece una repetición de nombres pero resulta que la iglesia del monasterio perteneció a la orden de los hospitalarios de San Juan de Jerusalén y posiblemente con anterioridad a los templarios según indican los paneles.

En San Fiz  los monjes regalaron al cortejo de Leodegundia: 

“vino muy curado y unas escudillas cerradas con lo que llaman orujo y cerezas de su huerta, también comimos botillo que tanto gusta a usted (San Foilán). Allí nos contaron la historia del Peregrino que por no tener para la comida y para la posada le despojaron de su tabardo y del sombrero y al llegar a Santiago allí estaba junto al sepulcro y regresó con ellos muy contento.”

Recordamos que esta misma historia la contó muy bien entre música de gaitas bercianas,  Jovino Andina en un programa de radio sobre el Viejo Camino, en el que también participábamos nosotros.

Vimos pasar a unos peregrinos y sentimos deseos de acompañarlos hasta el mítico enclave del Cebreiro. Como en otras ocasiones visitar su iglesia, recordar la leyenda griálica, rendir homenaje junto a su monumento a D. Elías Valiña gran impulsor del Camino, contemplar las pallozas y la arquitectura tradicional y si la climatología nos lo permitiera, observar las magníficas vistas de las sierras do Courel y os Ancares, pues no en vano nos encontraríamos a 1290 m. de altitud.

En el siglo IX se fundó en el Cebreiro un monasterio regido por frailes de San Giraldo de Aurillac durante casi 400 años. El templo prerrománico conserva la talla de Santa María la Real de O Cebreiro, patrona de la comarca. Si la observáis con detenimiento comprobaréis que tiene la cabeza inclinada. ¡Es por el milagro de la transustanciación! Cuando en la Edad Media el pan y el vino se transformaron en carne y sangre de Jesús.

En la capilla de la derecha veréis el cáliz conocido desde entonces como “el grial del Cebreiro” y las ampollas en las que aún se conserva la prueba de la transustanciación, que fueron donadas por los Reyes Católicos. Esto también tiene su leyenda pues la reina Isabel consciente de la magia, trató de llevarse consigo el fruto del milagro, pero los caballos que transportaban las reliquias se negaron a seguir cuando llegaron a Pereje, cerca de Villafranca e Isabel comprendió así que debía devolver lo sustraído. Milagros o física cuántica, según el gusto de cada cual, no podéis perderos la oportunidad de rememorar estas historias.

Pero en esta ocasión, nosotros lo dejamos aquí en S. Fiz porque la narración de  los pergaminos del Vexu Kamin aquí termina.

A los que se animen a seguir queremos deciros que no os faltarán hermosas historias y leyendas como las que os hemos contado y otras muchas, para acompañaros durante este trayecto vital que también es Vía iniciática y que una vez que volváis de Finisterre os hallaréis transformados.

 

Foto 1: Rafael Cid: Villafranca, puerta del perdón
Foto 2 : Rafael Cid: Villafranca, Sepulcro de Gil y Carrasco

Foto 3: Rafael Cid: S. Fiz de Viso

Texto y fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid

29ª Historias del Viejo Camino de Santiago. Losada a la Virgen de la Peña

29ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
               Rosa Fadón y Rafael Cid 
 De Losada a la Virgen de la Peña la subida no es pequeña.
Quedamos sobrecogidos ante el paisaje que se divisa desde este llamado “balcón del Bierzo”.
Entramos en  Rodanillo por una plaza que tiene como monumento un carro de labranza, pues en este industrioso pueblo se fabricaron durante muchos años para venderlos por todo el Bierzo. Hasta cuatro talleres trabajaban simultáneamente.
Aunque nos ha acompañado en varios recorridos, dejamos para cuando llegásemos a su pueblo el presentaros a David González, natural de este hermoso lugar, aunque residente por razones de trabajo en Madrid. Conocimos a David la primera vez que viajamos aquí para estudiar esta etapa del Viejo Camino de Santiago y dispuesto a ayudarnos, nos acompañó, nos dio información e incluso diseñó y distribuyó un póster avisando del día en que la Asociación realizaría la etapa ¡Gracias amigo! Juntos buscamos los vestigios de la antigua vía romana por la que discurre el Viejo Camino de Santiago, de la que guardaba memoria, pues en su infancia aún los peregrinos pedían refugiarse en el portalón de su casa.
Juntos visitamos la iglesia de la Rodanillo, para sorprendernos de la riqueza que tuvo, su magnífico  retablo, las imágenes y la cruz procesional considerada una de las mejores de la comarca, los cuadros del pintor cordobés M. Romero que fueron donados en el año 1999. Nos relató las vicisitudes que pasó la iglesia durante la francesada, en la que fueron asesinados los vecinos del pueblo que se antepusieron al saqueo perpetrado por los soldados de Napoleón. Durante la Guerra Civil del 36, intentaron dinamitarla y tratando de evitar las muertes anteriores, fueron las mujeres las que acudieron y consiguieron disuadir a los bárbaros y salvarla. Una imagen de la Virgen de Fátima muestra el orificio de entrada de una bala, que extrañamente quedó enquistada en su interior sin que se encuentre orificio de salida ¿un milagro?
Nos detuvimos en los hermosos rincones de las calles con típicos corredores de madera adornados de flores. Preside un rincón la estatua de San Benito, recordando la ermita que debió de existir en tiempos, quizá de un monasterio del que aún no hay pruebas, a pesar de las pesquisas de D. Benito González autor del libro “Rodanillo, un pueblo del Bierzo Alto” con el que nuestro amigo David colaboró.

¿Habéis observado que por aquí mucha gente se apellida González? Y fotografiamos dos escudos nobiliarios que lucen ese apellido.

Antes de salir del pueblo visitamos el taller de madera, que trabaja con gran cariño y arte Olegario, que también nos acompañó en la etapa desde Igüeña.

