Oviedo. 20, 21 y 22 de marzo de 2026.
En esta salida programada partimos en autobús dos grupos de socios: el reducido de los miembros de la Asociación leonesa que participan en la XXXIX Asamblea General Ordinaria de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago y el abrumadoramente mayoritario de acompañantes. En este segundo me encuentro, sin ningún trabajo, esfuerzo o responsabilidad.

El viernes 20, una vez establecidos en Oviedo, asistimos a los actos de apertura de la Asamblea. Tuvieron lugar en el Palacio de Congresos y Exposiciones.
Intervinieron:
- el presidente de la Federación de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago del Principado de Asturias, Laureano García Díez.
- la presidenta de la Asociación Asturleonesa de Amigos del Camino, Lourdes Campillo Merás.
- el presidente de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, Juan Guerrero Gil.
- el director general de Cultura y Patrimonio del Principado de Asturias, Pablo León Gasalla.
- el concejal delegado de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo, Alfredo García Quintana.
- y María Josefa Sanz Fuentes, doctora en Historia, especialista en el área de Ciencias y Técnicas Historiográficas y, destacadamente, impulsora de los Caminos de Santiago del Norte y el asociacionismo en torno a ellos.
Siguió la emisión de un video divulgativo de la ciudad y de los Caminos, principalmente del de San Salvador que desde León llega a Oviedo y el Primitivo que parte de la catedral ovetense con el horizonte en Santiago de Compostela.

El acto concluyó musicalmente. Muy destacada fue la actuación del Orfeón Principado, creado por el Colegio de Médicos de Asturias. Se trata de un coro joven, creado en 2021, pero muy numeroso, más de 70 voces. En esta actuación había 15 voces masculinas y 42 femeninas, además de una rapsoda, Olga Rico, una pianista, Helena Santos y la directora, Patricia Miriam Martínez; sorprendió por su calidad. Y por lo que se refiere al repertorio todos coincidimos en calificarlo de exquisito y original; fue una única pieza, denominada “Que me espere!” conducida como peregrinación por el Camino Primitivo por seis etapas a través de territorios de Asturias y Galicia que contenían por cada una de ellas (Oviedo, Salas, Puerto del Palo, Lugo, Melide y Santiago), una introducción poética, recitada por la rapsoda, seguida de breve introducción de piano y concluida por una canción popular cantada por el coro a varias voces.

En el mismo Palacio de Congresos se sirvió una cena informal a base de canapés, posibilitando el contacto o reencuentro de los miembros de las distintas asociaciones de diversos territorios del Estado.

Un breve paseo por el Casco Histórico ovetense, muy animado por buscadores de ocio nocturno, nos sirve para colofón de la jornada y recogida en el alojamiento.
El sábado 21 los participantes en la Asamblea quedaron recluidos por toda la jornada mientras los acompañantes, en dos autobuses y un microbús, nos dedicamos al turismo. En uno de los vehículos viajábamos los leoneses y en los otros dos varios grupos de distinto origen, los más nutridos eran de Tarrasa y Jaén.

El primer destino estuvo en los lagos de Covadonga. Siempre es un entorno espectacular, incluso para quienes lo visiten repetidamente; imaginamos lo que impactará a quienes lo hagan por primera vez y más si sus lugares de origen no son montañosos.
Desde el aparcamiento accedemos a la zona que ocupó la mina Bufarrera. Se trata de un espacio de origen glaciar que, tras la explotación, muestra una topografía kárstica. La mina, de la que se extrajeron hierro y manganeso, permaneció activa por más de un siglo, cerró en 1979 y se rehabilitó para el turismo. Encontramos zonas de escombreras y rellenos, un centro de interpretación de actividad estacional, un arboreto y galerías de la explotación, con un recorrido al aire libre habilitado para todas las edades.

Algunos se acercaron al Mirador del Príncipe y los más, directamente al lago Ercina. Las praderas que lo rodean fueron para todos escenario fotográfico con un marco espectacular que constituyen las cumbres próximas del macizo occidental de Picos de Europa, todas cargadas de nieve, sobresaliendo la torre de Santa María de Enol.
Por suave ladera alcanzamos el Mirador Entrelagos: el Ercina al este y el Enol al oeste. Desde este mirador vamos bajando hacia el aparcamiento con la vista puesta en el Enol y en el inicio de la vega del mismo nombre con las edificaciones pastoriles esparcidas por el praderío y siempre flanqueadas de varios fresnos.
En la bajada de los lagos, los conductores de nuestros autobuses mostraron su mejor oficio para avanzar en frecuentes atascos con los vehículos que la mala gestión de tráfico permitió subir simultáneamente.

