Domingo 8 de febrero de 2026.
«De Cuenca de Campos a Santervás de Campos y Villalón en medio de la caminata de 21’6 kilómetros».

Ni la nieve que tiñó de blanco el sábado los tejados en la ciudad de León -dando luego paso a la lluvia- ni el tiempo gélido detuvieron a los ochenta caminantes peregrinos de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León que a las 08:30 horas de la mañana «abordaban» dos autobuses de la empresa Franco.
Parada en Santa Ana, y directos a Villalón a tomar un café, hacer la foto de familia y raudos al bus para llegar hasta Cuenca de Campos, donde terminamos la etapa anterior. Allí empezaríamos a caminar los que hacen la primera etapa o la entera.

A la salida de la plaza Mayor, por un camino de chopos, nos sale a la derecha una pista , la antigua vía verde del trazado del tren-burra-, que unía la capital con el norte de la provincia. Paisaje seco, llano y castellano de invierno. Nada reseñable.
Cinco kilómetros después llegamos de nuevo a la capital de la comarca, Villalón de Campos, pueblo situado en el Camino de Madrid a Santiago en una zona llamada “La Nava” de especial protección de las aves. Por el camino iremos viendo “cajas nido” para mochuelos, avutardas y similares.

Sus primeras documentaciones, datan del siglo XV, regido por varias generaciones de la familia Pimentel. Tuvo una importante feria de compraventa de ganado de los siglos XV al XVII. Sufrió una importante crisis agraria, peleas de obreros y productores, que dio paso a una formación de varios sindicatos, que defendía los intereses de ambas partes. Sería la inmigración de los años 50 y 60 del pasado siglo, lo que traería la paz al pueblo. A mediados del siglo XIX tenía 4.674 habitantes y en 2025 esa cifra había descendido a 1.473.


Posee una iglesia mudéjar dedicada a San Miguel que se conserva estupendamente. Cuenta con un Rollo jurisdiccional, perfectamente conservado y declarado Bien de Interés Cultural desde marzo de 1929. Fue construido por un arquitecto que acababa de terminar la catedral de Burgos, de ella se trajo el estilo gótico y los materiales para realizarlo muy similar a las labradas torres de aguja de la citada catedral.

Salimos del pueblo pasando por otra iglesia o capilla, cerrada y mucho más pequeña y moderna que la titular de Villalón. Vuelta al paisaje castellano, aunque poco antes de llegar a Fontihoyuelo, pasaremos por un conservado y circular palomar. A destacar de este pequeño municipio de 29 habitantes que está situado en una hondonada en la que vierten sus aguas una fuente principal y varias auxiliares. A ello debe su nombre. Tiene una gran plaza central presidida por una iglesia dedicada a El Salvador -barroca, del siglo XVII- que se encuentra cerrada y con signos de abrirse poco.

Nos quedan poco más de 6 kilómetros para llegar a Santervás de Campos, pueblo donde nos recibirá un Teleclub, que a precios económicos nos sirve cervezas, refrescos y cafés. Cuenta actualmente con 80 habitantes pero hay mucho indicio de haber tenido muchos más. Su paisaje tiene algunos relieves y más vegetación que los anteriores. El río Valderaduey atraviesa el pueblo, que en estos días va casi a tope de agua, por las borrascas, danas y temporales que venimos sufriendo ya hace más de un mes.


Especialmente destacable es su iglesia románico-mudejar construida en ladrillo en el siglo XII dedicada a los mártires milaneses San Gervasio y San Protasio. De excelente conservación, proliferan en ella imágenes religiosas y una voluntaria del pueblo, con devoción y simpatía, nos explica todos sus conocimientos sobre ella.

He dejado para el final la joya de la corona. El museo de: Juan Ponce de León. Nace en Santervás en 1460. Su familia es semi-noble y acomodada, pero es hijo de soltera. Ella lo pasa mal por esta circunstancia y él siempre la querrá. Se educa en Sahagún y a los 15 años y siendo escudero de D. Pedro Núñez de Guzmán, este lo recomienda como paje del príncipe Fernando de Aragón, cuando llegó a Castilla a fin de matrimoniar con la princesa Isabel. Participó activamente en la conquista de Granada y de la mano de estos reyes acompañará a Colón en su segundo viaje a las Américas.


Descubrió las costas de Florida y fue el primer gobernador de Puerto Rico; descubrió la corriente del Golfo, que se convertiría en la ruta más rápida para volver a Europa. Regresó a España en alguna ocasión, recibido con honores, nombrado adelantado de la Florida. Volvió a aquellas tierras y siguió con sus trabajos y viajes. Sería en uno de estos, que recibió una flecha envenenada en el pecho, lo que si no de forma inmediata, causaría la muerte poco después en la Habana en el año 1521 con 61 años. Trasladado más de un siglo después a Puerto Rico, sus restos reposan en la catedral y en su epitafio puede leerse:
“Debajo de esta estructura descansan los restos de un León que ejecutó hechos más grandiosos que su nombre “
Situado en un antiguo convento benedictino del siglo XII, este museo recrea la cubierta y otros departamentos de una carabela.


Tiene también una amplia sala dedicada a Miguel de la Cuadra Salcedo y su Ruta Quetzal. En ella se albergan varias maquetas y trabajos realizados por algunos de los 10.000 jóvenes que participaron en ella a lo largo de sus 31 ediciones. Todo ello explicado por un guía con ganas e ilusión.
Con las mochilas vacías de viandas, pero repletas de historia, conocimiento y emoción, sobre las 19:30 horas entramos en León. ¡Cómo no!, cantando el himno de la asociación.

Texto: Francisco Gómez Palacios.
Fotos: Juan José Robles, Ino Marcos, Félix Busto, Mª Ángeles Zayas y Enrique Alberdi.