Al averiguar el origen del nombre Rodanillo nos encontramos con una leyenda local, que también recoge en su libro D. Benito: dice que cuando quisieron establecer aquí un poblado, tratando de elegir la ubicación, el jefe del grupo sacó el anillo de su dedo y lo puso a rodar diciendo:”¡Rueda anillo, roda anillo, Rodanillo…!”
 El jefe del grupo sacando el anillo de su dedo, lo puso a rodar diciendo:”¡Rueda anillo, roda anillo, Rodanillo…!”
Cruzamos la carretera y seguimos por polvorienta senda de color como de cobre, quizá este tono le ha dado nombre a la siguiente localidad, Cobrana. En su proximidad se encuentra uno de los alcornocales más famosos de Europa. Al entrar atrae nuestra atención una ruina venerable con la balconada de un antiguo palacio que desafiando las leyes de la gravedad aún se conserva en pie.
Era residencia de D. Francisco Nicolás Flórez Osorio 3º vizconde de Quintanilla y Señor de Losada en el siglo XVIII.
Esta familia tiene una historia de amor y muerte que nos viene ahora a la memoria. Fue un lance protagonizado en León, por el 2º vizconde, D. Francisco Luis Flórez Osorio y Guzmán, que se enfrentó en duelo con Manuel Rubín de Celis, Señor del Valle del Duerna, por el amor de una mujer, María  Ana Ruiz de Tenderos de Vivar y Ramírez que todos estos apellidos tenía la dama. En la pelea, el Vizconde da muerte a Rubín lo que obliga a escapar al homicida a  refugiarse en sagrado, a la Basílica de San Isidoro, cuyo cabildo se opuso a garrotazos a que los justicias y los ciudadanos enfurecidos profanaran el recinto. El populacho entró en desafuero, debido al número y contundencia empleada, pero el cabildo había escondido al vizconde y los justicias no encontraron al matador que finalmente consiguió burlarlos.
Y, a todo esto ¿Qué fue de la bella dama? ¿Al perecer uno de los pretendientes accedería a las pretensiones amorosas del vizconde casándose con él? Pues no, esta mujer, que a buen seguro sería muy guapa para encender tales pasiones, entró de religiosa en el monasterio benedictino de las Madres Carbajalas junto a la leonesa Plaza del Grano, que como sabéis cuenta con un afamado albergue de peregrinos.
¿Qué fue de la bella? Pues, entró de religiosa en el monasterio benedictino de las Madres Carbajalas de León
Desde Cobrana comenzamos el ascenso al santuario de la Virgen de la Peña, patrona del Bierzo Alto por el mismo camino que ascendían los devotos de Cobrana, que cada año acudían en romería, como todos los pueblos de la comarca, a pedir la intercesión de la Virgen y los peregrinos que pasaban Camino de Compostela sabedores de que al igual que sucede en Villafranca, si por grave enfermedad tenían que abandonar aquí su peregrinación, recibían las mismas indulgencias que si hubiesen llegado a Santiago.
Nos queda un buen trecho de subida y el sol aprieta. Por entre los pinos contemplamos la silueta del imponente recinto monacal hoy transformado en hotel, aunque está cerrado al público. ¡Ay, se me antoja que estoy llegando a la abadía de Montecasino en Italia, transformada aquí por obra de los genios del bosque en el monte Turcia! (Itur=fuente, agua, que diría nuestro admirado P. Eutimio  Martino) Como corroborando su significado, con lo primero que nos encontramos al llegar a la cumbre es con una gran cisterna ¿de origen romano? que se conserva junto al monasterio.
Quedamos sobrecogidos ante lo impresionante del paisaje que se divisa desde este llamado “balcón del Bierzo”. Quizá fuera santuario prehistórico de culto a la Magna Mater que se cristianizó luego.
Encontrarnos aquí la recurrente leyenda de la imagen que quiere una ubicación concreta. En este caso la imagen fue encontrada por unos pastores que la entregaron al sacerdote de Congosto y la depositó en la iglesia de la localidad. A la mañana siguiente la imagen había desaparecido sin que nadie pudiera explicar lo que había pasado, hasta que los pastorcillos volvieron a encontrarla en el mismo lugar del día anterior, por lo que le construyeron una ermita en ese lugar. Nos hemos encontrado con parecidas leyendas a lo largo del Camino, como la de la Virgen de Soelcastillo, junto a Nocedo de Curueño; la de Pandorado, que por la noche desaparecía de la Omañuela o la de Canales, que no dejaba que la transportaran a Soto y Amío.
Augusto Quintana en sus “Temas Bercianos” nos informa del documento más antiguo que conocemos de este enclave, es de una escritura de 1281. Junto a la ermita se construyó un hospicio para expósitos, un albergue de peregrinos y hasta un convento de Freires del Sancti Spiritus, algo que recuerda la cruz de la orden, que preside la fachada sur del recinto. En 1596, su capellán Fray Gabriel de Aller pidió autorización a Roma para la construcción del monasterio, terminado en 1601. El complejo fue asaltado por las tropas napoleónicas en 1808, expoliado tras la desamortización de Mendizábal en 1835 y el 25 de julio de 1936 incendiado. Pero alcanza un final feliz, tal como a los peregrinos nos gusta, pues después de la guerra civil comenzaron las gestiones para reconstruir el santuario con aportaciones particulares y sobre todo con la ayuda de la familia  Honingman-Ballet, cuyas estatuas para el recuerdo tenemos ocasión de admirar a la llegada a Congosto. El santuario quedó inaugurado de nuevo en 1957 y en las proximidades podemos ver la cisterna y unos muros del claustro del convento.
Después de contemplar las impresionantes vistas desde su mirador emprendemos el descenso, como hicieron los peregrinos de todos los tiempos en  dirección a Congosto, para ver el lugar donde se encontraba el puente que cruzaba el río antes de que el embalse de Bárcena nos cortara el paso en la actualidad. Cuando baja el nivel del agua aún se pueden ver sus robustas pilastras y nosotros seguimos con la mirada el Viejo Camino de Santiago que seguiremos contándoos en la próxima etapa.
Foto 1: Rafael Cid: Plaza de Rodanillo
Foto 2 : Rafael Cid: Cobrana, palacio de los Quintanilla
Foto 3: Rafael Cid: Virgen de la Peña

28ª: Historias y Leyendas… Losada en el Viejo Camino de Santiago

28ª: Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
              Rosa Fadón y Rafael Cid

Divagaciones con San Dictino y otros heterodoxos españoles.

Losada es uno de los pocos pueblos en el que los quintos tienen su propio santo patrón.

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Ya se ven las primeras casas de Losada cuando los peregrinos llegamos a la ermita de la Vera Cruz popularmente llamada del Santo Cristo. En el pórtico se refugiaban los peregrinos que hacían el Viejo Camino  de Santiago desde antiguo y los vecinos les llamaban con reverencia “los santos” por su vida humilde y sacrificada.

Antaño, los quintos de Losada subían a su santo patrón desde la iglesia hasta esta ermita.

En otro tiempo, los quintos de Losada, bravos muchachotes subían la imagen de su santo patrón, San Dictino, desde la iglesia hasta esta ermita, a la  carrera, el día de Jueves Santo, como si del Cristo legionario de la Buena Muerte se tratase. Este es uno de los pocos pueblos que yo sepa, en el que los quintos tienen su propio santo patrón, ¡esto nos pareció interesante a los peregrinos! Rebuscamos en los apuntes de otro Camino: el Francés a su paso por Astorga, donde habíamos visto un cuadro de este santo, que estaba quemando sus propios libros, para librarse de una herejía que prendió con fuerza en torno al año 380, el Priscilianismo. Aún a riesgo de disgustar a algunos amigos sacerdotes que sé que me leen, he de deciros que me he encontrado con peregrinos que creen que Prisciliano es quien está enterrado en la seo compostelana, aunque más propio de la sencillez de sus creencias, fuera un enterramiento anónimo en un lugar pontevedrés que llaman Os Martores, que quiere decir los mártires.

¿Por qué os cuento todo esto? Porque San Dictino según dice el P. Flórez en su “España Sagrada” era hijo del obispo gallego Sinfosio. ¡No os asustéis, que en aquella época aún no estaban sujetos al celibato! Procuró para su hijo una esmerada educación intelectual y teológica. Ambos adoptaron la doctrina de Prisciliano y aunque sus obras fueron destruidas, merecieron la crítica de grandes pensadores de la iglesia como San León Magno, San Ambrosio y San Agustín. Las teorías heréticas procedían de antiguas filosofías. Un filósofo llamado Marcos de Menfis adoctrinó a una rica matrona llamada Agape  y al retórico Elpidio, quienes a su vez instruyeron a Prisciliano, un gallego culto y persuasivo que atrajo una gran cantidad de seguidores, entre ellos varios obispos como Sinfosio y su hijo Dictino.

Se dijo que Dictino, como Prisciliano, exponían que el bien y el mal son asimilables a dos dioses opuestos, teoría que procede de los persas maniqueos, con Ormuz y Arimán. Marción, filosófo egipcio, sostuvo que el Dios del Antiguo Testamento era irritable y vengativo, muy distinto al del Nuevo Testamento, el Padre de Jesucristo, todo bondad y misericordia. Así en lo material se enseñorea el principio malo y las virtudes espirituales emanan del bueno, que lleno de compasión nos envió a Jesucristo. Explicaban que cuando las almas humanas se lanzaron a la existencia quedaron aprisionadas en la materia carnal que las podía dominar. Algunos encuentran una solución buscando en la mortificación y el ayuno el control de la carne, de ahí que los peregrinos caminemos hasta agotarnos para dar una oportunidad a nuestro espíritu y que se libere de las apetencias de un cuerpo ya debilitado por la fatiga. Proponían una especie de comunidad de bienes, creyendo que alejándose de la propiedad se ahuyentaría la causa de todo mal. Repudiaban la esclavitud. Eran célibes, no reconocían el matrimonio, respetaban a las mujeres, que en aquella época eran separadas en los oficios divinos y sometidas a los hombres. Eran vegetarianos, se abstenían de beber vino. Creían en la independencia intelectual y siglos antes del protestantismo, abrazaron el libre examen de los libros sagrados, como explicó Menéndez y Pelayo en su obra “Historia de los heterodoxos españoles”, para discernir personalmente los errores, tratando de conseguir así la gnosis o conocimiento perfecto.

