El Espacio Cultural de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” organizó el sábado 28 de marzo de 2026 un magnífico viaje a Zamora que alberga este año la XXVIII edición de la exposición de Las Edades del Hombre titulada “EsperanZA” y que nos permitió disfrutar de la ciudad y su patrimonio y descubrir maravillosas obras de arte sacro.

Había un gran ambiente gracias a la importancia de la Semana Santa zamorana, declarada de Interés Turístico Internacional y el éxito de la celebración de las Edades del Hombre, que se ha prorrogado hasta el 3 de mayo de 2026.

Nos encontramos con muchos “paisanos” que venían con el mismo propósito que nosotros: visitar la exposición, recorrer los puntos más interesantes de la ciudad y degustar su gastronomía.


Nos dividimos en dos grupos para realizar la visita guiada. Tuvimos tiempo de tomar algo en una cafetería frente al teatro Ramos Carrión y a la hora fijada nos dirigimos al punto de inicio de la exposición, la iglesia de San Cipriano, al lado del Albergue de Peregrinos de Hospitaleros Voluntarios donde esta quincena estaban Alain de Francia y Manuel de Bilbao con los cuales pudimos charlar. Esta joya del románico alberga el PRELUDIO.

En consonancia al Año Jubilar convocado por el papa Francisco esta XXVIII edición de Las Edades del Hombre tamiza la esperanza a través del patrimonio, haciendo que el creyente lleve consigo una experiencia sempiterna de luz eterna, esa a la que nos encaminamos como “Peregrinos de la Esperanza”.

Aquí contamos con las explicaciones de Maika, guía canaria. Entre las obras que vimos destacamos “La Fe y la Esperanza” de Gregorio Fernández -madera pintada y policromada- y “Esperanza” de Gil de Siloe -alabastro-.

Tras la breve visita nos dirigimos a la Catedral de San Salvador, el núcleo principal de la muestra que recoge una selección excepcional de 85 obras maestras, exhibiendo por primera vez obras de Picasso y Velázquez junto con otras como las de El Greco, Goya y Zurbarán.

La parte de la exposición que se muestra en la Catedral recoge tres momentos: Pasión, Resurrección y Misión, y cada uno tiene a su vez tres movimientos.

Alberto, nuestro guía de Ávila, fue muy simpático y nos hizo la visita muy amena. Nos explicó con maestría las obras expuestas haciendo que nos fijásemos en detalles que a simple vista pueden pasar inadvertidos. Algunas de las obras que vimos fueron:

– “Maternidad”. Baltasar Lobo. 1969. Bronce.
– “San Sebastián” de Francisco de Zurbarán. Hacia 1634-1636. Óleo sobre lienzo.
– “El Cristo de las injurias” de Diego de Siloe. Ca 1520. Madera tallada, dorada y policromada. S.I. Catedral de Zamora.
– “Cristo vuelve a la vida” de Venancio Blanco.1991. Madera de pino de Valsaín.

– “Tríptico del Bautismo de Cristo”. Hacia 1510-1520. Óleo sobre madera. Iglesia de San Juan Bautista de Tomar. Portugal.
– “La Anunciación” de El Greco, hacia 1597-1600. Óleo sobre lienzo.

– “La Anunciación” de Picasso. 1896. Óleo sobre tabla.

– “Inmaculada de la Magdalena” de Diego de Velázquez. 1614-1616.

– Obra nº 85: “Cristo en Majestad rodeado de santos”. De Gil de Encinas. Hacia 1525. Óleo sobre tabla.
Finalizado el recorrido de la exposición y antes de la hora de la comida nos fuimos hasta la zona de la plaza mayor. Paramos en la calle Herreros donde tomamos un aperitivo. Había un gran número de aficionados del Pontevedra pues esa tarde tenían partido de fútbol con los del Zamora y les saludamos.

Nos dirigimos al restaurante Marta situado cerca de la plaza de toros y del polideportivo Ángel Nieto donde tuvimos una agradable comida con una larga sobremesa. Después hubo tiempo para seguir recorriendo Zamora. Nosotros volvimos a la Plaza Mayor y al Ayuntamiento Viejo y pudimos visitar la iglesia románica de San Juan de Puerta Nueva donde se encontraban expuestos dos pasos de Semana Santa.


Paseamos por el Puente de Piedra viendo desde allí las Aceñas de Cabañales y llegamos otra vez a los Jardines de Baltasar Moro.

Tendremos que volver a Zamora porque nos quedaron muchas visitas pendientes: sus iglesias románicas, sus edificios modernistas, los museos y por supuesto las Aceñas o molinos de origen medieval donde se molía el trigo. Las Aceñas de Olivares son las que se han rehabilitado y merece la pena conocerlas. Esta vez no pudimos visitarlas porque hacía un mes hubo una gran crecida del río Duero y sufrieron desperfectos que están intentando arreglar para abrirlas al público lo antes posible. Como ya era la hora de marchar nos dirigimos al punto de salida y vuelta a León donde había un gran ambiente en la calle. Era Sábado Santo y la gente estaba lista para ver las procesiones.
Desde aquí felicitamos a los organizadores de esta actividad del Espacio Cultural por su enorme éxito.
Texto: Marta María Fernández Santos.
Fotos: Mª Ángeles Zayas, Félix Busto, Enrique Alberdi, Ángel Chamorro y Fernando Alberdi.

