24ª: Historias… Fasgar, Campo de Santiago

24ª: Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.

              Rosa Fadón y Rafael Cid


Naturaleza exhuberante.

En esta etapa dejamos los ríos que fluían hacia el Duero y vamos al encuentro de los que vierten al Sil





“Por Fasgar fuimos al paso alto entre dos montañas, donde rezamos a Santiago en su ermita, que allí hicieron para agradecerle haber vencido a los moros”
Consultamos la ruta, siguiendo los pasos de la reina Leodegundia en su peregrinación por el Viejo Camino de Santiago en el año 902: “Por Fasgar fuimos al paso alto entre dos montañas, donde rezamos a Santiago en su ermita, que allí hicieron para agradecerle haber vencido a los moros”. Vexu kamin, Julián González. Así caminamos la etapa más bonita del Viejo Camino de Santiago, a nuestro parecer, pues no hay carretera ni pueblos desde Fasgar a Colinas y dejamos el valle del río Vallegordo, que vierte sus aguas a la cuenca del Duero, para alcanzar el valle del Boeza que es tributario del Sil y del Miño.
Vamos disfrutando de la exhuberancia de la sierra de Gistredo, que parece ser debe su nombre a una planta, jistra, que abunda en lo alto de los montes.  Estamos sumergidos en un ambiente de naturaleza pura, rodeados por varios picos que rebasan los 2000 metros de altura, como el Tambarón, Los Fueyos, Los Picos de Arcos de Agua y Peña Cefera. Veremos hermosos paisajes de montañas redondeadas plenas de vegetación. A nuestro lado suena el rumor de fuentes, torrentes, cascadas. Nacen a la orilla del sendero variedad de flores, toda clase de árboles, avellanos, servales, tejos, robles, abedules, acebos y aunque no se dejan ver viven en este paraíso jabalíes, corzos, zorros, lobos, osos y los famosos urogallos.
Avistamos el campo de Santiago desde la collada y recordamos al P. César Morán en su libro “Por tierras de León” que cuenta dos tradiciones “Clavijeñas” en nuestra provincia. Ya sabéis, tradiciones similares a la de la Batalla de Clavijo, cuando apareció Santiago montado en un caballo blanco, ayudando a los cristianos a ganar una batalla casi perdida. Uno de estos sucesos legendarios tuvo lugar en Camposagrado, del que ya os hemos hablado y el otro aquí, en las inmediaciones del lugar que se extiende a nuestros ojos: la Campa de Santiago.
Dice la tradición que huestes moras se habían parapetado junto al monte Paleiro y los cristianos estaban en la Llera del monte Fernán Peláez. Atemorizados por el mayor número de sus enemigos, pero dispuestos a no permitir que sus familias y pertenencias cayeran en manos de los invasores, pidieron ayuda al rey de León. Parece ser que les contestó que la lucha no tendría éxito, que vencer a tantos moros sería más difícil que coger “un oso vivo”. Al día siguiente los mozos se presentaron ante él rey con el oso. Así que, se organizó la batalla después de unir sus fuerzas con los de todos los pueblos vecinos. Cuando el Apóstol Santiago contempló el campo de batalla, se asustó un poco por el gran número de enemigos y condujo una retirada estratégica. Entonces ¿cómo fue que ganó la batalla? pues muy sencillo: La Virgen María le envió unas mariposas de las que en la actualidad abundan por los regueros del lugar, de forma que para contemplarlas le obligaban a girar en círculo. Entonces se dio cuenta de la estrategia a seguir. Comprendió cual era la tarea encomendada y persiguió a los agarenos, hasta que finalmente exclamó exultante ¡acábelos. acabelos! Y ya está: ¡habían llegado a Cacabelos!
En honor al santo se levantó una ermita, que se derrumbó en 1796 siendo reconstruida tal y como se conoce en la actualidad en 1858 gracias a la ayuda de los vecinos de los pueblos de Colinas y Fasgar.
Ya fuera por el oso, las batallas libradas o por las minas que aportaban pingües beneficios a la Corona, lo cierto es que los mozos de Colinas tenían un privilegio que les eximía del servicio militar y de pagar impuestos. Existe el documento original, que se encuentra en el Archivo Histórico de Simancas. Está en latín y es, además, de los más antiguos (de fecha 11 de Agosto de 1.229). El documento pone “Era MCCLXVII-era 1267”, porque entonces todavía se contaban los años desde el comienzo del imperio del Emperador romano Augusto, no desde el nacimiento de Cristo., que fue 38 años después…
Gracias a la ayuda del apóstol Santiago, los agarenos fueron vencidos y desde entonces reza la canción popular:
Señor Santiago bendito
Que de los cielos bajaste
a veinticinco mil moros mataste
en el campo de la victoria
y ahora te vas a los cielos
con los santos y la gloria.
El día de Santiago, el 25 de julio, es cuando tiene lugar una multitudinaria romería a la ermita, seguida de bailes y juegos. En la Campa de Santiago surgen fuentes que dan nacimiento al río Boeza. La ermita y los parajes que la rodean figuran en las escenas iniciales de la película leonesa “El filandón de San Pelayo”. El Filandón, como ya sabéis, es la reunión vespertina, para charlar y antiguamente, hilar, como su nombre indica, donde se trasmiten las historias, las leyendas, poesías y toda la tradición.
Desde esta anchurosa campa nos quedan aun más de siete Km. para llegar a Colinas. Caminando entre grandes montañas, observamos a la derecha como un refugio. Mi amigo Olegario, gran conocedor de estos lugares, por habérselos “pateado” en múltiples ocasiones, dijo que eran los restos de una central eléctrica. Nosotros sospechamos que anteriormente, pudo emplazar el antiguo Hospital de Peregrinos y hace más tiempo aún, la ciudad prerromana que tradicionalmente llaman “Villa Armenia” ¡Cuánto nos gustaría que algún día se llegaran a recuperar!
Cruzamos dos puentes de madera. ¡no sé cómo pueden soportar el paso de los años y la humedad que siempre reina en estos bosques, con heladas y nieves en invierno! Los peregrinos temimos que fallara al peso de más de una persona a la vez. Aún nos esperaba algo peor: un “no puente” pues lo había sido y lo que quedaba era una amalgama de piedras y troncos con amenazantes gruesas puntas, que nos obligaron a realizar lentos equilibrios en penitente paso. Conseguimos vadearlo gracias a la galantería y al temblor de algunos peregrinos que ayudaron al resto.
Al volver de una curva divisamos Colinas del Campo de Martín Moro Toledano. Una vez oí que era el pueblo con el nombre más largo de España, me pareció interesante, pero luego me enteré que aún era más largo Villarcallo de la Merindad de Castilla la Vieja ¡toma ya, 40 letras! Y otro más, Gargantilla de Lozolla y Pinilla de Buitrago, nombre que procede de la unión de dos pueblos, que diezmados en la Edad Media por la peste decidieron unirse. Llegó a hacerse famoso por anunciar allí los esponsales de Juana la Beltraneja con el rey francés, aunque finalmente no se llevaron a término. El hecho de no tener el nombre más largo, no quita lustre a este pueblín excelentemente restaurado, que siempre está de moda y atrae a multitud de visitantes, por su emplazamiento montañero, por su oferta de gastronomía y de cultura. Cuenta con una Sede estable de artesanía, que abre sábados y domingos desde el día de S. Antonio hasta finales de agosto y ofrece además variados eventos.
En Colinas contemplamos absortos el panorama que forman pueblo y naturaleza, con todo el encanto de antaño, como si el tiempo se hubiera detenido en el ensueño.
Seguimos por una senda, cruzando ríos y fuentes, disfrutando del frescor de una naturaleza feraz y llegamos a Igüeña
Esta población, como pinta su escudo, fue “mitad minera y mitad vegetal”, pues sus habitantes vivieron del campo y de la riqueza de su subsuelo desde siglos. Al sur de Igüeña, extendiéndose hasta más al norte de Tremor de Arriba, se encuentran terrenos carboníferos formados en el periodo Estefaniense, en los que se localizan capas de carbón y gran cantidad de fósiles sobre todo de vegetales. La población tuvo su desarrollo con la explotación del carbón en el siglo XX, pero se han ido cerrando las minas y el reto actual está en intensificar su “mitad vegetal” con el aporte que proporciona la naturaleza y el turismo. Ved sus lugares de interés: camino de Boudín, los Corros, Ermita de Santa Bárbara y sus  Fuentes, Castro del Arroyo de San Martin (La Reguerina), Peñas de San Miguel…
Pero nosotros ya no podemos más que dar cuenta de los últimos bocatas de nuestras mochilas, regados con buen vino del bierzo que degustamos en los bares de la localidad. 
Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”