En el año 380 sus ideas se habían extendido por Hispania y los obispos Higinio de Córdoba y sobre todo Idacio de Mérida inician una persecución a Prisciliano. Acusado de hereje, el propio Prisciliano va a Roma y consigue la benevolencia del César, a pesar de atacar el principio de propiedad privada o el magisterio de la iglesia, pero no logra ser recibido por el obispo de Roma, que en aquellos momentos estaba tratando de consolidarse como primer Papa Dámaso I. Vacante la sede de Ávila, Prisciliano es nombrado obispo en ella y Dictino en Astorga.

Posteriormente acude a Treveris donde en connivencia con el pretor local sus enemigos aprovecharon para decapitarle junto con sus acompañantes. El Papa Dámaso, Ambrosio de Milán y Martín de Tours, entre otros, condenan la ejecución, pero es tarde. El cadáver de Prisciliano es trasladado discretamente a Galicia por sus seguidores, sus escritos fueron tenidos por guía de vida y los obispos Dictino, su padre Sinfosio y los de Braga y Celeris (Caldas de Rey) proclaman santo a Prisciliano.
Pero ¿como se salvó Dictino, su portavoz?  Pues, participando en el concilio del año 400 en Toledo, en el que se condenaron las obras de Prisciliano –cum ipso auctore- y de paso las suyas propias. Tened en cuenta que su tratado teológico “Libra” gozó de gran difusión en su época. En él exponía que se puede mentir para salvar la vida o la religión. 
Los astorganos se negaron a que Dictino fuera depuesto de su cargo de obispo, porque el hecho de ser priscilianista no impidió que hasta el final de sus días diera ejemplo de virtud. Debió de ser muy querido no sólo entre los Quintos de Losada, sino por sus sucesores en el episcopado astorgano, puesto que en el año 925 hace exclamar al obispo Fortis “Santísimo, gloriosísimo y poderosísimo patrono mío después de Dios”. 
Según la tradición popular Dictino trabajó con sus propias manos en la construcción del convento que lleva su nombre en la ciudad de Astorga, donde tradicionalmente se creyó que reposaban sus restos tras su muerte, pero en el año 1550 fecha en que se abrió su nicho lo encontraron vacío. Aunque no es sólo esta la mala noticia pues, hoy desgraciadamente no quedan ni imagen del santo en Losada, ni casi quintos debido a la despoblación que sufre nuestra provincia, ni San Dictino es ya santo,  pues según la wikipedia tras la reforma de 1969 cinco años después de que su imagen “desapareciera”, fue retirado del santoral, por no haber sido canonizado oficialmente.

Se desencadenó una terrible tormenta que amenazaba con arrasarlo todo.

Con tan larga conversación hemos llegado junto a la espadaña de la antigua iglesia, que posiblemente fuera también la del monasterio de Losada, que existió aquí durante la Alta Edad Media.

El lugar se haya impregnado de un silencio casi mágico que invita a la ensoñación, pero en el año1964…desconocemos la causa que movió al párroco del lugar Don Felipe Díaz a vender las imágenes y llevar los retablos a Astorga ¿necesidad de reparar la iglesia, codicia? 

Lo cierto es que cuando se encontraba en su interior de la iglesia con los anticuarios que habían acudido a tasarlas se desencadenó una terrible tormenta que amenazaba con arrastrarlo todo, ¡bancos, imágenes, tasadores y cura, reguero abajo, sin parar hasta Bembibre! Así que los atemorizados personajes de nuestra historia decidieron encaramarse a lo alto de la espadaña que ahora contemplamos, haciendo sonar las campanas Ding Dong Ding Dong. Nadie acudió a la llamada. No se sabe cómo, quizás porque los santos se apiadaron de ellos, la tormenta pasó, la riada se fue y allí quedaron en el campanario de la iglesia sanos y salvos.

Al domingo siguiente el malhumorado sacerdote pronunció una homilía en la que no faltó la alusión de la omisión del deber de socorro de los feligreses y el hombre más socarrón del pueblo tomó la palabra para afear al cura la venta de imágenes, argumentando que fueron los mismísimos santos los que enfadados por la simonía les impidieron acudir a la iglesia.
Nosotros pobres peregrinos, después de santiguarnos, dejamos constancia aquí del suceso tal como nos lo contaron y despacito tomamos la senda que sale de enfrente de las escuelas, que nos llevará casi paralelos a la carretera, pasando por los campos llamados del “Ministerio” (aquí resuena el ya citado monasterio de Losada) y Vega de Viejos.
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Foto 1: Rafael Cid: Losada, Ermita del Santo Cristo.
Foto 2 : Rafael Cid: Losada, Restos de la antigua iglesia.
Foto 3: Rafael Cid: Losada, pozo La Pallarina.

Para saber de Losada podéis consultar:
El libro de Benito González «La villa de Losada: Su historia y sus gentes»
 

27ª Historias… de Quintana Fuseros a Losada en el Viejo Camino de Santiago

27ª Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León

Rosa Fadón y Rafael Cid

Leodegundia encontró una Calzada Romana que la llevó de Quintana de Fuseros a Losada

Para ver más cómodamente el artículo pinchad aquí.

Ya íbamos saliendo de Quintana Fuseros y junto a la carretera vimos tres indicadores con tres posibilidades para continuar el Viejo Camino. A la vista de tal pluralidad, alguna de las rutas, quizá la que anduvo Leodegundia con el cortejo real, en su peregrinación a Santiago en el año 902 se quedará en el olvido. ¿sería eso justo? Pues dice el Documento:

“ Y fuimos a Taurón(Quintana Fuseros) y cerca en su monasterio descansamos…Al ver una Calzada Romana, que dijeron venía desde Astorga fuimos hasta Losada” (Vexu Kamin, Julián González)

Los más rápidos peregrinos hacía tiempo que habían cogido el camino de la izquierda a Labaniego, pero nosotros traíamos estudiada la ruta que correspondía con la antigua vía romana, que ya abandonada yacía a la orilla del arroyo Refuellos, bordeando los pueblos de Cabanillas de S. Justo y S. Justo de Cabanillas.

Ante nuestra vista se desplegaba un amplio valle donde nuestro acompañante y amigo nos contó que estuvo asentada la Cohorte I de la Legión V Alaude.

Ante nuestra vista se desplegaba un amplio valle donde nuestro acompañante y amigo Ovidio nos contó que estuvo asentada la Cohorte I de la Legión V Alaude concretamente en el lugar que Leodegundia llama Taurón, antes llamado Toral, pues procede de toral-alis que significa llanura y nada tiene que ver con “el arte de cúchares”.

Pero ¿cómo había llegado a este lugar de la geografía hispana la famosa legión romana? Pues fue fundada por Julio César en el año 52 AC con gente de la Galia transalpina y se llamó Alaude porque sus soldados adornaban sus cascos con plumas de alondra. Participó en la campaña de la Galia contra el caudillo Vercingetorix, ¡Seguro que alguno de estos romanos fue amigo de Obelix y Asterix y, por supuesto de Ideafix! Tras la muerte de César la comandó Marco Antonio y luchó en Oriente, hasta que tras la derrota de Actium se integró en el ejército de Octavio. Él fue quien la trasladó a Hispania y lució por nuestras tierras el emblema de sus guiones, el elefante, concedido por el valor demostrado, al defenderse de una carga de elefantes en la batalla de Tapso, en Túnez.

¡Echadle imaginación y contemplad todo este valle que se despliega ante nosotros lleno de tiendas de campaña, estandartes, legionarios entrando y saliendo de la fortificación!

Estamos en el año 26 AC y Augusto se pone al mando de las operaciones de las Guerras Cántabras, por lo que necesita varias legiones hostigando en varios frentes a nuestros aguerridos montañeses hispanos. Seguimos enfrentándonos a Roma en un pequeño trozo del noroeste de Hispania, impidiendo proclamar la “Pax Romana” y el cómodo establecimiento de sus tareas de extracción minera. Hay pues una razón militar, que junto con la económica, la abundancia de oro de la comarca, originan la ubicación de la Cohorte I en este lugar. Junto a los campamentos militares se va formando una auténtica ciudad, con la impedimenta que necesita la tropa, comida y diversión. Están las “cabañas”, palabra que procede del latín “cabanae”, casas donde viven las novias e hijos de los soldados romanos, pues como no les estaba permitido casarse hasta licenciarse a los treinta años, mantenían calladamente su familia, hasta el momento de hacerla oficial. Ese sería el origen de Cabanillas, emplazado en el extremo oeste del campamento, un poblado donde los veteranos permanecían después de ser licenciados, ya que podían ser llamados si era necesario como tropas de reserva y mientras ejercían de técnicos, escribanos, reparadores del material militar y otros oficios. En el museo de los Caminos de Astorga podemos admirar un ara que los veteranos de Interamniun Flavium dedicaron a Marte el dios de la Guerra. Fue encontrada en “Misión rescate” ese entrañable programa de TVE, en el que los escolares de nuestros pueblos buscaban vestigios arqueológicos en los lugares en que habían oído a sus abuelos contar alguna historia.

