5 de octubre de 2026

Era una mañana fresca y serena esta del día de San Froilán. Casi sin amanecer, ya muchos leoneses iniciaban su peregrinación a lo romería de la Virgen del Camino, tanto por Trobajo como por Armunia.

A las 09:30 horas nos concentramos todos los participantes en la explanada de Leclerc donde era ya impresionante el bullicio de los cientos de pendones que allí se estaban reuniendo y los últimos retoques de los carros engalanados que acompañarían a la marcha hasta la basílica. La alegría en los rostros por el encuentro con los demás y los numerosos grupos de música que afinaban su instrumental, creaban una sensación grandiosa del evento.

Un numeroso grupo de “peregrinos” ataviados con el traje jacobeo y el distintivo pañuelo amarillo, encabezábamos la procesión tras el pendón de La Virgen del Camino, donde los afanosos mozos se esforzaban por llevarlo bien derecho, cosa que no siempre era fácil por lo pesado del mástil y, en algunos casos, por más voluntad que pericia.
Como siempre, fue impresionante la perspectiva del largo desfile con cientos de pendones alineados seguidos por los carros engalanados y acompañados de música de gaitas, dulzainas, panderetas y grupos de baile, todos ellos con el correspondiente traje regional. Numeroso público incluidos bastantes peregrinos con su correspondiente mochila y sorpresa en el rostro, flanquearon toda la marcha.

Ya en la basílica, nos situamos en el lateral del altar exterior mientras los pendones, recibidos con la música de la banda de gaitas de la localidad, por orden de llegada se iban amarrando en la valla del recinto, formando una enorme cortina que lanzaba al cielo los colores de las enseñas. Los carros, entre tanto, se situaban en hilera en la campa entre el numeroso público y los sones de los grupos que nos acompañaban.
Comenzó la misa ante una explanada repleta de personas, oficiada por el sr. Obispo de León y decenas de concelebrantes y flanqueado por todas las autoridades civiles y militares de la provincia y donde también la Asociación del Camino de Santiago tenía reservado su espacio.

Durante la misa hicimos la ofrenda al santo de nuestros atributos más emblemáticos presentados por el significado “peregrino” Luis Gutiérrez: la mochila, el bordón, el calzado y la vieira, resultando un acto íntimo y solemne.
Terminada la misa, algunos de los miembros del grupo aprovecharon para besar el manto de la Virgen antes de encaminarnos al convento de los dominicos en el que estábamos invitados, junto con las autoridades asistentes, a un pequeño ágape de agradecimiento por la asistencia.
Para finalizar esta entrañable jornada, fuimos invitados en el albergue de peregrinos a una copa de vino de fraternidad y hospitalidad.
Fue una jornada completa y para recordar durante mucho tiempo.
Buen Camino a todos.

Texto: Anselmo Reguera.
Fotos: Portada ( cortesía de Ángel López del «Diario de León»), Juan José Robles, Marcos Martín Sánchez y Jomardi.












