Foto 1: Rafael Cid: Campa de Santiago
Foto 2 : Rafael Cid: Naturaleza.
Foto 3: Rafael Cid: Colinas del Campo de Martín Moro Toledano.
Foto 4: Rafael Cid: Igüeña

23ª Historias…Vegapujín, Fasgar

23ª Historias y Leyendas El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León.

Rosa Fadón y Rafael Cid

Vegapujín y Fasgar, el final del Vallegordo.

Leyendas o cuentos con el tema del oro y naturaleza exhuberante es la tónica de nuestro caminar.

Para ver más cómodamente el artículo del periódico picar aquí. 

Llegamos a Vegapujín, que se encuentra en un meandro formado por el río Vallegordo y delimitado por dos puentes. Nos detenemos en la plaza del Amecedero donde se juntaban las veceras de ganado antes de llevarlas al monte. Entre las casas se encuentra la ermita de la Virgen del Rosario. Fuimos a ver el puente viejo, que de forma lastimera ha quedado pegado al nuevo, como en desuso. Emplazado en un alto se muestra el barrio “la Viliella” seguramente el antiguo castro. Allí se eleva el pino que ha sido catalogado como árbol singular, una clase de alerce. Destaca la iglesia parroquial entre las viviendas, la escuela, la lechería, la fragua, el molino o el cementerio. En la iglesia se custodia la Virgen de la Piedad muy antigua,  una talla renacentista de Santa Águeda y una hermosa pila bautismal.
En la fachada de una casa luce una placa donde nació el General Segundo García. Fue Cruz Laureada de San Fernando por méritos propios, conseguida en Filipinas. Participó en las contiendas políticas de su época, que le valieron una condena de 8 años de cárcel, pero sus vecinos del pueblo imploraron clemencia al rey Alfonso XIII siendo amnistiado en 1930. Con el advenimiento de la república fue promovido a General de Brigada.  En estos pueblos es encomiable el recuerdo que tienen a sus hijos, realmente hombres insignes.
Hay un cartel que informa de “La Senda”, el antiguo camino de Vegapujín a Fasgar, usado antes de la carretera actual, que debe conservar algún tramo de Calzada romana. En el paisaje se muestran orgullosas la Peñina y la Peñona, dos imponentes peñascos de corte vertical. En el monte se podría visitar el “Viciu Castro” o aldea fortificada donde vivían los constructores de los canales romanos. Me contó un pastor (retirado) que en “Teso de las Pozas” como también se le conoce, está enterrado un palacio con muebles de oro. Así que unos cuantos amigos se dedicaron a excavar, en aquel tiempo en que la arqueología iba por libre. Encontraron las puertas, pero no pudieron moverlas porque eran tan pesadas… Después el agua las enterró de nuevo, así que cuando tengáis un poco de tiempo libre ya podéis reanudar la búsqueda. ¡De nuevo historias de tesoros de oro enterrados! Esta se parece a la que se cuenta del canal del Cillerón que nacía en Santiago de Las Villas, en lo alto del arroyo Torre y que atravesaba la peña por una cueva, pues allí se dice que hay enterrada una bolera toda de oro. Las gallinas de oro, la bolera de oro, el palacio de oro, son leyendas que responden al mismo simbolismo y que se repiten en lugares donde se extrajo el mineral.