Salimos de la Vía por “el camino de la iglesia” para acceder al pueblo de Cabanillas de San Justo. En el atrio de la iglesia nos aguarda una sorpresa: Allí permanece la “consulatio”, la columna donde se aplicaba justicia, se ejercían las consultas y se arengaba a la tropa. En ella se observa el “fascis”, símbolo del poder y la magistratura, formado por un hacha entre ramas de sarmiento. Sigue siendo un símbolo hasta nuestros días, pues lo conserva el cuerpo de la Guardia Civil. También la palabra ha derivado en un término de uso, fascio, fascismo, etc.

La columna presenta en la parte posterior, las letras RV (romana V) IC (I cohorte). Sobre la piedra se realizaban las ejecuciones por lo que no es extraño que al lugar donde nos dijeron que fue encontrada se le denomine “la carnera” de “carnificer eris”, que quiere decir ejecución.

Augusto organizó una serie de correos, que llevaban el oro y traían de Roma el lujo de su civilización, informaban de los movimientos del enemigo para acomodar el ejército. Sus fatigadas monturas se reponían de trecho en trecho en unas mansiones, que por pertenecer a la legión Quinta se llamarían Quintanas (Quintana Fuseros, Quintana de Fons, Quintana y Marco, Quintana Raneros…) Las vías militares fueron mejorando estas paradas de posta, para usos civiles. Con la concentración parcelaria hay que remarcar los antiguos caminos, porque la gente mayor conserva el recuerdo de la Carretera de Castilla o el Camino Real, que así se llamó desde la Edad Media a la Vía Romana.

Ya se veía San Justo de Cabanillas, que parece una continuación del pueblo anterior pues tiene su mismo nombre sólo que dicho al revés. De nuevo nos encontramos en el atrio de la iglesia un magnífico miliario, que cita Gómez Moreno. Se traduciría así:

«Siendo emperador Tito Vespasiano, César, hijo del divino Vespasiano… fue hecha la Vía Nueva desde Astorga á Braga—, bajo Cayo Calpetano Rancio Ouirinal Valerio Festo, legado augustal y propretor.—Milla XXIII.»

La milla 23ª ha dado lugar a discusiones entre los investigadores, que dudan sea este su emplazamiento original o que se llevó hasta el pórtico tras reedificar la Iglesia en el Siglo XVI. La confusión se ha originado porque en el año 79 se mejoró la Vía Militar cambiando su nombre por el de Vía Nova y al subir al poder la dinastía Flavia, se cambió el valor de la milla. La señalización de los miliarios pasó de los 1666m. a los 1481m. en la dinastía Flavia. Algo así como cuando nosotros hicimos el cambio de la peseta al euro. ¡Menudo lío para resituar ahora los miliarios!

San Justo, el eremita del Villar, era hijo nada menos que del rey de Persia, que al cristianizarse cambió su nombre en honor del mártir San Justo.

Dejemos a los eruditos y arqueólogos especulando mientras estos humildes peregrinos os cuentan una bonita leyenda, la de un San Justo autóctono de estos lugares, que viene a cuento del nombre de estos dos pueblos. La asociación cultural Xeitu ha publicado “Vida y milagros de San Justo del Villar…” una joyita bibliográfica del siglo XVI, de propiedad particular, cedida por una familia de la comarca de Luna. Isidro García Moya, párroco de Salce y autor del manuscrito ensalza al eremita que realizó milagros en vida y después de muerto. Predijo el día de su muerte y llegada su hora las campanas de la iglesia tocaron solas para que sus convecinos acudieran al sepelio, entonces hallaron en su mano un pergamino que aseguraba que era hijo, nada menos que del rey de Persia, que al cristianizarse cambió su nombre en honor de Justo, el que con su hermano Pastor fueron martirizados en Alcalá de Henares. Cansado de la vida disipada de la corte se retiró como eremita en lo alto de la braña del Villar de Santiago, donde llevó una vida de santidad, instruyendo en la doctrina y ayudando a todos. El manuscrito tiene un interés añadido, pues muestra las palabras que se decían en aquella época, la indumentaria de la gente, sus costumbres y modo de vida.

Caminamos charlando de esta curiosa historia recuperada y pensábamos… ¿cuántas más descansarán en los viejos baúles de nuestros pueblos?

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Foto 1: Rafael Cid: Los tres carteles en Quintana Fuseros
Foto 2 : Rafael Cid: Piedra de la Consulatio en Cabanillas
Foto 3: Rafael Cid: 23º miliario en S. Justo de Cabanillas.

26ª: Historias… Quintana de Fuseros en el Viejo Camino de Santiago por la provincia de León

26ª: Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
              
Rosa Fadón y Rafael Cid

Caminando por Quintana que guarda historia romana
Paseando por Quintana todo es una evocación de su antiguo esplendor. Según manifestó acertadamente nuestro amigo e improvisado guía Ovidio Molinero es un museo al aire libre formado por piedras reutilizadas aquí y allá. Nos detuvimos ante la fuente de la plaza, coronada por la cabeza de un ídolo, cabeza y fuente han sido trasladadas desde el abandonado monasterio de Santa Leocadia. 

Casi desfigurado por el tiempo, desde la pared de una casa nos observa la efigie de otro ídolo, que logró salvarse de la capa de cemento que le iba a recubrir ¿para no asustar a los visitantes? Llegamos ante otro ídolo que a mi se me antojó diabólico con sus largos cuernos. Nuestro amigo nos pidió que lo miráramos con respeto, pues era un dios local de la guerra, portando una corona de encina. Dejamos para otra ocasión ver pequeños objetos procedente de los castros, un aro de bronce, varias pesas de barro o pondus, moldes para hacer anillos o un crisol de piedra para verter líquido fundido. 

La rudeza de estos dioses y su simplicidad denotan una civilización a su medida, que retratan a los antiguos pobladores, los pemeiobrigenses de raza susarra(cuando lo pronunciéis varias veces, será tan fácil decirlo como “supercalifragilistico…”) Pemeiobriga es el centro del valle, lugar de reunión o concejo de los representantes de las cinco torcas, castros o fortificaciones que lo rodean. Ya explotaban minerales, en las montañas que ahora se ofrecen ante nuestros ojos, cuando fueron vencidos en la batalla del Era, por los gigurros galaicos, venidos de Rubiá y Montefurado espoleados por los romanos. En la Peña del Era, junto al río que allí nace, está el “Teso de los griegos” (ya conocéis su significado de obra de ingeniería hidráulica) que indica la causa de la contienda: la avidez romana por el preciado metal. El imperio romano ofreció ganancias a los gigurros y las tierras de los pemeiobrigenses, hasta que el divino Augusto en el Edicto de Narbona Martio del año 15 antes de Cristo les permitió compartir de nuevo sus tierras con los vencedores, por su probada lealtad. 

El texto de este documento grabado en una placa de cobre fue descubierto por los niños del famoso programa de TVE “Mision rescate” ayudados por sus maestros. Lo recuperaron para la historia y puede contemplarse en el museo de León: “Conocí que los castreños pemeiobrigenses del pueblo susarro…permanecían en el cumplimiento de las ordenanzas,  por todo ello concedo protección para siempre”
Un carro de oro macizo tirado por caballos con aparejos también de oro, recorría el valle a diario, recogiendo el preciado metal.
Nacería entonces otra leyenda, la de un carro todo él de oro macizo, tirado por caballos con aparejos también de oro, las armaduras de los soldados romanos que lo custodian son también de oro, así como sus armas. Recorrían el valle a diario recogiendo el preciado metal para finalmente custodiarlo en el castro de la Mata Torre, en una fortificación cuyas puertas eran también ¡de Oro macizo! Efectivamente en este castro se custodiaba el oro para ser enviado posteriormente a Roma. Para bien o para mal, en este lugar y en otros muchos del bierzo y todo el noroeste de Hispania se encontró oro en abundancia. Así que para su correcta administración se estableció la I Cohorte de la Legión V Alaude (alondra) en la llanura de Toral, que llanura quiere decir precisamente su nombre latino (toral aris). 

