El pasado 24 de abril de 2026 la villa de Sahagún ha rendido homenaje a una de sus figuras más notables, Millán Bravo Lozano.
El acto sirvió para inaugurar oficialmente la Sala 128, un espacio dedicado al turismo y la cultura donde ya reposa la biblioteca personal del académico, cumpliendo así su última voluntad.


Millán Bravo Lozano, natural de Las Grañeras y estrechamente vinculado a Sahagún, dedicó su vida y patrimonio personal a la puesta en valor del patrimonio jacobeo.

A la entrada de la biblioteca, una nueva placa recuerda desde este viernes su labor incansable, en un acto que contó con la presencia de los investigadores Javier Pérez Gil y Javier Rivera Blanco, Emilio Manuel Martínez Morán, diputado de Cultura, Arte y Patrimonio de la Diputación de León; del concejal de cultura y Turismo de Sahagún, Ramón Rodríguez de Alaiz, así como de Alberto Bosque y Rafael Guzmán, coordinadores del Museo del Turismo; personal de la oficina de Turismo, la presidenta de la Asociación Iacobus (Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Sahagún y comarca), representantes de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León Pulchra Leonina, y vecinos que no se quisieron perder un momento tan significativo. No podían faltar sus familiares más directos.

Hablar de la historia del turismo es hablar también de las personas que supieron comprender el viaje como una experiencia cultural, espiritual y humana. Entre ellas destaca la figura de Millán Bravo Lozano (Las Grañeras, 25 de octubre de 1932 – Valladolid, 5 de noviembre de 1997), filólogo y latinista español, poliglota, referente indiscutible en los estudios sobre el Camino de Santiago y su dimensión histórica como uno de los grandes itinerarios turísticos y culturales de Europa.


Su biografía tiene un vínculo importante con Galicia, concretamente con la ciudad de Lugo, en la que vivió sus años de infancia y mocedad, y fruto de lo cual le quedó para siempre esa fina ironía tan típicamente galaica que lo caracterizaba. Con Palencia le unieron también estrechos lazos de amistad y de trabajo, habiendo realizado una catalogación impecable de la “Biblioteca del Canónigo” (como él la denominó) de la catedral palentina, y mostrando tanto entusiasmo en los riquísimos fondos que contiene.

Era profesor de latín, y, como tal, afirmaba que las lenguas clásicas y las Humanidades en general son la horma cultural de Occidente, por lo que su conocimiento será inevitable para valorar el desarrollo de la cultura occidental. También estaba convencido de que la sociedad moderna debe alcanzar el progreso sin abandonar el cultivo de los valores que siempre fueron esenciales a la condición humana. Dejó escrita una frase que dice:
“El peso de la historia es el lastre que hace que el ser humano se tenga de pie y no vuele como pluma; sin conocer el pasado, no es posible proyectar algo bueno para el futuro”.
Formado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca, Millán Bravo completó su formación en universidades europeas como Roma, Múnich y Friburgo. Esta trayectoria académica internacional marcó su visión humanista y su comprensión del viaje como vehículo de transmisión del conocimiento, las ideas y la cultura, una perspectiva plenamente alineada con la esencia del turismo histórico.

Desarrolló su carrera docente como profesor adjunto en la Universidad de Salamanca, colaborando con el prestigioso filólogo Antonio Tovar, y posteriormente obtuvo la cátedra de Filología Latina en la Universidad de Valladolid, donde ejerció durante décadas una intensa labor docente e investigadora, influyendo en generaciones de estudiantes.
Más allá del ámbito universitario, entendió el patrimonio como un recurso vivo. Su dedicación al Camino de Santiago, uno de los primeros grandes corredores turísticos de la historia europea, lo llevó a estudiar con especial atención la villa de Sahagún, enclave estratégico de la ruta jacobea que lo nombró hijo adoptivo.
Una de sus contribuciones más relevantes fue la traducción, estudio y difusión de la conocida como Guía del peregrino medieval, el Libro V del Codex Calixtinus, atribuido al clérigo francés del siglo XII Aymeric Picaud. Este texto, considerado uno de los primeros “manuales de viaje” de la historia, describe rutas, hospitales, paisajes, costumbres y advertencias para los caminantes, anticipando muchos de los elementos que hoy asociamos al turismo cultural. Consciente de la importancia de preservar y reinterpretar el legado histórico del viaje, impulsó iniciativas clave como el Patronato Sahagún, Villa Arqueológica, destinado a la recuperación de la antigua abadía benedictina, en 1989 fundó el Centro de Estudios del Camino de Santiago (CECS), con sedes en Valladolid y Sahagún, institución que se convirtió en un espacio fundamental para el estudio interdisciplinar del Camino como fenómeno histórico, cultural y turístico.

Fue también fundador de revistas científicas como Durius e Iacobus, dedicadas a la filología, la historia medieval y los estudios jacobeos, fomentando el intercambio de conocimiento y su proyección internacional.
Su legado material y bibliográfico se conserva en la biblioteca del Santuario de la Virgen Peregrina de Sahagún, donde se expone su colección personal junto a una copia facsímil del Codex Calixtinus. El espacio constituye hoy un lugar de memoria que conecta investigación, espiritualidad y turismo cultural, reflejando la esencia del museo extendido que promueve el Museo del Turismo.
Además, impulsó la creación de grupos organizados de caminantes, convencido de que el Camino debía experimentarse tanto desde el estudio como desde la vivencia personal. En la actualidad, la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Sahagún y Comarca lleva el nombre de Iacobus en su honor, manteniendo viva una tradición que une viaje, conocimiento y encuentro entre culturas.
Su figura nos recuerda que el turismo no es solo desplazamiento, también es memoria, transmisión cultural y legado humano. Contribuyó decisivamente a entender el Camino de Santiago como uno de los grandes itinerarios turísticos de la historia y un espacio de intercambio que sigue inspirando a viajeros de todo el mundo.
Fue miembro de la Comisión Nacional de liturgia de España, responsable de la traducción a la liturgia del latín al castellano. Regionalista castellano y defensor de León a ultranza, la esquela que le dedicaron los Amigos del Camino de Santiago de Sahagún rezaba así:
“Tus pasos firmes / te han llevado / a la gloria”
Texto: Rita María Huerta García (Presidenta de la Asociación Iacobus)
Fotos: Acacio Díaz Alonso («Sahagún Digital»), Museo del Turismo y Mª Ángeles Zayas.