En la fuente la pastorcilla encontró el hilo de oro que devanó en una piedra… “devanar devanaste, pero no acabaste”


Y hablando del oro llegamos a la fuente de la Ferrera, cuyas frías aguas tienen fama de ser muy saludables y abrir el apetito. Puede que en esa fuente se detuviera la pastorcita de la leyenda que nos cuenta el P. César Morán, en su libro “Por tierras de León”, como una de las muchas historias que se relatan en las veladas de invierno, en los tradicionales filandones:
Era una linda y humilde pastora, jovencita, de unos quince abriles. Tiene la cara morena, tostada por el sol, azotada por los fríos. Anuda su pañuelo a la cabeza y otro que cruza en el pecho lo ata a la cintura. Calza las madreñas de madera tallada y bien herradas, sobre unos escarpines con botonera brillante. Porta una cestilla y un báculo nudoso que la declara reina de las soledades…   Dirige el ganado a la fuente y mientras sestea, antes de comer se lava las manos, arremangada hasta los codos. Entonces aparece entre sus manos un hilo fino y brillante. Tira del extremo y ve que sale del manantial, así que sobre una piedrecilla comenzó ella a devanar y el hilo a salir y devana que te devana, llegó a formar un ovillo grande que apenas podía sostener. Como el perro ladraba pidiendo comida y también ella tenía hambre, sacó la tijera de su cestilla y zás, cortó el hilo que rápidamente desapareció manantial abajo, dejando unos gorgoritos que susurraban:


Devanar devanaste
Pero no acabaste
Si una vuelta más hubieras dado
Una devanadera de oro hubieras sacado


Lo mismo ella, que el perro, el ganado, hasta los robles seculares oyeron la misteriosa voz que formaban las burbujas del manantial que brotaba de las rendijas de la peña. Al llegar a casa contó como había obtenido en la fuente un ovillo de oro y como no la creían gritó: ¡Vais a ver el ovillo! Pero cuando lo buscó en su cesta de costura sólo encontró una piedra. El abuelo dijo entonces que se contaba, que hubo en tiempos antiguos, moras encantadas y niños y damas de alcurnia convertidos por maleficios en fuentes, rocas, lagartos… podía ser que si hubiera acabado la tarea habrían conseguido la felicidad del encantado y la suya propia, pues suelen conceder tesoros, al ser gente principal.
Por nuestra parte, seguimos devanando nuestro camino, aunque ahora ponemos especial atención en los hipnóticos brillos, que el sol produce en el agua del riachuelo que discurre cantarín a nuestro lado, no vaya a ser que sus deslumbrantes balanceos escondan alguna madeja encantada.


Fasgar luce hermosas casas de piedra y tejados de pizarra. Tiene varios puentes de los numerosos arroyos que lo cruzan y fuentes por doquier.


En esto llegamos a Fasgar con sus hermosas casas de piedra y tejados de pizarra. Le protegen varios montes, El Cueto (1637 m), el Chano de la Seginera (1551 m) y El Chano del Miro (1636 m), que producen neveros, fuentes, agua en abundancia. El río Urdiales y el Fasgares se unen en el pueblo para dar lugar al río Vallegordo que nos ha traído hasta aquí. Tiene varios puentes de los numerosos arroyos que cruzan el pueblo.
Junto a uno de ellos está el indicador hacia la Campa de Santiago donde se celebra la romería dedicada al santo, cuya memoria se mantiene viva a través de los siglos, desde cuando el Apóstol ayudó a los cristianos a ganar batalla a los moros.
La campa deriva de un fenómeno glaciar, modelado durante la última glaciación en la cara norte del macizo de Peña Cefera, que muestra aristas, circos, morrenas y lagos.
Al pie de la Peña se formó el glaciar rocoso de más de un kilómetro que ocupa todo el fondo del valle y que en forma fósil se aprecia aún. Se unía a otra inmensa lengua de hielo que procedía del Tambarón y formaban juntas el gran glaciar que recorrió todo el Vallegordo y le dio su forma característica.
Por lo alto de la Peña está el lago del que Tito Livio hace mención. Llama a los hombres de Omaña hombres-dioses, por su arrojo y valentía y dice que en él tiran sus hachas ensangrentadas después de la batalla, en honor a sus dioses.


Samuel Rubio, maestro e hijo del pueblo, ha puesto su impronta de artista y poeta en fuentes y cartelas. En esta Bienvenida se encuentra su descripción de Fasgar:


Bienvenido
Si busca tu paso errante
barandas donde colgar
belleza enana y gigante,
silencio que se oye hablar
con la fuente palpitante
y un rincón donde ganar
salud larga y paz constante
para volver a empezar,
no lo dudes, veraneante,
aquí tienes a Fasgar.


Hace unos años estuvimos por aquí y visitamos su vivienda que también conserva sus poesías y dibujos. Fue también montañero y dentro de sus ilusiones estaba realizar una ascensión al Everest, hazaña que se completó en la expedición que conquistó el Everest en 2001 y que llevaba su nombre. Nos lo contó una tarde en la Losilla  Adelo Campos, alpinista que participó en ella y nos hizo una presentación en vídeo de esta aventura excepcional, realizada por valientes de nuestra tierra leonesa.
Fasgar es último pueblo del Valle Gordo al que se puede llegar en coche, así que desde aquí sólo caminando cubriremos los 15 km que nos separan del siguiente pueblo, Colinas del Campo, ya en el Bierzo.
Si decidimos pasar la noche aquí comprobaremos la hospitalidad y el cariño de estas gentes entrañables. Nuestros amigos Rosi, Candelas, Santiago (un nombre adecuado para el lugar y para nuestra andadura) ya son elogiados entre los peregrinos del Viejo Camino de Santiago que por aquí han pasado y también otros vecinos cuyos nombres sería largo de contar.  ¡Buen camino peregrinos!


