3 de septiembre de 2026

El Espacio Cultural de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” organizó su primera actividad después del «descanso estival» y pudimos disfrutar el jueves 3 de septiembre a las 17:00 horas de una magnífica visita a la exposición “CAMINOS ENTRECRUZADOS”, un diálogo artístico entre dos caminos memorables: el Camino de Santiago de España y el Camino Kumano Kodo de Japón. Nuestra guía fue Ángela Merayo, de la Fundación Merayo en Santibáñez del Porma (León) en compañía de Rosa María Olmos Criado.
El patio del Museo Diocesano y de Semana Santa de León -calle Mariano Domínguez Berrueta, 10- acoge esta exposición en la que participan ocho artistas, cuatro japoneses y cuatro españoles.

Rosa María Olmos Criado del Departamento de Arte y Exposiciones de la Fundación Merayo empezó contando el origen de esta exposición y la similitud de los dos Caminos, el Camino de Santiago de España y el Camino Kumano Kodo de Japón.

Ángela Merayo nos guió por cada una de las obras de los ocho autores, dando algunos datos de su biografía y explicando con detalle sus trabajos artísticos.
A continuación, reproducimos el texto que tanto Rosa como Ángela nos facilitaron sobre esta interesante exposición, acompañando a cada autor con una de sus obras:
EXPOSICIÓN:
“CAMINOS ENTRECRUZADOS/CAMINO DE SANTIAGO Y CAMINO KUMANO KODO”.
Ángela Merayo y Gustavo Vega, artistas leoneses con afinidades artísticas y vínculos personales con Japón han ideado la exposición “Caminos Entrecruzados / Camino de Santiago y Camino Kumano Kodo”, presentándola como un diálogo artístico entre España y Japón, a través de estos dos históricos caminos de peregrinación, que a pesar de estar muy lejos físicamente, comparten grandes y sugerentes similitudes, siendo la principal la transformación espiritual que experimenta el peregrino mediante la introspección que se produce a lo largo del recorrido. En la experiencia del peregrinaje late profunda la idea de transformación interior.
Los dos caminos comparten un hondo sentido de tránsito hacia la trascendencia, una búsqueda de la verdad íntima que se realiza a través del movimiento, del acto físico de caminar lentamente y en contacto con la naturaleza.
La muestra propone un acercamiento a estos dos caminos con las artes plásticas como medios. Este es su objetivo. Exponer tanto la fundamentación simbólica de ambos itinerarios como su traslación al ámbito contemporáneo de la creación. Revelar interacciones mutuas entre sugerentes piezas de arte oriental y arte español contemporáneo con influencia oriental.
El Camino de Santiago de raíz cristiana, surge para honrar la tumba del apóstol que “milagrosamente” apareció en un remoto lugar del noroeste español. Esto que ocurría en torno al año 820, fue el fenómeno impresionante de las peregrinaciones jacobeas. Transita este camino por el norte de España recogiendo a personas venidas del occidente europeo y asiático (en la actualidad de todo el mundo) que siguen la ruta que marca el sol de día y las estrellas de noche y que los peregrinos pueden prolongar más allá, hasta el océano, el Finisterre europeo. Allí donde el sol muere cada día, para renacer con él nuevamente. El Camino de Santiago discurre por paisajes y parajes muy variados, en los que los caminantes afrontan altas montañas, a veces cubiertas de nieve, cruzan valles y páramos helados o ardientes, se encuentran con pequeños pueblos, antiguas ciudades con iglesias románicas, catedrales góticas, monasterios y palacios.
El Kumano, en realidad una red de senderos, espiritualmente se vincula al sintoísmo y al budismo, tiene más de mil años de existencia y los caminantes se dirigen hasta los tres grandes santuarios sintoístas y budistas: Hongu, Nachi y Hayatama. Para ello los peregrinos recorren una región boscosa, húmeda y rica en aguas termales, con frondosos bosques de cedros y castaños, que encierran leyendas milenarias y sorprende con pagodas y estupas. El camino discurre en sentido inverso al jacobeo, avanzando hacia el nacimiento del sol. En ambos casos contienen la idea simbólica de regeneración.
La muestra es un camino en sí misma, conformado por una selección de trabajos artísticos de ocho artistas, cuatro españoles: Ángela Merayo, Prado de Fata, Gustavo Vega y Manuel Luca de Tena que abordan la creación y el encargo desde sus propias sensibilidades, conceptos y técnicas; y cuatro japoneses: Maiko Maeda, Sousai Inada, Shoji Harikae y Mao Yamada, exponentes fundamentales del arte japonés contemporáneo.
LOS ARTISTAS: Por Rosa María Olmos Criado.

La obra de SOUSAI INADA (Kioto, 1949) remite visual y conceptualmente al mundo de la caligrafía oriental, y en concreto a los ideogramas tradicionales japoneses. Sousa Inada es en la actualidad el líder el grupo Bokujin (creado en Kioto, en 1952) cuyos integrantes hicieron evolucionar la escritura tradicional hacia la abstracción occidentalizada, despojando a la caligrafía de su valor semántico y situándola en el nivel de mancha plástica. Sousai realiza sus “manchas” con tintas en papel o lienzo, sobre los que hace recorrer sus grandes pinceles, controlando sus movimientos y la respiración como parte esencial del trabajo, acompasando la acción al latido vital.