A la caída del Imperio fue destruida por Teodorico II rey de los godos en el 497, después de vencer a los suevos en la batalla de Urbico. Sobre sus ruinas se alzó la villa de Taurón o Toral, con un castillo que mandó levantar  Alfonso III para ubicar la primera tenencia del Bierzo, encargada de la repoblación y la defensa del territorio. En el 997 la arrasó Almanzor para ser de nuevo reconstruida por los templarios. Pero por orden del rey Fernando II se trasladaron a Ponferrada pues por allí pasaba el nuevo Camino de Santiago, potenciado por los obispos astorganos en detrimento del Viejo Camino de Santiago, que esta entonces había estado pertrechado por venerables monasterios: El de San Martino  junto a la cruz alta, Santa Leocadia en Quintana, San Fructuoso en Labaniego-Arlanza, San Pedro y San Pablo en Losada, San Benito en Rodanillo, con un hospital entre este pueblo y Cobrana,  el de Virgen de la Peña en Congosto y sumergidos bajo el embalse de Barcena el de San Salvador y San Julián.

Durante los Siglos XIV al XVIII florecieron junto a Quintana nuevas explotaciones mineras, las Ferrerías de Marciel, promocionadas por los Condes de Benavente que poseían un Coto Industrial con dos factorías de transformación del hierro, su explotación y transporte. Ya hemos hablado del desvío de la ruta tradicional de la vía militar romana, Via Nova, Carretera de Castilla, cambiado su trazado por Lemoure y de la  importancia que esto tuvo para el desarrollo de los pueblos. Por eso  nosotros queremos poner nuestro granito de arena con la divulgación de este Viejo Camino de peregrinos, que puede mejorar la vida de los pueblos por donde pasa.  
A propósito de los templarios hay otra leyenda local relativa a Santo Toribio. Fue ese obispo como Indiana Jones,  buscando reliquias en los Santos Lugares. Trajo tres vírgenes de Tierra Santa, se dice que talladas por el mismísimo San Lucas, llamadas “de la Encina” y no solamente una, la descubierta después en una encina. Los templarios al marchar a Ponferrada se la llevaron consigo, la segunda depositada en Boeza, se la cambiaron a los de Quintana por otro santo y la tercera se la llevaron a Rozuelo, pero estaba coja y “se marchó”, quizá fue vendida o se rompió. También otras imágenes “se  marcharon” pues la que vemos actualmente en Ponferrada no es anterior al siglo XVII, pero ¿A que tiene un cierto parecido con la de Quintana?
La repoblación del Bierzo tuvo dos figuras muy queridas, el Conde Gatón y San Genadio.

Caminando por el pueblo ya habíamos llegado a la casa señorial donde debió residir el conde Gatón, luego su hijo Genadio, después los abades del monasterio. Esta mansión tenía caballerizas, oratorio privado y los signos de la cruz inscritos en los sillares que forman las jambas del dintel de la puerta, que aún pueden verse.  
En la iglesia del pueblo contemplamos la imagen de San Genadio con báculo episcopal, semejante al que usan los obispos astorganos. Recordamos la vida del popular santo berciano.

“Tengo de pasar la Guiana

Tengo de pisar la nieve que san Genadio pisaba”

Recibió educación religiosa en el monasterio de Ageo en Ayoo de Vidriales, provincia de Zamora. Gran repoblador se encargó de restaurar monasterios, entre ellos el de San Pedro de Montes, del que fue nombrado abad en el 908, año en el que también se le nombró obispo de Astorga. Su vida es conocida por sus fundaciones y generosidad para con sus feligreses hasta su fallecimiento en el 936. Fue sepultado en Santiago de Peñalva,  pero lo que es menos conocido, es que sus restos junto con los de San Urbano y San Fortis fueron exhumados por orden de Dª María de Toledo, Duquesa de Alba, para fundar el convento de benedictinas de Villafranca. Cuando las religiosas se trasladaron a Valladolid, se llevaron con ellas las sagradas reliquias.

De ladrones de tumbas y decapitaciones de santos bercianos por personas de alcurnia
Hay quien no logra comprender por qué en ocasiones se disgregan las reliquias, sin aplicarse la figura jurídica del delito de profanación de cadáveres. Para los creyentes, la beatitud de los santos va desgranando favores a través de sus restos, las telas de sus ropajes, sus pertenencias. Esta facultad se basa en “la Comunión de los Santos” ya que se “comunican” desde su vida ultraterrena con los que en ellos creen. En nuestra historia después de un duro pleito se consiguió que la cabeza del santo fuera trasladada a la catedral de Astorga.     
  
Como aún nos quedaba mucha conversación, decidimos quedarnos a comer en compañía de nuestro compañero, el señor Molinero, que todavía nos reservaba otra sorpresa. En el transcurso del ágape sorteó un hábito de peregrino con su cinturón de cuerda, vieira y bordón entre los peregrinos, para que hagamos el Camino luciendo como Dios y el Señor Santiago mandan.
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Foto 1: Rafael Cid: Ídolo de la fuente en Quintana.
Foto 2 : Rafael Cid: Montaña al fondo de Quintana.
Foto 3: Rafael Cid: San Genadio en la iglesia.
Foto 4: Rafael Cid: Portón del antiguo monasterio.

16ª Historias…del VCS: De Viñayo y Otero alejarme no quiero

16ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
              Rosa Fadón y Rafael Cid
De Viñayo y Otero alejarme no quiero
Los peregrinos entran por el desfiladeros de los Calderones a Piedrasechas, Viñayo y Otero de las Dueñas

Para verlo más fácilmente pinchad aquí


Llegamos a Viñayo, donde el Documento del año 902, por el que seguimos el recorrido del Viejo Camino de Santiago dice lo siguiente: «…Viñayo con dos monasterios y muchos hermanos…que nos dijeron, nuestro señor don Pelayo en lugar ahora Camposagrado ganó milagrosamente a los árabes y se acercó a León”
¡Habría que ver a la comitiva de la reina Leodegundia y su séquito, escuchando narrar a los monjes… sentados alrededor del fraile que hacía el relato…!

El Padre César Morán en su libro «Por tierras de León» nos habla de dos tradiciones «Clavijeñas» en nuestra provincia. Como en la nombrada Batalla de Clavijo, que el apóstol montado en un caballo blanco gana una batalla casi perdida. Una tradición se ubica entre  Fasgar y Colinas del Campo de Martín Moro lugares por los que pasaremos, pues están en ruta del Viejo Camino de Santiago en nuestra provincia. La otra tradición, es esta que hoy refieren nuestros monjes, nos la cuenta D. Manuel Diez Monar en su «Historia de Camposagrado». 

En ella nos dice que los árabes que habían llegado a León, tienen noticias del avance del rey astur D. Pelayo (718-737) y se apresta a la lucha. Al final cuando los ejércitos se encuentran, la proporción era de un cristiano por cada 100 musulmanes, por lo que a pesar de su bravura, los primeros optan por retirarse. Aquella noche mientras se reagrupaban y reponían sus menguadas fuerzas, fueron reprendidos por el apóstol Santiago, así que se aprestaron de nuevo a la batalla. Los hombres de uno de los nobles de Pelayo, el Capitán Colinas, en algunos textos o en otros Don Álvaro el Tiufado (título equivalente a jefe militar o caudillo godo), se escondieron en los trece pozos que ya existían en Camposagrado. Cuando los agarenos estaban más descuidados, los cristianos salieron de su escondite lanzándose sobre los desprevenidos musulmanes causando tan gran mortandad que una vez concluida la batalla no se pudieron separar los muertos de uno y otro bando, por lo que el arzobispo Urbano y los siete obispos que le acompañaban, optaron por bendecir todo el campo ensangrentado. A partir de entonces pasaría a llamarse Campo Sagrado. Enterado el jefe musulmán  de la derrota exclamó: “Mala muerte, …mala muerte”. Junto al Cillerón discurre el arroyo que aún hoy se llama así: “Mala muerte” y un monte, que quizá corrompió su nombre, se llama Valamuerte. D. Pelayo impresionado por la iniciativa del Capitán Colinas, le dijo con gran sentimiento: “Tu sin nos los has vencido y ese será tu apellido” y él lo tomó como enseña, que así figura en el escudo de armas de la casa Tusinos.

