Lunes, 4 de mayo de 2026

DE LAMARQUE A LE PIAN.
Primer día de marcha. Desayuno tempranero y ya nos esperan varios anfitriones. Hay que decir que todos los días caminan con nosotros varias personas de las asociaciones de peregrinos de esas tierras, pero dos son siempre fijos: José Torguet y Claudia Levesque. Claudia no nos dejará ni un solo momento en toda la semana, es siempre la que está esperando en la mañana y es siempre la última en retirarse cuando ya estamos en el camping.
El autobús nos conduce a Blaye. En el trayecto cruzamos por primera vez el río La Garonne, con imponente cauce y caudal y el río Dordoña no menos espectacular; ambos conforman el estuario de desembocadura denominado estuario de Gironda que da nombre también a todo el departamento (división política equivalente a nuestras provincias).
Llegados a Blaye, en la margen derecha del estuario y con una estructura defensiva propia de los tiempos en que las armas más potentes con que se batallaba eran los cañones, embarcamos en un bateau (barco) que cruza hasta la otra orilla a cuantos viajeros y vehículos lo necesiten.

Desembarcamos en Lamarque y damos comienzo a la etapa del día: de Lamarque a Le Pian.
El territorio es totalmente llano y se camina cómodamente por caminos y sendas, entre exuberante vegetación que según nos alejamos del curso de agua se va introduciendo en bosques de varias especies con predominio del roble y en claros que están plantados de viñedos con algún castillo.
La localidad de Margaux es media etapa y lugar para comer, aunque ningún establecimiento hay abierto porque parece ser que es fiesta en el país. A falta de otra cosa, el exterior de la estación de ferrocarril y algún parterre se aprovechan de asiento.

Lo que queda de etapa hasta Le Pian se recorre por tramos asfaltados, alternados con amplios caminos y sendas. La lluvia viene intermitente, obligando a quita y pon de capas y paraguas cada poco.
Todos reunidos en destino, regreso al alojamiento con tiempo para ducha y nuevamente a la cena, en esta ocasión el restaurante ya muestra en la pantalla el menú en español salido de un burdo traductor mecánico que en algunos términos es indescifrable.

En esta jornada hemos aprendido cuáles son las señales dispuestas para guía de peregrinos: pequeños postes de madera con placa que lleva impresa una franja amarilla y en paralelo con ella y por debajo, una franja azul (cuando ha de advertir un giro a derecha o izquierda incorpora una tercera de color amarillo y en ángulo recto indicando la dirección); y dentro de las ciudades un círculo en bronce que lleva las marcas de un vieira, ondulaciones que simbolizan La Garonee, tres medialunas en distintas posiciones y entrelazadas en los extremos conformando una sensación de movimiento armónico y varias estrellas que recuerdan la vía láctea.













