Blog de Excursiones de Rafa y Rosi
Blog de Asociación Camino Santiago de León“Pulchra Leonina”


Foto 1: Rafael Cid: Puente de Vegapujín.
Foto 2 : Rafael Cid: Vegapujín, la Peñina y la Peñona.
Foto 3: Rafael Cid: Fasgar ermita

Foto 4: Rafael Cid: Fuente de Samuel Rubio con la poesía: La sed.

La ACSL”Pulchra Leonina” en Fasgar a Igüeña, Viejo Camino de Santiago

La ACSL”Pulchra Leonina” ha realizado la etapa de Fasgar a Igüeña del Viejo Camino de Santiago el 26.10.2014 con 110 socios y la compañía de autoridades y amigos de los pueblos por los que pasamos. Después del paréntesis veraniego es un placer retomar las rutas del “Viejo Camino de Santiago” porque volvemos a encontrarnos con nuestros compañeros peregrinos.

Las previsiones del tiempo eran de un precioso día soleado y desde el autobús fuimos recordando los lugares por los que pasamos durante nuestra última etapa en el mes de mayo desde El Castillo a Fasgar: http://rsas0010.blogspot.com.es/2014/04/del-castillo-de-omana-barrio-de-la.html
En Fasgar se encuentran muchas sorpresas, además de ser un pueblo con una naturaleza exuberante, lleno de arroyos que corren por sus cuidadas calles por hermosos puentes, junto a casas bonitas… sus habitantes saben bien lo que es el Viejo Camino, pues hasta en los muros de la escuela luce el dibujo que realizaron con Lolo, podéis verlo aquí:

Fotos de nuestros amigos

Cuando llegamos a Fasgar, saludamos a los viejos amigos, Rosi y Santi, Ovidio, el presidente del pueblo Agripino y a otros colaboradores con el Viejo Camino, luego fuimos a tomar un refrigerio en los dos bares que nos acogieron.

Fotos de nuestros amigos

Se nos ocurrió un simpático acto simbólico consistente en cortar la cinta de la inauguración de la ruta.

Fasgar
Para que los apresurados compañeros no comenzaran a andar mientras que el resto tomamos el café matutino, Anselmo y José que siempre abren la marcha, colocaron una cinta de las que utilizamos habitualmente para señalizar las ruta, en el puente del pueblo, indicando que no se debía pasar hasta que los guías condujeran al grupo. Esto nos dio pie para invitar al Presidente de la Junta Vecinal asistido por Candelas, una de las niñas más pequeñas de la localidad a cortarla, para dejar inauguradas oficialmente nuestras rutas de peregrinación de otoño.
Fasgar
Comenzamos así el ascenso a la collada contemplando el hermoso paisaje que se nos mostraba a nuestro alrededor. Los colores del abedular coloreaban la vegetación que tapiza las montañas redondeadas y grandes que nos rodeaban por doquier. La viveza de los colores otoñales era magnífica y su belleza ya no nos abandonaría a lo largo de toda la jornada.
Fasgar a Igüeña
¡Ah, casi se me olvidaba! Durante el trayecto en autobús Anselmo nos leyó un poema, del que había que averiguar el nombre del autor y el lugar de donde lo había sacado. Por ser la primera vez que os pone un examen tan duro y sin que sirva de precedente, habíamos dejado una pista en el artículo de esta etapa que publicamos en la Nueva Crónica:
Fasgar a Igüeña
Cuando paramos para aliviar nuestra sed siempre debemos tener un grato recuerdo para D. Samuel Rubio, el maestro/poeta/montañero que grabó sus poemas en las fuentes que veis en la foto. Como ya hemos dicho en otras ocasiones, la expedición que conquistó el Everest en 2001 llevaba su nombre. Nos lo contó una tarde en la Losilla Adelo Campos, profesor y alpinista, que participó en la expedición y nos hizo una presentación en vídeo de esta aventura excepcional realizada por alpinistas de nuestra tierra leonesa. Así que ya sabéis: mientras aliviáis vuestra sed en la fuente dad un beso al agua, con la intención de que vuestro cariño siga hasta el mar.
Fasgar a Campo de Santiago
Avistamos el campo de Santiago desde la collada y no pudimos por menos que recordar al Padre César Morán en su libro “Por tierras de León” pues nos habla de dos tradiciones “Clavijeñas” en nuestra provincia. Ya sabéis, de tradiciones similares a la de la Batalla de Clavijo, en las que aparece el apóstol montado en un caballo blanco, echa una mano a los cristianos para ganar una batalla casi perdida. Uno de estos sucesos legendarios tuvo lugar en Camposagrado y el otro en las inmediaciones del lugar que se extiende ante nuestros ojos: El Campo de Santiago.
Fasgar a la Campa de Santiago
Algo ha cambiado desde entonces, y algo especial debe de tener este lugar, porque en 1988 el movimiento internacional Rainbow Family asentó aquí sus tiendas de campaña para meditar y celebrar su magna cita anual de paz.
Nosotros teníamos que cumplir con el ritual de enviar una foto al periódico. Elegimos esta con parte de los socios descansando en torno a la Ermita de Santiago.

Viejo Camino

 ¿Qué os parece lo guapos que estábamos? Podéis ver el artículo que publicó el diario de León pinchando aquí:

Dice la tradición que huestes moras se habían parapetado junto al monte Paleiro y los cristianos, menos numerosos, estaban en la Llera del monte Fernán Peláez. Estos pidieron ayuda al rey de León pero, este les dijo que vencer a los moros sería más difícil que coger “un oso vivo”. Al día siguiente los mozos se presentaron ante él con el oso. Así que se organizó la batalla, después de unir sus fuerzas con los de todos los pueblos vecinos.