Para concienciarnos de la importancia que en su tiempo tuvo el pueblo de Viñayo podemos considerar el siguiente estudio tomado de la página 28 del nº 3607  Boletín Oficial del Arzobispado de Santiago de Compostela, Fray Hipólito Barriguín, antiguo alumno del Instituto Teológico Compostelano y miembro de la Orden Franciscana, hace una reseña sobre su pueblo, que no es otro que Viñayo. En sus años de archivero y bibliotecario fue recogiendo datos para su libro titulado Val de Viñayo. Más de mil años de historia, tradiciones y leyendas” del que ahora os hablamos y que aporta la gran sorpresa del día:
Con fecha de 28 de diciembre del año 873, el obispo Fruminio I de la diócesis de León redacta un documento testamentario, de su puño y letra, a favor del monasterio de Santiago apóstol y Santa Eulalia, ubicado en Viñayo (conocido antes como Vinagio), una serie de libros y objetos de plata, además de una villa cuya extensión va desde la casa de Froilán, hasta el término de Leonia, y por la otra parte hasta Piedrasecha (Petra secta),y añade media villa que se llama Benllera, y árboles ganado pastos y dos vasallos.
También se data, que estaban escondidas en el monasterio, las reliquias de Santiago Apóstol.
¡En el testamento del obispo Fruminio I, año 873, se dice que en el monasterio de Viñayo estuvieron las reliquias de Santiago Apóstol!
Por los términos del testamento se entiende que en esa fecha ya existía el núcleo de población, con probabilidad el valle estuviera poblado desde la prehistoria. El lugar en el que se supone estaba el monasterio, es en las proximidades de la Vallina del señor Santiago, a la entrada del valle. Del monasterio no queda nada. En el año 918 aun existía, cuando el Rey Ordoño II hace donación al obispo Fruminio II y a la iglesia de León del citado monasterio. Posiblemente fuera destruido por Almanzor o su hijo en los años 978 a 1009.
El padre Hipólito Barriguín, aporta más documentación sobre Viñayo: en el año 1015 el Conde Fruela Muñoz (973-1046), Conde del alto Órbigo, fija su residencia en Viñayo. Su hija se desposará con el heredero del conde Pedro Flaínez de Sabero, asegurando así la cohesión de sus vastos patrimonios en el norte de León, que por medio de sus descendientes permanecen unidos hasta que su tataranieta María Nuñez lo entrega al monasterio del vecino pueblo de Otero de las Dueñas (se cita el año 1152 y en otros documentos el 1240). Los orígenes dinásticos de la fundadora hicieron que el monasterio de Otero de las Dueñas naciera con una gran dote de heredades y derechos y con un fondo documental considerado, como el más importante archivo nobiliario altomedieval del período Astur-Leonés en España. Ya os contamos la semana anterior nuestra sorpresa al saber que en Otero reposa  Jimena, la hermana del rey Alfonso II el Casto, madre de Bernardo del Carpio, uno de los héroes más romanceados de nuestra literatura.  

María Núñez descendiente del Conde Fruela Muñoz (973-1046), entrega sus feudos de Viñayo, para fundar el monasterio de Otero de las Dueñas.

La historia del monasterio está llena de incidencias. Surgen pleitos con el monasterio de monjas cistercienses de Gradefes, al exigir que el de Otero estuviera bajo su jurisdicción. En la revolución del año 1868, fueron expulsadas violentamente del monasterio las monjas que allí habitaban e incautados monasterio y propiedades.

Como curiosidad ahora que están de moda los programas televisivos tipo «Cuarto Milenio», contaré que en el Siglo XVII tuvo lugar un proceso inquisitorial contra una monja de este monasterio, se llamaba Sor Ángeles Francisca de la Cruz y era hija del Sr de la Villa de Cubillos, en el Bierzo. Desde pequeña dio muestras de una piedad superior a las otras jóvenes. En 1685 antes de pedir ingresar en Otero, acudió a venerar a la Virgen de Camposagrado y sucedió que un religioso dominico se ofreció a predicar en su toma de hábito y cuando lo hizo, con gran sorpresa de todos, le predijo los grandes trabajos que iban a jalonar su vida y la delación al Tribunal de la Inquisición, sorprendente en aquél momento. Luego se empezó a hablar de revelaciones místicas, sudores de sangre, manifestaciones preternaturales, ayunos en exceso. Signos que fueron interpretados como algo diabólico en la mentalidad de la época, por lo que efectivamente fue delatada al Santo Tribunal. En 1692 se presentan en Otero dos ministros del Santo Oficio, los cuales al verla se echaron a llorar sin saber por qué. El proceso duró cinco años con informes de médicos, teólogos y otros especialistas dictando al final sentencia absolutoria. Se quedó en el convento de Santa Ana de Valladolid llegando a ser superiora del mismo, dando siempre ejemplo con su alma piadosa. Tuvo la gracia de sufrir los estigmas de la pasión e incluso de predecir el día de su muerte.
No podemos marchar de Otero sin recordar a sus hijos, Antonio y Manuel Viñayo, sacerdotes muy queridos en León. D. Antonio fue abad de S. Isidoro, impulsor del Camino de Santiago, hospitalario con los peregrinos. Ambos eran estudiosos y buenos profesores. D. Antonio fue director del archivo biblioteca de la Colegiata de San Isidoro y rector de la Cátedra San Isidoro, que divulgó por todo el mundo. Escribió más de 50 libros, muchos de ellos de historia y arte de León. Los leoneses siempre le estaremos agradecidos.

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Foto 1: Rafael Cid: Escudo de los Tusinos
Foto 2 : Rafael Cid: Desfiladero de los Calderones
Foto 3: Rosa Fadón: Monasterio de Otero de las Dueñas

Foto 4: Rosa Fadón: Cristo de Otero de las Dueñas

15ª Historias…VCS de Barrios de Gordón a Viñayo

15ª Historias y leyendas del Viejo Camino de Santiago en la provincia de León: 
Castillos de guerra y amor, poblados y monasterios desaparecidos.

               Rosa Fadón y Rafael Cid 

Desde los Barrios de Gordón vamos por solitarios Caminos, sólo montañas y valles son testigos de su grandiosa historia.

En los Barrios de Gordón ojeamos de nuevo el “Vexu Kamin” de D. Julián González Prieto, en cuyo Documento del año 902 el abad Gundisalvo narra la peregrinación de Leodegundia y su séquito, haciendo referencia al lugar por el que ahora transitamos dice:

“De seguido Buiza, Beberino y una Pola pasado un puente donde descansamos en el castillo… pasado el descanso, sin miedo musulmán fuimos al amparo del castillo por el paso de Santas Martas hasta Viñayo con dos monasterios y muchos hermanos que nos dijeron nuestro señor don Pelayo en lugar ahora campo sagrado ganó milagrosamente a los árabes”

