Etapa 9ª del Camino Olvidado: De Cervera de Pisuerga a Tarilonte de la Peña.

Domingo 26 de abril de 2026.

Un domingo más, los amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” nos reunimos para disfrutar de otra etapa del Camino Olvidado por tierras palentinas, esta vez entre Cervera de Pisuerga y Tarilonte de la Peña.

Partimos 82 socios de León. Cuando llegamos a Cervera de Pisuerga fuimos a tomar un café. Nosotros elegimos ir al Bar El Sevillano. Ante la cantidad de personas con pañuelos amarillos que entramos al establecimiento, les comentamos a los camareros el significado de estos y lo que hacíamos por allí. A pesar del jaleo nos atendieron rápido y con amabilidad.

Después nos dirigimos a la iglesia de Santa María del Castillo, del siglo XV, donde hicimos la foto de familia del grupo. Desde aquí partieron los compañeros que caminaban la etapa completa o bien el primer tramo hasta Cubillo de Castrejón.

En esta primera parte la subida inicial fue moderada. Algunos fueron por la carretera y otros siguiendo el camino por el bosque. A poco más de unos seis kilómetros estaba el aparcamiento que iniciaba la senda para visitar la Tejeda de Tosande. El camino recorría durante sus kilómetros iniciales el valle de Tosande.

Hubo compañeros que tuvieron tiempo de llegar a ver algunos tejos. Con más tiempo podemos venir a hacer la ruta entera de la Tejeda de Tosande o la cercana del Roblón de Estalaya.

La Montaña Palentina nos ofrece múltiples rutas para descubrirla.

Llegamos a Cantoral de la Peña. Aquí pasamos por la iglesia de Santa Ana con la capilla de la Virgen del Pilar y una pila bautismal románica. Llama la atención un reloj solar del año 1811.

Alcanzamos el punto intermedio de la etapa, Cubillo de Castrejón, a unos diez kilómetros de Cervera de Pisuerga. En esta localidad destaca su iglesia de San Vicente. Volvimos a cruzar la vía del tren de FEVE y dejamos a nuestra derecha una gran laguna con un cartel que decía “prohibido el baño”. Se trataba de la Antigua Mina de San Claudio.

Llegamos a Traspeña de la Peña y a la entrada del pueblo vimos a un vecino al lado del esbelto crucero gótico de siete escalones de gran valor artístico, del que nos habló.

Nos invitó a acercarnos a la iglesia pues en esos momentos estaba abierta. Se trataba de la iglesia de la Transfiguración del Señor. La fachada es una maravilla, gótica.

Tiene un friso con las figuras del Pantocrátor donde se reconoce perfectamente a Santiago.

En su interior, la amable mujer del vecino que vimos en el crucero nos explicó los detalles de los elementos del templo. Vimos la pila bautismal y nos contó la historia del cuadro de Cristo crucificado cuyo original se encuentra en el Arzobispado de Palencia ya que el que ahora tienen en la iglesia es una copia y mal hecha, por cierto, para disgusto de los vecinos. También selló unas cuantas credenciales.

Estuvimos un rato con ella, pero teníamos que continuar con la etapa. Nos llamó la atención un letrero que decía “Asociación Los Corveños” y al salir del pueblo vimos la fachada de una gran casa solariega. Un vecino nos dijo que se llamaba “La Casona” y que ahora era de unos particulares pero que en su día fue hospital de peregrinos.

Después de tres kilómetros llegamos a Villanueva de la Peña. En una casa observamos una placa que indicaba que la localidad se encuentra a 1180 metros sobre el nivel del mar. Destaca su iglesia de San Martín situada en una loma, pero en el pueblo paramos delante de una pequeña capilla amarilla y blanca dedicada al beato Conrado Rodríguez Gutiérrez (1901-1936), natural de Villanueva de la Peña y beatificado por el papa Benedicto XI en el año 2007.

Entramos a un lavadero bien conservado que estaba abierto y ya casi a la salida del pueblo nos llamó la atención una bonita casa de piedra y madera. Salió en ese momento su dueño y estuvimos hablando unos minutos. Conversamos sobre el Camino Olvidado y el Camino de Santiago en general. Nos contó que había hecho el Camino Francés en el año 1992. Nos despedimos y seguimos caminando.

Íbamos charlando unos ratos y otros en silencio, disfrutando del paisaje y escuchando, como tuvimos ocasión, el canto del cuco. Finalmente, alcanzamos Tarilonte de la Peña que nos recibió con un curioso mural.

El teleclub no estaba abierto pero el alcalde en su lugar nos abrió las antiguas escuelas y allí estuvimos comiendo nuestros bocatas. Después dimos una vuelta por el pueblo.

Vimos la iglesia de Santa Marina que es uno de los tesoros del románico rural palentino, aunque ha sido muy transformada a lo largo de los siglos. Se conservan vestigios del siglo XII, especialmente en la zona del ábside y de la torre.

Y en una ficha informativa del templo que hay a la entrada pudimos observar fotos de los retablos que adornan la iglesia. Delante del pórtico de acceso hay un excelente crucero de piedra.

Al final del pueblo llegamos al taller “Alforja” del ceramista y artesano de la forja Ángel Luis Castrillo, ya fallecido, y cruzando la carretera una ermita que por «rara» nos llamó la atención. Era la ermita de San Isidro.

Algunos compañeros se acercaron hasta la Laguna de Tarilonte que se alimenta de las aguas de la sierra del Brezo y donde pasan el invierno numerosas aves.

 Tarilonte de la Peña tiene una excelente oferta turística. Dispone de la casa rural “El Encinar” y del hotel rural “El Yunque”. Antes de marchar su dueña sacó unas fotos de parte del grupo de peregrinos con nuestra pañoleta amarilla, distintivo de la asociación.

Después de este bonito detalle, emprendimos la vuelta a casa -a ratos pasada por agua- y llegamos pronto a León. Retomaremos el Camino Olvidado el próximo domingo 24 de mayo con la etapa 10ª entre Tarilonte de la Peña y Guardo. ¡Os esperamos!

Texto: Marta Mª Fernández Santos.

Fotos: Ino Marcos Martín, Enrique Alberdi, Fernando Alberdi, Juan José Robles, Mª Ángeles Zayas, Ramiro Martínez Iban y Marta Mª Fernández Santos.