Fasgar a la Campa de Santiago
Gracias a la ayuda del apóstol Santiago, los agarenos fueron vencidos y desde entonces reza la canción popular:
Señor Santiago bendito
Que de los cielos bajaste
a veinticinco mil moros mataste
en el campo de la victoria
y ahora te vas a los cielos
con los santos y la gloria
A propósito esta historia va dedicada a D. Jovino Andina que realiza habitualmente un programa radiofónico con nuestro presidente de la ACSL” Pulchra Leonina” y tuvo la amabilidad de acudir a saludarnos al final de la etapa en Igüeña y dedicarnos su libro “Caminos a Santiago por el Bierzo Alto”
Desde esta anchurosa campa nos quedan aun más de siete Km. para llegar a Colinas. Cuando llevamos dos Km caminando entre dos grandes montañas, podemos observar a nuestra derecha lo que parece ser un refugio. Un amigo que conocería después de pasar Colinas, Olegario gran conocedor de estos lugares y de todo el Bierzo en general, por habérselos “pateado” en múltiples ocasiones, me dijo que ahí hubo una central eléctrica pero anteriormente, pudo ubicarse el antiguo hospital de peregrinos y hace más tiempo aún, la ciudad prerromana que tradicionalmente llaman “Villa Armenia” ¡Cuánto nos gustaría que algún día se llegue a probar documentalmente!

Miguel vive en Fasgar, aunque es de Banuncias y buen amigo de algunos de los que estábamos allí. Es un fotógrafo  montañero y nos hizo esta foto al grupo, nosotros junto a la Ermita:

Fotos de nuestros amigos

Fotógrafo generoso,al igual que Rosi de Fasgar, que nos obsequiaron con las fotos que podéis ver aquí:

https://www.flickr.com/photos/rsas0010/sets/72157648942642056/

El ruido de un motor nos sacó de nuestro ensimismamiento, nos parecía imposible que por estos estrechos senderos pudiera circular una moto, pero así era. Miguel estaba en lo alto de la montaña cuando vio a nuestro grupo junto a la Ermita de Campo…

Campo de Santiago a Igüeña
 y bajó a nuestro encuentro pues ya sabía que vendríamos. Se paró para saludarnos y preguntar por dos peregrinos amigos suyos. Tras hacernos unas fotos con la dificultad de ubicarnos en el empinado sendero, hablamos de las incidencias del camino que aún teníamos que recorrer.
Campo de Santiago a Igüeña
Había que cruzar aún dos puentes de madera que no sé como pueden soportar el paso de los años y la humedad que siempre reina en estos bosques, con heladas y nieves en invierno. Los peregrinos tuvimos miedo de que no soportara el peso de más de una persona a la vez.
Campo de Santiago a Igüeña
Aún nos esperaba algo peor: un “no puente” pues lo había sido y lo que quedaba era una amalgama de piedras y troncos con amenazantes gruesas puntas, que nos obligaron a realizar lentos equilibrios en fila india, a los casi 100 peregrinos que íbamos en penitente paso. Conseguimos vadearlo gracias a la galantería y al temblor de algunos peregrinos que ayudaron al resto.
Campo de Santiago a Colinas
Al volver de una curva divisamos Colinas del Campo de Martín Moro Toledano. Una vez oí que era el pueblo con el nombre más largo de España, me pareció interesante y así lo puse en el blog, pero alguien me escribió para contarme que aún era más largo Villarcallo de la Merindad de Castilla la Vieja ¡toma ya, 40 letras! Y otro más por si acaso, Gargantilla de Lozolla y Pinilla de Buitrago, pues parece ser que en la edad media la peste diezmó a los habitantes de estos dos pueblos vecinos y tuvieron que unirse y formar uno sólo, llegando a hacerse famoso por anunciarse allí los esponsales de Juana la Beltraneja con el rey francés, aunque finalmente creo que no se llevaron a término.
Campo de Santiago a Colinas
El hecho de no tener el nombre más largo no quita lustre a este pueblín excelentemente restaurado. Nuestra Asociación ya lo visitó en 2012 en aquella ocasión realizamos la segunda parte del recorrido que hoy repetimos: De Colinas a Igüeña. Podéis ver el reportaje que entonces escribimos pinchando aquí:
Colinas a Igüeña
Pasamos junto a caballos, vacas y hasta algún toro, que los caminos del peregrino también tienen sus riesgos y llegamos finalmente a Igüeña, donde nos esperaban buenas noticias: Están intentando abrir un albergue municipal para peregrinos en las antiguas escuelas ¡que cunda el ejemplo y ojalá se abran muchos más!
Texto y Fotos de Rafael Cid y Rosa Fadón

Castillo de Omaña a Fasgar,Viejo Camino de Santiago

Este fin de semana la Asociación de Amigos del Camino de Santiago “Pulchra Leonina” ha realizado la etapa del Viejo Camino de Santiago desde el Castillo de Omaña a Barrio de la Puente y desde ahí a Fasgar.
Nosotros la anduvimos previamente para prepararla y conocer a la gente que nos atendería el día que llegara el grupo, como siempre hacemos.

El primer día que iniciamos esta etapa paramos en Riello (Ved nuestro reportaje fotográfico) para saludar a los amigos que hicimos en el recorrido de la etapa anterior, Toche, Esteban, Mar, Elena, para quedar con ellos y vernos al final de nuestro recorrido, al atardecer.

