Sábado, 9 de mayo de 2026.
CAMINO DE VÉZELAY: AUROS-BAZAS

Último día de caminar, desde el punto en que quedamos la tarde anterior.
Nada más salir de Auros entramos en un robledal que cubre totalmente la senda.

En ese escenario encontramos instalaciones para la caza de palomas torcaces, deporte con mucha afición en Las Landas: se trata de un túnel de camuflaje de varias decenas de metros, a pie de la senda en el que se apostan los cazadores y en un roble de buen porte instalan un artefacto en que colocan una paloma y la elevan hasta lo más alto del árbol con el objeto de que sea vista por las aves en su paso migratorio y se acerquen, momento que es aprovechado para disparar. También encontramos en varios sitios cartelería que “desaconseja el paso por la senda entre el 1 de octubre y el 15 de noviembre”, para evitar accidentes.
Luego bordeamos un lago formado por una presa sobLo que queda de camino trascurre por campos muy aprovechados, entre pradería y cultivos, con algunos rodales de pino. Es un paisaje muy abierto y el día espléndido.

El tramo final se supera sobre la plataforma de un antiguo ferrocarril convertido en vía verde. Por él se entra en Bazas, pueblo de cierta entidad y con mucha historia y patrimonio, que fue durante siglos obispado.re el arroyo Carpouleyre saliendo del frondoso bosque hacia Cazats. A primera hora de la tarde, en visita guiada, veremos la traza más antigua de sus calles y los principales monumentos destacando sobre todo la Catedral gótica de San Juan Bautista, el edificio civil del antiguo Ayuntamiento o la misma plaza donde se encuentran asentados sobre una zona abruptamente elevada sobre el río Beuve.


Ya en Verdelais quedó tarde para descansar y aún varios compañeros visitaron la tumba del ilustre litógrafo Toulouse-Lautrec que se encuentra en el cementerio local existente en la ladera del monte Cussol, incluso subieron a su cima por el recorrido del decimonónico y monumental calvario con catorce estaciones y en esa elevación, además de la representación del monte Gólgota y a escasa distancia, se conserva un molino de viento con fabulosas vistas de viñedos que descienden suavemente a encontrar el paso del Garona.

Nuestros anfitriones han preparado un cóctel en los jardines de la hostelería de Nuestra Señora de Verdelais, confraternizando y cambiando impresiones de lo que ha supuesto para ambas partes la experiencia de la semana. A la cena quedan nuestros acompañantes habituales que nos han guiado y también se alojan por esta noche en la hostelería.
Fue una cena diferente a la de los días anteriores, más suculenta y elaborada según la gastronomía de Aquitania, que se prolongó en una velada donde la alegría fue el sentir unánime y que finalizó con cánticos.












