Tenemos por tanto tres puntos de referencia: el castillo de Barrios de Gordón, que es donde descansaron, hoy sólo queda señalado por una gran cruz, El paso de Santas Martas,  ¿Ese paso, se refiere al desfiladero de Los Calderones, junto a la peña de Santas Martas? Yo creo que sí, porque el sendero nos lleva por Piedrasecha directamente hasta Viñayo, que es el tercer punto que nos cita, lugar que fue muy importante en su época, como luego veremos.
Hablando del Castillo de Barrios de Gordón, Pio Cimadevilla en su libro “Gordoneses, suma historiográfica para el concejo de Gordón” recuerda una hermosa, parafraseando a Alfonso X el Sabio:  “mas pero a Gordón no lo priso (refiriéndose a Almanzor)”. De él dice Gundisalvo, «que descansaron en el castillo y refugios que mandara hacer y mantener el recordado D. Ramiro, que tantas hermosas iglesias hiciera en Asturias y León”. Alfonso III se ocupó de su restauración, para proteger los pasos de la cordillera cantábrica. Almanzor no consiguió conquistarlo durante sus razias, pero el hecho de intentarlo indica que era un punto preeminente. En los tiempos del reinado de Dª Urraca esta fortaleza estuvo en manos del conde Suero Bermúdez. Alfonso IX ordenó al final de su reinado su demolición, para evitar que fuera ocupado, esta vez por los castellanos y ordenó, la creación de una Puebla.
Desde la falda del cerro en el que se asienta vemos La fuente de la Rebandilla, que todos dicen que está encantada desde que Dª Jimena, esposa de Alfonso III, presa de celos consiguió arrojar a un profundo pozo, a la preciosa odalisca que su marido ocultaba en el castillo. Sí, la fuente está encantada, pues en la noche de San Juan se oyen sollozos y a veces pueden verse las perlas de la hermosa joven desgranándose en el agua del pozo. Triste leyenda que quizás encierra la verdadera ruptura de Jimena y Alfonso y la rebelión con la que sus hijos lograran arrebatarle el trono. 
La fuente de la Rebandilla está encantada, las perlas de la odalisca aún resuenan desde el lejano día que ella caía por el pozo.
Por un sendero que lleva a las Brañuelas dejando a nuestra izquierda el pico de Santiago, nos dirigimos a la collada del Fito, a la Peña de Santas Martas, para descender por los Calderones a Piedrasechas.
En Santas Martas están los restos del poblado desaparecido, pues una salamandra envenenó el pan sagrado y sus habitantes murieron.
En Santas Martas encontramos los restos de un antiguo poblado  y una vieja abadía. Podemos imaginar las campanas del monasterio presidiendo las actividades del poblado, llevar el ganado a los pastos comunales, nombrar por sorteo a las personas encargadas de su vigilancia, llamar a los vecinos a la hacendera, avisar de los bautizos de nuevos miembros, acudir para ayudar a los incendios… y los días festivos al final de misa se compartía el “pan de la caridad” en el que participaban con alegría y hermandad todos los feligreses. Pero en esta ocasión los feligreses enfermaron rápidamente ¿Qué había ocasionado tal problema? Pues que la mujer que amasaba el pan dejó la levadura fuera de la ventana y se había introducido en ella una vacaloria, que es como aquí se llama a las salamandras y  el animal fue la causa de que se contaminase el pan amasado por lo que, los vecinos fueron muriendo envenenados.
En la actualidad, si vemos una salamandra en un manantial interpretamos que las aguas son limpias y  se pueden beber en caso de necesidad.  Pero no fue así en la antigüedad y se dice que en la época de Alejandro Magno uno sólo de estos animalitos fue la causa de que en un río de la India se envenenaran  2000 caballos y 4000 de sus guerreros.
Para los alquimistas medievales, la salamandra es el espíritu del fuego así que no estaríamos desencaminados si pensásemos que el pueblo de Santas Martas pudo perecer por un incendio.  Aunque no murieron todos, una viejecita se salvó porque estaba enferma y no pudo acudir a los Oficios Divinos por lo que no comió del Sandwich de vacaloria y se convirtió además en la rica heredera de todos los terrenos comunales de Santas Martas. La viejecita fue recogida por un Rico-Hombre de Otero de las Dueñas a cambio de  que le traspasara los derechos de los terrenos de Santas Martas. Así es como en la actualidad pertenecen a este pueblo en vez de a Piedrasechas, que es el núcleo de población más cercano.
Bajamos por el paso de los Calderones hasta la Cueva de las Palomas donde nos detenemos para contemplar su Virgen y como buenos peregrinos que somos, rezar una oración para ser perdonados por contaros tantas leyendas profanas. Un poco más abajo, junto a la fuente del Manadero hay otra cueva, la de la Canga que dismula en su interior una profunda sima de 40 metros de profundidad al final de la cual se encuentra un lago de cristalinas aguas. A este lugar vino a refugiarse, perseguido por una pastora un perro que había mordido a un cordero del rebaño asustado por la oscuridad interior perrito y pastora cayeron al profundo pozo y no se supo más de ellos. Bueno, sí, porque a los pocos días vieron salir por la fuente del Manadero las tijeras y el dedal de la pastora. 
Continuamos por  el camino que nos lleva a Piedrasecha  (Piedrasecta=piedra cortada) entrando en una hoz con estratos de piedra retorcidos y agrietados, es el cauce de un río que a intermitencias se esconde bajo tierra, un fenómeno geológico y un paisaje singular. Estamos de nuevo en la civilización, pues el pueblo cuenta con casas rurales y una de ellas se halla en un moderno castillo, que tiene hasta Spa. 
Llegamos a Viñayo, que fue la sede condal del Señor del alto Órbigo y en su desaparecido  monasterio, se guardaban hasta las reliquias del Apóstol Santiago, pero de eso hablaremos el próximo día.
En todas estas montañas y valles escondidos se siente el latir de otros tiempos, cuando los reyes asturianos frecuentaban estas tierras y los nobles vivían sus amores o morían por ellos. Según J M Cuadrado en Otero de las Dueñas se encontraba el sepulcro de Doña Jimena, la madre de Bernardo del Carpio.

Bernardo se esforzaba realizando hazañas para servir al rey Alfonso II, su tío, pero siempre pidiéndole la libertad de sus padres, que habían sido injustamente castigados a causa de su enamoramiento. El rey promete pero no cumple, el joven se enoja, el rey le destierra, Bernardo fortifica el castillo del Carpio, en Salamanca… Al final cuando cede el Carpio al rey, a cambio de la libertad de sus padres y el rey manda que así se cumpla, ya su padre ha muerto. Lope de Vega cuenta que entonces que mandó sacar a su madre del convento y celebró en público el casamiento que antes habían hecho en secreto.

Bernardo es el héroe de Roncesvalles, uno de los héroes más romanceados de nuestra literatura, que hasta tiene un sitio en el Quijote. El romancero lo canta así:
“Bastardo me llaman rey
siendo hijo de tu hermana,
tú y los tuyos lo habéis dicho, 
que otro ninguno no osara, 
mas quienquiera que lo ha dicho
miente por medio la barba, 
que ni mi padre es traidor 
ni mala mujer tu hermana, 
porque cuando yo nací, 
ya mi madre era casada. 
Metiste a mi padre en hierros
y a mi madre en orden sacra…”
La leyenda y la historia se juntan… y pueden documentarse en este párrafo de la Edición  facsímil de “Recuerdos y bellezas de España –Asturias y León” de JM Cuadrado, que en su página  357 nos dice: “…Sobre los Barrios de Luna encima de su negruzca peña descuellan los impresionantes restos del alcázar donde los romances figuran encarcelado al ciego conde de Saldaña; y todavía en Otero de las Dueñas, en la Iglesia de las monjas cistercienses, se designa el sepulcro de la desafortunada madre de Bernardo del Carpio, frente al de la condesa de Luna, fundadora del Monasterio” 
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”
Foto 1: Rafael Cid: Barrios de Gordón, huellas del Castillo
Foto2 : Rafael Cid: Desfiladero de los Calderones
Foto 3: Rafael Cid: Cueva de las Palomas
Foto 4: Rafael Cid: Moderno castillo en Piedrasecha

25ª Historias y leyendas de Igüeña a Quintana Fuseros, Viejo Camino de Santiago

25ª: Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.
              Rosa Fadón y Rafael Cid

Entre Igueña y Quintana Fuseros no llegamos los primeros
Vale la pena detenerse en Quintana y comprender toda la historia que atesoran sus piedras.

Antes de salir de  Igüeña tomamos un café en el pueblo y el alcalde nos informó de que encontraríamos el Camino limpio y bien señalizado, incluso con un cartel que alerta de las colmenas. También supimos que va a habilitar un alberge municipal, iniciativa que ya otros han tomado y que agradecemos los peregrinos del Viejo Camino de Santiago. 

Los paisajes que se divisan ante nuestros ojos son cada vez más hermosos a medida que vamos tomando altura. Típicos del Bierzo Alto, hasta nos agradan las heridas causadas a la tierra por las antiguas explotaciones mineras que brillan al sol como refulgentes armaduras. 