Mientras tomábamos el café mañanero en el bar de Villamor de Riello cayó una tormenta, pero pronto volvió a salir el sol, lo que aprovechamos para iniciar la ruta.
Dice nuestro sin par Don Quijote que “el que lee mucho y viaja mucho sabe mucho y ve mucho” y esta va a ser la pauta que dirija nuestra ruta de hoy, pues siempre vamos acompañados de libros y dispuestos a hablar con gente y a hacer amigos.
¡Qué sorpresa cuando paramos en el Castillo en casa de JoséAntonio y Rocío, que viven en la hermosa casa “La Filomena”! Allí nos encontramos con un D. Quijote, una talla de madera de tamaño natural, preciosa, nos hicimos unas fotos, nuestro agradecimiento.(Ved nuestro reportaje fotográfico)
El Castillo y Sta Colomba
Con cada uno de nuestros contertulios contamos lo mismo, que somos socios del Camino de Santiago de León, que estamos estudiando el Viejo Camino de Santiago que pasa por su pueblo, sobre el que hay documentación histórica, aunque ahora parece olvidado, que nos gustaría que nos dijeran si están en uso las sendas, si podemos entrar en la iglesia o en las ermitas, etc. Muchas personas dicen que sabían de este Camino de los peregrinos, que lo habían oído decir a su abuela o a su padre…y que no acertaban a creerlo.
Nosotros les hablamos de los libros que nos acompañan, el “Vexu Kamin” de Julián González, que dice:
 “… Y después de pasar por Guisatecha junto a la ermita de Santa Colomba  y junto a Benal que son de D. Guisvado descansaron junto al monasterio de Vegarienza.[…] continuaron el andar desde Aguasmestas por el Valle Gordo y su calzada hasta Fasgar”
El de Julio Álvarez Rubio“Omaña, pueblos paisajes y paseos”  el cual pujamos con gusto  en nuestra mochila de peregrinos durante este trayecto, porque nos va desgranando la historia de los lugares por los que transitamos. Pero hemos dejado en casa “El peralvillo de Omaña”,de David Rubioun libro de poemas: “Omaña pueblo a pueblo y leyendas”“La Omaña, donde los montes suspiran” de Florentino A. Diez y hasta tenemos “Cuerda de presos”.
Al salir del Castillo paramos cerca de Guisatecha (Ved nuestro reportaje fotográfico). Donde hoy vemos el cementerio es el lugar donde estuvo la ermita de Sta. Colomba,  junto a un cortado que denominan “el Vallao”  existió una fortificación, que el padre Cesar Morán, el Sabio que León olvidó, identifica con el nombre de Santa Colomba cuando fue cristianizado. La imagen fue llevada después a Rosales donde se encuentra en un altar lateral de su iglesia, pues durante siglos los vecinos de los dos pueblos se disputaron su posesión.
El Castillo y Sta Colomba
Anduvimos por Vegarienza,(Ved nuestro reportaje fotográfico) buscando restos del monasterio donde dice el  “Vexu Kamin” que los peregrinos descansaron, pero sólo me dieron referencia del de Santa Maria de Rosales, donde paraban los peregrinos, cerca de la ermita de Santa Catalina. Lo que existió en Vegarienza fue una famosa Preceptoría donde se educaron muchas personas de la comarca, llegando en el año 1868 a establecer un acuerdo con los Agustinos, para preparar a los niños que fuesen a ingresar posteriormente en la congregación. El más famoso dómine fue Cancio Erasmo Gutiérrez Mallo, que llegó a componer una Gramática latina, utilizada posteriormente para dar clase en la Sorbona de París. Uno de sus alumnos, el padre David Rubio, en su libro “el Peralvillo de Omaña” parece que se inspiró en este educador, para crear el personaje literario de Don Pánfilo.
Vegarienza
Subimos al castro donde se enseñorea la espadaña, mirador de todo el valle. Bajamos luego a la iglesia, que en cambio carece de ella, está entre el caserío, en la carretera que va a Sosas del Cumbral y a Garueña, el pueblo de mi amiga panderetera. La parroquia está dedicada a la transfiguración de El Señor y tiene su entrada tras un pequeño jardín cerrado. En las proximidades paramos a hablar con un vecino, que nos indicó cuál era el edificio que sirvió de Prefectoría y allí nos dirigimos para verlo a nuestras anchas.
Paramos en AguasMestas,(Ved nuestro reportaje fotográfico) que es un lugar de cruce, donde hay una antigua posada y otras tres casonas. Se juntan las aguas del río Omaña y el río ValleGordo. Nosotros remontamos este río que nos conducirá al final de nuestra etapa: Fasgar.
Aguasmestas
Al cabo de un kilómetro y medio llegamos a Cirujales,(Ved nuestro reportaje fotográfico) donde S. Pedro preside su iglesia y también existen huellas del paso de los romanos, aunque no supimos verlas. Entramos al Bar Amable, que está en el cruce con la carretera que sube a Villar de Omaña. Algunos hombres estaban sentados en las mesas y nos atendió MªNieves, dándonos explicaciones de los caminos que era mejor no seguir…Ella es de Barrio de la Puente, donde vive su madre, Tina, que allí conocimos después.
Cirujales
Hicimos unas fotos y cogimos agua en una fuente, ¡qué rica estaba después del bocata!
El siguiente pueblo que encontramos fue Villaverde de Omaña,(Ved nuestro reportaje fotográfico) cuya iglesia de Sta. María tiene su propia leyenda. En este viaje no paramos, pero después de hablar con mi cuñada y saber que ella veraneaba aquí cuando niña, decidimos verlo en la siguiente ocasión.
Villaverde de Omaña
Así hicimos, paramos junto a la casa de Antonio que nos indicó lo importante del pueblo. La iglesia tiene un reborde contra la colina para dar paso a un canal de agua, que sigue por el pueblo por varias desviaciones. Todo el entorno está acompasado por el sonido del agua que corre por doquier. El campo brilla de verdor y de los árboles frutales, enormes con todas las ramas floridas.