Ya en Covadonga fue obligada la visita a la Cueva de la Santina, la basílica y la tumba y monumento al Rey Pelayo. La basílica es un edificio esbelto, del siglo XIX; el primer dibujo-proyecto se encargó a Roberto Frasinelli (curioso personaje conocido como el “alemán de Corao”, pues en ese pueblo estableció su residencia y aún puede verse lo que fue su noble casa) que desarrolló variadas actividades, todas relacionadas con la cultura y el patrimonio. Pero este enclave tiene bajo la Cueva que ahora alberga a la patrona de Asturias, una llamativa cascada que origina el arroyo Deva (antigua divinidad celta). Así que este lugar ya estaba sacralizado mucho antes de que apareciera el dominio de la cristiandad, de hecho, Covadonga, según sólidas teorías lingüísticas, derivará de “cova” (fuente) “onna” (río) “onnika”.
Terminadas las plegarias y el acopio de recuerdos, el autobús nos conduce valle abajo del río Reinazo primero y del Güeña a continuación, en una sucesión de aldeas que ofrecen numerosas instalaciones hosteleras y hoteleras a pie de carretera que, en muchos casos, invisivilizan el antiguo caserío con sus hórreos. Nada que nos pueda extrañar si recordamos que Covadonga y los lagos son un gran destino turístico y además aquella, es la patrona de Asturias.

En el restaurante Los Arcos de Cangas de Onís tenemos contratada la comida: verdinas y cabrito; si el postre hubiera sido arroz con leche habría de considerarse un menú netamente asturiano.
Parte de la tarde la pasamos callejeando esta magnífica población, oficialmente reconocida como ciudad, que fue la primera sede del reino Asturias surgido de la reconquista impulsada desde estas montañas por Pelayo.
Bien lo reza su escudo: “mínima urbium máxima sedium”, que traducido viene a significar “la más pequeña de las ciudades, la más grande de las sedes”. El escudo tiene, para mayor simbolismo, una luna menguante con posición humillada hacia el suelo bajo la cruz de la victoria proclamando la derrota de los musulmanes de la media luna. Y lo completa la figura esbelta del puente medieval que detiene el asombro de los visitantes mientras deja fluir a sus pies las cristalinas aguas del Sella.
Manda la organización, y con margen tan escaso, apenas dio tiempo a acercarnos a la iglesia de la Asunción, algún palacio o casona y al puente medieval.

A media tarde volvemos a Oviedo para descansar y prepararse para la exquisita cena ofrecida en el hotel Exe Oviedo a todos los participantes de la Asamblea. Se prolongó hasta la media noche entre la sopa de marisco, el cordero y las animadas conversaciones de los comensales.

El domingo 22, una vez retirado el equipaje y depositado en el autobús, nuevamente Loli Fernández Criado nos hace de guía por el centro histórico ovetense. Además de su saber por formación académica, conoce bien la ciudad en cuya universidad se licenció.
Desde la Plaza de Alfonso II el Casto, Tránsito de Santa Barbara y Corrada del Obispo, nos explica las sucesivas construcciones que agrandaron la Catedral de San Salvador y el Palacio Episcopal.
Luego veremos la antigua facultad de Filosofía y Letras, el Monasterio de San Pelayo, la Casa Consistorial, la iglesia de San Isidoro, el singular espacio del Fontan y, por último, el edificio histórico sede de la Universidad de Oviedo, fundación que se debe a quien fuera inquisidor general de Castilla, Fernando Valdés Salas, por el siglo XVII.
Ya por libre, según intereses personales, se ocupó el tiempo que mediaba hasta la Misa Mayor de la Catedral, a la que asiste casi todo el grupo.
En esta breve estancia en la ciudad nos hemos encontrado, entre ir y venir de turistas y lugareños, con sugerentes esculturas que ensalzan tanto a personajes de reconocimiento internacional como Mafalda, ilustres asturianos o de oficios que hasta el siglo XX se podían ver en las calles; hay más de un centenar.

Vino a continuación la Misa en la Catedral, pero no se visitó la Santa Cámara.

Para finalizar, copiosa comida en “El Tierra Astur El Vasco” en la que no faltó la tabla de quesos asturianos, la fabada, el cachopo y el arroz con leche; tampoco la sidra, bajo un techo del que penden miles de botellas ya bebidas.


A primera hora de la tarde, nuestro autobús estaba ya camino de León. En esta ocasión no hubo caminata ni de etapa entera ni de media etapa.
Texto: Juan Jesús Álvarez-Acevedo.
Fotos: Ino Marcos García, Loli Fernández Criado y Eulalia Parra.


