Viernes, 8 de mayo de 2026.
CAMINO DE VÉZELAY: LA RÉOLE-AUROS.

En los días anteriores hemos caminado por la Vía Turonensis o Camino de Tours, las dos etapas que nos quedan en nuestra estancia en Francia las haremos por la Vía Lemovicensis o Camino de Vézelay.
Esta jornada se inicia a los pies del Garona, en lo que fueron los embarcaderos de la población de La Réole, rigurosamente fortificada y con intensa historia. Su mismo nombre (La Regla) alude al momento de su creación en el año 977 como Monasterio Benedictino y fue importante centro comercial dado que contaba con un puente del que carecía el río en muchos kilómetros aguas arriba y aguas abajo hasta Burdeos. Una pena que no esté en el programa una minuciosa visita a sus monumentos, pero no es la finalidad de nuestro viaje.

Inmediatamente cruzaremos a la margen izquierda por el esbelto puente colgante de Rouergue, diseñado en el primer tercio del siglo XIX y ejecutado un siglo más tarde. Su diseño se atribuye a Gustavo Eiffel. Se trata de un magnífico ejemplar de hierro ensamblado con remaches fabricados en fraguas instaladas a pie de obra, esa forma utilizada en grandes estructuras decimonónicas y de la primera mitad del siglo pasado que tan bellas se nos muestran.
Nuestro camino se va alejando del río entre tierras de labor hasta la pequeña localidad de Le Bourg y poco más adelante cruza el canal de Garona, en la exclusa 50. Por este canal, en conexión con otros, se cruza Francia de Oeste a Este, desde el Garona hasta el Ródano, una red fluvial muy importante para el comercio en la época inmediata anterior a la aparición del ferrocarril.

Cruzamos campos de labor y se empieza a hacer frecuente la presencia de grandes cobertizos de madera para el curado de las hojas de tabaco que en otro tiempo se cultivó en estas tierras. Al mediodía llegamos al antiguo Pondaurat y en bucólico rincón que forman el rio Bassanne, el molino fotificado, la ermita y el albergue, reponemos fuerzas con las provisiones de cada cual.

Repuestos afrontamos la segunda parte de la etapa hasta Savignac, donde por segunda vez reducimos el grupo restando a los más cansados. Los demás seguimos, en principio por el valle del Bassanne, con muchos árboles de ribera que están siendo masivamente colonizados por muérdago. Luego cruzaremos algún bosque de roble y terrenos cultivados.

Según nos acercamos a Auros van apareciendo numerosas viviendas unifamiliares rodeadas de jardines, todas parecen ser de primera residencia.
Ya de vuelta a Verdelais, se nos ofreció una cata de vinos en las instalaciones de la empresa familiar que produce el “Chàteau Charreau”. Y se dio buena cuenta de las diversas variedades.












