Marzán (Ved nuestro reportaje fotográfico) es un pueblo grande, hermoso. Nuestro abad Gundisalvo cita las explotaciones romanas por todo el Valle Gordo y expresamente “las Fornias y los Cousos”, pero están en lo alto de las montañas y no son visibles desde los pueblos. Entre Marzán y Barrio mana  “La Reirixia” cuyo caudal fue utilizado en las explotaciones auríferas romanas en los “cousos”. Como para este tipo de ingeniería era muy necesaria la abundancia de agua también sabemos que se utilizaba “el pozo de los griegos” (entre Villaverde y Cirujales). El canal que la transportaba se llama ahora “La Rodera de la Calzada”  Pero el padre Cesar Morán nos dice, que lo que ahora es rodera fue en su origen un canal con las peñas traspasadas.
Marzán
Aquí conocimos a Delfina. Tras su jubilación ha llegado de Madrid y se apena de no haber estado antes en este lugar paradisíaco que la vio nacer. Nos acompañó a la iglesia, hablando de los santos que se verían si hubiera podido acercarnos la llave, de la pila bautismal con sus adornos de ciervos, de la huesera, que recibe los restos del camposanto, de como los vecinos del pueblo arreglaron la iglesia a pesar del disgusto del párroco, de las obras inacabadas y fraudulentas del cementerio, de la escuela esperando una restauración…
Luego anduvimos callejeando, dirigiéndonos al río. Nos habló de los canales que suministraban agua a los molinos y a la fábrica de la luz. Dos piedras de molino adornan hoy dos de las fuentes del pueblo.
Cruzamos el puente, para admirar la famosa fuente que mana en la falda de la montaña. Nos dijo que el puente, tuvo que restaurarlo la empresa que explotaba una mina de mármol del otro lado del río.
A la entrada del pueblo hay un humilladero con un viejo crucero de madera, que utilizaron como poste, de forma poco respetuosa, para clavar la señal de la concha y flecha del Viejo Camino de Santiago.
Marzán
Delfina fue una cicerone extraordinaria. En la siguiente vez que estuvimos en Marzán conocimos a su tío Baudilio que nos habló del S. Cipriano, patrón del pueblo y S. Lorenzo, al que sacaron en plegaria por el pueblo, el día aquel del incendio. Nos dijo que un hombre exclamó:
“Cristu, si no lo quitan, quema él también”
Hablando de la riqueza del pueblo nos contó del Calero, que daba dos carros de cal al día, cuando se reparó el puente de Aguasmestas. Cantaba la gente:
“Viva el calero, vivan las cales y vivan las monedas de 100 reales”
Con Fina, su nieto Asier y su amiga Raquel visitamos el interior de la iglesia, contemplando los afamados ciervos de la pila bautismal y antes de despedirnos conocimos la ermita del Santo Cristo, donde suelen decir la misa.
Continuamos por carretera unos tres kilómetros y llegamos a la ermita de Sta. Ana (Ved nuestro reportaje fotográfico). Tiene una hermosa leyenda.
Vallegordo, ermita Sta Ana
¿Os acordáis de la historia del Abate Sauniere, la dinastía merovingia relacionada con genealogía de Cristo y  Rennes Le Chateau,  el lugar francés donde haciendo obras en la iglesia se dice que el sacerdote encontró unos antiguos pergaminos que le hicieron rico?  Pues deteneos aquí en este rinconcito olvidado de nuestra montaña y escuchad, porque se cuenta que el buen sacerdote encontró unos crípticos escritos que consiguió descifrar  y en los que se informaba ¡del lugar donde estaba oculto un tesoro! Para encontrarlo tenía que mirar por el ojo de la cerradura de la puerta de la ermita de Santa Ana. Cumplido el trámite observó una gran piedra blanca al otro lado del rio. Excavando allí encontró dos vasijas de oro abandonadas por los romanos.
Ahora tiene una puerta nueva y con bombín de llave moderna, así que sólo se podía dejar una limosna en el hueco pertinente y rezar una oración.
Barrio de la Puente (Ved nuestro reportaje fotográfico) recibe el nombre del hermoso puente, sin duda romano, aunque la gente no suele tener memoria más allá de alguna restauración dieciochesca. Es un pueblo grande, debió de ser importante porque en este pueblo se cruza la vía romana con la que sube a los valles de Babia y Luna y que cruza el puente por el barrio de Portugal. Dicen que los frailes gallegos, que vinieron aquí de Tuy, llamaban Portugal a todo lo que estuviera al otro lado del puente…
Aquí preguntamos cuál era el pico Suspirón, famoso, con su refugio de montañeros.Tiene su leyenda, pues dicen que una pastora, cuidando sus ovejas fue sorprendida por los lobos, asustada dio un grito, seguido de un suspiro tan fuerte al faltarle el aire, que acobardó a la manada lobuna, por lo que el lugar se llamó en lo sucesivo “El suspirón” (Florentino A. Diez en “La Omaña, donde los montes suspiran”)
Barrio de la Puente
En Barrio de la Puente está la ermita del Nazareno, la del Sto. Cristo y la parroquia de Sta. María.
Paramos enfrente de una ermita y un perro que descansaba allí nos acompañó en el recorrido por el pueblo. Luego, nos encontramos con Tina, la madre de MªNieves. Tina venía en su bici, haciendo deporte y cuando le hablamos de que éramos de la Acsl nos dijo que ella también pertenecía a una Asociación la de Murias de Paredes. Nos habló de sus hijas y como ya conocíamos a MªNieves, en el siguiente viaje, paramos a repostar en la gasolinera donde trabajan sus otras dos hijas para conocerlas, pero no estaban. Había una joven que era de Carrizal, otro pueblo que vimos en la etapa anterior.
El Nazareno barroco que preside el retablo de la parroquia nos impresiona con su pelo natural. Viene de la ermita de nuestro Padre Jesús Nazareno, ya en triste abandono, que está junto a la iglesia. Sobre la puerta está el escudo del fundador, el cura Juan Rubio Bardón. En realidad este lugar no era solamente una ermita sino también una capellanía sufragada por este sacerdote para que los niños del lugar aprendieran a leer y escribir.
Barrio de la Puente
Aquí dimos por finalizada la etapa el primer día de nuestra investigación, porque venía la tormenta y queríamos dejar algo para otro día, que fue el martes siguiente.