La pintora MAIKO MAEDA, nacida en Tokio, se formó en España, Japón y Estados Unidos. En su obra aúna la cultura, la armonía y delicadeza pictórica y sentimental nipona con la energía y audacia occidental. El uso atrevido y dinámico del color la emparenta con los expresionismos cromáticos centroeuropeos y estadounidenses de la segunda mitad del siglo XX. Si en la plasticidad sus obras remiten a conceptos occidentales, la esencia japonesa se detecta en el tratamiento de los medios plásticos: color, estructura, dibujo y especialmente en los delicadísimos papeles tintados con los que construye collages casi imperceptibles. No obstante, profundiza en la idea, el concepto subyacente, bajo los elementos plásticos.

SHOJI HARIKAE (Tokio 1914-2003), artista reconocido tanto en su país como en el mundo occidental, introduce en su obra la materia y el color a la manera de la pintura occidental de la que fue pionero en Japón. Uno de sus motivos iconográficos recurrentes son los pájaros, seres fantásticos que, ya surrealistas, abstractizados o totémicos, le inspiran por su vigor y movimientos graciosos y libres. En sus series abstractas se rastrea la naturaleza y la fisonomía humana fragmentadas. Así ocurre en las vitales serigrafías organizadas en campos cromáticos planos y saturados. En su producción será una constante los trazos oscuros, que ondulados o lineales, son interpretables como símbolo de fluido vital en la tradición oriental.

MAO YAMADA, Kanagawa (Japón), 1999. Ha realizado estudios en la Universidad de Arte de Berlín y la Licenciatura en Bellas Artes en la Universidad de Tama (Tokio). Reside en Tokio. En su pintura destacan las referencias constantes al color, a movimiento y a la naturaleza (bosques, agua, viento) como se evidencia en títulos de obras y de exposiciones. La pintura: masas pictóricas, gestos, expansiones cromáticas, cubre al completo los planos pictóricos, se agita y los colores vibran tensionados. La impronta japonesa está presente en pequeños trazos caligráficos, signos flotantes que conectan conceptualmente lo superficial y lo profundo, al tiempo que revelan un claro vínculo con la tradición nipona.

ÁNGELA MERAYO (Ponferrada, 1939). Desde inicios figurativos su obra evoluciona hacia una pintura muy aligerada de referencias imitativas, rozando la abstracción con un lenguaje que le acerca a la sutileza oriental. Admiradora declarada de la cultura japonesa, deja que su sensibilidad, espiritualidad y misticismo afloren en sus obras. El ánimo de dotar a éstas de legibilidad, a pesar de estar construidas con un lenguaje no exactamente explícito, determina su código comunicativo basado en la significación universal de los signos. A la serie Jacobeo pertenecen las obras que presenta aquí, cuyos campos de expresión son cromatismos etéreos que le acercan visualmente a la evanescencia de la acuarela.

La huella nipona se encuentra también en la obra de PRADO DE FATA (Madrid, 1967), artista multidisciplinar que cultiva la pintura, la escultura, el grabado o el textil, pero será el encuentro y estudio de la pintura sumi-e lo que va a marcar profundamente su futura producción artística. La naturaleza siempre fue su punto de partida, centrando gran parte de su producción en el camino (como metáfora de la vida). Será la observación sistemática de la naturaleza lo que le lleva a querer establecer con ella un vínculo más estrecho; pasando de la mera representación a su participación en la obra. Piedras, pizarras, ramas o musgos forman parte desde entonces en su producción. Para Prado de Fata el objetivo es la búsqueda y la expresión de armonía que podemos encontrar en cada selección y parte de un paisaje.

GUSTAVO VEGA MANSILLA (León, 1948) es un artista multidisciplinar que destaca como autor de poesía visual, disciplina artística experimental en la que se fusionan elementos literarios (poéticos) y visuales con categoría plástica. Es un referente en este campo. Además de creador es estudioso, teórico e investigador, lo que le ha llevado a ser requerido internacionalmente para impartir conferencias, cursos, recitales o performances. De sólida formación plástica y académica, es doctor en Filología Hispánica y Licenciado en Filosofía. Cuenta con numerosas publicaciones y premios. Una parte importante de su obra está compuesta por Haiku.

MANUEL LUCA DE TENA (Madrid, 1954). Doctor en Bellas Artes. Profesor de Pintura, Arte de Japón y Psicología del Arte en la Universidad de Salamanca. Tiene en su haber un amplio recorrido expositivo, rico en premios y obra en colecciones públicas y privadas. Desarrolla fundamentalmente su trabajo plástico en el campo de la pintura y la fotografía. Ha realizado estudios de lengua y cultura japonesa, específicamente de pintura contemporánea y estética en Tokyo (Japón). La influencia artística japonesa es muy patente en su obra que destila delicadeza y misterio, con referencias a paisajes y jardines estilizados. La naturaleza es en él una temática recurrente, aunque no única, que vierte en otros aspectos como la compartimentación en bandas verticales, dípticos, trípticos que remiten a menudo a los kakemonos japoneses y a su iconografía, así como a la simbología estilizada del gesto caligráfico.
Fue una exposición muy interesante ubicada en un marco incomparable como es el precioso patio abovedado del Museo Diocesano y de Semana Santa de León. Ángela Merayo comentó que va a ser una exposición itinerante, así que también se podrá visitar en otros lugares.

Agradecemos a Ángela Merayo que fuera nuestra guía en esta visita en compañía de Rosa María Olmos Criado. Pudimos así conocer a los ocho autores, las diferentes técnicas artísticas utilizadas y el significado de las obras expuestas.
Texto: Marta María Fernández Santos.
Fotos: María Ángeles Zayas Carbajal y Marta María Fernández Santos.












































