El Centro de dia , del Ayuntamiento de San Andres del Rabanedo , realiza la 2º etapa del Camino Frances.

19 de marzo – San  Martin del Camino – Astorga.

Se nos notaba la felicidad en la cara pues estábamos encantados de emprender la segunda etapa del Camino de Santiago. En esta ocasión algún compañero no ha podido hacer el camino así que Mario y Ángeles se han venido encantados a cubrir su hueco y con la esperanza de poder quedarse.

El camino se nos hizo corto y nuestro paso fue ligero hasta llegar a Hospital de Órbigo, atravesamos el puente del Paso Honroso, un puente cargado de historia con 19 arcos y una largura importante. Parece ser que el río fue mucho más caudaloso antes del embalse de los Barrios de Luna de ahí su largura. Un precioso puente del siglo XIII iluminado por unas farolas de acero que rompen la sobriedad y la grandeza del puente. Un pueblo con mucha historia dónde se celebra un mercado medieval con unas fiestas reconocidas en toda la región por las justas medievales en honor al caballero Suero de Quiñones que dice la leyenda venció a más de 300 caballeros.
En el restaurante “La Encomienda”, César su propietario y amigo de nuestro compañero Jesús nos abrió sus puertas para tomar el café de la mañana tan deseado por todos. Un espacio muy bonito, fantásticamente decorado y muy agradable el ambiente.
Repusimos fuerzas y salimos  en dirección a Astorga y retomamos nuestro camino. La ruta es un poquito más larga y más dura que la primera parte de la etapa. El sol calentaba en un trayecto con apenas sombras de árboles. Pero embargados por una paz interior todo lo que nuestros ojos observaban nos parecía muy bonito, quizás porque nuestra forma de mirar empieza a ser diferente.
Poco a poco leves subidas y bajadas; descubrimos a la izquierda del camino montoncitos de piedras de colores  e indicaciones para ir aportando piedras a ese camino improvisado. Nos indicaban un lugar un poco extraño habitado por unos chicos con un aire hippie, es una vieja nave abandonada y el lugar se llama la Casa de los Deseos.

Y así continuando por nuestro camino llegamos a las inmediaciones de San Justo de la Vega. El paisaje desde arriba es precioso; paramos a reponer fuerzas en el crucero donde dice la leyenda que el obispo Toribio saliendo de Astorga (injustamente tratado por los astorganos) sacudiendo sus sandalias dijo «de esta tierra ni el polvo», el pueblo reconociendo su error al maltratar a Toribio decidió edificar ese crucero en su honor. (Bueno eso cuenta la leyenda).
Por fin a la derecha pudimos divisar nuestro autobús, el hambre que teníamos hizo que pareciera un oasis, una visión maravillosa… por fin vamos a comer nuestro ansiado bocata y tener un merecido descanso.
Solo nos queda un último esfuerzo para llegar a Astorga el sol era ya importante al igual que el el cansancio, que ya se iba acusando como es natural. Atravesamos la larga pasarela de hierro que pasa por encima de la vía del tren. Aun así la subimos con bastante sentido del humor y de una dificultad hicimos que surgieran bromas y risas.
Por fin se divisa con claridad la Catedral de Astorga entrando por la parte izquierda de la ciudad, en un albergue antiguo pusimos nuestro correspondiente sello en la credencial. Atravesamos la ciudad, dejando  a nuestra derecha una parte de las ruinas romanas de la ciudad para cruzar por la Plaza del Ayuntamiento, saludamos a los maragatos que desde el campanario nos observaban y finalmente desembocamos ante dos distintos y preciosos edificios: Palacio Episcopal una maravilla de Gaudí  y Catedral de Astorga.
Volvemos a casa cansados pero satisfechos, ha sido un hermoso día con una inmejorable convivencia entre nosotros. De vuelta a casa tarareamos la melodía de “La vida es bella” una y otra vez… Porque realmente “La vida es bella”
Mª Lourdes  Arias Lorenzana