Así que al otro día dejamos Torrecillo a la izquierda de la carretera. Aquí está el “manadero”  una de las fuentes más grandes de Omaña y  dicen que en este pueblo pernoctó la reina leonesa Dª Urraca. Nos contó en Canales que su abuela recordaba que murió en Vallegordo la reina Urraca y el cortejo fúnebre, que la llevaba en parihuelas, pasó hacia el panteón de reyes leoneses impresionando la memoria de las gentes.
De Posada de Omaña, (Ved nuestro reportaje fotográfico) es natural David Rubio de la Calzada “el padre” del Peralvillo,  que aunque algunos lo etiquetan de pícaro, no pertenece al bajo rango social del Lazarillo, posee una buena cultura, es mujeriego pero no libertino y termina haciéndose fraile. Se dice que la discusión  con su catedrático, un fiósofo asturiano en el capítulo catorce, es de lo más divertido del libro.
Aparcamos en la plaza del Segoñal, nombre con resonancias de agua (cegoñal). La iglesia se alzaba en la falda de la colina y desde la espadaña se admiraba el caserío y el valle amplio con las sendas de montaña y el puente antiguo.
Posada de Omaña
A continuación de la iglesia están las antiguas escuelas, que tenían varias piedras pintadas de colores y en una de ellas la iglesia representada con mucho estilo. Más allá está la casa de Luciano, con el que charlamos de las bellezas del pueblo y de los visitantes que lo disfrutan, montañeros que aman estas montañas y les dejan los autobuses para cruzar a Tremor o vienen de Igüeña o Colinas donde otros autobuses les llevan y les esperan en Fasgar.
Un poquito más allá vimos el restaurado lavadero, con unas hermosas lajas de piedra de pizarra, sobre las que las mujeres lavaban antaño.
Regresamos para enfilar la calle hacia el río y contemplar el puente y algunos canales que dirigían el agua a los molinos, uno de ellos recién restaurado. La primavera estaba hermosa, los frutales llenos de flor, los prados de un verde intenso, las flores y las retamas cuajadas de color. El río saltaba a borbotones, con las crecidas de las recientes lluvias y deshielos. Aún se veía bastante nieve en las cumbres azuladas de los montes que enseñoreaban el horizonte.
Posada de Omaña
Si venimos en verano, un camino nos llevará hasta “Peñafurada”   desde donde podremos ver como el canal cambia de vertiente  (para el Bierzo), pasaremos junto a la fuente de “Fonflorin”  y enseguida encontraremos una ermita junto al dicho promontorio de Peñafurada, donde en las rocas, un poco más arriba apareció la Virgen que se venera en este lugar. Aquí ganaremos 100 días de indulgencia si rezamos con devoción una salve. Esto es así desde 1746. Hoy parece un apartado lugar, pero debéis saber, mis esforzados caminantes, que esto fue un hospital de peregrinos durante la Edad Media y que hasta hace poco tiempo, en el dia de la fiesta había que dar un pan de centeno y un vaso de vino a todos los que hasta aquí se acercaban.  
En el camino que va desde Posada de Omaña a Villapujin se podría visitar el “Viciu Castro”  o aldea fortificada, donde vivían los constructores de los canales romanos. Me contó un pastor (retirado) que en “Teso de las Pozas”, que es otro nombre por el que también se conoce a este lugar, está enterrado un palacio con muebles de oro. Esto motivó que unos cuantos amigos se dedicasen a excavar en aquel tiempo en que la arqueología iba por libre. Encontraron las puertas, pero no pudieron moverlas porque eran de bronce. Después el agua las enterró de nuevo así que ya podéis reanudar la búsqueda.
En Vegapujín(Ved nuestro reportaje fotográfico) caminamos entre el caserío. Fuimos a ver el puente viejo, que ha quedado al lado del nuevo, casi como en desuso.
Vegapujín
Paramos a leer las lápidas conmemorativas de los insignes hijos del pueblo. De este pueblo es el General Segundo García, Cruz Laureada de San Fernando por méritos propios conseguida en Filipinas. Participó en las contiendas políticas de su época, que le valieron una condena de 8 años de cárcel, pero sus vecinos del pueblo imploraron clemencia al rey Alfonso XIII siendo amnistiado en 1930 y con el advenimiento de la república, promovido a General de Brigada.
y nos quedamos con las ganas de encontrar los restos de calzada y el famoso hórreo de Vegapujín.
Llegamos a Fasgar (Ved nuestro reportaje fotográfico), bonito pueblo con hermosas casas de piedra y tejados de pizarra, la iglesia tiene a Santiago como patrón y tiene varios puentes de sus numerosos arroyos que cruzan el pueblo.
Es último pueblo del Valle Gordo, de aquí pasaremos al Campo de Santiago (buscar fotos de nuestra anterior excursión ¿veis que jovencitos estábamos? Visité entonces la casa de Samuel Rubio el maestro/poeta/montañero que grabó sus poemas en las fuentes  y como ya hemos dicho la expedición que conquistó el Everest en 2001 llevaba su nombre. Nos lo contó una tarde en la Losilla  Adelo Campos, profesor de instituto y alpinista, que participó en la expedición y nos hizo una presentación en vídeo de esta aventura excepcional realizada por alpinistas de nuestra tierra leonesa.
Allí nos esperaban Rosi y Candelas y enseguida se nos unieron en la conversación Ovidio y otros hombres que salían del bar.
Fasgar

Con todos contamos lo mismo, que somos socios del Camino de Santiago de León, que estamos estudiando el Viejo Camino de Santiago sobre el que hay documentación histórica, que aunque ahora parece olvidado nos gustaría que colaboraran en su difusión y en la acogida a los peregrinos, entre otros, a los de la Asociación leonesa que harán la etapa el día 18 de mayo.
Intercambiamos correos electrónicos para pasarles la información de nuestro blog y los folletos publicitarios que hemos elaborado y ellos decidieron poner de su parte lo que fuera necesario. Realmente se aprecia la hospitalidad y el cariño de estas personas, así que estamos seguros de que el día que volvamos, seguiremos estando entre amigos.
Texto y Fotos de Rosa Fadón y Rafael Cid.