Después de colocar unas piedras a modo de improvisado puente cruzamos el arroyo de San Martín, topónimo que evoca el desaparecido monasterio medieval. Ascendemos la empinada sirga y a  unos cien metros vemos entre las raíces que han quedado al descubierto al efectuar la limpieza del sendero, unas grandes losas de piedra que pertenecen a la necrópolis del monasterio. ¡Cuánta vida y quehacer guardan!
El Cruce entre la Vía militar romana y la Vía a la Corte asturiana estuvo marcado por la famosa Cruz Alta.
¡Cuesta trabajo pensar que aquí hubo Vías muy importantes! De ellas queda solamente una bifurcación en el sendero, que es lo que se llama Cruce o Cruz Alta, donde llegaban dos caminos. Uno se dirigía a Asturias, restaurado por el rey Mauregato, que es por el que nosotros venimos peregrinando desde la cabecera del Vallegordo, el otro fue una vía militar romana anterior a la Vía Nova, después Camino Real a Castilla hasta que en el siglo XVIII reinando Carlos III, el coronel del cuerpo de ingenieros Carlos Lemoure, eligió un nuevo trazado por la actual carretera nacional. 

Había allí un monumento de piedras, que posiblemente existía ya en época prerromana cuando era costumbre dejar una piedra como ofrenda al Dios de los caminos y en época romana al del comercio, Mercurio. Seguro que con la cristianización se cambió por un bonito crucero de piedra, que sirvió de modelo a la actual Cruz de Ferro de Foncebadón. Mi amigo Ovidio y yo, al contemplar la desolación actual, hemos soñado con que se instalara de nuevo y llevase tallada en la cruz una escena que represente a San Martín, patrón del monasterio, cortando la capa que ofrecería al aterido peregrino. De un brazo de la cruz colgaría la concha y del otro la calabaza, que son trasuntos escuetos del alfa y el omega que cuelgan de la Cruz de los Ángeles asturiana. A los pies, en bajorrelieve, a modo de mecenas medievales figuraríamos los dos con atuendo peregrino. 

La Cruz Alta fue totalmente destruida en el año 997, al igual que la villa de Taurón, por las huestes de Almanzor, que en una brillante operación de marketing sembró el terror hasta Santiago, llevando las campanas de su catedral a Córdoba y transmitiendo la noticia de sus victorias a través del Camino por los peregrinos de  toda Europa. A partir de entonces dejó de conocerse como la Cruz Alta y pasó a denominarse la Cruz Cercenada. 

Nosotros creemos que este lugar se merece el nuevo crucero. Quizá pueda ser construido bajo el patrocinio del ayuntamiento, de las Asociaciones del Camino o incluso del Banco de Santander, porque os diré que fue nombrado José Antonio Álvarez Álvarez, Consejero Delegado de dicha entidad por Ana Patricia Botín en noviembre de 2014. Para nosotros que siempre contamos historias de antaño esta noticia de actualidad nos llena de orgullo, por tratarse de un paisano a la vez leonés y de Quintana Fuseros. Así que, Don José Antonio le emplazamos para que sea el primero en dar la noticia: “Banco de Santander patrocinador del Viejo Camino de Santiago o de la Montaña…”    
Con nuestras divagaciones de peregrinos nos acercamos a Quintana de Fuseros, donde nos esperaba Ovidio Molinero, historiador local, excompañero de trabajo y sobre todo amigo, para mostrarnos los alrededores de la localidad y los lugares de interés. Antes de entrar en el pueblo, tres carteles distintos señalan tres itinerarios diferentes del Viejo Camino Olvidado. Algunos compañeros ya han seguido las invitaciones sin detenerse en Quintana y eso que aquí, en el antiguo monasterio, pernoctaron la reina Leodegundia y su séquito en el año 902.
El monasterio de Santa Leocadia Catinera conserva sus ruinas en lo alto del pueblo y en el corazón de las gentes sus milagros.
Nosotros nos reunimos en la Iglesia, para conocer su historia a través de los santos  locales. Comenzamos por la imagen de Santa Leocadia, procedente del arruinado monasterio. A mi me pareció que nos observaba llorando mientras decía “yo, que a tantos peregrinos he acogido bajo mi protección veo qué pocos venís hoy a visitarme”

Leocadia es patrona de Toledo donde nació y fue mártir, en tiempo de Diocleciano. En su honor se levantaron allí tres templos y en el que estuvo sepultada, se celebraron los concilios de Toledo. Tras la invasión musulmana, para evitar que sus restos fuesen profanados, se trasladaron a la Corte cristiana, a Oviedo. En el traslado se obraron muchos prodigios y se le dedicaron santuarios en su nombre que por cierto en griego significa “Defensora del pueblo”. También en Quintana puso su mano milagrosa y Ovidio nos contó la historia del monasterio construido bajo su advocación. A él se la contó el maestro en la escuela y la recoge la tradición…

Hubo una Condesa en Quintana (quizá la misma esposa del Conde Gatón), tenía un hijo que jugaba con otros niños de su edad, se refrescaban junto al río, cuando de repente una impetuosa tormenta de verano hizo crecer tanto al arroyo, que el hijo de la condesa resbaló y fue arrastrado por la corriente. Mientras nos lo cuenta nos señala el lugar, que tiene un puentecito. Visto y no visto, el niño desapareció en las embravecidas aguas. Sus compañeros asustados le buscaron sin éxito y dieron la alarma en el vecindario, que acudió presuroso, a pesar de que la tormenta no cesaba. El niño no aparecía así que avisaron a la Condesa, que desolada acudió con sus suplicas al cielo, pues ya sólo el Todopoderoso podía salvar a su hijo, prometiendo a Santa María y a Santa Leocadia construir un templo si encontraba al niño sano y salvo. Entonces encontraron río abajo una barrera de troncos, con los que los labradores hacen presa para regar las praderas colindantes con el río y allí estaba el niño retenido, junto a los prados del Fontanal ¡Estaba vivo! Y su madre cumplió la promesa y levantó el templo en honor de la santa.

Mi amigo Ovidio me contó a continuación, que en el siglo VII los santos Moisés y Valerio fundaron con una comunidad de monjes el monasterio bajo la advocación de Sta Leocadia Catinera que tiene a sus pies una catina o plato con el que la santa daba de comer a los pobres.
Este monasterio suena parecido a Sta Leocadia Castañera, pero no hay que confundirlo, pues como dijimos, hubo más con su nombre. 

Después el Obispo Indisclo convirtió el monasterio en parroquia. Siendo obispo San Genadio  (909-919) restauró la vida monástica, aunque siguió como parroquia y cementerio hasta 1807 en que se trasladaron los oficios religiosos a la capellanía de San Claudio, gracias a otro prodigio obrado por este santo, que también tiene imagen en la iglesia del pueblo y por supuesto su leyenda.  

La cosa empezó porque en 1747 el cura quería  prescindir de subir la empinada cuesta hasta Sta Leocadia, contra la opinión del pueblo que se resistía y poco a poco, en la iglesia del monasterio sólo se oficiaba las fiestas patronales y entierros. Lentamente traslada las imágenes y objetos de culto, pero no todos, pues el santo centurión leonés entristecido por no querer dejar su sitio, huyó…
Cura y vecinos se apresuraron a buscarlo y decidieron que el santo fuera juez de sus desavenencias, de forma que si lo encontraban los parroquianos los oficios divinos seguirían en el monasterio, pero si lo encontraban los partidarios del párroco se trasladarían al pueblo  ¡A que os imagináis lo que pasó! Pues si, lo encontró el sacerdote en un lugar hoy denominado vega de San Claudio en las faldas de Piedrafita. Ahora viéndolo presidir el retablo de la iglesia no podemos por menos que evocar su historia.  
Ya era hora de dejar la penumbra de la iglesia y salir al sol resplandeciente a contemplar el paisaje. El entorno de naturaleza deslumbrante nos dio mucho de qué hablar, pero eso ya queda para otro día.
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Blog fuseros.org
Foto 1: Rafael Cid: Cruz Alta, Cruz Cercenada.
Foto 2 : Rafael Cid: Monasterio Sta Leocadia
Foto 3: Rafael Cid: Sta.Leocadia Catinera.